Capítulo 1
Trabajar en la consulta de un terapeuta es un poco raro, pero tiene su qué. Ni siquiera tiene sentido cuando lo digo en voz alta. Quizás sea porque soy yo quien necesita ir a uno. Tal vez debería preguntarle al Dr. Jameson si podría atenderme como paciente. Aunque igual no quiera porque trabajo para él. Se lo preguntaré al terminar hoy. Hay algo que me está dando vueltas en la cabeza últimamente. Tiene que ver con lo que me pasó en casa hace una semana. Algunos dirían que alucino, otros que estoy loca. Sea como sea, sucedió. Estoy segura de que sucedió, o al menos creo estarlo.
Quizás debería contarte lo que pasó. No, sería raro contarte a ti, mi subconsciente, lo que ocurre. ¡Pero bueno! Ya lo sabes, ¿verdad?
Debería escribir toda esta mierda y olvidarme del asunto.
No, no puedo, me está volviendo loca. Y ni siquiera Suzie quiere decirme la verdad. Es tan jodidamente reservada que lo odio.
Por cierto, Suzie es mi hermanastra. Y le va toda esta mierda rara. Ni siquiera sé cómo llamarlo.
Horrores sexys, sexo de terror, sexo raro. ¡Ah! ¡Joder! No lo sé. Solo sé que es jodidamente increíble.
Una noche la vi atravesar su espejo. Sí, atravesar su jodido espejo. Y los libros que había tirados por su habitación trataban todos sobre hechizos sexuales.
Al día siguiente recibí un mensaje en mi propio espejo. Pero no pasó nada más después de eso. Por eso creo que me estoy volviendo jodidamente loca. Espero que el Dr. Jameson pueda ayudarme a descifrar si esto es real o no.
Solo faltan 3 horas para que el último paciente salga de su consulta. Joder, esto se va a hacer eterno. Necesito algo para los nervios.
Me levanto y voy a la cocina. Me sirvo una taza de café negro amargo y saco un cupcake de caramelo de la nevera. Siempre me calmo cuando como un cupcake. Es como mi aperitivo relajante.
Horneo en mi tiempo libre. Me ayuda a olvidarme de que no tengo amigos. Con 23 años y soltera, sin amigos. Solo una hermanastra metida en movidas raras.
Después de que nuestros padres murieran en un accidente de coche, nos quedamos con la mansión y unos cuantos millones en un fideicomiso. Solo recibiremos el dinero cuando cumplamos 25 años. Probablemente pensaron que lo malgastaríamos si nos lo daban antes.
En realidad recibimos una especie de asignación cada mes y la mía me dura todo el mes. Pero trabajo porque no podría quedarme en casa sin hacer nada.
Ahora estoy atiborrándome de pastel mientras espero a que el doctor termine con sus pacientes. Siempre he pensado que desprende un aura extraña, como si ocultara algo. Pero no he sido capaz de averiguar qué es.
Volví a mi escritorio y empecé a tomar notas de lo que le diría, eso si está dispuesto a verme como paciente.