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LA MANCHA EN EL CIELO

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Sinopsis

Tras la muerte de su madre, Marcos Quaglia comienza a escribir un diario como una forma de sobrellevar el duelo. Vive una vida común en Mendoza junto a su hija Luna... hasta que una explosión sumerge al mundo en una oscuridad imposible. La electricidad desaparece. Las comunicaciones se extinguen. Las noches parecen no terminar nunca. Entonces llegan las advertencias. No salgan de sus casas. No miren el cielo. No le abran la puerta a nadie. Mientras una organización desconocida llamada Fundación UMBRA intenta contener un fenómeno que desafía toda comprensión, una gigantesca mancha negra aparece suspendida sobre la Tierra. Quienes la observan jamás vuelven a ser los mismos. Las pesadillas comienzan a mezclarse con la realidad. Personas conocidas regresan... pero algo en ellas no encaja. Hay voces detrás de las puertas. Figuras inmóviles observando desde la oscuridad. Y entidades que aprenden a imitar a los seres humanos para hacer que abras la entrada de tu hogar. A medida que los diarios de Marcos se entrelazan con documentos clasificados, registros militares e informes de contención, una verdad aterradora sale a la luz: la humanidad no enfrenta una invasión, sino algo infinitamente más antiguo y ajeno a nuestra realidad. Porque la mancha en el cielo no está observando la Tierra. Está buscando entrar. Una novela de horror analógico y horror cósmico.

Genero:
Horror
Autor/a:
L.Daza
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

DIARIO DE MARCOS QUAGLIA

Advertencia del Compilador

La exposición prolongada a estos documentos se ha asociado con ansiedad extrema, insomnio, paranoia y síntomas psiquiátricos graves.

No leer en voz alta. No mirar fijamente las ilustraciones. Leer con luces encendidas y en intervalos cortos.

La Fundación UMBRA no se hace responsable por daños derivados de su lectura.

Estos archivos fueron recuperados del Vórtice. Su posesión sin autorización es considerada traición a la humanidad.

Léase con extrema precaución. 

Este documento no debe interpretarse solo como un manual de instrucciones.

Su propósito no es guiar procedimientos operativos, sino emitir una advertencia formal.

Este documento no es un manual. Es una advertencia.

Proyecto DEVOUR – Archivo Recuperado 001

DIARIO DE MARCOS QUAGLIA DÍA 1  19/6/96

Encontré este cuaderno vacío mientras limpiaba las cosas de mi mamá. Murió hace una semana. Carla Quaglia. La mujer que anotaba todo, que dibujaba pájaritos, que siempre tenía algo que contar.

No sé por qué lo agarré. Martina, mi hermana, me dijo que escribiera para desahogarme. Que era terapéutico. Ridículo... pero acá estoy.

Hoy enterramos a la única persona que me mantuvo a flote durante años. Y yo, con 30 años, sigo sin saber cómo se vive sin pelear todo el tiempo. Mi viejo nos abandonó cuando más lo necesitábamos. Mi mamá tuvo cáncer dos veces. Yo dejé todo para cuidarla y criar a mi hermana. Me casé, tuve a Luna... y también lo arruiné.

Pero eso ya no importa tanto ahora, no todo está mal. Luna me ama, siempre voy a ser su papá para ella, así que tengo razones para seguir luchando siempre que ella esté, que pueda ver sus ojos, que me llame papá.  Ella es mi fuerza, quien me da aliento y el motivo por el que sigo adelante cada día. Ahora hay que continuar con la mudanza, así que seguiré escribiendo más tarde. aún no recojo a Luna de casa de su madre.

[Más tarde]

Esta noche hubo una explosión. Se fue la luz en todo el barrio. Mi hija y yo nos despertamos sobresaltados. Está todo oscuro como nunca. Ni siquiera la luna se ve.

No sé qué hora es... debe ser madrugada, mi reloj está muerto.

Se escuchó una explosión que me levantó de golpe a mí y a Luna. 

No sabemos qué ocurrió: se fue la luz de repente. Nunca viene mal tener unas velitas en ese segundo cajón de la cocina. 

Ni siquiera la luz de la luna entra por la ventana, está todo totalmente oscuro. Teléfonos apagados... radio muerta...  es como si el mundo estuviera en un absoluto silencio.

A decir verdad, no sé si me desperté por la explosión de algún transformador en la calle o por mi pesadilla. Era horrible, extraña, muy vívida. Desperté sudando a chorros.

Estaba en la casa de mi madre y ella estaba ahí, en su cama. Me veía, me hablaba, pero su voz no salía... Estaba pálida, pero... su rostro, su cabello... se me puso la piel de gallina. No era ella. Era una copia, podía saberlo. No es el típico sueño donde las personas conocidas se parecen pero no son idénticas. Era una farsa, un disfraz de mi madre. No sé qué decía esa cosa, pero se burlaba de mí. Su rostro parecía de mentira. Balbuceó algo que no podía comprender y comencé a gritar desaforadamente. Las paredes de la casa volaron, igual que el techo. El cielo estaba negro.

Mi falsa madre me gritaba tanto que mis oídos sangraban. Cuando miré al cielo... una luz... que, simplemente... no podía soportarlo. Fue algo inexplicable. Tanto que no recuerdo bien qué es lo que vi, pero me desperté gritando.

Luna se asustó y le conté mi pesadilla. A lo que ella me dijo que soñó algo parecido... pero conmigo. donde Yo era el farsante. No era yo, era una copia de mí. Igual que con mi madre. El mismo sueño. Rarísimo, y soy algo escéptico con estas cosas.

Estamos a oscuras y todavía tenemos la piel de gallina, seguimos bastante aterrados.

Se escuchan sonidos extraños en la calle... como crujidos fuertes en el cielo, como si frotaras dos globos pero muy intensificado, muy extraño. Como si el cielo se partiese en dos. Decidimos, entonces cerrar todas las ventanas e intentar dormir, ya que el barrio se pone algo peligroso, y salir no era algo muy prudente.

parece un sueño o una pesadilla... ¿Qué está pasando?

Cuando amanezca seguro que escribiré nuevamente.

DIARIO DE MARCOS QUAGLIA

DÍA 2

Ya amaneció... Generalmente amanece a las 8:00am en Mendoza por estas épocas del año, pero recién a las 11:00 salió el sol hoy, aparentemente. Quizás fue porque estaba nublado, no lo sé con exactitud. La luz todavía no vuelve ni la señal en ningún aparato. Salimos Luna y yo a la calle, cruzamos para hablar con el vecino Román, un viejo de 60 años, veterano de la guerra de Malvinas. Un buen amigo y fiel compañero: te echaba una mano hasta cuando no la necesitabas. Cabello blanco, siempre afeitado, un hombre en el que se puede confiar. Era el primero al que le iba a preguntar.

Yo y Luna le preguntamos si sabía qué ocurría.

—Son los ingleses, Marcos, nos quieren invadir. Los chilenos están metidos también, yo sé lo que te digo— me decía Román, como si esa fuera la verdad absoluta de lo que estaba ocurriendo, quizás no fue la mejor opción.

Se le habrá zafado un tornillo, pero todo puede ser posible. Aunque eso no explica por qué sigue casi oscuro a las 11 de la mañana un día de invierno.

—Román—, le pregunté. —¿Tuviste una pesadilla de casualidad esta noche? Yo y mi hija tuvimos prácticamente el mismo sueño...— pregunté casualmente, sin mucho misterio y sin esperar que respondiese que si.

Y en ese momento al viejo se le puso la cara en pálida y me miró fijamente. Yo no entendía nada y miraba a Luna como diciendo: "¿y a este qué le picó?". Entonces Román respondió:

—Sí... nunca había soñado algo así.

Al oírlo, mientras me contaba, se me puso la piel de gallina otra vez. Miré a Luna y no lo podía creer. ¿Qué carajos estaba pasando?

En ese  momento aparecen unos camiones con emblemas que nunca vi en mi vida, junto con camiones que transportaban soldados. El camión desconocido decía "UMBRA" en la puerta. Bajaron hombres con armados, no vestidos como el ejército común, sino con otro tipo de trajes...blancos, con mascaras de gas, de esos que se ven en las películas. Nos revisaron y nos ordenaron que entráramos a nuestras casas y que no saliéramos. Había toque de queda nacional. Nos dieron algunas cajas de alimentos y nos llevaron a todos adentro de nuestras viviendas mientras Román gritaba:

—¡Díganos qué carajos está pasando!— exigía señalándolos.

[Boceto realizado por Marcos Quaglia-iLUSTRACIÓN 001]

Y alrededor de las 3 de la tarde, con la radio encendida... yo y Luna esperando a que nos dijeran algo hasta que sonó:

—Alerta Nacional, esto no es un simulacro. Alerta nacional, esto no es un simulacro. Anuncio por el Ministerio de Seguridad de la Nación:

Ciudadanos Argentinos, desconocemos aún la causa exacta de los apagones y los extraños eventos climatológicos y solares. Esto está sucediendo en todo el mundo. El presidente de la Nación ha declarado toque de queda. Hagan lo que hagan: no abandonen su domicilio, no miren el cielo. Cubran sus ventanas y cualquier entrada de luz. Repito: no salgan de sus hogares, no miren el cielo. Irán unidades especiales a los distintos departamentos y barrios para darles sustento. Si presentan síntomas como jaquecas, demencia, vómitos, fiebre hemorrágica, fobias repentinas o terrores nocturnos, informen a las autoridades pertinentes.

Y terminó el mensaje... Parecía una broma. ¿Encerrados acá, cerrar las ventanas, no mirar el cielo? ¿Qué carajos?

Afuera está nublado, pero algo ocurre allí afuera definitivamente. Luna y yo hicimos caso y cerramos todo. Quizás el viejo tenía razón y estamos en una inminente guerra con alguna super potencia.

Luna se me acercó tirando de mi camisa y me preguntó bromeando:

—¿No tengo que ir al colegio hoy, entonces? Tenía que rendir matemáticas y no había estudiado nada— me comentaba con es típica ligera risa peligrosa suya entre dientes.

—Ni yo a trabajar parece ser ¿y se puede saber porqué no estudiaste nada?— le preguntaba arqueando mi ceja como siempre hago cuando se que Luna está en problemas.

Mas tarde durante la noche a ella y a mí nos vienen escalofríos repentinos de vez en cuando... se nos ponen los pelos de punta y dura un buen rato, nos sentimos como si estuviésemos observados... alertas... revisé fuera y no hay nadie. debe ser por todo lo que ocurrió hoy

Aún la señal no regresa. Ya es por la tarde. Escribiré si algo sucede.

Fin del día 2.

DIARIO DE MARCOS QUAGLIA

DÍA 3

No pude escribir durante la noche del día anterior porque Luna y yo estábamos muy alertas... Había ruidos fuera de la casa, gritos, algún que otro disparo. La puerta-ventana que da al patio tiene rejas, pero aún así no nos atrevimos a mover las cortinas. Alguien estaba ahí. Tocaba el vidrio levemente, no como cuando intentás llamar a la puerta para que te abran, sino toques lentos, como si lo estuviera haciendo en broma. El vidrio es delgado, se escucharía la voz si la persona de afuera intentara hablar, pero no se escuchaba absolutamente nada fuera de los toques.

Me gustaría decir qué hora era aproximadamente, pero cada vez está más oscuro y todos los electrodomésticos o cualquier aparato electrónico están obsoletos de momento, aunque la radio parece funcionar perfectamente. Ni siquiera sé si fue durante la noche o quizás sucedió en la media tarde. No lo sé...

Luna está muerta de miedo. Mañana justo es su cumpleaños número 18, pero no va a haber festejo alguno, claramente. No tuvimos forma tampoco de contactar a su madre. Tendré que arreglármelas con lo que tenga; quizás pueda cocinarle algo rico con lo que hay en la despensa.

Y hace unas semanas le estuve organizando un regalo. ¿Te acordás, mamá, ese collar delgado de plata pura que siempre llevabas? Estaba impecable y lo llevé a un joyero, un viejo amigo al lado de la ferretería, pidiéndole que me hiciera unas iniciales de mi nombre y el de Luna también plateadas: "M y L". Seguro le va a encantar, le gustan estas cosas así. Recuerdo que me dijo una vez: —El dorado es muy ostentoso—. Así que tu collar me vino de diez. Espero poder verla sonreír mañana. Todo está muy tenso.¨

[Más tarde]

Pasaron unas dos horas aproximadamente desde que escribí. Luna estaba en su cuarto en la planta de arriba, yo estaba organizando la comida que nos dejó el ejército (o lo que fueran ellos). Y de repente escucho a Luna gritar seguido de un:

—¡Pá! ¡Pá, vení!— gritaba con urgencia.

Agarré la vela para subir las escaleras y me la encuentro en el pasillo frente a la puerta del baño. Luna entonces me dice:

—¡Había alguien en la ventana!— mirándome a mi y señalando la ventana.

Claro. Nosotros habíamos tapado todas las ventanas con las persianas de madera que ya estaban instaladas cuando compré la casa. Es una casa vieja, pero no había forma de tapar la pequeña ventana del baño, así que daba hacia afuera, aunque estaba con rejas también y bastante alta. Entonces le dije:

—Luna, es imposible. Está como a cinco metros del piso y no hay forma de subir por ahí escalando.

En ese momento pensé que simplemente Luna estaba muy asustada por toda la situación: todo oscuro día y noche, no saber ni qué hora es... te hace perder la cabeza. Pero luego me dijo:

—¿Y cómo tocaron la puerta del patio entonces? La gente pasa igual. No sé cómo hacen, pero te juro que vi a alguien. No lo pude ver bien... estaba todo negro.— decía con notable temblor en la voz.

Entonces ahí no supe cómo carajo contestar. El patio también estaba cercado. Así que no supe qué responder. Tampoco iba a salir a revisar. Solo pude decirle:

—Bueno, no pasa nada, Lu. Está todo con rejas, no pueden entrar. Vamos, vayamos abajo y quedáte conmigo.

Las cosas solo se ponen cada vez más raras.

Fin del día 3 (supongo).


Capítulos
1. DIARIO DE MARCOS QUAGLIA
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