𝐋𝐚 𝐥𝐮𝐳 𝐝𝐞 𝐦𝐢 𝐨𝐬𝐜𝐮𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝━━𝓣𝓪𝓷𝓳𝓲𝓻𝓸 𝓚𝓪𝓶𝓪𝓭𝓸

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Sinopsis

Un omega demonio, marcado por el odio y la desconfianza, nunca imaginó que un cazador humano -tan terco como amable- lograría acercarse a él. Entre sarcasmos, heridas y silencios compartidos, nace un vínculo inesperado. Una historia sobre prejuicios, amor y lo difícil que es confiar... cuando el corazón ya no cree en segundas oportunidades. Porque a veces, no se trata de encontrar a alguien que te salve... sino a alguien que se quede, incluso cuando ya te diste por vencido...

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

𝟎𝟏 "𝐔𝐧 𝐯𝐢𝐬𝐭𝐚𝐳𝐨 𝐚𝐥 𝐬𝐨𝐥"





Dicen que la oscuridad no existe por sí misma; solo es el reflejo de la luz que no alcanza. Y él… él llevaba doce años envuelto en ella, aprendiendo a sobrevivir entre las sombras.


Desde aquel accidente, en que _____ se convirtió en demonio, el bosque era el único lugar donde podía respirar sin sentirse observado por múltiples ojos que lo veían con odio. Luego de escapar del refugio de la señorita Tamayo hace ya unos años, la vida en la penumbra tenía su ritmo. Cazaba animales cuando el hambre era insoportable, pero más se la pasaba durmiendo dentro de aquel gran árbol viejo y seco. A veces dormía días, hasta semanas. Era su rutina, lo más parecido a la paz después de… nunca.


Pero la tranquilidad no es eterna.


En ese momento, el aire cambió de golpe. Sus fosas se llenaron de ese olor que marcaba dominancia y fuerza. Se tensó en su sitio, sintiendo ese repugnante aroma entrar a sus pulmones. Un alfa.


Su cuerpo entró en alerta, pero olfateó más concentrado. ¿Eso era… sangre? Un ligero olor a sangre aumentaba a cada paso que daba. Siguió el rastro, sintiendo también esas feromonas de alfa intensificarse. El enojo y el odio subían a su garganta mientras se acercaba a esa pequeña cabaña en el claro del bosque. Había jurado mantenerse lejos de ellos. Humanos, demonios… daba igual. Siempre terminaban destruyendo todo. Pero algo en esas feromonas era raro. Se extendían en varias direcciones, como si lo rodearan.

No lo admitiría, pero el olor lo hacía sentir entumecido; la sangre, en cambio, lo mantenía cuerdo. Perdido en sus pensamientos, no se dio cuenta de cuándo llegó a aquel lugar iluminado por la luna.


La sangre bañaba todo el ambiente, agrio por las muertes recientes. Se quedó quieto, observando la escena.

A los pies de la cabaña había dos cuerpos echados, juntos, como si durmieran pacíficamente. Eso pensaría si no estuvieran cubiertos de heridas y sangre. Un padre y una niña, su hija por lo visto.


Vaya… esto sí que es familiar. Pensó con nostalgia.


Qué pena, pero… ¿cómo llegaron ahí? Se veían como si alguien los hubiera acomodado, y había… ¿¡un hoyo en la tierra!? Claro que había alguien más. De una, se levanto para irse lo más rápido posible. Ah, qué confiado. ¿Cómo no lo vio antes?

Se enderezó y, cuando se disponía a irse


¡TAK!


La puerta de la cabaña se deslizó de golpe con fuerza. El sonido fue seco, y el demonio giró la cabeza por impulso hacia el origen del ruido y…


Lo vio.


A la entrada de la cabaña se encontraba… ¿un chico? Tenía una cicatriz en la frente, ojos grandes y brillantes como rubíes, con un toque de curiosidad por el contrario. Vestía algún tipo de uniforme.


¿Tal vez pertenecía a esos famosos cazadores de demonios? Recordó los relatos de Tamayo sobre esos justicieros… bueno.


Ambos se quedaron quietos, inmóviles, analizándose el uno al otro. El tipo en la puerta observaba al recién llegado. Era extraño, pero más aún su vestimenta toda negra y esa postura a la defensiva. ¿Tenía miedo de él?

Pero lo que más le llamó la atención fueron… esos ojos. Tenían toques de celeste, hasta turquesa. Era como sumergirse en una laguna bajo la cálida luz de la luna. Aunque se encontraban opacos, no dejaban de ser lindos…


¿Lindos?


¡Cómo podía pensar eso de alguien que recién veía!


Pero… había un sentimiento familiar, como si ya lo hubiera visto.


¿Alguna vez has sentido como si algo te faltara? Una sensación de vacío en el pecho, una pieza faltante. Y en algún punto del viaje por la vida encuentras a alguien que, con solo verla, sabes que es para ti. Tu pieza faltante, todo lo que buscaste. Eso mismo sentía el de la cicatriz, en medio de su tormenta de pensamientos. Sentía que ya se conocían, tan familiar, tan lleno de una sensación de alivio.


El tiempo se detuvo para ambos. Con las miradas conectadas, sin poder apartarlas.

_____ no se encontraba tan diferente. No se movía, pues pensaba que un mal movimiento le costaría la cabeza, literalmente. Aunque tampoco podía apartar la mirada de aquellos ojos rojos. Sintió una calidez en el pecho… y lo odió. Lo odiaba. Lo aterraba. Maldita curiosidad que lo llevó a esa situación. Agh.


Mientras seguía observando al cazador, se dio cuenta de que este fruncía el ceño con temor.


Con que al fin se dio cuenta, pensó.


El pelirrojo sintió su sangre helarse al percatarse de ese olor inusual que emanaba el de ojos celestes. Olor a demonio. Claro, ¿cómo no se dio cuenta? Piel pálida, esas curiosas marcas bajo sus ojos. Un demonio, el causante del asesinato de la pobre familia.

El enojo y la tristeza crecieron y rompió el silencio.


━━━ ¡Tú! ¿¡Por qué los mataste!?


Se puso en pose de ataque mientras desenfundaba su katana. Le apuntó con esta al pequeño demonio, que se ponía en alerta.


Carajo. Ahí se va al tacho su vida tranquila y en paz.


El humano saltó desde el altillo de la entrada en dirección al demonio, alzando su katana lista para blandirla y cortar el cuello del contrario. El demonio rápidamente esquivó el roce, saltando hacia atrás y dando una pirueta elegante en el aire. Cayó delicadamente al piso. Alzó su mirada furiosa al cazador. El demonio estaba enojado, demasiado. Las venas se marcaban por su sien.

El chico del haori a cuadros quedó algo bobo al ver aquel salto elegante del otro, y más aún al ver la mirada de odio que este le dirigía. ¿¡Cómo sus ojos podían ser tan hipnotizantes en ese momento!? Sacudió la cabeza para ahuyentar esos pensamientos.


━━━¿¡Qué crees que haces, patético humano!?


Waaa, Dios, su voz… Khe- ¿qué pensaba ese cazador?


Los dos estaban frente a frente, jadeantes e inquietos por el posible movimiento de su contrincante.


━━━¿Por qué los mataste? ¿Qué culpa tenían?━━━dijo triste, bajando la mirada con frustración, pero rápidamente la alzó, cambiándola a una de alerta y curiosidad a la vez al sentir un cambio en el aire. El ambiente se volvió más pesado… ¿otra presencia?


━━━¡Ugh!¡Entiende que yo no maté a na—!


No logró terminar la frase al sentir cómo el suelo se sacudía, como un terremoto. No alcanzó a mirar atrás cuando una explosión a su espalda llegó. Salió volando por los aires, directo hacia aquel humano.

El chico, confundido y nervioso, corría de un lado a otro con los brazos extendidos, intentando calcular dónde caería para atraparlo.


¿Por qué?


Pues porque así es él: alguien amable… o muy tonto.


El demonio cayó de lleno sobre aquel alfa que extendía los brazos para atraparlo. Ambos cayeron fuertemente al piso: el humano tendido de espaldas como si fuera una estrella y el demonio encima suyo.


Cliché.


El demonio, algo desorientado, intentó levantarse poniendo sus manos —sin querer— en el pecho del humano, quien se estaba acomodando sobre sus codos para levantarse. Así, ambos ya algo acomodados sin saber la posición en la que se encontraban, conectaron sus ojos.

Otra vez, el cazador se perdió en ellos. Esta vez notó cómo aquellos diamantes tenían una espiral en cada uno, hipnotizándolo. Se puso rígido al sentir cómo unas manos se deslizaban suavemente de su pecho a sus hombros. Se sonrojó al ver la mirada profunda que el demonio le dirigía.


━━━E-este… yo…━━━intentó hablar con nerviosismo.


━━━Tú…━━━dijo el demonio suave, y apretó con fuerza los hombros del pobre chico que temblaba, rezando por su terrible destino━━━¡Quítate, sucio!


Y que alguien ahora rece por el demonio, pues le dio un fuerte cabezazo al cazador, que solo sintió una pequeña presión en su frente.


━━━Ugh…━━━murmuró al sentir cómo la cabeza le daba vueltas. Sentía que acababa de golpear una piedra.


━━━¡T-tú eres el que está encima de mí! ━━━gritó ya espabilado luego del golpe, ahora agarrando al demonio de los hombros y apartándolo con torpeza.


━━━¡Tú!━━━gruñó el demonio, intentando atacar otra vez con sus garras el rostro del alfa, mientras este sujetaba sus muñecas de forma suave, tratando de detenerlo. Una pelea muy chistosa e infantil, si me lo preguntan.


Hubieran seguido así, si no fuera por el rugido que provenía de donde llegó la explosión, poniendo en alerta a nuestros protagonistas.


Del suelo emergieron lianas llenas de espinas. Estas, al localizar dos presencias, arremetieron en dirección al humano y al demonio. El chico de la cicatriz, al ver cómo se acercaban rápidamente las espinas, empujó al chico que tenía encima para que no lo lastimaran. Él se impulsó como pudo, cayendo en la dirección opuesta del pequeño demonio.

_____ quedó aturdido, no por la caída repentina, sino por la ayuda de aquel cazador. Ya pensaría en eso después; la prioridad ahora era el recién llegado.


Árboles cayeron, anunciando la llegada de un nuevo demonio grande y grotesco. Olía a podrido y sus ojos estaban vacíos. Se posicionó frente a los más pequeños que él.


━━━¿Otro más?━━━susurró para sí mismo el humano. Se levantó rápidamente, preparando su katana para atacar.


El demonio más grande comenzó a atacar a diestra y siniestra con aquellas espinas que salían del suelo. El pequeño demonio las esquivaba con destreza y hasta con gracia, como si fuera un juego para él. El cazador no se quedaba atrás, defendiéndose con su katana de las lianas que iban en su dirección con intenciones de matarlo.


El humano, en cada ataque que daba, no podía evitar ver de reojo al demonio más pequeño para comprobar si se encontraba bien. Hasta que, en un descuido del de marcas en las mejillas, una espina gigante surgió de la nada del suelo, directa a su entrecejo.


Trató de entender qué pasaba cuando el filo de una katana se interpuso en el ataque que casi lo hiere. Inmóvil por el casi impacto, viró los ojos a la izquierda, encontrándose con el tipo pelirrojo que lo protegía, con un semblante cansado.


Qué raro.


¿Por qué lo ayudaba?


Salió del shock al ver cómo el demonio más grande se acercaba.


Ok, acabemos con este juego.


Volteó a ver al cazador, y este le dirigió una mirada dudosa. Así, distraído, el pequeño demonio pateó sus piernas en un golpe limpio, haciendo que el humano cayera fuertemente de trasero. El pobre quedó tieso, a punto de reclamar, cuando vio que el causante de su caída había salido corriendo en dirección a esa cosa enorme.


Las lianas espinadas fueron rápidamente en dirección al más pequeño, y este, mientras corría, las esquivaba sin problemas. Corrió hasta llegar a su objetivo: un árbol. Al llegar, no esperó y saltó de rama en rama hasta llegar a lo más alto.


━━━¿¡Qué crees que haces!?━━━el cazador se puso rápidamente de pie, sin entender las acciones del contrario.


Aún encima del árbol, ignoró los gritos del humano y vio cómo el demonio más grande se acercaba a su dirección.

Perfecto.

Con una garra hizo un corte fino en toda la extensión de la palma de su mano, liberando su sangre. Apretó fuertemente la palma herida y se impulsó desde la rama donde se encontraba, saltando al árbol que estaba frente a él, pasando sobre la cabeza del fétido demonio.

Este alzó una mano para atraparlo en el aire, pero no lo logró. Y así, el más pequeño saltó de árbol en árbol, siempre pasando por encima del más grande, confundiendo tanto al cazador como al demonio.


Al ver que su trabajo ya estaba hecho, saltó esta vez al piso, frente al demonio podrido. Ambos se miraron frente a frente: uno con una sonrisa juguetona y el otro con ira.

Al ver que estaba manchado con la sangre del pequeño demonio, se dispuso a atacarlo, cuando se confundió al ver cómo el otro ensanchaba su sonrisa y chasqueaba los dedos.


¡Chas!


La sangre en el cuerpo del demonio más grande se convirtió rápidamente en llamas de fuego morado. Un fuego letal que quemó de una manera inimaginable al demonio.


El cazador, a pocos metros de todo el espectáculo, estaba sorprendido por la fuerza de este. No solo derrotó a un gran demonio, sino que lo hizo en tan poco tiempo.


Su técnica de sangre demoníaca… es increíble, pensó con emoción.


Se distrajo al ver cómo el de ojos de diamante reía de forma algo tétrica, como típico villano de Disney. Le pareció gracioso y algo… ¿adorable?


Bah. ¿Qué decía? Mejor concentrarse en lo importante.


Fue en dirección a ambos demonios con la espada en alto y cortó el cuello del demonio carbonizado.


_____ miró de reojo al cazador, analizando sus movimientos.


━━━Yo…━━━el demonio lo siguió viendo de reojo mientras el humano pronunciaba unas palabras━━━¡Gracias por ayudarme! ¡Su técnica demoníaca es genial!━━━gritó, aturdiendo al pobre receptor, pues lo hizo muy cerca de su oreja.


El demonio veía cómo aquel chico hablaba emocionado, y cómo de la nada se le había ido el cansancio.


━━━Ese demonio… fue el que asesinó a esa familia━━━agachó la cabeza━━━Me di cuenta por el olor que desprendía, era igual al que estaba en toda la casa. ¡Perdóneme por inculparlo!


A continuación, dio una reverencia de noventa grados, asustando a su nuevo amigo.


Sí, lo consideraba un amigo.


El pobre demonio se encontraba en blanco, sin dar crédito a lo que escuchaba y veía. Un humano, un alfa, pidiéndole perdón a él, un demonio… y no lo mataba. ¿Cuántos años durmió?


━━━¿Qué haces?━━━dijo mientras veía cómo el cazador volvía a su postura normal, ahora con una sonrisa en el rostro━━━¿Me vas a matar?


━━━¡Claro que no! Bueno… usted no parece alguien malo. ¡Es más! ¡Me ayudó a pelear contra el demonio anterior!━━━alegó emocionado, invadiendo el espacio personal del contrario hasta quedar cara a cara, a centímetros.


El otro ya estaba listo para atacar, cosa que el pelirrojo notó y retrocedió avergonzado.


━━━Lo que quería decir… no parece una amenaza. Puedo olerlo. No huele a sangre humana, sino a… ¿animal? ¡Olvídelo! Lo que decía… huele a tristeza… ¡Perdón otra vez! ¡Ahh!


Le dio la espalda, tratando de desenredar lo que quería decir.

Pero ahora sí que el pequeño demonio estaba asustado.


¿Olerme? ¿Será un perro? Eso es lo de menos. Me está perdonando la vida solo por eso… Qué tipo más tonto. Mejor me voy ahora que está en sus cinco minutos…Pensó mientras se alejaba poco a poco.


━━━¡Lo que quería decir!━━━se volteó rápidamente, listo para hablar, encontrándose con nada. El contrario se había ido━━━Oh… bueno…



Otra vez en el bosque, caminaba despacio, arrastrando los pies. Quería llegar ya a su amado árbol viejo y seco para tumbarse y tener a gusto una crisis existencial. Al llegar, ni bien puso un pie dentro, se tumbó en su cama de hojas secas, listo para pensar.


¿Por dónde comenzamos?


Oh, ya sé. Por la parte donde un humano lo salvó y le perdonó la vida a él, un demonio.


Buff, suspiró. Él me salvó… Tal vez quiere algo a cambio. Sí, es eso. ¿Quién de esa raza —y más, un alfa— hace eso? ¿Y qué si “huelo” triste? Solo quería manipularme. Él no sabe nada de mí. Está equivocado. ¿Que no huelo a sangre? ¿Qué cara pondría si se entera?

Hm… no me interesa.


Y así los pensamientos viajaban por su mente.


Hasta que sintió cómo alguien apareció a su lado de la nada, haciéndolo sobresaltarse.


━━━Tú…━━━dijo, mirando al gato a su lado.


Abrió el compartimiento de la caja que cargaba en la espalda, sacando una carta. Al voltear a ver en su dirección, el gato desapareció. Con la carta en mano, era obvio deducir

quién la mandaba.

Agradeció un poco haber aprendido a leer durante su estancia en aquel refugio y la abrió, leyendo el contenido. Al terminar, tenía las venas marcadas en toda la frente.


━━━Mierda.