Sing

Sinopsis

Kookmin O.S Jimin amaba cantar una canción antes de que su pareja se desasiera de los invitados o aliados indeseados. © Créditos de la imagen a quien correspondan

Genero:
Other/Action
Autor/a:
Kika
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
16+

Único capítulo

Pov. Jimin



Desde que era pequeño mi vida es de altas y bajas, no soy alguien que particularmente me preocupe mucho por eso, nací en una familia poco acomodada, así que me abandonaron terminando en un orfanato, viví allí hasta mis 18 años y al salir agradecía haber estado trabajando dos años antes en una cafetería de renombre.

Gracias a eso pude alquilar un pequeño departamento amueblado donde viví por casi un año, todo esto fue antes de conocer a Jungkook, parecía un tipo cualquiera cuando iba a la cafetería, un empresario más del momento, pero las apariencias engañan, me involucre con él voluntariamente, aún sin saber quién era en realidad.

Cuando lo supe no hice mucho alboroto, no tengo esa clase de personalidad, solo lo acepte, fue fácil acostumbrarme a la vida que me quería dar, y no fue por la cosas materiales de valores exorbitantes que me regalaba o porque prometiera darme lo que nunca había tenido, era mucho más que eso, algo llamado "Conexión".

Explicar esa "conexión" no es sencillo, porque ni siquiera con varios años al lado de él podría explicarlo, solo nos complementamos de forma perfecta, soy el tipo de persona que se puede considerar piadosa en este tipo de situaciones, Jungkook es todo lo contrario a eso.

Cinco años de relación y contando, no teníamos etiquetas, no éramos novios, tampoco amantes, mucho menos prometidos, de lo que sí estaba seguro era que yo significaba todo eso para él, y eso significaba él para mí, en todo caso un día el azabache podría aparecer y decidir que nos íbamos a casar, no tendría razones para decir que no.

Me gustaba reflexionar de estas cosas mientras daba vueltas en la silla giratoria del más alto, en su despacho bien decorado de tonos cafés oscuros gracias a la madera de buena calidad, nadie podría entrar aquí a menos que él lo ordenará, yo era la excepción a esa regla.

No importaba que parte de la casa fuera, yo tenía acceso a todo, incluso al cuarto de armas que estaba en el sótano, la vida de la mafia no era fácil y si bien con anterioridad Jungkook no paraba en su casa, cuando yo llegue me volví su prioridad y no solía dejarme solo por mucho tiempo.

— Jimin… — escuché la voz de Choi San, líder de una banda callejera que tenía tratos con Jungkook.

Gire por una última vez para quedar con la silla dándole la espalda, coloque una de mis piernas sobre la otra formando un cuatro, coloque mis codos en los porta brazos y entrelace mis dedos.

Me gire lentamente dándole algo de dramatismo, tratando de imitar a la perfección a mi lindo azabache.

— San, bienvenido — trate de colocar mi voz más gruesa.

— ¡Qué carajos Jimin! ¿Se supone que es una imitación de Jungkook? — elevó una ceja mientras cruzaba los brazos.

— Si, ¿Te gustó? — una sonrisa brotó de mis labios.

— No Jimin, no sirves para imitar — hice un pequeño puchero con los labios.

— No me caes bien San — fruncí mi ceño.

— Pocos te caen bien Jimin, ahora dime… ¿Dónde está todo el mundo?

Entendía porque su pregunta, usualmente toda la casa por dentro tenía movimiento y Namjoon permanecía en la puerta del despacho, mientras Taehyung estaba al lado mío, era como mi guardaespalda personal.

Lo había conocido en el orfanato, pero él es mayor que yo por dos años, nos hicimos buenos amigos pero cuando salió no supe nada más de él, hasta que lo volví a encontrar aquí.

— No estoy seguro — coloque mi dedo índice en el mentón.

— ¿Te dejaron solo? — preguntó con bastante curiosidad.

— A veces, pero Jungkook no demora mucho — contesté aún sabiendo que no debería decir eso.

— Me llamo, pero no me gusta esperar — rodó los ojos como si realmente tuviera el derecho de hacerlo.

— Me gusto eso que hiciste — lo imite con una sonrisa — Le diré a Jungkook que estoy imitando a San — me reí gracias a su expresión.

— No por favor, recuerda que tus imitaciones no son buenas — se sentó en una de las sillas que quedaban delante del escritorio.

— Está bien — hice una mueca de lado — Que te parece si jugamos mientras esperamos — asentí con energía.

— Que tal si jugamos a que me dices dónde están todos — su sonrisa era una de las más falsas que había visto.

— Ya te dije que no se — eleve los hombros.

— Sin contar a Jungkook, tu eres la persona en esta casa que lo sabe todo Jimin — tape mi boca con mi mano, pero se alcanzaba a notar mi sonrisa.

— Tienes razón — asentí — Pero el juego lo propongo yo no tú, así que como te gustan mis imitaciones, voy a cantar — di un giro en mi silla.

Escuché de fondo su susurro "no me gustan tus imitaciones" cosa que realmente no me importaba, si yo decía que le gustaba era porque así era, podía ver cómo los ojos de Choi se ampliaban y tragaba grueso, él era consciente de lo que significaba lo que estaba diciendo.

— Jimin yo…

— Sé que te gusta verme cantar — sonreí de costado.

— ¿De donde sacaste eso? — parecía bastante sorprendido.

— Las veces que he cantado esa canción en específico frente a ti, siempre sonríes — me levanté del asiento.

— ¡Jimin por favor, te juro que no he hecho nada! — incline mi cabeza hacía un lado levemente.

— No sé de qué me estás hablando — negué con mi cabeza mientras hacía un puchero.

— ¡No te hagas el desentendido! — se levantó de la silla y empezó a mirar toda la habitación buscando a Jungkook.

— ¿Qué buscan San? — sonreí ampliamente mientras me miraba con horror.

— ¡Pensé que eras alguien que daba más de una oportunidad! — grito hacia el techo.

— "Había una vez un acechador que perseguía a un bandido…" — empecé a cantar con la melodía en mi cabeza — "... Y cuando la pasaba mejor… ¡Bam!..."

Dije al tiempo que se escuchaba una arma de fuego ser disparada y una bala atravesaba por los costados la cabeza de Choi San, en la puerta del despacho se hallaba el causante, un azabache de ojos ónix, con cuerpo bien formado que medía 1,78 cm.

— "... Dijo el bandido" — termine de cantar con una sonrisa en el rostro.

— Yo no doy oportunidades — la voz gruesa del más alto atravesó la instancia.

— ¡Kookie! — mi tono algo alto mientras iba hasta él.

Me arrojé a sus brazos de un salto y él me sostuvo rápidamente, caminó conmigo hasta el asiento en cuero donde hace instantes estaba, se sentó dejándome sentado en su regazo.

— ¿Así que estabas jugando mientras llegaba? — mi sonrisa se hizo mucho más ancha.

— Si, San fue de entretención — me recosté en hombros mientras daba leves caricias por mi brazo — Kookie ¿Tú crees que yo imitó bien?

La única opinión que me importaba era la de este hombre que me tenía en sus brazos, lo que había dicho Choi no me había gustado nada.

— Por supuesto que sí Minnie, eres el mejor imitando a todos — levanté mi cabeza para mirarlo y darle un ligero beso en los labios.

— Gracias — susurré mientras me escondía entre su cuello.

Se escuchó ruido y podía imaginar que eran Namjoon y Yoongi que ingresaban a la habitación para poder alzar el cuerpo, mientras Hoseok se hacía cargo de la limpieza del lugar.

Sin una palabra más Jungkook me levanto dispuesto a ir a nuestra habitación, estaba algo cansado gracias a la diversión del momento, cuando me dejó en la cama, mi cuerpo ya estaba más en el país de los sueños.

— Te amo — escuché de fondo la voz de mi lindo azabache.

Yo también lo amaba y significaba lo mejor que me había pasado en la vida.