EL DIARIO UNIVERSAL - EL ORIGEN

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Sinopsis

Un joven llamado Benjamin tiene una vida común y corriente pero su vida comienza a cambiar cuando una secta conocida como los DÄMONISCH lo encuentran, y entonces pierde su hogar y su familia, y lo conducen a un poder glorioso, ahora será la decisión de él sí convertirse en héroe o villano.

Estado:
Completado
Capítulos:
13
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

¿MALA SUERTE O DESTINO

Cuando era niño me preguntaba cómo se hacían los bebés y terminé por comprenderlo. Pero ahora me pregunto: ¿por qué estoy aquí en la Tierra? La única diferencia es que aún no encuentro la respuesta; no sé qué propósito tengo en este maldito lugar, pero es por lo que lucharé.

Mi nombre es Benjamin y tengo 18 años. Mi vida es lo suficientemente buena como para decir que soy algo feliz. Y si digo «algo», es porque siento que hay algo más que solo trabajar, aprender y valer queso.

A lo largo de mi vida he vivido en dos estados. Nací en Oaxaca y luego nos fuimos a vivir a la Ciudad de México para estar cerca de la familia de mi mamá. Tengo todos mis estudios y ahora trabajo. También tengo una novia que me enamora cada vez que la veo.

Soy una persona algo alta, mido 1.81 metros. Por si sirve de algo, soy de piel morena. Tengo muy pocos amigos; de hecho, solo tengo uno que se llama Julián. Tendría otro, pero falleció de cáncer. A pesar de las aflicciones que he vivido, soy alguien un poco positivo y trato de ser feliz.

Un día tuve un raro sentimiento, como si alguien me siguiera o como si alguien me estuviera observando. Me asusté mucho, así que empecé a correr hacia casa.

Unos días después, en el trabajo, todo estaba muy normal. Había personas muy buenas y divertidas; siempre fue un ambiente muy lindo. Cuando había una festividad se festejaba, ya fuera un cumpleaños o celebraciones como Navidad, Día de Muertos, etcétera.

Hace unos días una señora cumplió años y la jefa compró un montón de tamales y chocolate caliente; no solo eso, sino que hasta compró un pastel. Fue algo lindo. Pero hay algo que aprendí: todo lo bueno o lindo tiene que terminar. Semanas después chequé mi cuenta del trabajo y vi que ya no tenía acceso. Me quedé muy confundido. «De seguro es un error de la página», pensé.

Momentos después llegó un trabajador que se llama Adrián y me dijo que la jefa quería hablar conmigo. Fui a su oficina.

- Benjamin, es bueno verte por aquí.

- Gracias, jefa. ¿En qué le puedo ayudar?

- Sabes, ha habido algunos errores y datos en tu perfil, y ya no vamos a requerir de tu trabajo aquí.

Cuando me dijo eso, era muy obvio que me estaba despidiendo y por dentro me sentía completamente destrozado. Así que me dieron mi última paga —lo bueno— y me fui a casa.

Después empecé a buscar empleo de nuevo, pero no hallaba nada. Pensé que sería mejor salir con mi novia, ella me ayudaría a decidir qué hacer. Fuimos a que se inyectara una vacuna por un virus que andaba en ese momento y me distraje por un tiempo, pero me encontraba muy frustrado por no tener trabajo. Pasaron los días y, mientras más mi frustración aumentaba, más me enojaba con mis seres queridos, incluso con mi novia. Automáticamente me había convertido en un patán.

Un día mi novia y yo estábamos juntos, pero empezamos a pelear. Ella me gritaba y yo le gritaba; nos decíamos cosas muy hirientes, ya que nos conocíamos perfectamente. En ese momento todo el amor se convirtió en odio. Ella se enojó tanto que me gritó con todas sus fuerzas que me callara, me dio una cachetada y me dijo que ya no quería verme nunca. Y así fue.

Intenté seguir con mi vida, pero mi cabeza retumbaba. ¿Qué mal he hecho yo?, me preguntaba. Sin trabajo, sin novia... ¿qué más puedo perder? Quería disculparme con mi ex, pero ya no tenía ninguna forma de comunicarme con ella. Le hablé al cielo pidiendo misericordia, pero nada mejoró. De ahí en adelante mi vida fue un desastre y no le veía sentido. Por suerte tenía a mi familia. Salimos y fuimos a distintos lugares; me divertí mucho con mis hermanos, mi papá y mi mamá. Llegamos a ir a un lugar un poco turístico, era una zona algo desértica pero había buena comida y un castillo grande.

En un momento en el que me sentí con mucha soledad, decidí apartarme de mi familia y me metí a aquel castillo. Subí hasta la parte más alta y, para mi mala suerte, no había nada. Decidí regresar con mi familia, pero cuando salí, ya se estaba poniendo algo oscuro y empezaron a aparecer varias personas detrás de mí. Estaban cubiertas con túnicas negras que tapaban sus caras e iban susurrándome algo. No recuerdo lo que decían ya que desconocía el idioma; creo que ni siquiera era un idioma. Cuando me rodearon, dijeron algo, pero esta vez fue en mi idioma.

Déjalo salir, haz que vuelva.

Me espanté demasiado y salí corriendo. Llegué con mis padres alterado, rogando que nos fuéramos a casa. En ese preciso momento volteé hacia atrás para ver a esas personas, pero ya no estaban; solo se veía el castillo.

Pasaron demasiadas semanas y durante esos días me la pasaba en casa con miedo, ya que todos los días soñaba con aquellas personas y con que me convertía en una clase de demonio. Pasaron varias semanas, o hasta meses, e iba de mal en peor; no podía mejorar en nada. Mi hermana me fue de mucha ayuda: me dio consejos para poder sobrellevar todo esto y me dijo una frase que me ha inspirado: «No hagas que tu debilidad te convierta en alguien mediocre». Creo que ya lloré demasiado. ¡Tengo ganas de progresar!, grité al cielo y prometí nunca rendirme. Así que salí de casa a las ocho de la mañana, me rasuré la barba, fui a cortarme el pelo y, con toda la energía y motivación, fui a buscar trabajo. Me sentía muy confiado y feliz.

Llegué a muchos trabajos y en todos me decían que no me necesitarían por lo flaco que soy, o porque era trabajo solo para mujeres, o que simplemente ya no estaban buscando. Me puse algo deprimido, pero mirando al cielo dije: «Ok, hoy no lo pude lograr, pero mañana puede que sí». Fui de regreso a casa. Ya eran las 7:30 de la noche; simplemente quería regresar para descansar, ver a mi familia, ver películas con ellos, reírme con mis hermanos por horas y jugar con mi perrita.

Pero mientras iba caminando, vi un avión de esos de guerra volar muy rápidamente. Vi que estaba por mi casa y en eso tuve un sentimiento algo extraño, como si me quisiera avisar de algo. De repente, el avión soltó una bomba; no era atómica, pero era grande. Cayó directamente en mi casa. ¡No!, grité con todas mis fuerzas mientras todo mi hogar estaba siendo destruido. Por alguna razón la destrucción no llegó a donde yo estaba, así que corrí hacia lo que quedaba de mi casa. Todo estaba destruido: personas muertas, escombros y sangre esparcida por las calles. Cuando llegué, ahí estaba mi hermana en el suelo. No podía verla a los ojos; ella seguía viva y, cuando me vio, habló.

Benji, es bueno verte...

Te conseguiré ayuda. ¡Ayuda! ¡Por favor, alguien que me ayude!

No, Benji... tra... tranquilo. Sé que lo harás bien. Eres alguien grandioso y sé que harás cosas grandiosas. Solo... no te rindas, no hagas que tú debilidad te convierta en una persona mediocre.

No podía creer lo que estaba pasando. Lo perdí todo, completamente todo. Me quedé llorando y gritándole al cielo por qué me había quitado todo lo que tenía. Simplemente quería regresar el tiempo, pero no tenía aquel poder. Así que pensé solo en matarme; decidí agarrar algo para terminar con mi vida y así morir al lado de mi hermana. Pero justo cuando lo iba a hacer... aparecieron los mismos sujetos con capucha.

¡Ustedes! ¿Qué están haciendo aquí? ¿Ustedes provocaron esto?

— Tenía que pasar para que lo dejes salir. ¡Satte haisdrum sete hechi dekke savvo usa uchi IA sette dekke haisdrum Satte hechi dekke savvo!

No entendía nada de lo que decían, pero sentía un escalofrío en mí y me estaba llenando de ira. Estaba gritando de dolor y enojo. Sentía como si le estuvieran haciendo un daño muy fuerte a mi cuerpo, hasta que caí al suelo y me desmayé.