.Todo Por Una Mandarina.

Sinopsis

𝘠𝘰𝘰𝘯𝘨𝘪 𝘧𝘶𝘦 𝘤𝘳𝘪𝘢𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘪𝘥𝘦𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘰𝘯𝘤𝘦𝘭𝘦𝘴 𝘺 𝘮𝘶𝘫𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘤𝘳𝘪𝘢𝘵𝘶𝘳𝘢𝘴 𝘥𝘦́𝘣𝘪𝘭𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘪́𝘢𝘯 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘰́𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘥𝘢𝘳 𝘢 𝘭𝘶𝘻 𝘺 𝘴𝘦𝘳𝘷𝘪𝘳 𝘢 𝘴𝘶 𝘦𝘴𝘱𝘰𝘴𝘰, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘢𝘭 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘢 𝘑𝘰𝘴𝘦𝘰𝘯 𝘴𝘦 𝘵𝘰𝘱𝘰́ 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘩𝘪𝘫𝘰 𝘮𝘦𝘯𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘗𝘢𝘳𝘬, 𝘶𝘯 𝘥𝘰𝘯𝘤𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘢𝘭𝘪́𝘢 𝘥𝘦 𝘢𝘲𝘶𝘦𝘭𝘭𝘢 𝘳𝘦𝘨𝘭𝘢. 𝘑𝘪𝘮𝘪𝘯 𝘦𝘳𝘢 𝘶𝘯 𝘥𝘰𝘯𝘤𝘦𝘭 𝘥𝘶𝘭𝘤𝘦 𝘺 𝘨𝘦𝘯𝘵𝘪𝘭, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘶𝘯 𝘥𝘦𝘵𝘢𝘭𝘭𝘦, 𝘯𝘰 𝘦𝘳𝘢 𝘴𝘶𝘮𝘪𝘴𝘰, 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘴𝘰 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘠𝘰𝘰𝘯𝘨𝘪 𝘴𝘦 𝘱𝘰𝘳𝘵𝘰́ 𝘥𝘦 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢 𝘨𝘳𝘰𝘴𝘦𝘳𝘢 𝘯𝘰 𝘭𝘦 𝘵𝘦𝘮𝘣𝘭𝘰́ 𝘭𝘢 𝘮𝘢𝘯𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘨𝘰𝘭𝘱𝘦𝘢𝘳𝘭𝘰 𝘪𝘯𝘤𝘭𝘶𝘴𝘰 𝘮𝘢́𝘴 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘦́𝘭 𝘭𝘰 𝘨𝘰𝘭𝘱𝘦𝘢𝘣𝘢. 𝘗𝘰𝘥𝘳𝘢́ 𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘰𝘳 𝘯𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘦𝘯 𝘥𝘰𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘴 𝘵𝘢𝘯 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘪𝘯𝘵𝘢𝘴? 𝘠 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘲𝘶𝘦𝘭𝘭𝘢 𝘨𝘶𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘴𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘵𝘰́ 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘢𝘯𝘥𝘢𝘳𝘪𝘯𝘢.

Estado:
En proceso
Capítulos:
16
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1 Una Madarina

"Donceles: Hombres con la capacidad de engendrar vida".

Aquella noticia fue una bomba para el mundo; por siglos, la creación de vida fue dada a las mujeres, pero ahora había hombres con aquella capacidad.

Si bien el mundo estaba aceptando a los donceles, ya que eran cada vez más los casos, aún había gente que no asimilaba los nuevos cambios.

La forma de saber si eras un doncel era muy simple: una marca, un lunar con forma de media luna bajo la nuca, algo solo propio de ellos.

Además de sus rasgos, la mayoría de los donceles eran hombres andróginos, poseedores de una belleza única y más finos corporalmente.

Eran tiempos de la colonia; los pueblos estaban asentándose como tal a medida que las familias llegaban a establecerse, todas buscando un futuro más venidero.

Cuando Park Dahyun llegó al pueblo de Joseon, imaginó una vida llena de bendiciones. Las pocas personas que ya estaban se veían agradables, todos buscando la armonía.

Cuando su primer hijo nació, se sintió feliz, todo fue dicha para su familia; dos años después nacía su segundo hijo, y si bien se llevó la sorpresa de que este era doncel, eso no opacó la dicha. Crió a ambos de la misma forma, jamás hizo diferencia, ellos jamás notaron la diferencia, pero siempre teniendo en cuenta que el menor de los Park era en su interior distinto.

Este año prometía ser excelente en todos los sentidos, el tiempo parecía ser gentil con las cosechas y también con la crianza de animales.

-¡Niños, apúrense o llegarán tarde! -

-¡Ya vamos, mamá! -

Dahyun veía cómo por la escalera bajaban sus dos hijos, Hoseok de 16 y Jimin de 14, ambos hermosos a sus ojos, perfectos en toda la palabra.

-Listo mamá, ya nos vamos -les entregó a cada uno su vianda para el día y los vio salir casi corriendo rumbo al pueblo, donde estaba la pequeña escuela.

-Buenos días, niños, hoy tenemos un nuevo compañero que se nos une este año. Si fueras tan amable de presentarte, por favor. -

Todos vieron con curiosidad al joven que entraba por la puerta: tez pálida, cabello negro al igual que sus ojos; no era muy alto, pero sí apuesto; los suspiros no se hicieron esperar.

Se paró frente a la clase y miró a todos, su mirada era soberbia, algo que no le agradó mucho al menor de los Park.

-Mi nombre es Min Yoongi, tengo 15 años y llegué hace dos días al pueblo con mi padre.

-Todos sean cordiales con el joven Min.

-¡Bienvenido! -dijeron todos al unísono.

-Bien, toma asiento junto a Hoseok, por favor. -Caminaba de forma firme; en cuanto se sentó, miró a quien estaba junto a él y lo saludó con un movimiento de cabeza, siendo respondido con un cordial saludo.

Las primeras clases pasaron rápido, todas las chicas estaban embelesadas mirando al nuevo, quien se mantenía alejado de todos, miraba de vez en cuando al patio viendo a todos los alumnos.

Mientras, en otro punto del patio, los hermanos Park miraban con cierta curiosidad al recién llegado.

-No sé, Hobi, no me termina de agradar ese chico.

-Se ve algo arisco, pero supongo es porque es nuevo, Mimin.

-Sí, puede ser. -Para la hora de almuerzo todos salieron con sus viandas al patio y buscaron un lugar cómodo para comer con sus amigos, todos menos Min, quien se sentó donde había estado todo el día, a un lado del salón tirando piedras a un arroyo.

-¿Qué ocurre, Mimin? -

-¿Tú lo has visto comer hoy? -Hobi no comprendió-. ¿Al nuevo lo has visto comer algo hoy? -

-Ahora que lo mencionas, no. -Hobi conocía de sobra el buen corazón de su hermano, ser doncel lo hacía un poco más sensible-. Espera, ¿a dónde vas? -

-Le daré la mandarina, a lo mejor no tiene comida en su casa, por eso no ha comido. -Sin más, emprendió camino hasta donde el pelinegro estaba. En cuanto sintió la presencia de alguien cerca de él, levantó la vista; viendo a un chico rubio de facciones algo finas, supo de inmediato que se trataba de un doncel.

-Disculpa, veo que no trajiste nada para comer -dijo de forma dulce-. Tengo esta mandarina por si la quieres. -Sacó la fruta de la vianda y se la acercó-. Está muy dulce, bueno, las otras estaban dulces, esta no sé, pero...

-Lárgate. -Jimin solo abrió los ojos, el chico le había hablado con una voz increíblemente ronca.

-¿Disculpa? -

-¡Que te largues, maldito doncel! ¡No quiero nada tuyo! -De un manotazo dejó caer la mandarina que rodó hasta caer al agua, yéndose en la corriente.

-La mandarina... ¿Por qué hiciste eso? -se acercó un poco-. Si no la querías, solo tenías que decirlo, no tirarla. -

Yoongi se levantó y, sin medirse siquiera, le dio un empujón a Jimin dejándolo en el suelo; lo miraba con asco y odio.

-No quiero nada que venga de un asqueroso doncel. -Hobi miraba todo lo que estaba pasando; cuando vio a Jimin en el suelo, salió corriendo, y es que había algo que Yoongi no sabía: Jimin era un doncel, pero no era como todos los donceles.

Se levantó y, sin avisar siquiera, le dio un golpe en la cara a Yoongi, quien terminó en el suelo con la mejilla roja.

-No creas que por ser doncel soy débil, idiota. -Yoongi miraba con asombro; un doncel lo había golpeado.

-Ya verás, asqueroso. -Se levantó y arremetió con todo, pero para su sorpresa, recibió más de lo que dio.

-Jimin, ya suéltalo... -Hobi trataba de sacar a su pequeño hermano de encima, ya que lo estaba golpeando con todo; Yoongi no tuvo mucha oportunidad-. ¡Ya para! -

-¡Pelea!... ¡Pelea! -

-¿Qué está pasando aquí? ¡Joven Park, joven Min, ya deténganse! -Estaban en serio dándose con todo, gente que pasaba ayudó a separarlos, terminando así la pelea, ambos con golpes, rasguños y ojos en tinta.

-Ay, Jimin, te dije que pararas. -

Tenían a cada uno en un rincón del salón, mirando la pared. Cuando la tarde llegó, el padre de Yoongi apareció buscando a su hijo; la maestra de forma amable lo guio y le explicó lo que había ocurrido.

-¿Me está diciendo que un asqueroso doncel golpeó a mi hijo? -Ese comentario no le agradó mucho a la mujer, menos a Jimin, que miraba con odio al hombre y al idiota que tenía por hijo.

-Señor Min, le voy a pedir que no insulte al menor, aquí no se permite...

-¿Usted me está exigiendo? -El hombre se levantó-. Usted es una simple mujer, no tiene derecho a decirme y menos a exigirme algo. -Si bien la mujer mantuvo la compostura, por dentro tenía miedo, ese hombre le daba miedo; por otro lado, Jimin entendió por qué el pelinegro le había hablado de esa forma-. ¡Ahora, tú, pequeña basura, más te vale pedirle disculpas a mi hijo de rodillas si no quieres que te parta a golpes, oíste! -El menor tembló.

-¡Cómo se atreve a hablarle a mi hijo de esa forma! -Hobi se había ido rápido a buscar a su madre para que fuera por Jimin, llegando justo a tiempo.

-Otra mujer, tal parece que en este pueblo no hay hombres, solo asquerosas mujeres y donceles -escupió-. Yoongi, vámonos, no tienes por qué pedir disculpas y la próxima vez que ese bicho te hable, pártele la cara. -El menor solo asintió y, mirando feo a todos los presentes, en especial a Jimin, se fue dejando a las mujeres con el miedo reflejado en el rostro.

-Joven Park, por su bien, le sugiero mantenerse lejos del joven Min. -

-Sí, maestra. -Caminó hasta donde su madre aún estaba algo shockeada y la tomó de la mano.

-Estoy de acuerdo con la maestra, Jimin. -

-Sí, madre, no te preocupes. -La mujer sonrió.

-Vamos a limpiarte esas heridas, amor -besó la frente de su hijo-. Hasta mañana, maestra. -

Ya por la tarde, Dahyun le contó a su esposo lo ocurrido, quien opinó como todos los demás: Jimin debía mantenerse lejos de ese joven por su seguridad.

-Le habló muy feo, de verdad me dio miedo. -

-Es mejor que desde hoy hagas de cuenta que ese muchacho no existe; si su padre se expresa así, estoy seguro de que no le temblará la mano para lastimarte, hijo. -El menor de los Park asintió-. Sabes bien que no tengo problema en que te defiendas, pero este tal Min parece ser algo diferente a las demás personas del pueblo, es mejor no arriesgarse. -

-Sí, padre, pierde cuidado; desde mañana no existe Min Yoongi. -

-Bien, a comer, hijos. -

Mientras, en la casa de Min, todo era diferente.

-Si te habla o te mira, no dudes: esos engendros son inútiles, igual que las mujeres, solo sirven para engendrar hijos y hacer labores de la casa. -

-Sí, papá, tranquilo; la próxima vez no sale vivo. -

-¡Hasta cuándo demonios espero la comida, maldita zorra de mierda! -Se levantó de golpe entrando a la cocina; Yoongi ya no se sorprendía del trato que su madre recibía, se acomodó mejor en su silla esperando que su padre pusiera en orden las cosas para así cenar.

Los golpes y patadas caían en el cuerpo de la débil mujer que solo cubría su cabeza; sabía el temperamento que tenía su esposo cuando algo no se hacía como él quería.

-¡Maldita, inservible, ni servir un plato de comida puedes! -Golpeaba donde cayeran, la odiaba solo por ser mujer, a sus ojos una criatura débil que no merecía vivir.

Yoongi oía los quejidos y los gritos de su padre; desde que era un niño había visto la violencia en su hogar, para él ya era normal, y con el tiempo también había empezado a odiar a las mujeres y los donceles. Veía la debilidad en su madre y creía que todos eran iguales, bueno, casi todos.

-Jimin... -Decir ese nombre le dejó un mal sabor de boca; en su vida pensó ver a un doncel así de bruto, la mayoría eran delicados, finos, que solo servían para verse lindos. Se levantó de su silla y fue a la cocina donde su padre aún golpeaba a la mujer que ya estaba bastante mal-. ¿Puedes acabar ya? Tengo hambre. -Dijo sin más. El hombre se detuvo y levantó de los cabellos a la ensangrentada mujer.

-Ya oíste a tu hijo, ahora sirve de algo y danos de comer o te juro que te golpearé tanto que desearás morir. -La soltó con furia y salió de aquel lugar; Yoongi solo miraba sin emoción alguna.

-Y apúrate. -Caminó de regreso y se sentó en la silla esperando llegara su comida.

Ya en su cama se permitió pensar en el rubio, su mirada furiosa cuando la mandarina cayó al agua, ese horrible puchero en sus gruesos labios. "Ya verás, gusano, te haré pagar cada golpe que me diste" -con eso en mente cayó profundo al mundo de los sueños.