El corazón de Jeon Jungkook

Sinopsis

En un viaje de exploración en busca de un nuevo hogar, Jungkook un vampiro de casi 100 años encuentra algo que pensó que su pobre corazón jamás encontraría el amor de su vida. Pero no todo es tan sencillo ya que Park Jimin en solo un bebe de una semana de nacido y el tendrá que cuidarlo y protegerlo como si fuera su padre. ¿Cómo pasara de ser como un hijo a convertirse en el amor de vida? _________ ... _________ KookMin / temática m-preg Jungkook Activo / Jimin Pasivo Menciones de otras parejas NamJin VHope Esta es una adaptación solo para entretenimiento y sin fines de lucro La temática y los personajes no me pertenecen, los créditos son para su autor original La historia tiene variaciones en su trama original

Genero:
Romance
Autor/a:
Juliana
Estado:
Completado
Capítulos:
33
Rating
5.0 3 reseñas
Clasificación por edades:
16+

1

Casi 100 años…100 años de soledad como reza el título del último libro que leí. Nadie podría decir que estoy solo porque tengo a mi familia. Mi padre Joo Won me convirtió a esta eterna media noche cuando cumplí 19 años, no es que sea un desagradecido, sé que su gran compasión y el ruego de mi padre humano lo convencieron de transformarme en el monstruo que soy. Solo que no puedo cambiar como me siento.

Ahora me encuentro corriendo hacia un pueblo llamado Busan un 20 de octubre de 1995, porque mi padre me pidió que inspeccionara el lugar para saber si era conveniente instalarnos por un tiempo aquí. Hace años mi familia se instaló en una población cercana, bueno todos menos Taehyung y Hoseok que son los miembros más recientes de nuestra familia. Mis hermanos habían querido acompañarme, pero les dije que sería más fácil para mí poder escuchar las mentes de los ciudadanos si venia solo. Ellos estaban intranquilos porque anteriormente nos habíamos cruzado con hombres lobo. En verdad lo único que quería era alejarme un tiempo, correr me hacía despejarme de mis tormentos. Vivir con seis perfectamente correspondidos vampiros en el amor a veces es demasiado, en especial cuando llevas casi cien años con el corazón congelado.

También tenía que alejarme de ella… de Yeo Jin. Mi familia es “vegetariana” al igual que la suya, es decir solo nos alimentamos de sangre animal, por eso nos instalamos con ellos hace unos meses, pero realmente es más el tiempo que paso fuera de casa que el que he pasado con ellos. Sé que estoy siendo descortés con ella y su familia, que tanto mis padres humanos como los inmortales me han educado mejor que eso. He podido leer en los pensamientos de su hermana Yoo Na las incontables veces que le ha dicho que cese sus coqueteos conmigo, pero solo consigue que Yeo Jin tenga recuerdos muy gráficos de sus incontables amantes tanto humanos como vampiros a lo largo de estos incontables siglos. Namjoon, piensa a veces que soy extraño ya que no he demostrado interés alguno por nadie en casi un siglo. Hye Sun mi madre para propósitos técnicos, aunque la siento como una madre en mi frio corazón a pesar que soy mayor que ella en edad, le pidió a Joo Won que nos trasladáramos, no soportando mi distanciamiento, cosas que me hacía sentir peor.

Seokjin, no ha ocultado su descontento por el hecho de mudarnos, acusándome de ser el causante, aunque tiene toda la razón, el pequeño remolino de energía que tengo por hermano pequeño llamado Taehyung, se encarga de ponerlo en su lugar. Taehyung y yo siempre hemos tenido una conexión especial a pesar que su pareja es Hoseok. Él y yo podemos comunicarnos sin emitir palabra, su don y el mío se complementan perfectamente, siempre hemos actuado como los vigías de la familia, previniendo cualquier posible amenaza sobre nosotros; con su ayuda pude convencer a los demás que me dejaran venir solo a explorar nuestro posible futuro hogar; les dijo que era un viaje que yo tenía que hacer solo, pero se negó a dejarme ver a qué se refería. Se puso a cantar una canción de Shakira en su mente por todos los cielos, ni siquiera sabía que Taehyung sabía hablar español, el habla cinco idiomas, pero nunca contemple el español como uno de ellos. Me detuve bordeando los límites de la civilización, me encontraba en las afueras de Busan, había dejado mi adorado coche aparcado en Ulsan para poder sentir la libertad que me proporciona el aire cuando me golpea el rostro.

Aspire profundamente liberando parte de la tensión acumulada en mi durante estos últimos días que tuve que quedarme con los Lee en Gangneung, Hoseok me había ayudado calmándome con su singular don, pero aun así no podía borrar del todo el malestar que sentía estando cerca de la casa, donde fuera que estuviera, Yeo Jin se encarga de encontrarme, yo de la manera más amablemente posible le decía que no estaba interesado. La situación hubiera sido muy cómica si le hubiera pasado a otro que no fuera a mí, deje que mi mente regresara a ese tormentoso lugar… estaba hace dos días sentado en una saliente viendo como el tonto de mi hermano Namjoon y Hoseok jugaban a lanzarse bolas de nieves, me lanzaron unas cuantas, a mí, pero cuando se dieron cuenta que no les hacía caso se aburrieron y me ignoraron.

Empecé a correr de nuevo recodando ese día…

De pronto Yeo Jin apareció, escuche sus pensamientos antes incluso de escuchar el susurro de sus pasos, repentinamente cambio su plan y se lanzó para tratar de besarme. Salte lo más lejos posible y si hubiera sido humano me hubiera muerto del susto. Namjoon y Hoseok empezaron a hacer bromas diciendo que grite como niña, cuando sabía perfectamente que no había emitido sonido alguno. Les gruñí para que me dejaran en paz, pero solo les causo más risa ambos se agarraban sus costados mientras rodaban por el suelo cubierto de nieve, cuando me gire escuche los pensamientos lastimados de Yeo Jin, la verdad no quería herirla, no es una mala mujer, vampira o lo que sea. “Súcubo…” le susurre. Ella rápidamente escondió sus emociones lastimadas y me respondió con una sonrisa “La original” antes de desaparecer.

Hak Joo y Cho Hee me dijeron que no me sintiera mal cuando regresamos y nos informaron que Yeo Jin se había ido a cazar con Yerin e Yoo Na, yo sabía que ella estaba huyendo de mí, para no dejarme ver cuán profundamente había lastimado su ego. En eso Seokjin y ella se igualaban ambos tenían un gran ego, rivalizaban constantemente porque ambos pensaban que eran los mejores sobre la faz de la tierra. Otra cosa en las se asemejaban es que por ninguno de los dos sentí ni la más mínima atracción. Por eso mi relación con Seokjin siempre fue difícil, yo lo ofendí de la misma manera que a Yeo Jin, solo que él es más orgulloso y cuando me escucho en el primer momento todo se vino cuesta abajo. Joo Won pensó que Seokjin podía ser mi pareja de la misma manera en la que pensó que Yeo Jin lo podía ser, en ambas oportunidades se había equivocado.

Yo estaba condenado a esta media vida; la soledad ha sido y será mi única compañera. Llegue a la mansión que pensábamos ocupar, Joo Won la había adquirido con uno de sus tantos pseudónimos hace un par de años, cuando nos instaláramos aquí haríamos la compra traspasando el dinero de una de nuestras cuentas a otra. De esa manera manteníamos todo “legal” para los humanos y no pudieran rastrearnos cuando tuviéramos que desaparecer si sucedía algo malo. Todo estaba en perfectas condiciones, la noche acaba de empezar al caer el crepúsculo se extinguía convirtiendo todo en colores diferentes, todo permanecía igual lo único que cambiaba era la tonalidad que envolvía las cosas. Decidí cazar, hacia una semana que no saciaba mi sed, no tenía mucha, pero era mejor no tener ojeras bajo mis ojos mañana cuando fuera a la ciudad. Cruce de un salto el rio y enterré mis dedos en la húmeda tierra dejando que mis instintos me envolvieran, mi monstruo interior arañaba la superficie.

Aspire el aroma, hojas y troncos húmedos por la pasada lluvia, musgo, insectos…

—Ahhh… allí esta huele a un oso, preferiría un felino, pero… que le puedo hacer—dije en voz alta mientras me ponía a correr.

Lo encontré a unos dos kilómetros, rasgando una cubierta de un árbol caído, supongo que en busca de su cena…lástima que yo también tenga los mismos planes, pensé con sorna.

Me sintió acercarme y se puso a la defensiva. Namjoon hubiera disfrutado de una buena pelea, lástima que preferí venir solo. Me gruño y trato de golpearme con la garra, lo esquive con facilidad, no podía dejar que rompiera el único cambio de ropa que había traído, mañana compraría otra en la ciudad y no podía estar sucio. Salte a un árbol y le brinque encima, hundiendo mis dientes en su piel que se rompió como si fuera mantequilla.

A lo lejos escuche un auto chocar, debía ser un accidente de carretera, bloquee mi mente y mis oídos de los sonidos externos, mientras disfrutaba de doblegar mi cena.

Lo tenía, envuelto en un férreo abrazo, el trataba de quitarme de encima suyo sin tener éxito, podía escuchar su corazón apagándose lentamente al igual que mi sed. Estaba tan abstraído en mi “cena” que no me percate de unos pasos. Acercándose a mí venían dos corazones, uno más pequeño que él otro. El viento estaba en contra mío, pero por el ritmo podía decir que eran humanos, me trate de enfocar en sus pensamientos, eran toda una maraña de confusión. Los ojos humanos no me dejaban ver que era de lo que huía, porque en sus pensamientos me decía que huía de alguien, podía enfocar varios rostros uno seguidos del otro. La preocupación por un bebe al que no le podía ver el rostro ya que estaba fuertemente envuelto en unas cobijas para resguardarlo del clima, un hombre que parecía un policía por quien se preocupaba, otro hombre unos cuantos años mayor a quien le tenía miedo.

Estaba tan paralizado por la confusa ola de pensamientos que invadían mi mente, que me sobresalte al verme reflejado en ellos. Gire a mi derecha para encontrarme con una mujer muy mal herida, su brazo izquierdo estaba cubierto de sangre al igual que su pecho. Deje de respirar inmediatamente.

—Por favor protéjalo…— dijo con un hilo de voz entregándome el pequeño bulto llorón que tenía aferrado fuertemente contra su lado derecho, protegiéndolo de la sangre que brotaba de su otro lado. —No me queda mucho tiempo, él nos va a encontrar… debes tomarlo y llevártelo lejos, donde él jamás pueda encontrarlo—me suplico una vez más acercando el pequeño bulto hacia mí.

Su mente vago a los recuerdos que se agolpaban en su cerebro.

—Ji An, como es posible que me traicionaras con el estúpido de Park Sung Han, te dije que iría a la universidad y que luego tú te reunirías conmigo. Cuando vengo a buscarte para saber porque demonios no respondías mis llamadas, ni mis cartas, te encuentro embarazada de ese bueno para nada, ¡eres una perra! —le dijo el hombre golpeándola tan fuertemente que la lanzo al suelo. —Esto no se queda así, me las vas a pagar—le dijo tratando de darle un puntapié en su prominente barriga, pero ella se curvo protegiendo su bebe del golpe. Se escucharon gritos y el hombre salió huyendo.

La rabia me invadió al ver lo que ese desgraciado le había hecho en su estado, cuando lo tuviera en frente lo destrozaría hasta reducirlo a pequeños fragmentos, después de todo no sería la primera vez que matara. Luego salto a otro recuerdo.

—Que hermoso niño, gracias Ji An—le dijo un hombre de unos 24 años acariciando el pequeño bulto que sostenía incómodamente contra su pecho, parecía que nunca hubiera sostenido un bebe, pensó la madre.

Quería verle el rostro al bebe por algún motivo, pero no pude. Gimió cuando un recuerdo oscuro la absorbió.

La carretera estaba oscura cuando de pronto apareció un auto que los embistió por la parte posterior haciéndolos salir del camino.

—Ji An, toma a Jimin y corre, no mires atrás por nada en el mundo, no importa lo que escuches—le grito el padre del niño quien al parecer había quedado mal herido por el choque.

La mujer salió del auto a la misma vez que su marido y tomo a la criatura de su silla en la parte de atrás empezando a correr con ella, casi había alcanzado el borde de los arboles cuando se escuchó un disparo, ella apretó contra su pecho el pequeño bulto que no dejaba de llorar. Trato de correr rápido, pero escuchaba los pasos que se acercaban. Trato de calmar a la criatura para que dejara de llorar, sin tener éxito. Como si supiera el destino que les aguardaba. Doblo cerca de un árbol cuando se escuchó otra detonación que la hizo caer de rodillas, sabía que estaba herida, pero tenía que salvar a su hijo. Corrió acunando al bebe contra su pecho protegiéndolo, hasta que se perdieron en la oscuridad, no escucho más los pasos que la seguían, ni volvió a escuchar su nombre ser llamado, se detuvo cuando me vio y allí el recuerdo termino.

—Se lo que eres…—dijo volviendo a tratar de darme la criatura. — también sé que no le harás daño, he conocido a otro como tu… por favor salva a mi Jimin, Sang Min nos va a encontrar y nos matara como lo hizo con Sung Han. Protéjalo—me suplico llorando haciendo uso de las pocas fuerzas que le quedaban en su cuerpo.

—Lo hare…—le dije sin saber porque, no me gustaba entrometerme en el destino de los humanos. Pero sentía que debía hacerlo, sentía que no podía dejar correr la misma suerte que sus padres a este pequeño niño.

Tome el pequeño bulto tratándolo como si fuera de cristal, sintiéndome completo por primera vez en casi un siglo de existencia. Tenía la necesidad de proteger esta pequeña criatura que poco a poco ceso de llorar, lo descubrí con cuidado encontrándome con unos curioso ojos chocolates, los más inocentes y profundos que había visto en mi vida, su mente era silenciosa, pero supongo que eso es porque aún es muy pequeño… su pequeña boca formo una prefecta “o”, mientras sus ojos se cerraban.

—Gracias…— me dijo la mujer con su último aliento.

¿Los encontré… fin de la cacería… qué demonios?

Gruñí agazapándome cuando sentí que se acercaba, escuche el movimiento de un dedo rozando el metal y protegí al pequeño con mi frio cuerpo antes que la bala siquiera dejara el cañón de la pistola, lo mataría una vez estuviera seguro que la criatura estaba a salvo.

Pude ver en la mente del padre del pequeño al asesino caer en el suelo a pocos metros de la mujer, de su cabeza salían pedazos de su cerebro junto con la sangre que impregnaba el suelo, había demasiada sangre, no podía arriesgarme a lastimar al pequeño, incluso el padre estaba cubierto en sangre, corrí alejándome del lugar, desde una colina cercana pude ver al padre cayendo de rodillas ante la madre y abrazándola, pero mirando en mi dirección. Parecía saber que yo estaba aún aquí. Su corazón también se estaba apagando, en su pensamiento estaba feliz por haber protegido a su hijo y porque sabía que en la otra vida se encontraría con su amada Ji An, donde podrían ver como su adorado Jimin, crecía feliz. Qué envidia… tener la certeza de poder ir a un mejor lugar cuando uno deje de existir.

Sus ojos nunca dejaron los míos, incluso cuando ya no había vida en su cuerpo, como haciéndome recordar la promesa que le había hecho a su mujer. Mire al pequeño hermoso durmiente que tenía en mis brazos. Me jure a mí mismo mientras estaba envuelto en el más delicioso aroma que había sentido, que nada, ni nadie lo dañaría mientras mi cuerpo no se convirtiera en cenizas ardientes. Volví a ceñir su cobija para protegerlo de la brisa y corrí hacia el auto, buscando alguna cosa que me pudiera dar detalles de él.

Su aroma era totalmente singular nunca antes había olido algo tan delicioso, pero aun así no me apetecía probarlo… era como fresas y rosas… un aroma único, para un pequeño especial.

Encontré una pequeña maleta azul la abrí presuroso, encontré ropas del bebe, su tarjeta de vacuna y su certificado de nacimiento, al parecer venían del médico cuando los emboscaron.

Tomé la tarjeta de vacunas y la abrí. Park Jimin, nacido el 13 de octubre de 1995, padres Park Sung Han y Park Ji An, tipo de sangre A+, decía entre otro tipo de cosas.

—Mi pequeño Jimin, solo tienes una semana de nacido y ya has tenido que conocer la maldad humana…—le susurre mientras guardaba todo y volvía correr con él al escuchar un auto aproximarse.

Al menos tenía la certeza que sus padres no serían devorados por animales, de ese modo tal vez cuando crezca podremos regresar y lo llevare a visitar su tumba.

Entre de prisa en la casa y me senté con él en uno de los sillones de la sala. Saque mi teléfono y marque. Tenía que salir de Busan antes que se pusieran a buscar al bebe, cuando pasara el tiempo y no lo encontraran pensarían que murió por algún ataque de animal o víctima del asesino de sus padres.

—Hoseok…necesito a JB enseguida—murmure tan bajo que un humano nunca me hubiera escuchado.

—Que sucedió Jungkook? ¿No estás en Busan? —me pregunto.

—Si estoy en Busan, ahora no tengo tiempo de explicarte, Taehyung seguramente lo vio todo, dile que les explique a Joo Won y a Hye Sun, mientras tanto dile a JB que lo quiero en su oficina en una hora—le dije cerrando el teléfono al notar que mi pequeño se removía en las cobijas.

—Tranquilo pequeño…—le dije arrullándolo mientras le quitaba las mantas sucias. Tenía un pequeño traje enterizo azul que le cubría el cuerpo hasta los pies.

Tenía la piel blanca casi tan blanca como la mía, un precioso cabello castaño, casi del mismo tono que sus ojos, sus labios eran pequeños y rosados casi rojos; su nariz era pequeña parecía un botón de rosa. Deje que mi frio dedo recorriera sus facciones, mientras el me miraba con curiosidad, cuando le roce la mejilla se inclinó hacia mi dedo tratando de atraparlo.

Me dedique a observarlo mientras lo arrullaba, no podía creer que no me tuviera miedo, por lo general los humanos inclusive los pequeños se sentían incómodos en nuestra presencia.

—Hum… te gusta mi congelado dedo? —le pregunte pasándolo nuevamente por su mejilla. Nunca antes había estado cerca de un bebe, ni siquiera cuando era humano por lo que podía recordar.

El pequeño volvía a tratar de capturar mi dedo y esta vez se lo permití tratando de averiguar lo que quería. Succiono mi dedo con mucha fuerza, mirándome a través de esas enormes pestañas.

—Que deseas pequeño? —le pregunte esperando que me respondiera en su mente, pero no conseguí nada solo unos matices de colores, el siguió succionando cada vez más impaciente mi dedo como si estuviera comiendo, casi al punto de ponerse a llorar. Los humanos comen… con más frecuencia que nosotros y según mis estudios de medicina los bebes pequeños comen cada dos o tres horas…

—Tienes hambre? Déjame ver si puedo encontrar algo en esta maleta—le dije buscando con mi otra mano para saber si estaba en lo cierto, conseguí un pequeño biberón y una lata de algo que se decía fórmula para bebe. — Quédate aquí un segundo, voy a prepararte tu biberón—le dije recostándolo en el sillón, poniendo dos cojines a su lado para evitar que se cayera.

Antes que él pudiera parpadear estaba en la cocina calentando el agua, por suerte Hye Sun siempre tenía equipadas las casas que poseíamos con todo lo necesario para aparentar ser humanos. Volví donde él estaba antes que pudiera notar mi ausencia, sintiendo extrañamente vacío por la separación. Cuando escuche el microondas anunciar que el agua estaba lista regrese en un parpadeo mientras leía las instrucciones de cómo preparar su comida. Arrugue mi nariz.

—Como puedes comer esto, cuando huele tan mal—le dije tratando de probar la temperatura, como no sabía si estaba muy caliente cerré mi mano en torno a la botella haciendo que mi gélido tacto la enfriara. Era mejor que tomara la leche fría a arriesgarme a quemarlo cuando se la diera a beber.

Lo volví a tomar en brazos volviendo a sentir completo y colocándolo con cuidado contra mí mientras le acercaba el maloliente líquido a los labios. Al igual que hizo con mi dedo, empezó a succionar furiosamente.

—Tenías hambre, lo siento pequeño ángel, no estoy acostumbrado a tener humanos que dependen de mi a mi alrededor, te prometo tratar de mejorar—le dije acunándolo mientras me daba cuenta que en verdad era un pequeño ángel el que tenía en mis brazos.

Sus ojos se volvieron a cerrar, la fuerza de la succión se fue perdiendo hasta parar del todo. Bueno supongo que prepare formula de más, me dije mirando la botella medio llena, pronto tendría que comprar algún libro sobre pediatría, para poder saber qué hacer con él. Lo recosté sobre mi hombro y lo palmeé suavemente con si estuviera empujando una burbuja para sacarle los gases.

Guarde todo en la maleta nuevamente y saque cobijas limpias envolviéndolo con mucho cuidado de no despertarlo. Lleve las sucias con manchas de sangre a la cocina. Las tire en el contenedor metálico y luego les prendí fuego, me asegure que estuviera bien cubierto para el viaje hasta donde había dejado mi auto, lo metí dentro de mi abrigo y cerré el cierre para protegerlo aún más, él estaba aislado de mi fría piel por la manta y mi gruesa camiseta. Era tan pequeño que cabía perfectamente dentro de mi abrigo, me cerciore que pudiera respirar bien. Una vez el fuego hubo consumido toda la evidencia, cerré la casa y empecé a correr por el bosque. Era poco antes de la media noche, por el camino iba pidiendo las reservaciones de hotel.

La calidez que sentía en el pecho era algo reconfortante, nunca antes me había sentido de esta manera. Los animales se escondían a medida que pasaba a su lado, pero mi pequeño ángel no me temía, su corazón seguía latiendo al mismo ritmo haciendo que el sonido fuera música para mis oídos. En pocos minutos llegue al edificio donde JB tenía sus oficinas. Había corrido a través de las oscuras calles a tal velocidad que los pocos humanos con los que me cruce pensaron que era una corriente de aire natural cuando les pase al lado.

Mi teléfono sonó y pude ver que era Seokjin… seguro querrá decirme que estoy cometiendo una estupidez, no pretendo dejar que me amargue este momento además tengo cosas más importantes que hacer que escuchar sus quejas y lamentos. Hundí el botón de ignorar, saliendo del elevador me encontré con JB, sentado en el escritorio de su secretaria, estaba nervioso, no sabía para que le habia pedido venir a estas horas y sobre todo asustado que Hoseok fuera quien lo llamara.

—Sr. Jung, como se encuentra—se acercó a mí tendiéndome la mano nerviosamente. Pensando en lo que podía querer.

—JB, iré al grano necesito unos documentos—me dije indicándole que se sentara.

El tomo un block de notas y se sentó tras el escritorio con una pluma en la mano, mirándome atentamente en espera de mi solicitud.

—Necesito un certificado de nacimiento, registro de vacunas, un pasaporte y todos los documentos que creen la identidad de alguien—le dije sentándome y poniendo la bolsa en el suelo.

—¿Enseguida, a nombre de quien son esos papeles? —me pregunto mientras escribía.

— Jeon Jimin…—le dije, por alguna razón quería que fuera un Jeon, quería que estuviera vinculado a mí, no quería que usara mi nombre adoptivo, quería que usara el nombre que tendría si hubiera permanecido como humano. Baje un poco el cierre para ver al pequeño que se había empezado a mover, lo acomode en mis brazos y lo empecé a acunar, JB seguía distraído escribiendo.

—Edad que debo poner? —me pregunto levantando los ojos por primera del papel, llevándose una gran sorpresa. Sus pensamientos eran confusos, primero pensó que había secuestrado al pequeño, luego pensó que me lo había robado para usarlo en lo que sea que hacíamos para mantenernos jóvenes sin envejecer. Sonreí con sorna al ver que sus pensamientos cada vez se volvían más delirantes.

—Una semana, nació el 13 de octubre, ponga que su padre es Jeon Jungkook y su madre murió al darlo a luz —le dije ignorando sus aberrantes pensamientos. —le sugiero que lo escriba correctamente JB, sabe que no me gustan los errores—le dije sacándolo de sus cavilaciones.

—S-si… claro Sr. Jung…—me dijo volviendo a escribir mientras se secaba el sudor de la frente. —Es un hermoso bebe—trato de apaciguarme.

—En efecto es un hermoso bebe. —le dije volviendo mi atención a mi ángel que me miraba con curiosidad. —Los necesito cuanto antes, envíelos a esta dirección—le entregue la dirección donde quería los papeles. —El pago se hará de la misma forma que siempre. Yo me encargo de la foto.

Con esto, lo volví a envolver con cuidado y lo metí nuevamente en mi abrigo.

—Le tendré los papeles en una semana a más tardar, Sr. Jung—me dijo levantándose y secándose el sudor con el dorso de su mano, sus pensamientos me indicaban que estaba claramente ansioso por salir de mi presencia.