PRÓLOGO
Si no estuviera tan capturado por Jimin y la forma en que iluminaba la habitación, lo habría visto entrar.
Pero no lo hice.
No fue hasta que cesó el ruido a mi alrededor y todos miraron a la puerta a mis espaldas.
Observando a Jimin, que seguía hablando con Woods y no había notado el cambio en la habitación, lo puse detrás de mí en modo de protección antes de girar para ver quién había capturado la atención de todos.
Los mismos ojos color plata gris que miraban todos los días en el espejo se encontraban fijos en mí.
Había pasado bastante tiempo desde que había visto a mi padre.
Normalmente nos encontramos más en contacto, pero con la llegada de Jimin a mi mundo y completamente girándolo en su eje, no me había tomado ni el tiempo ni la energía para buscar a mi padre y hablar con él.
Al parecer, él vino a buscarme esta vez.
—Ese es tu padre —dijo Jimin calladamente a mi lado.
Se había movido de donde lo había puesto a mi espalda, y ahora sostenía mi brazo.
—Sí, lo es.