The Dragon ✦ KookMin [OS]

Sinopsis

Jimin era un omega atrapado en una torre, esperando a que su príncipe lo fuera a salvar. - ONE SHOT; Capítulo Único. - KOOKMIN 국민 - Omegaverse/Fantasía - Historia 100% mia. - No copias, Ni adaptaciones sin mi permiso.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
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5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
13+

The Tower

Jimin estaba en esa torre encerrado desde que tenía memoria. O desde que tenía 8 años para ser exactos.


Había sido solo un niño al cual habían maldecido sin motivo alguno. Aunque muchos decían que era su destino. Sus padres para ser más específicos. Y ellos mismos lo habían encerrado en una torre. Tal y como lo tenían escrito en el libro.


Pues si, Jimin tenía que seguir su historia. Siendo embrujado, y encerrado en una torre con un dragón vigilando. Para que su príncipe azul lo fuera a salvar y rompiera su maleficio. Para luego casarse y tener muchos hijos.


Al principio eso le parecía emocionante, pues como omega, esa historia era increíble y queria que ocurriera. Pero con el tiempo, se comenzó a cansar de esperar. Pues nadie llegaba a salvarlo.


10 años en esa torre y el único amigo que había hecho, era ese dragón que tenía de trabajo vigilarlo.


Sinceramente, las historias tenían sus exageraciones. Pues no era un dragón como cuentan las historias. Solo era un cambiaformas dragón, que además, era alfa.


Por lo que era normal verlo en sus dos piernas, y sus dos brazos, en su forma humana.


El también era una cambiaformas, con la diferencia que era omega, y había nacido como lobo. Solo que la maldición había cambiado un poco las cosas.


Pues no era nada más y nada menos que un cambiaformas pollito.


Sus padres se habían avergonzado al darse cuenta. Pues el animal que le había tocado era pequeño y débil. Nada comparado con los lobos. Además de que era único en su especie, pues no había nadie más como el.


Muchos le habían mirado raro, pero tenía la condolencia de que, cuando su príncipe le diera el beso del primer amor, por fin podría ser normal.


De pequeño, eso le parecía correcto, pues era influenciable y tenía que seguir las reglas. Pero al estar tanto tiempo solo, en sus pensamientos y madurar tanto física como mentalmente, ahora le parecía estupido.


El se amaba tal y como era.


Que fuera un cambiaformas pollito no era malo. Al contrario, era increíble. Pues al ser único en su especie, eso lo hacía distinto y especial.


Además de que su gran amigo le había ayudado.


El alfa desde un inicio solo vigilaba que no saliera. Pero tanto silencio diario, hizo que comenzaron una charla casual para no estar tan aburridos.


Ambos habían sido solo unos niños, por lo que ambos comenzaron a jugar, y estar juntos la mayoría del tiempo, generando un gran lazo entre los dos.


Habían noches, en las que el pequeño omega lloraba, creyendo que todo era su culpa. Por ser extraño. Por qué, por su culpa, el no podía estar con sus padres y viceversa. Pero el alfa le había hecho entender que no era así. Que era lindo en su forma de pollito. Pues era pequeño y adorable. Y que sus padres eran culpables de cierta forma, pues los que lo habían encerrado allí, habían sido ellos.


Noches de charlas. Días de juegos. Y tanto tiempo juntos, sintiéndose a gusto, se convirtió, en algo más.


Jungkook sabía que algún día un príncipe podría llegar y llevarse a su pollito. Y eso era lo que más le aterraba.


Los últimos años sentía esa vibra. Pues al crecer, los soldados y príncipes comenzaban a interesarse en el pequeño príncipe encerrado en la torre. Los últimos años fueron la prueba de ello. Pues varios alfas habían llegado en busca del omega.


El como dragón, no permitió aquello. Pues era parte de la historia no dejarle tan fácil las cosas a los intrusos.


Aunque claro estaba, que había otra razón más para ello.


Ahora, se encontraba rodeando la torre en su forma de dragón. Observando cada milímetro del lugar, y viendo si había algún intruso por allí.


Al percatarse de que no era así, se acercó a la ventana del omega, volviendo a su forma humana, viéndolo acostado mirando el techo.


— ¿Nada?— El omega ni siquiera lo miró. El alfa soltó un sonido de negación, escuchando el resoplido del omega después de eso.— No se porque hago esto.


— ¿A que te refieres? — El dragón se acercó, sentándose en la orilla de la cama.


— A esperar como un imbécil. Son 10 años aquí encerrado Jungkook, 10 años en los que no e podido siquiera pisar el pasto y mirar las flores. No sé porqué tengo que hacer esto. Se supone que el beso de amor verdadero rompe el hechizo, pero, ¿Por qué amaría a alguien que no conozco?


El dragón de quedo en silencio, entendiendo las palabras del omega. Pues tenía razón.


— La historia es estupida. Aunque alguien me viniera a rescatar, no me salvaría de la maldición.— El príncipe se levantó, yendo a su espejo colgado en la pared. Viendo su reflejo.


— Supongo que la historia es cruel.— El dragón lo miraba en el espejo. Ambos conectando sus miradas en el objeto. Sintiendo una corriente eléctrica recorrer sus cuerpos. Incluso Jimin, juro escuchar a su lobo, muy pero muy en el fondo, aullar.


Cosa que lo extraño, porque desde que tenía 7 años, no se había podido comunicar con el.


Pestañeo varias veces incrédulo. Sin estar muy seguro de lo que había sentido.


En el fondo seguía siendo un lobo, y aunque no le molestara ser un pollito por culpa de la maldición. Había que admitir, que varias veces había extrañado a su lobo interno.


Desde que la maldición había comenzado, no había podido hablar con este, y se sentía incompleto.


Una parte de el había sido robada en cuanto el hechizo había sido activado.


La extrañaba.


— Pues... ¿amas a alguien...?— La pregunta del alfa, hizo que un silencio gobernara la habitación. Jimin no tenía que pensarlo mucho.


Si, estaba enamorado.


Enamorado del dragón que tenía que vigilarlo. ¿Que tan loco podía ser ello?


Si sus padres se enteraran, lo más probable es que le gritarían cosas en la cara, o tal vez se desmayarian y no harían nada. Porque nunca hacían nada.


La prueba de ello, eran esos 10 años encerrado sin que pudiera salir y tocar la naturaleza con sus propias manos.


Estuvo a punto de responder, pero el dragón se levantó de su cama, levantando su dedo índice, indicando que hiciera silencio. Transformándose en dragón y saliendo por la ventana, no sin antes soltar un ligero "espera"


Jimin no pudo evitar asomarse. Siguiendo al dragón con su mirada. Sus escamas eran verdes, y sus alas podían aparecer aún en su forma humana. Pero siempre las escondía cuando estaba con Jimin, para más comodidad, pues estas no eran tan pequeñas.


Suspiró enamorado. La compañía de ese alfa había sido la única cosa buena en esos diez años encerrados. El alfa también había sido solo un niño cuando lo encerraron en la torre. Y con su misma edad, había tenido que vigilarlo aunque no quisiera, pues era su trabajo, como el dragón de los cuentos.


Nadie más que el, podía entender el como se sentía.


Sonrio volviendo a su cama. El dragón había desaparecido de su vista, pero sabía que volvería.


La pregunta era. Cuando este volviera, ¿podría decirle de sus sentimientos?


La respuesta era un si. Quería correr el riesgo.


Las esperanzas de que llegara un alfa, lo rescatará, y rompiera la maldición eran pocas y si seguía esperando, podría terminar muerto ahí mismo en esa torre.


Y quería ser sincero con el alfa y consigo mismo.


Así que, no tendría miedo a hacerlo.


El alfa volvió unos segundos después, trayendo unas flores en sus manos. Unas que sorprendieron al omega.


— Ten.— Ofreció el alfa, sonriendo dulcemente.— Se que hace mucho no hueles unas flores y tampoco las haz sentido en tus manos, y es que no se me había ocurrido antes. Pero espero te gusten. Combinan con tus ojos.


El omega sintió un calor abrazar su cuerpo. Uno del bueno. Cuando uno se siente cómodo y feliz.


Las flores eran azules, al igual que sus ojos. No sabia de que especie era en específico, pero eran hermosas. Y que el alfa pensará en el, lograba llenar su corazón de alegría.


— Huelen deliciosas, Jungkook.— Cerro sus ojos, sin dejar de olfatear estas. Agradecia no ser alérgico al polen, pues podía disfrutar su aroma sin problemas.— Gracias.


— De nada.— Murmuró el alfa mordiendo su labio inferior.— Minnie...


— ¿Si?— Dijo prestándole su completa atención al dragón, que dejó salir sus alas levemente por los nervios.


— ¿Seria... muy ridículo, decirte que... me gustas?— Las flores terminaron en la cama de la sorpresa. La boca del omega estaba abierta en sorpresa, y sus mejillas se colorearon de un bello carmesí.


— ¿Es una broma?— Levantandose de la cama y acercándose al alfa, vio como este mantenía su cabeza baja en señal de vergüenza. Eso solo lograba enternecerlo. Que fuera un alfa no significaba que evitara el ser tierno.


— No lo es. Se que solo tenía que cuidarte, era mi único trabajo, pero... hemos estado tanto tiempo juntos... que fue inevitable.— Sus manos estaban juntas, y las movía inquietas. Jimin solo pudo pensar en que parecía un tierno conejito.— Además de que, eres precioso Jimin, tanto por fuera y por dentro. Se que no soy un príncipe y se que no me mereces. Soy un alfa dragón. Pero mis sentimientos por ti son los más sinceros.


Jimin sonrió de lado, acercándose al alfa lentamente, hasta acorralarlo en la pared de su cuarto.


— No dudo eso alfa. Nunca espere que podrías corresponder mis sentimientos. Me siento tan feliz en estos momentos, que quiero besarte.— Ambos habían conectado sus miradas, observando el brillo del contrario. Sintiendo sus corazones latir veloces y sus manos sudar levemente.


— Yo también quiero besarte, Minnie.


— Hazlo.


Y haciendo caso al omega, ambos juntaron sus labios en un beso armonioso.


Una luz los rodeó, y Jimin pudo sentir como el hechizo se rompió. Su lobo interno volvía a aparecer, y su cola moviéndose era la prueba de ello.


No sé dio cuenta de que estaba llorando hasta que se separaron del beso y el alfa limpió sus lágrimas, con su toque tan delicado. Como si el omega se fuera a romper con un simple tacto de una rosa.


— Lograste romper mi maldición, Kookie.— La risa encantada del omega se escuchaba por todo el lugar, el alfa estaba igual de feliz. Ahora podrían estar juntos.


— Pero no soy un príncipe.


— Lo eres para mí.


Un último beso fue dado, y una promesa para irse juntos de ese castillo donde estuvieron encerrados tantos años.


Al final, el dragón salvó al bello príncipe y vivieron felices por siempre.



Fin

.






















Espero les haya gustado, yo la amé.

Y me encanto la portada que hice 🥺💜

Los amo<3