Entre duraznos y menta (Omegaverse)

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Sinopsis

Elíaz quería mejorar como persona, quería olvidar el pasado y el Alfa frente a el extendía los brazos a una calidad que no recordaba y que no creía merecedor.

Genero:
Romance
Autor/a:
Ko_Late
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1.- Padres felices, hermanas sabelotodo.

- Elíaz, sera mejor que te levantes justo ahora, antes de que decida no dejarte que almorzar - La madre del omega hablo mientras se adentraba a la habitación de este mismo, viendo como este se revolvía debajo de sus cobijas y daba un pequeño gruñido en protesta, la luz se filtraba por la ventana, cálida y tranquila.

La madre del omega sonrió con tranquilidad y termino de abrir la cortina, y salio de la habitación mientras repetía la amenaza antes dada de dejarlo sin desayuno, Elíaz se sentó en su cama frotando su cara, intentando despertar, observo su habitación, tranquila y casi vacía, la luz cálida le daba un sentimiento de soledad que lo absorbía con lentitud pero constantemente, dejando un frío en sus extremidades.

El omega se levanto de su cama estirándose con ganas, una molestia se impuso en su hombro derecho, Elíaz paso la punta de sus dedos en la cicatriz tenue y dolorosa que posaba sobre ese hombro, la mordida de un alfa que no lo amaba y el odiaba, alguien que lo había abandonado pocos meses después de marcarlo, volviéndose un extraño de la noche a la mañana.

Camino fuera de la habitación, tocando el suelo helado con sus pies descalzos, bajo las escalaras y se observo en el espejo que estaba al final de estas, seguía siendo el mismo, nada había cambiado, en el comedor se encontraban sus padres, desayunando uno al lado del otro.

- Se esta enfriando cachorro - Su padre le hablo con calma mientras le extendía un platito con frutas, el lobo de Elíaz movió la cola con felicidad de que le siguieran poniendo ese apodo a pesar de su edad, ambos padres pudieron sentir el aroma de su hijo, tranquilo, tímido y débil, Elíaz llevaba casi un año usando supresores de manera religiosa. - ¿Hoy tampoco usaras supresores? - su tono no cambio, seguía tranquilo, como omega mayor de la familia, el podía darse una idea de lo que su pequeño cachorro sentía, y el porque querría ocultar su propia naturaleza.

- No... Quiero volver a la normalidad - Se sentó enfrente de sus padres, relajando el cuerpo, sintiendo la ligereza de este mismo debido a la desintoxicación de los supresores, observo su plato servido junto a un vaso de leche, sonrió y comenzó a degustar de la comida que su madre preparaba, su padre comenzó a hablar sobre alguna anécdota mientras su madre lo observaba, tranquila y feliz de poder volver tener momentos así con su omega y su cachorro.

Cuando el desayuno termino, Elíaz volvió a su habitación, observando su cama desecha y su mochila en el escritorio, no tenia que hacer realmente mucho, sus clases de universidad comenzaban mañana y no podía decir que eso lo mantenía tranquilo, podría no pasar nada, podría no conocer a nadie y siendo un omega tan dañado y usado, con un aroma débil posiblemente sea completamente cubierto por el aroma de los demás, lo confundirían con un beta, pasando desapercibido con facilidad, nadie le pondría demasiada atención a el o a su lobo tranquilo y callado.

Se recosto en su cama, haciéndose un ovillo entre sus cobijas frías, cerrando los ojos y durmiéndose con rapidez, sintiéndose cansado y solo.

El alfa frunció el ceño y abrió los ojos, molesto por el ruido que producía su pequeña hermana que intentaba despertarlo desde atrás de la puerta, Alejandro se estiro con molestia todavía acostado sintiendo su cuerpo despertar con rapidez, se sentó al borde de la cama y observo el reloj de su mesita de noche, a penas eran las 8 de la mañana de un domingo, suspiro, quería volver a dormir pero sabia que no eso no era posible, escucho como su hermana abría la puerta de su cuarto lentamente, asomando solo su pequeña cabeza, cuando vio que estaba despierto corrió hacia la cama y subió con cuidado a esta.

-Ale, llévame de caballito - Una sonrisa orgullosa se poso sobre su rostro, poniéndose de pie en la cama, el mayor lo vio de reojo y se encorvo un poco para que su pequeña hermana pudiera subirse a su espalda, sintió sus bracitos posarse en sus hombros pero antes de que terminara de posicionarse ella se alejo.

- ¿Qué paso, Mónica? - Pregunto mientras su hermana bajaba de la cama con un puchero en la cara.

- Apestas a omega- Comentó molesta.

- Has dicho eso con cada pareja que he tenido desde que te presentaste, ¿porque no te caen bien? - la observo incrédulo, la cara de la menor se puso seria, tan seria como una niña de 6 años puede ponerla.

- Cuando realmente las quieras - se notaba irritada, camino con la cabeza en alto hacia la puerta - Por cierto, el desayuno ya esta servido - salio del cuarto con la frente en alto, dejando la puerta abierta.

- ¿Como sabe eso? - No pudo evitar preguntárselo, se encogió de hombros y se puso de pie, siguiendo los pasos de hermana, se sentó en el comedor junto a sus padres, los 3 esperándolo para desayunar.

Durante el desayuno observo como Mónica dejaba de estar molesta con el y volvía a esa actitud de saberlo todo, esa pequeña alfa se creía superior a todos.

Tuvieron un desayuno ruidoso y divertido, Alejandro sabía su familia no era del agrado de su pareja actual, sus padres eran bromistas desde siempre y la menor se les unía continuamente haciendo que a simple vista parecieran infantiles, el alfa pensaba que no había nada de malo en esa actitud, cuidaban con amor de la menor y lo cuidaban a el a pesar de tener casi 20, eran serios cuando se trataba de asuntos serios, tal vez la que estaba mal era su pareja, pero eso no importaba demasiado, ya tenia planeado terminar con ella en la primera semana de universidad.

Cuando terminaron de desayunar, Mónica y sus padres se despidieron de el ya que tenían asuntos que resolver, dejándolo solo en la casa, Alejandro se dirigió a su cuarto, observo su cama, desecha y por un momento quiso volver a dormir, pero sabia que lo mejor era hacer cualquier otra cosa, así que se sentó en el escritorio, y comenzó a ver sus materia de la universidad.

El alfa tenia que terminar con su pareja, Dalia un omega de su clase de cabello largo castaño, sonrisa linda y aroma a algodón de azúcar, una relación que realmente no existía, el sabia que a esa omega le gustaba alguien mas y solo lo usaba para darle celos pero no parecía que eso funcionara mucho.

Mañana seria un día ocupado.