Cómo era habitual, Jimin se encontraba en la pequeña tienda de cómics y mangas de la ciudad de Busan. Había tiendas mucho más grandes que esa, sin embargo, Jimin disfrutaba yendo a esa.
Los otros establecimientos siempre estaban abarrotados de gente y el trato de los empleados no era tan cercano, por eso mismo, aquella pequeña tienda era su mejor refugio.
Los trabajadores lo conocían más que de sobra, así que de esta manera Jimin se sentía tranquilo, incluso se había hecho amigo de una de las trabajadoras, Jung Yerin.
—Jiminnie, el otro día llegó un nuevo manga BL.
Jimin levantó la vista del manga que tenía en sus manos, Fruits Basket.
—¿Cuál es?
Dijo con una suave sonrisa mientras se acercaba a la dependienta.
—Given.
—Oh, he oído hablar de él… No sabía que ya estaba disponible.
El más bajo rió suave y la chica le guió hasta donde estaba dicho manga. Justo entonces, cierto chico pelinegro de cabello largo entró en la tienda. Jimin lo miró durante unos segundos, era extraño que hubiese más clientes a esa hora.
Una vez Yerin le dio el manga, la chica volvió a su sitio, detrás del mostrador. Jimin abrió el manga y comenzó a ojearlo con una sonrisa en su rostro.
Por otro lado, el chico que acababa de entrar lo miraba con curiosidad, más aún cuando vio en qué sección estaba el peliazul.
Qué asco, pensó Jungkook.
Se encaminó hasta la sección de mangas shonen, la mayoría ya los había leído. Miró con detenimiento cada rincón de aquella gran estantería, buscando el tomo 22 de One Piece. Ese era el último manga que estaba leyendo, tenía muchos tomos, pero a Jungkook le encantaba.
Tras encontrar el tomo que quería, se acercó al mostrador y pagó. Segundos después, desapareció por dónde había venido.
Jimin terminó comprando los dos primeros tomos de Given.
Algunos días después, Jungkook volvió a ver al chico de cabellera azul en aquella pequeña tienda, más concretamente en la sección BL. Rodó los ojos y desvió la mirada a los tomos de One Piece.
—Yiren, ¿está el quinto tomo de Given?
Jungkook pensó que su voz era muy dulce y tierna, pero intentó no distraerse demasiado.
Continuó mirando los mangas que le gustaban y tomó en sus manos los tomos 23 y 24 de One Piece y los primeros dos tomos de One Punch Man.
Caminó hasta donde la dependienta y una vez pagó, se marchó.
—Qué chico más extraño y silencioso…
Le dijo Jimin a Yiren.
—Es un cliente habitual, pero apenas habla… A diferencia de ti…
Ambos rieron suave.
—¿Qué mangas le gustan? ¿Tenemos algo en común?
Yiren soltó una muy sonora carcajada.
—No, Jiminnie… Él solo lee shonen… Bueno, a veces también ha comprado algún manga de terror… Pero no lee ni BL ni shoujo.
Jimin hizo un pequeño puchero.
—¿Qué mangas ha leído? ¿Alguno que me pudiese gustar?
—Mmh… Quizás te podría gustar… Shingeki no Kyojin.
Yiren le explicó con detalle de qué trataba aquel manga, Jimin quedó un poco horrorizado, sin embargo, decidió darle una oportunidad. Aquel día no sólo salió con el quinto tomo de Given, si no que también llevaba en aquella bolsa los dos primeros tomos de Shingeki no Kyojin.
Era viernes por la tarde, alrededor de las ocho de la tarde. Hacía un tiempo horrible, llovía de una manera infernal y el frío helaba los huesos de Jimin.
Entró en su establecimiento favorito y dejó el paraguas en el paragüero. Caminó hasta donde Yiren con una sonrisa.
—Buenas tardes, Jiminnie.
—Buenas tardes, noona, gracias por recomendarme ese manga… Me ha encantado… Al principio no me gustó demasiado, pero después me enganché mucho a la historia.
Jimin hablaba emocionado, logrando que cierto pelinegro le escuchase algunas estanterías más atrás.
Yiren le alcanzó los siguientes tres tomos como el peliazul le había ofrecido y después anduvo sólo hasta su apartado favorito. Tomó un manga, Twilight Outfocus.
Miró su prólogo y lo ojeó un poco por dentro. Jungkook lo miró a una distancia prudente.
Ese día, Jimin salió antes de la tienda con aquellos cuatro mangas. Jungkook salió después, y esta vez, no solo llevaba los mangas que le gustaban, si no que también llevaba el manga BL que Jimin había comprado.
Jungkook leyó aquel manga BL esa misma noche, llevándose una gran sorpresa al final del manga y entonces pensó que quizás Jimin no era tan santo como parecía. Aun así, no sintió tanto rechazo hacia el tomo como en un principio pensó que pasaría.
Jimin leyó los tres siguientes tomos de aquella historia que jamás pensó que leería o que llamaría su atención.
Había pasado una semana, Jungkook no había vuelto a la tienda, Jimin sí. El peliazul esperaba poder encontrarse con el pelinegro y decirle tímidamente que había leído los diez primeros tomos de Shingeki no Kyojin, pero eso no fue posible, no había vuelto a ver al chico.
Estaba buscando nuevas historias para comenzar a leer, cuando el chico que tanto esperaba entró. Jimin sintió su corazón latir rápido, estaba nervioso.
Jungkook caminó hasta su estantería favorita y se derivó allí, en silencio y mirando con detenimiento. Jimin pensó que sería su oportunidad y anduvo hasta donde él estaba.
—Ho-hola…
Jungkook tuvo que agachar su cabeza para poder mirarlo.
—Hola.
Su voz sonó grave y eso hizo que Jimin se pusiera más nervioso.
—He leído Shingeki no Kyojin…
—¿Y?
Jimin se arrepintió de haberle hablado, era muy borde. Jungkook se sintió mal al ver la expresión del menor.
—A mí también me gusta esa obra…
Dijo con un tono un poco más suave, Jimin sonrió y a Jungkook le pareció la sonrisa más bonita, pero a él no le gustaban los hombres.
Ambos comenzaron a hablar sobre el manga, preguntándose algunas cosas y comentando otras, dando su opinión y punto de vista sobre la historia.
—Encantado, soy Jeon Jungkook.
—Park Jimin.
Sonrió y estrechó su pequeña mano con la del más alto.
—Te he visto en la zona de los BL, ¿por qué te gustan tanto?
—Bueno… Pues… Me parecen bonitos y románticos… Algún día me gustaría experimentar algo así.
Jungkook levantó una ceja, aunque ya se había imaginado que era gay.
—Leí uno de esos mangas… Uno de los últimos que compraste…
—Mmh… ¿Twilight Outfucs?
—Sí, ese. No sabía que te gustaban ese tipo de historias… Tan explícitas…
Dijo divertido, logrando que Jimin se sonrojara.
—Bu-bueno… No lo compré por eso… me gustó la historia.
—No es mi estilo, pero pensé que sería peor.
Jimin llevaba mucho tiempo sin hablar con alguien que no fuese Yerin. Vivía solo desde hacía un año y no tenía muy buena relación con sus padres, tampoco tenía amigos, excepto Yerin.
Se sentía bien, orgulloso de sí mismo por atreverse a hablar con el mayor. Gracias a su valentía, habían intercambiado números y habían quedado para leer manga en un parque al día siguiente.
Sentados bajo la sombra de un gran árbol, Jimin y Jungkook leían en silencio. Jimin leía el tercer tomo de Fruits Baskets, Jungkook en cambio, One Punch Man. Estaban en silencio, pero uno muy cómodo.
Jimin se sentía más que feliz y Jungkook no podía negar su felicidad. Después de un rato, Jimin dejó su libro a un lado y miró a Jungkook.
—¿Hace mucho que vas a la tienda?
El pelinegro levantó la vista de su manga y sonrió suave, Jimin había descubierto que Jungkook también era capaz de sonreír.
—Mmh… Desde hace un año o así…
—Oh… Yo voy ahí desde muy pequeño, antes se encargaba el padre de Yiren de la tienda, pero desde hace un tiempo, solo está Yiren.
—Sois buenos amigos, ¿verdad?
—Sí… Me lo paso muy bien con ella, es por eso que paso tanto tiempo ahí metido.
—¿De qué trata el manga que estás leyendo?
Jimin comenzó a explicarle, Jungkook incluso parecía interesado y estar presentando atención. Sin embargo, estaba perdido en la voz de Jimin, le encantaba ver con la emoción con la que hablaba de las cosas que le gustaban.
Esa tarde Jimin leyó el primer tomo de One Punch Man y Jungkook el primero de Fruits Basket.
Continuaron quedando para leer manga en aquel parque, y los días en los que llovía, caminaban hasta una pequeña cafetería.
Disfrutaban de la compañía del otro, consiguiendo que sus corazones no se sintieran tan solos. Jimin no fue consciente de cuando comenzó a enamorarse del pelinegro, Jungkook tampoco fue consciente de cuando comenzó a pensar en Jimin más de lo normal y en un sentido diferente, de una manera que jamás hubiese imaginado.
Era sábado, habían quedado para pasar el día entero juntos. Jungkook juró que Jimin se veía más bonito que nunca aquel día, con sus tejanos anchos y una bonita y colorida sudadera también ancha. Jimin disfrutaba de vestir con ropa ancha, se sentía más libre que llevando ropa apretada, pero eso no lo hacía verse feo; al contrario, lo hacía verse demasiado bonito y adorable.
No esperó más y cuando tuvo a Jimin a su lado, le dio una bolsa, la cual Jimin reconoció inmediatamente ya que llevaba el logo de la tienda de mangas y cómics.
Sacó un regalo, el cual estaba envuelto, Jimin sabía que era un manga. Lo abrió rápidamente y vio que se trataba de Beastars, un lobo con apariencia humana estaba dibujado en la portada.
—Sé que quizás no es de tu estilo… Pero he pensado que podríamos empezar a leer juntos el manga…
Jimin sonrió ampliamente y sin tan siquiera pensarlo, se abrazó al cuerpo del mayor.
—Muchas gracias, Jungkookie.
Aquel apodo causó que el corazón de Jungkook latiera con fuerza. El aroma a fresas inundó las fosas nasales de Jungkook, quien besó la cabeza de Jimin y tomó su mano para caminar hasta el restaurante japonés donde comerían.
—Lo siento, yo no tengo regalo.
—Tú eres mi regalo.
Jimin se sonrojo hasta el punto de parecer un tomate. No eran novios, no estaban saliendo, ni tan siquiera sé habían besado, pero tenían un vínculo especial.
Caminaban en silencio, a lo mejor no sabían qué decir o simplemente iban demasiado cómodos sumergidos en aquel silencio.
Llegaron al restaurante no mucho después. Este estaba decorado con personajes de anime y temas relacionados con el anime. Jimin quedó maravillado.
—¿Cómo encontraste este lugar?
—Paseando… Un día pasaba por aquí cuando lo vi.
Se sentaron en una mesa un poco apartada de la demás gente para poder disfrutar mejor de su comida.
Ambos reían y hablaban mientras comían, desde fuera cualquiera pensaría que eran una pareja.
Salieron de aquel restaurante alrededor de una hora después y como era costumbre, caminaron hasta su parque preferido para sentarse bajo aquel gran árbol y leer. Esta vez fue diferente, Jimin estaba sentado entre las piernas de Jungkook, apoyando su espalda en el pecho del contrario.
Jimin sacó el manga que Jungkook le había regalado y comenzaron a leerlo juntos, disfrutando de la cercanía y el calor del otro. Se mantuvieron en esa posición hasta que terminaron el manga.
El silencio reinaba, Jungkook olía el dulce aroma de Jimin, Jimin acariciaba las manos de Jungkook, pero ninguno se atrevía a decir algo.
El peliazul sintió como los dedos de Jungkook se posaban en su mentón, haciendo girar levemente su cabeza. Sus respiración se entremezclaron, Jimin cerró sus ojos instintivamente. Jungkook sonrió y se acercó un poco más al rostro de Jimin, el contrario no se retiró. Jungkook acarició la mejilla del menor con su mano libre y entonces, mientras su mano disfrutaba de la cálida, pomposa y suave mejilla de Jimin, sus labios se juntaron con los del contrario.
La respiración de Jimin se agitó, pero las caricias de Jungkook lograron que se tranquilizase. Se sentía demasiado bien, los labios de Jungkook eran el cielo.
El beso duró un par de minutos, el tiempo suficiente para conseguir que sus corazones latieran con fuerza.
—Me gustas, Minnie, me gustas mucho.
Jimin sonrió sonrojado y se giró para poder abrazarse a su cuerpo.
—Tú también me gustas, Jungkookie.
El peliazul se sentía como uno de los protagonistas de alguno de sus mangas, al fin estaba pasando eso que tanto quería y sabía que Jungkook era la persona correcta.