Cuando caiga la lluvia

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Sinopsis

Camino al colegio, un niño tiene un encuentro con un misterioso desconocido que le da una peculiar advertencia: qué se refugie antes de que llueva para protegerse de un peligro desconocido. Pero el cielo ya está cubierto de nubes, y el peligro está cada vez más cerca.

Genero:
Thriller
Autor/a:
BloodPhoenix
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
13+

Cuando caiga la lluvia.

Caminaba tranquilamente por la vereda desierta, deteniéndose a observar cada cosa que le parecía interesante: las flores de alguna casa, algún grafiti en la pared, lo que fuera para demorar su caminata. Lo que menos quería era asistir a otro aburrido día de clases.

Extrañamente, no había nadie más en la calle, a pesar de que era una ruta bastante usada por la gente que iba al colegio o a sus trabajos.

Ese día, lo único que se escuchaba eran los ladridos de los perros callejeros y los pájaros en el bosque que había a la izquierda del camino. Aquel bosque siempre le había parecido oscuro y extraño, pero en ese momento se encontraba lleno de pájaros e insectos que volaban alegremente.

Dobló en la siguiente esquina, dándole la espalda al bosque, y del otro lado de la calle llegó corriendo un perro. El niño se acercó a acariciarlo, y comenzaron a correr y jugar juntos. De pronto, el perro se detuvo frente a un paradero y comenzó a gruñir agresivamente. Del interior del paradero salió un hombre bajo, moreno y de ojos negros. Su ropa estaba llena de barro, y su gorro de lana estaba lleno de hojas enganchadas.

El niño se quedó paralizado, sin saber qué hacer, profundamente intimidado por la mirada seria y firme de ese hombre.

El perro continuaba gruñendo, con el lomo erizado y los grandes colmillos reluciendo.

–¿Qué haces solo en un día como hoy? – preguntó el desconocido con una voz grave y rasposa, como la de un fumador. –Mal momento, niño, mal momento para estar solo en la calle. Deberías ocultarte, va a llover en cualquier momento, y cuando llueva... cuando llueva ellos serán libres. –

Al decir esto último alzó la mirada y escudriñó atentamente el cielo que se encontraba parcialmente nublado. Su mirada denotaba cierta locura, pero no la clase de locura que te hace estar frenético o decir estupideces, sencillamente, estaba claro que la mente de ese hombre funcionaba de una manera totalmente distinta a la de los humanos normales.

El desconocido metió una mano a uno de los bolsillos de su chaqueta, y el niño sintió que el pánico lo inundaba. Lo que más quería en el mundo era correr, alejarse de ese hombre, sin embargo no quería darle la espalda.

Cuando el desconocido sacó la mano de su bolsillo, llevaba en ella una gran moneda de plata oxidada, y le indicó con un gesto que la tomara.

Tenía grabada en relieve una calavera sobre dos antorchas cruzadas. La tomó y le dio la vuelta, y por el otro lado tenía grabada una cadena rota. Se sentía fría al tacto, y era muy pesada.

Justo en el momento en el que el hombre iba a retirar su mano, el perro dio un salto y mordió con fuerza su mano. Él emitió un sonido gutural e intentó sacudirse al perro, pero este lo tenía firmemente agarrado, y solo lo soltó al recibir una fuerte patada.

El hombre sacó bruscamente su mano del hocico del animal, y el niño sintió cómo su rostro se llenaba de cálidas gotitas escarlata.

Esto lo hizo reaccionar, y salió corriendo, ya sin importarle estar dándole la espalda, simplemente escapó, seguido de cerca por el perro. Solo cuando sintió que había suficientes cuadras de distancia se detuvo, con el corazón latiéndole de manera descontrolada.

El alivio al estar ya lejos de ese misterioso hombre lo fue calmando poco a poco.

Entonces, comenzó a llover. Y junto con la lluvia, llegaron aquellos de los que le había advertido aquel hombre.