Capítulo 1
Desde el momento en que nacio estuvo conciente del hecho que nadie lo queria, ni siquiera su propio padre, al ser aquella mancha que no pudo borrar de una noche de pasion con una sirvienta, quien diria que esta huiria despues de dar a luz, siendo encotrada poco después por los guardias del ducado.
Su vida siempre fue la misma burbuja, encerrado en la habitación mas lejana que existia en aquella mansion, doblegado a ser insultado, menospreciado y maltratado por la servidumbre como medios hermanos, cosa que con el tiempo dejo de lastimasle, pero aun habia una cosa que no podia evitar añorar.
Quien diria que hoy seria ese día, el dia que por fin se romperia, que dejaria de soñar con algo que cualquier niño desearia, tan solo queria una mirada, unas palabras de cariño, pero siempre octuvo lo mismo, desprecio.
Padre, perdon por favor no, prometo hacer cualquier cosa, sere mejor que ahora pero por favor no firme, no me venda — suplicaba mientras las lagrimas caian a mares por su rostro, quien diria que aquel ser que debia amarlo lo llamaria a su estudio solo para someterlo con ayuda de los guardias.
Lo siento hijo, pero ya fue decidido desde antes, es por el bien de la familia y de tus hermanos, no pueden quedarse sin nada — de manera seria levanta su mirada de aquel contrato de compra y venta para después mirarlo de una manera despreciable como si se trata simplemente de basura.
Cosa que no pasa desapercibida por el, como aquella pequeña sonrisa que se le forma al momento de firmar, ya que ahora seria libre de esta, para despues hacer una seña con la mano y dar paso a un grupo de alfas, dandole al parecer al lider de este el contarto que acababa de firmar.
Aqui tiene, como se lo comenté anteriormente no a tenido ningun tipo de uso, es complétame nuevo y funcional, segun el doctor de nuestra familia es un omega bastante fertil y con un olor encantador, le sera de buen uso.
Entiendo, muchas gracias, no es común encontrar este tipo de joyas hoy en dia, fue un honor poder hacer este trato con usted. — estrecha su mano con el duque dando por finalizado el trato para después posar su mirada en el omega.
Este sin mas soltaria un pequeño gemido ante el miedo que le provocaba aquellos ojos rojos sobre el, como aquel aroma a hierro que contenian su feromonas, causando que se estremeciera ante su inevitable destino.
Chicos, llevenselo con cuidado si no quieren recibir consecuencias y denjenlo en la habitación de jazmines, si se reciste no duden en ocupar otros metodos~
Aquella ultima frase, desde el momento que la escucho supo que seria su maldición, sin poderlo evitar su aroma salio disparado, siendo agrio y desagradable para aquellos alfas que se acercaron de manera rapida tomandolo entre sus brazos y sujentandolo de manera fuerte para que no pudiera moverse, sintiendo un pinchazo en su brazo seguido de un fuerte dolor lo ultimo que sintio, junto a la oscuridad que lo acompañaba.
─◡─◡─◡─◡─◡─◡─◡─┄
✧
Sentia tanto dolor en todo el cuerpo no entendia porque, algo duro y pesado lo sujetaba, aquello era estraño no recordaba que en su cama hubiera algo así, algo que le pudiera causar aquel malestar, sin poderlo negar mas empezo a moverse queriendo quitarlo, causando que solo fuera más consciente de su alrededor, de aquel frio que le calaba los huesos como de aquel sospechoso silencio, siendo tan solo acompañado por leves sonidos similares a los de las cadenas.
Aquello solo lo estemecio mas, sin poderlo evitarlo mas empezo abrir lentamente sus ojos mirando el techo oscuro que se posaba encima de el para después voltear su mirada dándose cuenta que se encontraba completamente solo en una pequeña habitación y que aquel malestar que sentia se trataba de unas cadenas que lo sujetaban con fuerza a la cama de piedra en la que se encotraba sin una pizca de ropa.
No sabia cuato tiempo habia pasado pero algo era seguro, no habia escaparoria, era imposible llegar aquella enorme puerta sin lastimarse en el proceso, solo podía esperar a que alguien viniera y ejecutara aquella silenciosa sentencia que sin ser mencionada conocia muy bien cual seria. Porque no habia otro destino para un omega como el….
No sabia ya cuantas horas pasaron, realmente parecia una eternidad, el frio en su cuerpo se hacia cada vez más insoportable, calandole en los huesos junto a la inquietud que le traia aquella habitación.
El hambre no se hizo esperar seguido de el ruido de la puerta siendo abierta para despues dejar pasar a un chico alto y de cabello rojizo, su ojos parecian pequeñas esmeraldas, este traia entre sus manos una charola de comida junto a un vaso de agua, al parecer era un beta, ya que no sentia algun aroma aparte del de la comida.
Come, antes de que se enfrie — ponia la charrola de comida enfrente del omega a la vez que quitaba las cadena en sus muñecas dejando solo las de sus tobillos para después cerrar la puerta detras de el, cruzando sus brazos, mirandolo expectante.
Gracias….—susurro mientras intentaba acomodarse, empezando a comer un tanto temeroso sintiendo aquel pedazo de pan como de sopa tan insipido, mientras tomaba al final de cada bocado un poco de agua.
Sintiendo como el beta despues de un rato se movia quedando a la altura de donde estaban sus pies para después cambiar la cadena de uno de sus tobillos haciendo que esta fuera mas larga mientras que en el otro desaparcia, haciendo que tuviera un poco mas de libertad.
El jefe vendra verte dentro de poco, apenas termine su reunion, intenta no lastimarte antes de eso, a menos que quieras terminar en un peor lugar — soltaria un suspiro para después alejarse e irse, cerrando la puerta detras de el, sin decir alguna palabra mas, haciendo que su corazon se aguitara ante aquellas palabras.
No tuvo que esperar mucho para poder ver como se abria de nuevo la puerta, el olor a hierro inundó rápidamente la habitación seguido de la presencia de aquel aterrador alfa de ojos negros, haciendo que intentara esconderse lo mas posible en la esquina pegado a la pared, echo un olivo mientras temblaba, sintiendo como pequeñas lagrimas salian de su rostro.
Tal parece que si cumplieron mis ordenes~ que buenos chicos —se acerca hasta quedae enfrente del omega para después acerca una de su manos hasta su barbilla levantando esta para que lo mirara — No temas, no te hare nada aun pequeña perra~ tan solo vengo a comprobar la mercancia
Sonrie de manera siniestra para depues sacar una pequeña pastilla y agarrala entre entre sus dedos jugando con esta para después acerca esta hasta su rostro y meterla en su boca, forzandolo a tomarla, agarra con fuerza su rotro haciendo presion para que no pudiera abrir su boca causando que no pudiera evitar tragarla.
Ve como este lo inspecciona después de unos minutos metiendo sus dedos en su boca panado esta por sus mejillas como abajo de su lengua, mientras sentia cómo lentamente un calor insoportable empezaba almacenarse en la parte baja de su cuerpo para después empezar a subir por todo su cuerpo, causandole leves estremecimientos y jadeos sin poder evitarlo.
Que me diste, porque siento tanto calor en mi cuerpo m~ngh —susurra entre jadeos sintiendo su cuerpo cada vez mas debil y sin fuerza para moverse.
Solo adelante lo inevitable cariño, no te calientes tanto antes de tiempo —ríe levemente mientras se alejaba del omega para después abrir la puerta haciendo que entraran tres hombres a la habitación y tomaran entre sus brazos al omega, uno de ellos desabrocho la última cadena— llevenlo a la subasta de hoy, cambio de planes, vienen ellos y requerimos lo mejor.
Aquello le llamo la atención, haciendo que se preguntara a quienes se referian y cual era el plan original, haciendo que levantara su rostro para mirar al alfa enfrente suyo sintiendo la burla en su mirada a la vez que sentia como su cuerpo era movido por aquellos hombres para despues ser sacado de ahi de manera rapida sin poder seguirlo viendo.
─◡─◡─◡─◡─◡─◡─◡─┄
✧
Suspiró y cerró los ojos, sintiéndose cada vez más mareado. Ya ni siquiera lograba comprender dónde estaba; solo alcanzaba a ver pasillos interminables y un montón de puertas.
De pronto, sintió que uno de los hombres lo sujetaba firmemente para luego recostarlo en lo que parecía una cama. El contacto de unas manos extrañas sobre su cuerpo lo puso en alerta, disipando por un instante la neblina de su mente; fue entonces cuando vio que el hombre le ponía un conjunto de lencería negra, seguido de un collar a juego.
En cuanto terminaron de vestirlo, el mismo sujeto lo tomó de nuevo en brazos. En ese momento entraron los otros dos hombres que había visto antes, cargando una jaula bastante amplia.
Se estremeció ante el chirrido del metal al abrirse y el pánico lo invadió cuando lo dejaron caer dentro; el frío acero contra su piel le arrancó un gemido de dolor y miedo. Aquel sonido habría despertado la compasión de cualquier alfa al tratarse de un llamado de auxilio, pero no causó efecto en ellos, ya que parecían ser betas. Sin inmutarse, empezaron a empujar la jaula hacia otra habitación donde se erguía un gran escenario. Allí había más jaulas con otros omegas en su mismo estado, aunque varios ya habían perdido la razón por completo debido al medicamento.
Ver aquello solo lo hizo sentirse peor. ¿Cuánto tiempo lograría resistir antes de terminar igual que ellos, gimiendo de necesidad por un alfa?
Los minutos empezaron a correr a la par que se llevaban a los omegas, quienes eran vendidos a los pocos instantes de salir; algunos por sumas muy altas y otros muy baratos. Parecía que él era de los últimos en la lista.
Sintió el movimiento de la jaula antes de quedar frente a las cortinas que los ocultaban. El pánico y la vergüenza lo invadieron al contemplar a aquella multitud enmascarada. Al mismo tiempo, los intensos aromas de los alfas inundaron el lugar, intensificando su necesidad; un pequeño jadeo escapó de sus labios mientras su entrada se humedecía segundo a segundo. Con el cuerpo y los pezones super sensibles, se encogió sobre sí mismo, haciéndose bolita en un intento desesperado por calmar el dolor de ese vacío abrasador en su interior.
—Ayuda, alfa... —susurró sin poder evitarlo, completamente dominado por el celo, mientras de fondo apenas lograba escuchar cómo se disparaban las apuestas por él ante la conmoción que había causado.