Aprendiendo de un nuevo mundo T/1.

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Una historia Isekai con giros de trama, momentos comicos y un protagonista que no recuerda su pasado en la otra vida del todo después de morir, un pasado complicado y fragmentado incluso un poco doloroso, tendrá que recordar momentos del pasado mientras aprende de otro mundo, conociendo nuevas personas y aprendiendo a usar su nueva habilidad y sus cualidades físicas, podrá lograrlo o morirá con arrepentimientos?

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Gabriel
Estado:
Completado
Capítulos:
13
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

capítulo 1: nada es regalado

Esta historia comienza con un chico de universidad común —demasiado común—. Camina solo en una tarde nublada; no tiene muchos amigos y tampoco es demasiado sociable. Se la pasa viendo anime en su habitación, encerrado, sin contacto con nada más y alejándose del mundo exterior poco a poco.

Un día, mientras veía capítulo tras capítulo, se quedó dormido. Al despertar, no estaba en su habitación: no había suelo ni cielo. Al mirar más detenidamente, se topó con el dios de la reencarnación, Phoenix, quien le ofreció un trato que no podría rechazar.

—Moriste... de una manera algo ridícula —dijo Phoenix—, pero estoy dispuesto a darte una segunda oportunidad. Te llevaré a un mundo mágico, pero no a uno cualquiera. Aquí tendrás que luchar para sobrevivir y, si crees que te daré un poder regalado, estás equivocado. Solo te concederé una habilidad que tendrás que perfeccionar por tu cuenta. Es todo. Adiós.

El dios se dio la vuelta y, antes de que Mohari siquiera intentara hablar, abrió los ojos en un lugar diferente. Se tocó la cabeza al despertar; un dolor punzante le llegó mientras aún recordaba su vida pasada y su interacción con Phoenix.

—Entonces... ¿se supone que tengo una habilidad? ¿Cómo puedo ver eso? —se preguntó Mohari.

Intentó hacer varias cosas: presionar su cuerpo, recitar "hechizos mágicos" y decir palabras de anime. Nada pareció funcionar hasta que, al acostarse en el pasto del bosque y mirar al cielo, por fin se reveló un panel transparente con sus estadísticas (bajísimas, por cierto):

Físico: 34/100

Inteligencia: 45/100

Inteligencia en batalla: 53/100

Poder mágico: 0/100

Fuerza bruta: 29/100

Estratega: 14/100

Resistencia: 56/100

Tasa de regeneración: 8/100

—¡¡¿Ahhh?!! ¿Qué son estas estadísticas? —exclamó Mohari—. Parece que solo vine de relleno...

Pero antes de cerrar el panel, notó un apartado con una habilidad diferente:

Adaptabilidad: 85/100

Definitivamente esa era la habilidad que le otorgaron, pero tal como dijo el dios, tenía que perfeccionarla; no se la dio completada.

—Bueno... —suspiró—. Al menos tengo algo. ¿Pero de qué podría servirme? Quiero decir, ¿tiene restricciones o algún límite?

Se llevó la mano a la barbilla, pensativo, mientras comenzaba a caminar en una dirección al azar. Sí, nada es regalado.

—Ah... llevo más de una hora caminando —dijo tras un rato—. De verdad, mi suerte es pésima. ¡No me dieron ni indicaciones de si había vida cerca!

Finalmente, llegó a un pueblo enorme que se alzaba delante de lo que parecía ser la capital.

—No sé si son hostiles... espero que no —murmuró Mohari, tragando saliva e imaginando las maneras crueles en que lo podrían tratar—. Además, con mis estadísticas tan bajas... no quiero ni imaginarlo.

Llegó a la entrada del pueblo. Todos se mostraron indiferentes, lo cual resultaba bastante inquietante. No lo saludaban ni lo miraban directamente; solo pasaban de largo, como si ver a extraños fuera lo habitual.

—Vaya... dan miedo. Mejor sigo caminando.

Continuó atravesando el pueblo sintiendo miradas en su espalda, pero al girar, nadie lo estaba viendo. Era como si lo que lo observara no fueran las personas. Llegó a la entrada de la capital, donde había cuatro guardias: dos con espadas y otros dos con un aura imponente. Se podía sentir cómo emanaban poder mágico; en este mundo, es posible percibirlo incluso sin poseerlo.

—Detente ahí —dijo un guardia—. ¿Eres nuevo? No te había visto por aquí.

—Ah... claro. Apenas llegué y venía a conocer la capital... eso creo —respondió Mohari.

—No te importará una inspección, ¿verdad? No percibo nada de poder en ti, pero aun así es por seguridad.

—Claro, claro. Ustedes hagan lo necesario.

Los guardias lo examinaron, buscaron en su ropa algo sospechoso y vigilaron su expresión. Al ver que no tenía nada raro, lo dejaron pasar.

—Gracias... —dijo Mohari.

Pasó por su lado con nerviosismo, sin saber si todos serían igual de fríos o amables. Al poco tiempo llegó a un bar. Al entrar, vio que estaba lleno de la gente típica: sujetos calvos y musculosos, mujeres atractivas... lo habitual en un manga o anime. Se sentó en la barra y pidió una bebida; tanto caminar lo tenía agotado. Mientras esperaba, se le acercó una mujer hermosa.

—Oye, ¿eres nuevo? —preguntó la chica—. No se ven seguido visitantes tan guapos como tú.

Mohari se sonrojó un poco, pero continuó la plática.

—Gracias. Es la primera vez que me dicen algo así. Soy nuevo y no conozco bien el lugar.

—¿Ah, sí? Pues, ¿qué te parece si te doy un tour?

Él se sonrojó aún más y aceptó. Mientras caminaban, notó las miradas de otros hombres: eran hostiles y amenazantes. Una vez que llegaron al hogar de la mujer, Mohari fue inmediatamente noqueado por un hombre que lo esperaba. Ella y el sujeto eran pareja y solían estafar así a los recién llegados.

Cuando despertó, estaba atado de pies a cabeza, sin poder escapar.

—Hasta que despiertas, dormilón —dijo la chica—. Fue muy fácil hacerte caer... ¡Los hombres son repugnantes y asquerosos!

Mohari agachó la mirada, sintiéndose culpable y un poco tonto por haberse dejado llevar. Mientras ella hablaba, el hombre se acercó por detrás de Mohari y le tocó el cabello.

—¿Qué pasaría si te quito este cabello, uno por uno, con mis manos? —amenazó el tipo.

—No... por favor...

El hombre lo golpeó, haciéndolo caer al suelo aún atado, mientras Mohari se retorcía de dolor.

"El cuerpo aprende del dolor, el alma del error"

Siguiente capítulo: Algo me observa y no son personas.