Rota

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Sinopsis

𝟏𝟖+ Bellamy se muda con su hermano tras otro revés en la vida, sin atreverse a compartir sus problemas con sus padres. Pero él no vive solo. Hay alguien más que necesitaba su ayuda, y resulta ser la única persona en la tierra a la que Bellamy más odia. ¿Qué sucede cuando metes a estos dos en la misma casa? (Además, advertencia: embarazo inesperado) * 𝐀 𝐃 𝐕 𝐄 𝐑 𝐓 𝐄 𝐍 𝐂 𝐈 𝐀 Esta historia contiene temas para adultos, incluyendo, pero no limitado a: escenas y referencias de sexo explícito, uso de lenguaje soez, mención y consumo de drogas y alcohol, mención de abuso físico y sexual, y violencia gráfica. 𝐒𝐞 𝐚𝐜𝐨𝐧𝐬𝐞𝐣𝐚 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐫𝐞𝐜𝐢ó𝐧 𝐚𝐥 𝐥𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫.

Estado:
Completado
Capítulos:
45
Rating
4.9 26 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

Siempre recordaré la primera vez que conocí a Noah Taylor. Estaba allí de pie, con unos vaqueros negros rotos, una camiseta negra que se ajustaba a sus músculos y unos ojos verdes tormentosos que se clavaban en mí... traspasándome.

«¿Y tú quién eres?», preguntó con una ceja alzada y un tono de aburrimiento.

No supe qué decir. Solo lo miré desde abajo con mi pijama de unicornio rosa y el cabello rubio miel hecho un desastre.

«Yo...», me quedé callada. Estaba un poco desconcertada por aquel hombre frente a mí. Su rostro parecía el de alguien que siempre estaba tramando algo o pensando en una respuesta ingeniosa, pero la cicatriz sobre su ojo derecho y la mirada vacía en sus ojos me contaban otra historia.

Por supuesto, entonces no sabía lo que sé ahora.

Mi yo de dieciocho años no sabía qué hacer consigo misma. Los únicos chicos que conocía eran los de mi edad. Pero él no era un chico, oh no. Al ser seis años mayor que yo, era un hombre. Un hombre empezando su vida, sí. Pero un hombre al fin y al cabo.

Puso los ojos en blanco y pasó a mi lado para entrar en casa. Fruncí el ceño y mi fascinación se convirtió en molestia. ¿Quién era él, de todas formas? ¿De verdad acababa de dejar entrar a un desconocido? Dios, necesitaba aprender a imponerme.

«Eh...», comencé con el corazón latiéndome a toda prisa en el pecho, pero el tipo me ignoró.

«Isaac, no tenemos toda la noche», gritó hacia las escaleras. Mantuve la cabeza baja mientras regresaba a la mesa del comedor, donde estaba haciendo los deberes antes de que mi hermano me pidiera que abriera la puerta.

«Sí, sí», resopló mi hermano mientras bajaba las escaleras de dos en dos, cogió sus llaves y le hizo señas a su amigo para que saliera de la casa.

«¿Bella?». Me sorprendí a mí misma mirando fijamente, pero sus palabras me devolvieron a la realidad.

«¿Sí?»

«Mamá y papá llegarán en una hora. No le abras la puerta a nadie», advirtió. Me mordí el labio inferior, algo que siempre hacía cuando estaba nerviosa o asustada.

Asentí con la cabeza, crucé las piernas bajo la mesa y desvié la mirada rápidamente a mis deberes. Sentí la mirada del desconocido sobre mí, pero no me atreví a mirar hacia arriba.

«Por cierto», dijo Isaac mientras se daba la vuelta para irse. «Noah, esta es mi hermana Bellamy».

Seguí sin mirar arriba. Tenía las mejillas ardiendo, seguro, mientras esperaba a que se fueran de una vez.

«¿Qué le pasa?», preguntó Noah, probablemente con el ceño muy fruncido.

«Que te jodan, tío». Isaac le dio un golpe en el hombro y yo le dediqué una sonrisa rápida a mi hermano, antes de que afortunadamente desaparecieran por el pasillo.

Dejé escapar un largo suspiro cuando escuché la puerta cerrarse de un golpe tras ellos y me hundí en la silla.

La tensión que sentí con ese Noah en casa no podía ser buena para nadie. Parecía peligroso, despreciable y exactamente el tipo de persona capaz de arruinarle la vida a los demás.

Sería mejor mantenerme lo más lejos posible de él.