Capítulo 1 - parte 1
Ya habían pasado ocho meses desde que terminé el peor romance de mi vida y el más largo. Tres años recogiendo migajas, remojandolas en lágrimas y sangre, hasta formar una pequeña masa a la que llame “mi pan”, también lo llamé “mi Frederick”, “mi gordo”, “mi Fre”
Es la 1:00 a.m. :
Termine de ver una película que había visto unas 2 veces antes, con la esperanza de sentir algo distinto…o al menos imaginar que alguien me abraza al final “A él no le gustas tanto” odio ver películas o series porque la sensación de estar frente a una pantalla sola cuando la película empieza a presentar los créditos me hace sentir la soledad como una bolsa en la cabeza que no me deja respirar, una soledad que me ha llevado a vomitar en más de 5 ocasiones. Pero decidí afrontarla…no entrar a redes sociales a distraer mi cabeza para no llorar, deje el celular a un lado y cerré la laptop, miro al techo y caí en cuenta de algo incomodo:
— Extraño a mi “casi algo”... justo el que llego después de mi relación de tres años donde casi muero y entregue mi corazón en bandeja.
Extrañaba a Fabiel, el que nunca fue mio, pero que me besaba con ternura y me daba un beso en la frente antes de despedirnos, como si ese gesto bastara para convencerme de que aquello significaba algo más. Extraño al que me abrazo mientras dormíamos o al menos eso intentábamos al comienzo…con el que platicaba en un parque que estaba cerca a nuestras casas luego de que él llegaba del trabajo, el que me contaba sus historias increíbles que eran ciertas por supuesto y que yo sin cuestionar obviamente le creía, daba igual, me encantaba su voz, cantaba increíble y mientras hablaba era aún mejor. —Siempre miraba los labios de las personas cuando hablaban.Era una costumbre que tenía desde niña.--- Le realizó un “hechizo” de protección a mi pulsera de ojo turco para protegerme de los “seres” que él me había contado. La manera en como cerraba sus labios y se hacían más delgados que parecía un muppet, era tan tierno con esos ojos maravillosos que no tenían miedo de nada, pero que jamás se lo dije porque seguramente era lo que otras primero le halagaban así que por el contrario le dije que tenía mirada de “golpeador”, creo que se indignó, igual ya no importa…si leyera esto diría algo como “yara” y quizás sonría con los labios pegados haciéndolos más delgados pareciendo un muppet otra vez y los ojos cerrados unos segundo, pensando “solo fue un mes”.
— Siempre miraba primero los labios de las personas cuando hablaban.Si alguien sonreía sin mostrar demasiado los dientes, sabía que probablemente podríamos entendernos. Había cierta timidez en esas sonrisas, y la timidez siempre me hacía sentir a salvo. En cambio…las sonrisas demasiado perfectas me intimidaban. No por su belleza —eso era innegable— sino por la seguridad que llevaban consigo. Las personas que sonreían así casi siempre sabían adónde iba la conversación… y cómo llevarte con ellas —