Prefacio
—¿Y bien? —me provoca, dejando caer sus manos sobre mis hombros—. ¿Todavía dejarías que te toque?
—Sí —susurro tan bajo que ni yo misma alcanzo a oír la palabra. Me aclaro la garganta.
—Sí, lo haría —repito con fuerza. Una palabra. Una maldita palabra, y todo mi mundo encaja en su lugar.
He vivido toda mi vida con la sensación constante de no encajar ni pertenecer a ningún sitio. Como huérfana y sin otra familia, me he abierto camino sola. Siempre me he sentido insegura y nunca me atreví a confiar en nadie ni a amar a nadie, porque los que amas mueren. Aparentemente.
Cuando me vi arrastrada a un mundo extraño de poder, sexo, muerte y supervivencia, cualquiera pensaría que estaría aterrorizada y me sentiría como una extraña. Pero fue como volver a casa. Ese es el mundo al que siempre pertenecí, pero del que nunca supe que existía. El hombre de mis sueños se reveló de la manera más peculiar, y aunque el camino a la felicidad es largo y está lleno de obstáculos, vale la pena luchar por el amor.