Capítulo 1
La lluvia caía de manera tan bruta que él deseaba no haber escogido este día; todo parecía un presagio de su vida, aunque, ¿qué podía decir él si nunca había tenido nada bueno? Y hoy estaba a punto de entender que la felicidad jamás sería parte de su existencia
—¿Estás listo, amigo? —le dijo Tae, mientras lo miraba con admiración, y más aún al ver lo hermoso que lucía— Estás precioso, Jimin. Serás el novio más guapo y el más envidiado de todos
—¿Tú crees eso? —le respondió Jimin, mientras se observaba; llevaba un hermoso vestido de novia con una cola tan larga y amplia que parecía simbolizar su pureza, la de un niño virgen
—Te juro que eres el ser más hermoso que he visto, o que me dejen de llamar Tae —le afirmó con total convicción— Es hora de salir, o tu prometido va a empezar a desesperarse
Tae tenía razón, pero el destino ya había preparado algo inevitable para ese día. Cuando llegaron a la entrada del altar, allí estaba Hoseok, el hermano de quien iba a ser su esposo
—Hola, Hoseok —dijo Jimin, mientras unas manos le acomodaban la cola del vestido con cuidado
—Jimin... —susurró el otro, y bajó la mirada, sin atreverse a sostener sus ojos
—¿Qué pasa? —le preguntó Jimin, sintiendo un nudo en el estómago— ¿Le ocurrió algo a Jungkook?
—Habla de una vez, por favor —intervino Tae, con voz tensa— Nos estás asustando a los dos
Pero Hoseok solo extendió un sobre que sostenía entre sus manos. En ese instante, el corazón de Jimin pareció querer salírsele del pecho, y sintió cómo la sangre se le agolpaba en las sienes, helándole todo el cuerpo
—¿Q-qué... es esto? —alcanzó a preguntar, y en cuanto lo tomó entre sus dedos, una sensación le dijo que nada de lo que había dentro podía ser bueno
—Lo siento mucho, de verdad —fue lo único que dijo Hoseok. Luego miró a Jimin una última vez, dio media vuelta y se marchó
—¡Espera! ¿Qué sucede? —le gritó Jimin, confundido y asustado
— ¿Amor? ¿Por qué te vas? —Tae le dijo mientras esté subía al auto y se iba
Con manos temblorosas, Jimin abrió la carta. Afuera, la tormenta estallaba con más fuerza que nunca, pero dentro de él, sentía que estaba muriendo de la misma forma
Afuera, la tormenta estallaba con más fuerza que nunca, pero dentro de él, sentía que estaba muriendo de la misma forma. Las letras de Jungkook, aquellas que tantas veces había visto escribirle cosas dulces, ahora le destrozaban el alma
“Jimin,Te escribo esto porque no tuve el valor de decírtelo a la cara, y sé que soy el cobarde más grande del mundo por hacerlo justo hoy, el día en que debíamos unir nuestras vidas. Pero tengo que ser sincero contigo: no te amo.
Nunca logré sentir por ti ese amor verdadero y profundo que tú me dabas sin reservas. Me dejé llevar por el momento, por tus sentimientos, y te hice creer algo que no era real, y por eso me odio a mí mismo
Por eso te dejo
Me voy muy lejos de este país, a otro continente, para continuar con mi carrera y mi vida como policía, lejos de todo lo que conocimos, porque no podría seguir viviendo aquí fingiendo algo que no siento. No mereces vivir con mentiras ni con alguien que no puede corresponderte como te mereces
Te deseo, de todo corazón, que tengas una vida llena de felicidad, que encuentres a alguien que sí te ame con toda su alma y que te haga olvidar este mal momento. Perdóname por haber hecho esto, perdóname por haberte ilusionado y por romperte el corazón hoy. No me odies demasiado, por favor"
Cuando terminó de leer aquellas palabras malditas, solo se puso a llorar, desconsolado. Se levantó del suelo, se arrancó de un tirón la corona y el hermoso velo que llevaba, agarró las faldas de su vestido y salió corriendo de la iglesia
Detrás de él, Tae le gritaba que aquello no estaba bien, que esperara, que todo podía explicarse... pero Jimin tropezó y cayó de rodillas en el barro. La lluvia le golpeaba la cara, mezclándose con sus lágrimas, y se sentía destrozado por dentro, vacío y herido
—¡Te odio! —gritó con toda su fuerza hacia el cielo, con la voz rota por el dolor— ¡Maldito seas, Jungkook! —exclamó, alto y claro, para que su reclamo se mezclara con el sonido de la tormenta
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