Pop Susurrado

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Sinopsis

Michael Virelli es la estrella más querida del pop actual. Billie Wilder apenas puede salir de su pequeño pueblo sin perderse entre bosques, lagos y canciones a medio escribir. No deberían haberse conocido. Pero cuando una colaboración inesperada obliga a Michael a pasar un mes en casa de los Wilder, ambos terminan atrapados entre melodías, secretos familiares y emociones que ninguno de los dos sabe manejar. Porque algunas canciones no solo se escuchan. Algunas canciones te cambian la vida. DOS MUNDOS. UNA CANCIÓN. ¿QUÉ ES LO PEOR QUE PUEDE PASAR?

Genero:
Romance
Autor/a:
Elisabeth
Estado:
En proceso
Capítulos:
17
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1: Billie

— No voy a trabajar con él.

Will ni siquiera se molesta en disimular la sonrisa.

— Eso dices ahora.

Lo fulmino con la mirada mientras él bebe tranquilamente un sorbo de agua.

— Ten en cuenta que tú carrera se verá impulsada a la cima en un santiamén.

Suelto un suspiro de resignación. Will me sonríe y ladea la cabeza con un suspiro.

— Escucha, intenta al menos escribir una canción con él. — sugiere —. Si no funciona, dejamos la colaboración. — ladea la cabeza —. Pero, si funciona, seguimos adelante con el álbum y la gira. — alza una ceja —. ¿Trato hecho?

Comienzo a juguetear con un mechón verde y negro de mi cabello, barajando las opciones que tenía. Me recuesto en el sofá y me quedo tumbada, mirando al techo.

— Está bien. — digo al final —. Una canción. — digo alzando un dedo —. Luego, ya veremos…

Will sonríe con suficiencia y me tiende una mano, la cual estrecho con euforia.

Esa misma noche, estoy hecha una bolita en mi cama bajo mis mullidas mantas y almohadas, acariciando mi collar de manera distraída.

Realmente estoy algo nerviosa por la idea de tener que adaptar mi estilo, música y letras a las de otra persona con un estilo muy diferente al mío, pero Will tiene razón.

Si la colaboración va bien, será un increíble impulso para mí carrera.

Cierro los ojos y suelto todo el aire de mis pulmones en un pesado suspiro.

Bueno… ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Mis dedos tiemblan levemente mientras tiro de las mangas de mi hoodie, tratando de calmar la ansiedad que me estaba invadiendo.

— Estoy arrepintiéndome de venir… — le susurro a Will.

— Tú tranquila, lo harás genial. — dice, dándome un golpecito de cadera.

Fuerzo una sonrisa, pero eso no logra reducir mis nervios.

Y entonces entran por la puerta dos hombres de unos cuarenta años, uno con aspecto amable y otro con cara sería, y detrás, entra él.

Con una elegante camisa roja, pantalones negros, cabello negro y rizado largo hasta los hombros y gafas de sol, además de un hermoso rostro de piel morena suavizada por demasiadas horas sin sol.

Michael Virelli.

Camina con una ligereza inimaginable, y parece mucho más joven de lo que pensaba.

La soltura con la que se mueve, como si el mundo fuera su escenario, casi me sonsaca una sonrisa.

Tiene pinta de ser excéntrico, sin duda. Pero tiene carácter y carisma, y eso son cosas de un hombre que admiro, sobretodo cuando se trata de la persona con la que voy a hacer una colaboración.

Frunzo los labios y Will me da un discreto toque en las costillas. Sé que trata de decirme qué quite mi cara amargada. No le hago ni caso.

Arrugo la nariz al ver a Michael detenerse en medio del pasillo y mirar por la ventana de manera distraída y un tanto soñadora.

— Mira Kael… — dice con una voz sorprendente suave y melodiosa —. Hay nubes de tormenta…

Me pego a Will y alzo la cabeza para susurrar:

— ¿Está drogado?

Will niega con un suspiro.

— No toma sustancias de ningún tipo. — explica —. A diferencia de otros artistas de vuestra generación, él no necesita hacerse dependiente para desconectar.

— Ah.

¿En serio voy a trabajar con él?

El tal Kael y el tipo de cara seria llegan a nuestra altura. Michael en cambio sigue admirando todo a su alrededor, como si jamás hubiera estado en un estudio de grabación.

Lo cual es ridículo porque literalmente es el artista más escuchado de la historia.

— Will…

— Solo… dale una oportunidad, ¿vale?

Hago un puchero, Will solo me sonríe. Cuando finalmente llega a nuestra altura, Michael sigue con sus gafas de sol puestas a pesar de estar en el interior.

No me ha mirado ni una sola vez, a pesar de que yo no he apartado la mirada de él ni un solo segundo desde que apareció por la puerta.

— Soy Andrew Rodriguez, agente del artista. — dice el hombre serio alzando la barbilla —. Este es Kael Hayes, el guardaespaldas del artista. — dice señalando al hombre de cara amable, quién me hace un amable gesto de saludo. Andrew se vuelve hacia Michael —. Y él es…

Michael tiene el rostro paralelo al techo, lo que hace que Andrew parpadee un poco por la sorpresa y Kael presione sus labios entre sus dientes para evitar reírse, parece acostumbrado a este tipo de situaciones.

— Michael, ¿qué haces? — pregunta Andrew, un tanto desconcertado por la actitud del artista.

— Mira Kael, hay una araña en el techo.

Trato con todas mis fuerzas de ocultar una risa divertida. Kael ya ni se molesta en ocultar la sonrisa que aflora su rostro.

Este tío está zumbado…

Comparto una mirada con Will.

— Soy William Wilder. — dice él —. Ella es mi hermana, Billie Wilder.

Michael por fin baja la mirada hacia mí.

A pesar de tener las gafas de sol puestas, puedo sentir su intensa mirada taladrando la mía.

— Qué bajita eres. — menciona Michael, sin perder su suave y melodioso tono.

Voy a responder de manera pasiva-agresiva o con sarcasmo extremo, pero Will me pone una mano en el hombro para calmarme. Alzó la barbilla.

— Y tú demasiado alto. — respondo con voz seca.

Michael se queda inmóvil unos segundos antes de que la comisura de sus labios se eleva levemente en una media sonrisa.

— Me cae bien está chica. — le dice a Kael.

Will me pasa un brazo por encima de los hombros con cariño.

— Empecemos cuánto antes. — Andrew pasa entre mí y Will, separándonos de golpe —. Vamos súper-estrellas, hay que haceros mega-estrellas.

Michael hace un mínimo movimiento de desdén con la cabeza. Por alguna razón que desconozco, no se ha dirigido a su agente ni una sola vez desde que entraron al estudio.

Andrew y Will se adelantan, con Kael por detrás y Michael y yo al final.

— ¿Por qué cantas “Pop Susurrado”? — pregunta Michael de repente.

Doy un respingo y alzo la mirada hacia él, ni siquiera me mira. Suelto una risa seca.

— Al igual que tú cantas usando la “Percusión Vocal”, “Speech Level Singing” e “Hipo Vocal” como instrumento de percusión para marcar el ritmo, yo uso el “Pop Susurrado” como un instrumento atmosférico para generar armonía y calma.

Michael se ríe y se aparta un mechón negro rizado de la frente.

¿Por qué tiene los dientes tan blancos?

— Parece que alguien ha estado informándose… — dice con un hilo de voz.

— Me gusta informarme al máximo posible sobre con quién voy a trabajar.

Me alejo de él con la cabeza bien alta, pasando al lado de Kael y luego entre nuestros agentes, adelantándome a todos y dirigiéndome hacia el estudio de grabación.

No sé por qué, pero tengo la sensación de que trabajar con Michael Virelli no va a cambiar solo mi música…