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LA MANCHA EN EL CIELO

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Sinopsis

Tras la muerte de su madre, Marcos Quaglia comienza a escribir un diario como una forma de sobrellevar el duelo. Vive una vida común en Mendoza junto a su hija Luna... hasta que una explosión sumerge al mundo en una oscuridad imposible. La electricidad desaparece. Las comunicaciones se extinguen. Las noches parecen no terminar nunca. Entonces llegan las advertencias. No salgan de sus casas. No miren el cielo. No le abran la puerta a nadie. Mientras una organización desconocida llamada Fundación UMBRA intenta contener un fenómeno que desafía toda comprensión, una gigantesca mancha negra aparece suspendida sobre la Tierra. Quienes la observan jamás vuelven a ser los mismos. Las pesadillas comienzan a mezclarse con la realidad. Personas conocidas regresan... pero algo en ellas no encaja. Hay voces detrás de las puertas. Figuras inmóviles observando desde la oscuridad. Y entidades que aprenden a imitar a los seres humanos para hacer que abras la entrada de tu hogar. A medida que los diarios de Marcos se entrelazan con documentos clasificados, registros militares e informes de contención, una verdad aterradora sale a la luz: la humanidad no enfrenta una invasión, sino algo infinitamente más antiguo y ajeno a nuestra realidad. Porque la mancha en el cielo no está observando la Tierra. Está buscando entrar. Una novela de horror analógico y horror cósmico.

Genero:
Horror
Autor/a:
L.Daza
Estado:
hace 3 meses
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

DIARIO DE MARCOS QUAGLIA

Advertencia del Compilador

ADVERTENCIA OFICIAL – DOCUMENTO CLASIFICADO

La consulta prolongada de este material puede generar efectos adversos sobre la salud mental del personal, incluyendo ansiedad, alteraciones del sueño, paranoia y síntomas psiquiátricos.

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La agencia UMBRA(Unidad de Monitoreo de Brechas y Riesgos Anómalos) es el organismo encargado de la detección, evaluación y contención de aperturas anómalas, denominadas brechas, que establecen contacto entre el entorno tridimensional y el Vórtice o espacios de naturaleza hostil.

Ante la confirmación de una brecha, UMBRA procede a:

Establecer perímetros de seguridad.

Implementar medidas de restricción de movimiento (incluyendo toques de queda).

Desplegar personal especializado con equipo de protección biológica y cognitiva.

Recuperar y clasificar todo material residual presente en la zona.

La posesión, reproducción, distribución o publicación no autorizada de estos documentos constituye una infracción grave a la normativa de seguridad nacional y está tipificada como delito de alto riesgo para la integridad pública.

Este archivo no tiene carácter de manual operativo ni de instructivo técnico. Se emite exclusivamente como registro y advertencia formal.

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Proyecto DEVOUR – Archivo Recuperado 001Clasificación:4 / Vórtice

Estado:Material recuperado de zona de contención.

DIARIO DE MARCOS QUAGLIADÍA 1 19/6/96

Encontré este cuaderno vacío mientras limpiaba las cosas de mi mamá. Murió hace una semana. Carla Quaglia. La mujer que anotaba todo, que dibujaba pájaros, que siempre tenía algo que contar.

No sé por qué lo agarré. Martina, mi hermana, me dijo que escribiera para desahogarme. Que era terapéutico. Ridículo... pero acá estoy.

Hoy enterramos a la única persona que me mantuvo a flote durante años. Y yo, con 30 años, sigo sin saber cómo se vive sin pelear todo el tiempo. Mi viejo nos abandonó cuando más lo necesitábamos. Mi mamá tuvo cáncer dos veces. Yo dejé todo para cuidarla y criar a mi hermana. Me casé, tuve a Luna... y también lo arruiné.

Pero eso ya no importa tanto ahora, no todo está mal. Luna me ama, siempre voy a ser su papá para ella, así que tengo razones para seguir luchando siempre que ella esté, que pueda ver sus ojos, que me llame papá. Ella es mi fuerza, quien me da aliento y el motivo por el que sigo adelante cada día. Ahora hay que continuar con la mudanza, así que seguiré escribiendo más tarde. aún no recojo a Luna de casa de su madre.

Pasaron unas cuantas horas.

Esta noche hubo una explosión. Se fue la luz en todo el barrio. nos despertamos sobresaltados. Está todo oscuro como nunca. Ni siquiera la luna se ve.

No sé qué hora es... debe ser madrugada, mi reloj está muerto.

Se escuchó una explosión que me levantó de golpe a mí y a Luna. No sabemos qué ocurrió: se fue la luz de repente. Nunca viene mal tener unas velitas en ese segundo cajón de la cocina.

Ni siquiera la luz de la luna entra por la ventana, está todo totalmente oscuro. Teléfonos apagados, radio muerta, es como si el mundo estuviera en un absoluto silencio.A decir verdad, no sé si me desperté por la explosión de algún transformador en la calle o por mi pesadilla. Era horrible, extraña, muy vívida. Desperté sudando a chorros.

Estaba en la casa de mi madre y ella estaba ahí, en su cama. Me veía, me hablaba, pero su voz no salía, Estaba pálida, su rostro y hasta su cabello eran tan diferentes, se me puso la piel de gallina. No era ella. Era una copia, podía saberlo. No es el típico sueño donde las personas conocidas se parecen pero no son idénticas. Era una farsa, un disfraz de mi madre. No sé qué decía esa cosa, pero se burlaba de mí. Su rostro parecía de mentira. Balbuceó algo que no podía comprender y comencé a gritar desaforadamente. Las paredes de la casa volaron, igual que el techo. El cielo estaba negro.Mi falsa madre me gritaba tanto que mis oídos sangraban. Cuando miré al cielo, ví una luz que, simplemente no podía soportar. Fue algo inexplicable. Tanto que no recuerdo bien qué es lo que vi, pero me desperté gritando.

Luna se asustó y le conté mi pesadilla. A lo que ella me dijo que soñó algo parecido, pero conmigo. Donde Yo era el farsante. No era yo, era una copia de mí. Igual que con mi madre. El mismo sueño. Rarísimo, y soy algo escéptico con estas cosas.Estamos a oscuras y todavía tenemos la piel de gallina, seguimos bastante aterrados.Se escuchan sonidos extraños en la calle, como crujidos fuertes en el cielo, como si frotaras dos globos pero muy intensificado, muy extraño. Como si el cielo se partiese en dos. Decidimos, entonces cerrar todas las ventanas e intentar dormir, ya que el barrio se pone algo peligroso, y salir no era algo muy prudente.parece un sueño o una pesadilla ¿Qué está pasando?Cuando amanezca seguro que escribiré nuevamente.

DIARIO DE MARCOS QUAGLIA

DÍA 2

Ya amaneció... o al menos eso creo. Normalmente a esta altura del año el sol ya debería estar alto, pero hoy salió mucho más tarde. Debe haber sido cerca del mediodía. El cielo seguía bastante oscuro y nublado. No sé exactamente qué hora era, solo sé que amaneció bastante tarde. La luz todavía no vuelve ni la señal en ningún aparato.

Salimos Luna y yo a la calle, cruzamos para hablar con el vecino Román, un viejo de 60 años, veterano de la guerra de Malvinas. Un buen amigo y fiel compañero: te echaba una mano hasta cuando no la necesitabas. Cabello blanco, siempre afeitado, un hombre en el que se puede confiar. Era el primero al que le iba a preguntar.

Salimos con Luna a preguntarle a Román si sabía qué estaba pasando. El viejo, con esa seguridad de siempre, me dijo que eran los ingleses, que nos querían invadir y que los chilenos también estaban metidos. Lo decía como si fuera la verdad absoluta. Se le habrá zafado un tornillo, pensé, pero con lo raro que estaba todo, cualquier cosa podía ser posible. Aunque eso no explicaba por qué seguía casi oscuro a las once de la mañana de un día de invierno.

Le pregunté si había tenido alguna pesadilla esa noche. Le conté que Luna y yo habíamos soñado prácticamente lo mismo. No esperaba que me dijera que sí.

Cuando contestó, se le puso la cara completamente pálida y me miró fijo. Nunca lo había visto así. Me miró a Luna y después a mí, como si algo se le hubiera quebrado adentro. Me contó que sí, que nunca había soñado algo parecido.

Miré a Luna y no lo podía creer. ¿Qué carajos estaba pasando?

En ese momento aparecen unos camiones con emblemas que nunca vi en mi vida, junto con camiones que transportaban soldados. El camión desconocido decía “UMBRA” en la puerta. Bajaron hombres con armados, no vestidos como el ejército común, sino con otro tipo de trajes, blancos, con mascaras de gas, de esos que se ven en las películas. Nos revisaron y nos ordenaron que entráramos a nuestras casas y que no saliéramos. Había toque de queda nacional. Nos dieron algunas cajas de alimentos y una pequeña radio que operaba bastante bien, luego nos llevaron a todos adentro de nuestras viviendas mientras Román gritaba:“¡Díganos qué carajos está pasando!” y les exigía señalándolos.

[Boceto realizado por Marcos Quaglia-iLUSTRACIÓN 001]

Y alrededor de las 3 de la tarde, con la radio encendida yo y Luna esperando a que nos dijeran algo hasta que sonó:Alerta Nacional, esto no es un simulacro. Anuncio por el Ministerio de Seguridad de la Nación:

Ciudadanos Argentinos, desconocemos aún la causa exacta de los apagones y los extraños eventos climatológicos y solares. Esto está sucediendo en todo el mundo. El presidente de la Nación ha declarado toque de queda. Hagan lo que hagan: no abandonen su domicilio, no miren el cielo. Cubran sus ventanas y cualquier entrada de luz. Repito: no salgan de sus hogares, no miren el cielo. Irán unidades especiales a los distintos departamentos y barrios para darles sustento. Si presentan síntomas como jaquecas, demencia, vómitos, fiebre hemorrágica, fobias repentinas o terrores nocturnos, informen a las autoridades pertinentes.

Y terminó el mensaje, Parecía una broma. ¿Encerrados acá, cerrar las ventanas, no mirar el cielo? ¿Qué carajos? ¿estamos en guerra?Afuera está nublado, pero algo ocurre allí afuera definitivamente. Luna y yo hicimos caso y cerramos todo. Quizás el viejo tenía razón y estamos en una inminente guerra con alguna super potencia.

Luna se me acercó tirando de mi camisa y, con esa risa peligrosa que siempre tiene entre dientes, me preguntó bromeando si no tenía que ir al colegio. Me dijo que tenía que rendir matemáticas y que no había estudiado nada.

Le contesté que yo tampoco iba a trabajar, por lo visto, y le pregunté por qué no había estudiado. Ella solo se encogió de hombros, como siempre hace cuando se sabe que está en problemas.

Más tarde, durante la noche, a los dos nos empezaron a venir escalofríos repentinos. Se nos ponen los pelos de punta y nos dura un buen rato, como si alguien nos estuviera observando. Revisé afuera y no había nadie. Debe ser por todo lo que ocurrió hoy.

Todavía no vuelve la señal. Ya es por la tarde. Escribiré si algo sucede.

Fin del día 2.

DIARIO DE MARCOS QUAGLIA

DÍA 3

No pude escribir durante la noche del día anterior porque Luna y yo estábamos muy alertas. Había ruidos fuera de la casa, gritos, algún que otro disparo. La puerta-ventana que da al patio tiene rejas, pero aún así no nos atrevimos a mover las cortinas. Alguien estaba ahí. Tocaba el vidrio levemente, no como cuando intentás llamar a la puerta para que te abran, sino toques lentos, como si lo estuviera haciendo en broma. El vidrio es delgado, se escucharía la voz si la persona de afuera intentara hablar, pero no se escuchaba absolutamente nada fuera de los toques.

Me gustaría decir qué hora era aproximadamente, pero cada vez está más oscuro y todos los electrodomésticos o cualquier aparato electrónico están obsoletos de momento, aunque la radio parece funcionar perfectamente. Ni siquiera sé si fue durante la noche o quizás sucedió en la media tarde. No lo sé.

Luna está muerta de miedo. Mañana justo es su cumpleaños número 18, pero no va a haber festejo alguno, claramente. No tuvimos forma tampoco de contactar a su madre. Tendré que arreglármelas con lo que tenga; quizás pueda cocinarle algo rico con lo que hay en la despensa.

Y hace unas semanas le estuve organizando un regalo. ¿Te acordás, mamá, ese collar delgado de plata pura que siempre llevabas? Estaba impecable y lo llevé a un joyero, un viejo amigo al lado de la ferretería, pidiéndole que me hiciera unas iniciales de mi nombre y el de Luna también plateadas: “M y L”. Seguro le va a encantar, le gustan estas cosas así. Recuerdo que me dijo una vez: “El dorado es muy ostentoso”. Así que tu collar me vino de diez. Espero poder verla sonreír mañana. Todo está muy tenso.

Pasaron unas dos horas aproximadamente desde que escribí. Luna estaba en su cuarto arriba y yo organizaba la comida que nos dejaron los de Umbra (o el ejército, o lo que fueran).

De repente la escuché gritar. Gritaba mi nombre con urgencia. Agarré la vela y subí las escaleras lo más rápido que pude. La encontré en el pasillo, frente a la puerta del baño, temblando.

Me dijo que había visto a alguien en la ventana.

Le expliqué que era imposible. Esa ventana está a unos cinco metros del piso, tiene rejas y no hay forma de subir por ahí. Además, habíamos tapado casi todas las demás con las persianas de madera. Pensé que el miedo la estaba haciendo imaginar cosas: todo oscuro, sin saber la hora, sin poder salir... cualquiera perdería la cabeza.

Pero entonces me recordó lo de la puerta del patio. Me dijo que alguien había tocado el vidrio esa misma noche y que, de alguna forma, la gente seguía pasando a pesar de las rejas que nos separan de nuestro terreno con la calle. Me juró que había visto a alguien, aunque no pudo distinguir bien porque estaba todo negro. Hablaba con la voz temblando.

No supe qué responderle. El patio también está cercado. No había forma lógica de que alguien hubiera llegado hasta ahí. Tampoco iba a salir a revisar. Solo le dije que no pasaba nada, que estaba todo con rejas y que nadie podía entrar. La bajé conmigo a la planta baja y la hice quedarse a mi lado.

Las cosas solo se ponen cada vez más raras.

Fin del Día 3 (supongo).

¡Cuéntale a L.Daza lo que piensas sobre este capítulo!
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Diálogos potentes

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