Capítulo 1
(T/n) un joven innovador que hacía un montón de cosas, como por ejemplo construcciones gigantes e inventos locos que siempre fallaban. Le faltaba algo, una chispa... La pregunta era... ¿Qué?...
(T/n): *bosteza* Día 200 probando el teletransportador.
Dijo anotando en su cuaderno, donde tenía un montón de cosas sobre sus investigaciones, antes de caminar hacia el teletransportador que estaba en frente. Lo vio antes de dirigirse al panel de control y encenderlo...
(T/n): Esperemos que esto no vaya a explotar...
Y así apretó el botón de inicio, el botón que iniciaría todo lo que estaba a punto de pasar. La máquina lentamente encendió, acumulando energía.
La máquina comenzó a consumir cantidades enormes de radiación, energía gamma y cuántica. Todo temblaba a su alrededor mientras los medidores marcaban cifras peligrosas. (T/n) observaba con nerviosismo, notando cómo las luces parpadeaban sin control.
(T/n): Oooh.
Sus pupilas se volvieron estrellas, emocionándose bastante por cómo la máquina estaba funcionando a la perfección después de muchos intentos.
Y entonces todo empezó a ir mal. La máquina empezó a absorber más y más energía, llevándose cosas del laboratorio. El viento se hizo fuerte y empezó a arrastrar un poco los pies de (T/n).
(T/n): ¡Sí, sí, funciona! ¡Pero... demasiado bien!
Dijo con un tono entre nervioso y emocionado, mientras sentía que perdía el equilibrio.
(T/n): Aaaah, el poder es demasiado...
Dijo mientras sentía cómo el viento lo jalaba con más fuerza. Dio media vuelta y comenzó a correr, pero el portal seguía arrastrándolo. Se agarró con fuerza de una losa del suelo, luego de un estante, pero la fuerza era más que antes. Un pizarrón fue arrastrado y lo golpeó en la cabeza, dejándolo inconsciente. Fue arrastrado por el portal y cayó adentro junto con muchas cosas que fueron con él.
(T/n) despertó poco a poco. Notó que no estaba en su laboratorio. Se incorporó con cuidado mientras recordaba lo que había pasado. Miró a su alrededor y vio que estaba en un campo abierto.
Levantó la vista: un cielo gris. A su lado había algunas cosas de su laboratorio esparcidas, y detrás de él seguía abierto el portal. Rápidamente se levantó, pero justo cuando estaba a punto de cruzarlo, el portal se cerró de golpe, dejándolo ahí sin saber en qué parte del mundo estaba. Se quedó parado un momento, luego se estiró y dijo:
(T/n): Mierda, esto no salió como lo planeé.
(T/n) suspiró y miró a lo lejos. Vio un sendero que se perdía entre unos árboles. No tenía muchas opciones, así que se agachó y revisó las cosas que habían caído con él.
Agarró algunos cables, una herramienta y un par de cositas útiles, pero la mayoría estaba inservible. Se guardó lo más importante y empezó a caminar por el sendero.
Caminó un buen rato, sintiendo el cansancio en las piernas, hasta que al final llegó a un pueblo. Levantó la vista y vio unos letreros con palabras raras, pero algo en el ambiente le resultaba familiar. No sabía qué letras eran, pero igual todo eso le daba una sensación extraña de haberlo visto antes.
(T/n) caminó hacia el pueblo sin saber bien qué esperar. Al entrar, se quedó completamente en shock. No eran personas lo que estaba viendo, sino más bien... animales. O mejor dicho, ponis. Pero no ponis normales, sino ponis que tenían manos humanas, piernas humanas y... sí, pechos. Parpadeó un par de veces, frotándose los ojos pensando que aún estaba inconsciente, pero no. Era real. (T/n) se quedó ahí parado como un idiota, mirando a esos seres coloridos que iban y venían como si nada, mientras él intentaba procesar lo que tenía delante.
Muchos ponis lo miraban extrañados, sin saber cómo reaccionar ante él. (T/n) lentamente se pellizcó la mejilla con una sonrisa nerviosa. Nada. Pensó que era un sueño, pero no despertaba. Entonces caminó despacio, luego corrió hacia un callejón. Se adentró más, se sentó apoyándose contra la pared y se preguntó a sí mismo por qué carajos estaba en My Little Pony, y mucho más importante, por qué eran humanoides.
(T/n): Verga, dónde vine a parar ahora...
Se preguntó reincorporándose y caminando saliendo del callejón, no sin antes mirar a los lados para asegurarse de que no hubiera nadie.
(T/n) salió del callejón y empezó a caminar sin rumbo. Al no reconocer ninguna parte, se perdió rápido en la ciudad. Las calles se mezclaban y todo le parecía igual. Después de un rato llegó a lo que parecía un parque hecho añicos: bancas rotas, árboles horribles y mal cuidados, y basura por todas partes. Estaba todo oscuro y descuidado. (T/n) se quedó sentado en una fuente, pegando su espalda a la base de esta, sin saber qué hacer. Lentamente amenazó la noche y él seguía ahí, en esa gran oscuridad. Entonces escuchó una voz.
??? : Ummm, hola.
(T/n) levantó la vista y vio a Fluttershy. Ella lo miró con preocupación y se acercó un poco.
Fluttershy: ¿E-Estás bien?
(T/n): Solo estoy en un lugar que ni siquiera conozco.
Ella extendió la mano con una pequeña sonrisa.
Fluttershy: S-Si quieres... p-puedes venir a mi casa.
(T/n) sujetó la mano de ella y se levantó.
(T/n): Gracias de corazón, pero no quiero abusar de tu confianza.
Fluttershy: N-no quiero ver a a-alguien tirado m-mientras es devorado p-por la oscuridad...
Dijo tartamudeando, con voz suave pero sincera.
(T/n) siguió a Fluttershy hasta su casa. Al llegar, el lugar estaba oscuro. Ella entró primero y encendió unas velas, dejando ver poco a poco el interior. (T/n) vio muchos animales: conejos, pajaritos, ardillas y todo tipo de criaturas pequeñas. No había osos ni animales grandes, lo cual explicaba por qué afuera había visto a un gran oso durmiendo tranquilo.
Fluttershy: T-tengo un cuarto de i-invitados... p-perdón por el d-desorden...
Dijo tartamudeando, mientras señalaba unas compras que estaban sobre la mesa. (T/n) asintió sin decir nada, mirando a su alrededor mientras los animalitos lo observaban con curiosidad. Algunos le gruñeron, otros lo veían con recelo. De repente, el pequeño conejo de ella, Ángel, se lanzó contra él a patearlo en los pies.
Fluttershy: ¡Á-Ángel! No se hace eso...
Dijo regañándolo, pero el pequeño conejo no hizo caso. (T/n) confundido no sabía por qué lo estaban mirando feo.
Fluttershy: L-lo siento mucho... ellos n-no suelen ser así...
(T/n): Está bien, no te preocupes.
Ella caminó para llevarlo hacia la habitación de invitados, el cual era un lugar pequeño: un cuarto con una cama, una pequeña mesita de noche y un pequeño escritorio. Ella encendió otra vela.
(T/n): Gracias.
Dijo tomando las manos de ella e inclinando la cabeza en señal de respeto. Sin embargo, ella se puso roja como un tomate, quitó las manos de las manos de él y solamente tartamudeó:
Fluttershy: E-está bien... q-que descanses...
Y rápidamente dio media vuelta solo para correr lejos. (T/n) recordó que en la serie original ella siempre ha sido así tímida y adorable.
(T/n) se acostó un rato en la cama, mirando el techo de madera mientras escuchaba los ruidos de los animalitos afuera. Después de unos minutos, se levantó y se acercó al escritorio.
Revolvió un poco y encontró una pluma, un frasco pequeño con tinta y algunos papeles arrugados. Los alisó con cuidado y se sentó. Entonces empezó a pensar en todo lo que había visto desde que llegó a ese pueblo: las casas mal construidas, algunas con paredes torcidas, otras con techos de paja mal puestos.
La falta de electricidad era evidente, todo se iluminaba con velas o lámparas de aceite. Y sobre todo, el olor. Había notado un olor fuerte y desagradable en varias calles, y cayó en cuenta de que probablemente no había baños como los conocía.
Seguramente todo se hacía afuera en algún lugar alejado. Suspiró profundamente, apoyando la cabeza en una mano. Pero luego, poco a poco, una idea fue tomando forma. Comenzó a trazar líneas en el papel, dibujando planos simples: tuberías, depósitos de agua, un sistema básico de drenaje.
Después agregó bocetos de un generador manual, algo sencillo que pudiera funcionar con pedales o con la fuerza de varios ponis. Y mientras dibujaba, una sonrisa lenta apareció en su rostro. En este mundo sin electricidad, sin baños, sin nada de eso... él tenía la solución en su mente. Solo faltaba crearla.
Continuará...