Después del Placer el Dolor

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Luna Valdez es una joven marcada por el abandono, el dolor y las heridas de una infancia difícil. Toda su vida intentó sobrevivir entre problemas familiares y la enfermedad de su madre, creyendo que el amor podía salvarla de todo lo que la destruía por dentro. Pero todo cambia cuando conoce a León Montes. León es peligroso, frío y el hombre más temido dentro del mundo de la mafia. Acostumbrado a controlar todo a su alrededor, jamás imaginó que una simple chica lograría convertirse en su mayor debilidad. Lo que comienza como una atracción intensa termina convirtiéndose en una relación obsesiva, llena de pasión, secretos, peligro y traiciones. Mientras Luna entra cada vez más en el oscuro mundo de León, descubre que nada en su vida fue casualidad. Personas del pasado comienzan a perseguirla, enemigos ocultos aparecen y la verdad sobre su familia amenaza con destruir todo lo que conoce. Entre guerras, sangre, pérdidas y decisiones dolorosas, ambos deberán enfrentar una realidad aterradora: amarse podría ser lo que finalmente los destruya. Porque algunas historias de amor no están hechas para salvarte… sino para dejar cicatrices para siempre.

Genero:
Drama/Action
Autor/a:
abigaela
Estado:
Completado
Capítulos:
8
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Prólogo

Después del placer… el dolor

Dicen que las personas rotas terminan encontrándose entre sí.

Tal vez porque el dolor reconoce al dolor.

O tal vez porque el destino disfruta viendo cómo dos almas destruidas intentan salvarse… mientras se hunden juntas.

Mi nombre es Luna Valdez.

Y esta no es una historia de amor bonita.

No hay finales felices aquí.

No hay promesas eternas.

No hay personas inocentes.

Solo cicatrices.

Todo comenzó la noche en que conocí a León Montes.

Aunque, siendo sincera…

creo que mi desgracia empezó mucho antes de él.

Empezó cuando mi padre decidió abandonarme.

Cuando mi madre lloraba en silencio pensando que yo dormía.

Cuando entendí demasiado joven que algunas personas pueden romperte sin siquiera tocarte.

Crecí aprendiendo a fingir que estaba bien.

A sonreír cuando quería desaparecer.

A esconder el dolor detrás de una versión de mí que no era real.

Y funcionó… por un tiempo.

Hasta que él apareció.

León Montes.

El hombre que llegó a mi vida como una tormenta.

Peligroso.

Frío.

Y tan roto como yo.

Recuerdo perfectamente la primera vez que lo vi.

La música sonaba demasiado fuerte en aquella fiesta. Las luces de colores iluminaban el lugar mientras todos parecían divertirse, beber y olvidar sus problemas.

Pero yo nunca fui buena olvidando.

Kevin había insistido durante semanas para que asistiera a su cumpleaños. Decía que necesitaba distraerme después de todo lo que había pasado con mi padre y la enfermedad de mi madre.

Y quizás tenía razón.

Quizás esa noche debía ser normal.

Solo una fiesta más.

Pero entonces lo vi.

Estaba apartado del resto, vestido completamente de negro, observando a todos como si no perteneciera a ese lugar. Como si estuviera acostumbrado a controlar todo sin necesidad de hablar.

Y aun rodeado de personas…

parecía completamente solo.

Nuestros ojos se encontraron por apenas unos segundos.

Pero fue suficiente.

Porque en ese instante sentí algo extraño.

Algo peligroso.

Como si mi cuerpo entendiera antes que mi mente que acercarme a él sería el peor error de mi vida.

Y aun así…

no pude apartar la mirada.

Tal vez porque había algo en León que se parecía demasiado a mí.

Oscuridad.

Dolor.

Vacío.

No sabía quién era realmente.

No sabía que su nombre provocaba miedo.

No sabía que estaba involucrado en un mundo donde la sangre y la violencia eran parte de la rutina.

Y definitivamente no sabía que enamorarme de él me costaría todo.

Porque amar a León Montes no era sencillo.

Era como lanzarse al fuego sabiendo que iba a quemarte.

Y aun así…

querer hacerlo.

Con él aprendí que existen personas capaces de destruirte y protegerte al mismo tiempo.

Personas que te hacen sentir viva… mientras lentamente te consumen.

León nunca me prometió un cuento de hadas.

Él no sabía amar de forma tranquila.

Amaba con obsesión.

Con rabia.

Con miedo.

Como si perderme fuera a destruirlo por completo.

Y quizás así era.

Pero el amor no fue lo único que nos unió.

También lo hizo el peligro.

Los secretos.

Las mentiras.

Porque mientras más me acercaba a León, más entendía que había algo extraño alrededor de mi vida.

Algo oculto.

Algo que todos parecían conocer… menos yo.

Y cuando la verdad comenzó a salir a la luz…

ya era demasiado tarde para escapar.

Recuerdo la primera vez que tuve miedo de verdad.

No un miedo pasajero.

No uno que desaparece cerrando los ojos.

Sino un miedo real.

El tipo de miedo que se mete debajo de tu piel y vive contigo.

Todo pasó tan rápido.

Disparos.

Sangre.

Gritos.

Y León abrazándome mientras el mundo se caía a pedazos a nuestro alrededor.

—No mires —me dijo aquella noche.

Pero era imposible no hacerlo.

Porque desde el momento en que entré en su vida…

la violencia se convirtió en parte de la mía.

Y aun así me quedé.

Esa es la parte más enfermiza de todo esto.

Pude irme muchas veces.

Pude escapar.

Pude elegir una vida tranquila lejos de él.

Pero no lo hice.

Porque León se convirtió en mi adicción.

En mi lugar seguro.

Y también en mi condena.

Había noches en las que despertaba temblando, preguntándome cómo terminé enamorada de alguien capaz de matar sin pestañear.

Pero entonces él me miraba…

y olvidaba cómo respirar.

Supongo que así funcionan las tragedias.

No comienzan con odio.

Comienzan con deseo.

Con dos personas mirándose demasiado tiempo.

Con una conexión tan intensa que termina destruyéndolo todo.

Y nosotros…

éramos exactamente eso.

Una tragedia esperando ocurrir.

Porque mientras el mundo intentaba separarnos…

nosotros seguíamos eligiéndonos.

Aunque doliera.

Aunque sangráramos.

Aunque el amor comenzara a parecerse más a una guerra.

Pero hay algo que nadie te dice sobre las personas rotas:

A veces no quieren sanar.

A veces solo quieren encontrar a alguien igual de destruido para sentirse menos solos.

Y quizás eso éramos León y yo.

Dos almas heridas intentando llenar sus vacíos con la oscuridad del otro.

Sin entender que algunas historias no están hechas para salvarte.

Están hechas para marcarte para siempre.

Porque el amor puede sentirse como un refugio… hasta que se convierte en una prisión.

Y León era exactamente eso para mí.

Mi refugio.

Mi caos.

Mi mayor error.

Había algo en él que me hacía sentir viva de una forma enfermiza. Como si cada mirada suya, cada roce y cada palabra fueran capaces de destruir el mundo entero dentro de mí.

Y quizás por eso nunca pude dejarlo.

Porque incluso sabiendo quién era…

seguía eligiéndolo.

Seguía regresando a él.

Como una idiota.

Como alguien que confunde el dolor con amor.

Pero esta historia nunca trató de personas sanas.

Trató de dos personas que se encontraron en el peor momento posible… y aun así decidieron quedarse.

Aunque el destino pareciera disfrutar destruyéndolos.

Por eso, si estás buscando una historia de amor perfecta…

este no es el lugar correcto.

Porque esta historia habla de obsesión.

De peligro.

De heridas que nunca cerraron.

De decisiones que destruyen vidas.

Y sobre todo…

de dos personas que se amaron incluso cuando el mundo entero les advirtió que no debían hacerlo.

Porque después del placer…

siempre llega el dolor.