Chapter 1 El día en que desperté mil a
El gran salón de la familia Valerius estaba envuelto en un silencio sepulcral. Bajo los enormes candelabros de cristal, los miembros del consejo familiar observaban con frialdad a la joven que permanecía de pie frente a ellos. Las miradas de desprecio, las sonrisas burlonas y los susurros eran más dolorosos que cualquier espada.
—Lady Elena Valerius
anunció el patriarca con voz firme
Después de la decisión unánime del consejo, queda revocado su derecho como heredera principal de la familia.
Aquellas palabras atravesaron su corazón.
Los demás herederos no ocultaron su satisfacción.
Era cuestión de tiempo.
Nunca tuvo el talento para dirigir esta casa.
Una dama tan ingenua jamás podría convertirse en la cabeza de la familia.
Elena permaneció inmóvil. En su vida anterior intentó defenderse, suplicó y creyó que la justicia existía dentro de su propia familia. Pero nadie la escuchó.
Poco a poco perdió sus riquezas, sus aliados y todo aquello que alguna vez le perteneció.
Lo único que recibió fue traición.
Su visión comenzó a oscurecerse.
El sonido de las voces desapareció lentamente.
Todo quedó en silencio.
...
—Mi lady... por favor, despierte...
Una voz suave llegó hasta sus oídos.
Elena abrió lentamente los ojos.
Frente a ella había una habitación elegante, iluminada por la luz del amanecer. Las cortinas blancas se movían con la brisa y una joven sirvienta la observaba con preocupación.
¿Se encuentra bien, mi lady?
Elena no respondió.
Miró sus manos.
Eran pequeñas, delicadas y sin ninguna cicatriz.
Se levantó de la cama de inmediato y caminó hasta el gran espejo de su habitación.
La joven reflejada en él tenía apenas dieciséis años.
Sus largos cabellos caían sobre sus hombros y sus ojos aún conservaban la inocencia que el tiempo le había arrebatado.
No podía creerlo.
Había regresado diez años al pasado.
Justo antes de que comenzara la tragedia que destruyó su vida.
Mientras intentaba comprender lo ocurrido, un intenso dolor recorrió su cabeza.
Miles de recuerdos aparecieron como una tormenta.
Ciudades imposibles.
Tecnologías que este mundo jamás había visto.
Medicinas capaces de curar enfermedades incurables.
Materiales más resistentes que el acero.
Nuevas formas de comercio.
Máquinas que cambiarían el mundo.
Era el conocimiento de una civilización que existiría dentro de mil años.
Elena respiró profundamente.
Aquellos recuerdos eran reales.
Y ahora le pertenecían.
Frente al espejo, una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
Pero ya no era la sonrisa de una joven ingenua.
Era la sonrisa de alguien que conocía el futuro.
Si el destino me dio una segunda oportunidad...
No volveré a cometer los mismos errores.
Miró por la ventana hacia la enorme capital del imperio.
En la vida anterior creyó que aquel lugar representaba el máximo desarrollo de la humanidad.
Ahora comprendía que apenas era el comienzo.
Mientras los nobles luchaban por títulos...
Ella construiría riqueza.
Mientras competían por pequeñas tierras...
Ella levantaría industrias.
Mientras sus enemigos planeaban destruirla...
Ella cambiaría la historia del continente.
La sirvienta volvió a tocar la puErta.
Mi lady, el consejo familiar la espera.
Elena cerró los ojos durante un instante.
Cuando volvió a abrirlos, su expresión era nuevamente la de una dama elegante, amable y delicada.
Nadie sospecharía lo que realmente ocultaba.
Nadie descubriría que, detrás de aquella sonrisa inocente, había nacido una mujer dispuesta a recuperar todo lo que le fue arrebatado.
Esta vez... la historia será diferente.
Con pasos tranquilos, salió de la habitación.
Sin que nadie lo supiera...
La verdadera heredera acababa de despertar.