AMOR DE TRES

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Sinopsis

Un amor siempre hay dos personas que juegan a quererse pero en esta historia la dinámica es que hay un amor de tres Solo el tiempo dira que gana en esta ocasión

Genero:
Drama
Autor/a:
Army love
Estado:
Completado
Capítulos:
29
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

La casa universitaria estaba totalmente repleta, y es que por donde pasara dejaba a muchos con la boca abierta, rompiendo corazones y haciendo suspirar a otros; a algunos, con tan solo una mirada, ya les arreglaba el día

Pero para Park Jimin eso era el pan de cada día, y es que él sabía que su cuerpo, su belleza y todo en él dejaba a muchos flechados de amor; cada día era mejor que el otro

Solo había un problema: para unos lo era, y para otros era tan natural como la vida misma. Jimin era bisexual, y todos sabían que disfrutaba de una relación tanto con hombres como con mujeres; por eso, él era lo más sincero que podía

Con las mujeres se relacionaba sin ataduras, como algo normal, sin compromisos y con quien quisiera. Con los hombres, en cambio, no llegaba a algo más profundo; le gustaban, sí, pero Jimin estaba esperando al indicado para entregarse por completo

En sí, Jimin era alguien complejo: con una dualidad que lo hacía único, capaz de disfrutar y sentir a su manera, sin dejar de buscar algo más significativo

—Nos vamos, querido —dijo Nayeon mientras agarraba su brazo, pero Jimin la apartó con discreción

—Claro —respondió sin darle importancia— ¿Me puedes decir qué vamos a hacer? ¿A tu casa?

—Es una cena que mi papá va a hacer por mi cumpleaños —dijo, algo incoherente

—Y todavía no entiendo por qué debo ir yo y no tus amigos —estaba harto de esa niña; lo bueno es que sería el último año

—Ellos siempre van, además este será tu último año, ¿no es así? —le dijo muy sonriente, demasiado para su gusto

—Sí, claro. Al fin voy a irme lejos y empezar a administrar las empresas de papá

Nayeon solo sonrió falsamente, porque si en sus manos estaba, haría que los planes de Jimin no se cumplieran, costara lo que costara. Jimin debía casarse con ella, tener hijos y ser felices, todo para que su padre dejara de preocuparse por ella

Una vez en las afueras de la casa, pudo ver que era muy pequeña para lo que él estaba acostumbrado; la familia Jeon tenía lo suyo. Pero, según Nayeon, su padre le había enseñado que el dinero no lo era todo, y ahí estaba él, observando aquella casa tan normal, en un barrio común dentro de la ciudad de los sueños, Norteamérica

—Te aseguro que te va a caer bien mi padre —rió con cariño

—Espero que no se haga ideas equivocadas —ella dejó de sonreír; había dicho una mentira piadosa: Jimin era su novio

—No, no pasará —respondió, aunque estaba nerviosa

—¿Entramos? —preguntó él

Ella le abrió la puerta y Jimin entró con ella del brazo. Por dentro, la casa era todo lo contrario a lo que aparentaba por fuera: muy acogedora, llena de detalles nada sencillos, con el toque justo de lujo para alguien como él

—Sencillo, ¿eh? —comentó Jimin

—No te burles —rió ella— ¡Papá! —llamó

Jeon Jungkook escuchó a su hija y empezó a dejar el mandil en su lugar, arreglándose la camisa y asegurándose de que todo estuviera en orden; debía dar una buena impresión, pues hoy venía su futuro yerno, o al menos eso era lo que su hija le había dicho hacía un rato

Se terminó de ver en el espejo que tenía en la cocina, respiró hondo y empezó a caminar hacia la sala. Cuando vio a su hija, una chispa de alegría brilló en sus ojos; ella lo era todo y, después de su madre, podía decir que por ella daría la vida

—Cariño mío —dijo Jungkook al llegar a la sala

—¡Papi! —respondió ella animada— Te presento a Park Jimin

Cuando sus miradas se encontraron, el tiempo pareció detenerse. Algo se agitó en el pecho de Jungkook, y claramente no era nada bueno

El aire pareció volverse más denso en el instante en que sus miradas se cruzaron. No fue algo evidente, no hubo gestos exagerados ni palabras fuera de lugar, pero algo cambió

Jungkook sintió cómo su pecho se tensaba, como si un latido se hubiera adelantado al resto, no era solo sorpresa... era otra cosa, algo incómodo y, al mismo tiempo, imposible de ignorar. Sus ojos recorrieron a Jimin apenas un segundo más de lo necesario, pero ese segundo bastó

Jimin, por su parte, se quedó en silencio, acostumbrado a provocar reacciones, a notar miradas sobre él, esta vez fue distinto. No era admiración, ni deseo evidente... era intensidad, una que le atravesó sin permiso

Por un instante, ninguno apartó la vista

Fue breve, casi imperceptible para cualquiera más en la habitación, pero en ese cruce de miradas hubo algo eléctrico, una tensión que no tenía explicación lógica. Como si ambos hubieran reconocido algo que aún no podían nombrar

Jimin fue el primero en reaccionar, aclarándose la garganta con suavidad, rompiendo el momento. Jungkook desvió la mirada apenas, lo suficiente para recuperar la compostura

Pero ya era tarde porque ese pequeño instante... no había sido normal. Y ambos lo sabían

—Mucho gusto —Jimin extendió su mano— Park Jimin

—El gusto es mío, Jimin —respondió Jungkook, tomando su mano

El contacto fue firme, pero no se soltaron de inmediato, había algo en esa cercanía, en ese simple gesto, que se prolongó más de lo necesario. Sus miradas seguían conectadas, como si en ese silencio se estuviera diciendo algo que ninguno se atrevía a nombrar

Jungkook no pudo evitar fijarse en su rostro: tan cálido, tan atractivo... había una suavidad en él que contrastaba con la intensidad de su mirada verduzca

—Los dejo un rato, voy a cambiarme y ya bajo —dijo Nayeon antes de subir las escaleras

Jimin la siguió con la mirada por inercia, serio, casi distante. Pero Jungkook no apartó los ojos de él mientras sus manos... seguían entrelazadas

—Así que eres el heredero del imperio Park —preguntó Jungkook, y Jimin volvió de golpe a la realidad

—Eh... sí, soy yo —respondió— ¿Y usted? No sé nada —añadió con educación

Jungkook esbozó una leve sonrisa, sin soltar del todo su atención sobre él. Había algo en ese intercambio que no era común, una tensión sutil que se colaba entre las palabras

Jimin, por su parte, intentaba mantener la compostura. No era propio de él sentirse así, tan... desconcertado. Pero estar tan cerca de Jungkook, mirarlo de frente, notar su presencia tan marcada, le provocaba una sensación difícil de ignorar

Desvió apenas la mirada, como si necesitara un segundo para ordenarse, aunque en el fondo sabía que no era tan simple. Algo en ese hombre lo estaba afectando más de lo que quería admitir ¿Tal vez era el indicado?