En la Mira - MewGulf (Adaptación)

Sinopsis

Soy un jefe de equipo SWAT; la gente piensa que soy feroz. —Consigo resultados de manera efectiva y eficaz. Pero esta vez, hay mucho en juego. Porque quien esta ahi dentro es mi pareja , un rehen en ese robo de banco. Una pareja que nadie más conocía, aunque hemos estado juntos durante cinco años. Porque, mi pareja es un hombre, y yo no estoy exactamente fuera. Si tan solo le hubiera dicho cuanto lo amaba esta mañana... Esta historia no me pertenece, es una adaptacion sin animo de lucro, Todos los creditos para su autor original

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CAPITULO UNICO

CAPÍTULO ÚNICO

—¿CUÁNDO te veré de nuevo?— preguntó Gulf Kanawut.

Bajo el chorro de la ducha, Mew Suppasit pasó su mano a lo largo del alisado pecho enjabonado de su pareja —No estoy seguro.

—Dame una idea. ¿Finales de semana? ¿La próxima semana?

—Fin de semana, creo— respondió Mew. Ayer por la noche, en el apartamento de Gulf, había sido una de las raras veces que en realidad se quedaron juntos del todo hasta la mañana siguiente.

—Si viviéramos en el mismo lugar, nos veríamos más el uno al otro, incluso cuando tu horario es un asco.

—Demasiado arriesgado— un hilo de preocupación apretó el pecho de Mew. Habían estado viéndose desde hace casi cinco años, intermitentemente, secretamente, culpablemente... no debería haber una razón para la culpa. Ninguno de los dos estaba casado o incluso saliendo con nadie más. Era todo sobre el trabajo. ¿Qué pasaría si alguien supiera que el líder del equipo SWAT se estaba follando a un chico? Mew realmente no quería considerar la idea..

—Es duro ser tu pequeño y sucio secreto. Siento que estamos viviendo en 1950

—Lo siento— murmuró Mew. Se acurrucó al calor húmedo de la espalda de Gulf y mordisqueó su cuello cuando lo abrazó con fuerza —Tal vez algún día.

Esta era una vieja discusión. Al principio a Gulf no parecía importarle el andar a escondidas, pretender ser nada más que amigos. Últimamente, sin embargo...

Mew albergaba una incómoda sensación de que en algún momento Gulf iba a pedirle que tomara una decisión, él o su trabajo. Él no quería elegir. Amaba su trabajo y quería profundamente a Gulf también.

—¿Hay alguna posibilidad de que logres llegar a la fiesta del club de ciclismo el sábado?— preguntó Gulf.

—Esperemos. Tal vez.

Fue la forma en que se conocieron los dos. Mew tenía intensos recuerdos de ese primer día que se vieron, de echar ojeadas furtivas al hombre con el pelo negro y el magnífico trasero. Su relación puede haber comenzado como un ligue clandestino, pero se había convertido en muchísimo más.

Mew giró suavemente a Gulf y lo apoyó contra la pared de azulejos, devorando su boca. La mano de Gulf se deslizó entre ellos, enroscándose alrededor de sus penes, acariciándolos lentamente. Ya medio duro, el deslizamiento de cálida piel sobre piel llenó su pene y él gimió en la boca de Gulf. Mew cerró su mano alrededor de Gulf y aumentó la velocidad. Sólo tomó unos minutos más antes de que ambos salpicaran semen arriba de sus vientres.

—Mmm, sin duda una buena manera de empezar la mañana— susurró Gulf.

OBSERVANDO a Mew vestirse, Gulf admiró el cabello castaño oscuro y la piel oliva. Quién supiera que los genes tailandeses vinieran en un paquete tan hermoso. Gulf echó una mirada lujuriosa a los duros y fuertes músculos de su compañero.

Gulf no se quedaba atrás. Él iba al gimnasio dos veces a la semana y andaba en bicicleta de doce a quince millas la mayoría de los fines de semana, pero nunca iba a tener en absoluto el gran cuerpo del líder del equipo SWAT. Por un momento Gulf se permitió a sí mismo aborrecer el trabajo que hacía a Mew ocultar su relación. Si alguna vez hubo un lote de chicos con “envenenamiento por testosterona” era el equipo SWAT, pero siendo realistas, era el siglo XXI. Gulf pensó que las posibilidades de Mew de perder su trabajo sobre sus opciones sexuales eran bastante escasas. Si tan sólo pudiera hacer que Mew esté de acuerdo.

—¿Cómo se ve tu día?— preguntó Mew.

—Actualizaciones de hardware. Me están enviando a una de las ramas para trabajar en su lado de la red. Es algo bastante normal, incluso si toma mucho tiempo.

Gulf trabajaba para un gran conglomerado bancario haciendo actualizaciones de red inforamtica

—¿Qué hay de ti?

—A menos que haya una llamada, estamos haciendo algunos simulacros de alpinismo— Mew se subió los pantalones vaqueros.

—Yee-hah, colgar de lado del edificio mientras cargan armas; eso siempre suena como una receta para el desastre para mí.

—Razón por la cual practicamos— Mew bromeó mientras se metía en su camisa.

Unos minutos más tarde Mew se dirigía a la puerta. Gulf agarró el brazo de Mew y lo detuvo por un momento —Cuídate.

—Siempre.

—Te amo.

Mew ahuecó sus manos alrededor de la cara de Gulf y lo besó lentamente

—Nos vemos en unos días— entonces él salió por la puerta.

Gulf suspiró. Uno de estos días tal vez conseguiría que Mew realmente diga las palabras.

—HEY, Suppasit, tenemos que requisar más munición 0,308— dijo Paul Whitson cuando entró en la oficina de Mew.

Mew levantó la vista de su ordenador para mirar al bajo francotirador compacto —Es Capitán Suppasit para ti, mequetrefe— bromeó.

Whitson fue una adición reciente al equipo, casi una década más joven que Mew. El nivel de estrés era tan alto en las operaciones reales que el tiempo de inactividad involucraba un montón de burlas y jugar un poco.

Hubo un giro de ojos de Whitson, seguido de un sarcástico —Señor, sí, señor.

—¿Has visto a Siegel esta tarde? Necesito... — la oración de Mew fue cortada por el pequeño sonido de una sirena en su cadera. Era la señal de texto para una llamada. Sacó el teléfono de su cinturón y leyó el mensaje.

ROBO DE UN BANCO EN CURSO. POSIBLES REHENES. INFORME EN 5.

Mew volvió a mirar hacia Paul, quien estaba atento —Prepárense.

Todo el equipo se reunió en la sala de informes en el tiempo requerido y, a menos que hubiera una resolución en los próximos quince a veinte minutos, saldrían a escena.

TODO había sucedido tan condenadamente rápido.

Un minuto Gulf estaba teniendo una conversación casual con una cajera que conocía ligeramente de un par de otras visitas in situ, al siguiente hubo gritos y hombres con armas de fuego en el banco. Un hombre corrió a través de la puerta abierta, lata de pintura de aerosol en mano, rociando todas de cámara visibles montadas.

Todos los clientes fueron conducidos rápidamente al lado sin ventanas de la habitación por dos de los hombres mientras que otros tres comenzaron a gritar instrucciones acerca de poner dinero en bolsas a los cajeros. Janine, la cajera con la que Gulf había estado hablando, trató de cumplir. Ella cogió la bolsa que fue empujada hacia ella y comenzó a tirar el dinero de la caja. Gulf pudo ver que le temblaban las manos y él llegó a ayudarla, racionalizando que, tan pronto los ladrones de banco consiguieran lo que querían, más pronto se irían.

—¡Manos fuera! Quiero a ella haciéndolo— el hombre frente a Janine gritó. Estrelló la culata de su arma a través del mostrador abierto. Este se rompió en la cara de Gulf, cruzándole a través de un ojo y su nariz. Se tambaleó hacia atrás, cegado por el dolor y cayó sobre su trasero. Sangre brotando de su nariz mientras estaba tendido en el suelo.

Hubo otro grito desde el otro lado de la habitación.

—¿Quién carajo disparó la alarma? ¡Hay policías fuera!

—¡Cierra la puerta! ¡Ahora!

Gulf perdió la pista de exactamente qué otra cosa estaba ocurriendo mientras era arrastrado a sus pies y empujado más en la dirección de donde habían sido conducidos los clientes, un arma contra su espalda. Un fuerte empujón lo llevó de nuevo al suelo, sangre continuaba fluyendo de su nariz. La visión en su ojo izquierdo era un poco borrosa también.

Voy a morir, voy a ser asesinado por algún maldito ladrón de bancos, pensó Gulf.

—¿Cuántos están ahí afuera?— uno de los hombres exigió de su compañero.

—Veo dos coches de policía ya y escucho más sirenas. Puta madre, el que sigue es de SWAT probablemente.

La mención de SWAT hizo a Gulf pensar. Mew estaba trabajando hoy. Eso probablemente significaba que su equipo obtendría la llamada.

Por favor, por favor, oh Dios, que Mew me saque de aquí con vida, Gulf oró.

CUANDO la camioneta de SWAT se estacionó, Mew inmediatamente comenzó a dar órdenes para evaluar la situación. Ellos necesitaban tener acceso a cualquier vídeo que el banco tuviera, así como la información de los oficiales que fueron los primeros en responder.

Un policía uniformado con una etiqueta de nombre que se leía Ives fue enviado a Mew.

—¿Qué sabemos?— preguntó Mew.

—Aproximadamente hace treinta minutos, se activó una alarma silenciosa. Mi compañero y yo estábamos a menos de dos minutos de atender otra llamada. Cuando llegamos había disparos intercambiados y el sospechoso que vimos saliendo por la puerta inmediatamente volvió a entrar. Unos dos minutos más tarde, una mujer mayor fue empujada por la puerta. La tenemos cubierta de forma segura. Ella afirma que hay cuatro sospechosos, todos con máscaras de plástico, todos armados— informó Ives.

—¿Qué hay de los rehenes? Es medio día.

—Al menos un puñado. Ella no pudo dar un número. Sólo que había unos pocos clientes en el banco y algunos miembros del personal.

—¿Alguna idea de por qué la dejaron ir?

—Ella era el mensajero. Le dieron un trozo de papel diciendo que iban a matar a los rehenes si no se les permitía salir libres.

Mew hizo un gruñido de frustración. No era como si esto fuera algo que no había visto antes, pero rara vez se facilitaban las cosas

—Muy bien. Gracias. Manténgase cerca, probablemente voy a tener más preguntas.

Ives asintió.

Agachándose de nuevo en la camioneta, Mew se dirigió hacia su oficial de comunicaciones, Caldwell —¿Tenemos vista todavía?

—Sólo en cierto modo. Estos chicos tenían una estrategia. Ellos desactivaron todas menos una cámara. A juzgar por el ángulo y la visión limitada, sospecho que la lente está parcialmente oculta por una carcasa de lámpara. Es probable que no supieran que estaba allí.

—¿Está Vodder sobre el techo todavía?— preguntó Mew.

—Sí. Está buscando un lugar para perforar, pero no es un edificio antiguo y quizás haya demasiadas capas de ventilación y cableado para encontrar un buen lugar.

—Entendido. Déjame ver lo poco que tenemos hasta ahora.

El hombre de comunicaciones hizo girar el monitor de vídeo ligeramente para que Mew tuviera una mejor vista.

Era un ángulo horrible, pero algo de información era mejor que nada. Mew contó siete personas sentadas en el suelo a lo largo de la pared, cinco mujeres y dos hombres. Sólo pudo ver a dos de las personas bien. Una mujer que parecía ser de unos cuarenta años tenía una mano sobre un hombre, que tenía la cabeza inclinada hacia delante, con las manos sosteniendo su cara. Le tomó un momento a Mew para descifrar lo que estaba pasando entre los dos, y luego se dio cuenta de que había sangre por todas partes en las manos del hombre y salpicada por su camisa. ¿Herida de bala?

—Vamos a necesitar un paramédico para ese— dijo Mew. El pelinegro levantó la cabeza y le dio a Mew una buena vista de su rostro. El corazón de Mew casi se detuvo.

Era Gulf.

No, mierda no. Mew apretó su mandíbula, obligándose a no tener un ataque. Volvió a pensar en la mañana. Gulf había dicho algo sobre el trabajo de computadoras in situ. Mew maldijo por no relacionar el nombre del banco y el trabajo de Gulf antes. Gulf por lo general pasaba la mayor parte de su tiempo en un edificio corporativo. Maldicion , ¿Por qué hoy? ¿Por qué este banco? No importa lo bueno que Mew y su equipo fueran, a veces los rehenes no lograban salir con vida. Ese pensamiento casi rompió el férreo control de Mew. ¿Por qué no le había dicho a Gulf que lo amaba? ¿Iba a lamentar esa omisión para siempre?

—¿Capitán?— dijo Caldwell.

—Ese es un montón de rehenes— fue un comentario ligeramente estúpido, pero era la única cosa en la que Mew podía pensar para cubrir su miedo anudándole las entrañas.

—Si lo sé. El negociador se supone que llega en cualquier momento.

—Bien— Mew no podía apartar los ojos de la pantalla. Trató de analizar lo que veía con algún tipo de racionalidad. Uno de los ojos de Gulf estaba hinchado y la sangre parecía estar saliendo de su nariz. La mujer tenía un puñado de pañuelos y parecía estar haciendo un intento de detener la hemorragia. Mew especuló que uno de los atacantes debía de haber golpeado a Gulf en la cara.

Hubo un golpe en la puerta de la camioneta y Mew se enderezó de su inclinación cerca de la computadora y la abrió. Un hombre con barba en sus cuarenta y tantos estaba parado allí. Sus sienes fueron tocadas con gris y se apoyaba en un bastón.

—Hey Griff, me alegro de verte— dijo Mew. Él conocía a Griff Rieckert de algunos casos anteriores. El ex hombre del FBI había hecho la transición hacia la negociación de rehenes para el departamento de policía local después de haber sido gravemente herido en el cumplimiento del deber, y quedar con una discapacidad permanente. Mew hizo una seña a Griff al interior y rápidamente lo puso al tanto.

—¿Alguien ha hablado con estas personas ya?— preguntó Rieckert.

—No. Eso es para lo que estás.

—Está bien, ve si puedes hacer que tomen un teléfono de negociación y empecemos de una vez.

UNA HORA se arrastró, luego dos. Un poco de progreso fue hecho. Una mujer había sido puesta en libertad a cambio de agua embotellada y sandwiches. Cuando el sospechoso en el teléfono pidió un camión, Rieckert lo entretuvo e hizo numerosas preguntas sobre el tipo y tamaño. Todo era por supuesto una táctica de retraso. Vodder no tuvo suerte en la instalación de una segunda cámara de vídeo a través del techo, pero en su lugar encontró la manera de meter una cámara serpiente a través de la carcasa de una ventana después de que la subió sobre el borde del techo y la colgó boca abajo.

Con el segundo conjunto de imágenes, Caldwell ayudó a confirmar que efectivamente había cuatro hombres armados.

Dos armas de asalto portátiles y los otros dos tenían armas de mano. Otra hora se arrastró y uno de los hombres armados fue visto manoseando a una de las mujeres. El segundo rehén varón trató de objetar y un arma de fuego fue empujada contra su sien. Con los ánimos y paciencia estirándose, se estaba volviendo probable que esa situación no iba a acabar con toda tranquilidad, por lo que Mew informó a sus hombres por una brecha y contención.

El plan era lanzar granadas aturdidoras a través de las ventanas del frente como una táctica de distracción, Whitson reduciría al hombre armado que había sido intermitentemente visible, entonces el equipo irrumpiría por la puerta trasera y con suerte sacarían a todos los hombres armados antes de que los rehenes recibieran un disparo. Era arriesgado, pero las opciones fueron disminuyendo. El sospechoso que había presionado el arma a la cabeza de un rehén estaba visiblemente agitado.

Totalmente preparados en chalecos tácticos, cascos y gafas de seguridad, armas en mano, el equipo se alineó detrás de un escudo táctico. Ellos utilizarían un ariete hidráulico para abrir la puerta trasera. Vodder se pondría al frente con Suppasit justo detrás de él. Caldwell, mirando la cámara en la camioneta, que les daría la información sobre los cambios en la situación.

—¿Tienes la solución?— preguntó Suppasit sobre el comunicador.

—No hay solución todavía— respondió Whitson.

Otro par de minutos se arrastraron, a continuación, Whitson dijo —Tengo la solución.

—Tienes luz verde— dijo Suppasit.

El ruido sordo del choque de lanzamiento de granadas fue seguido por astillado grito de metal desgarrado cuando la puerta se destrozó.

El equipo swat inundó el banco, dispersándose casi al instante. Mew escaneó a su izquierda y disparó un tiro al hombre armado que estaba tambaleándose en su dirección. El hombre cayó y Mew se adelantó poniendo una bota en el pecho del hombre, apuntando con su rifle de asalto al criminal. El hombre gimió débilmente.

Alrededor de él, Mew pudo escuchar las llamadas de “todo despejado”. Él dobló un dedo hacia Vodder para que venga a esposar al hombre en el suelo

—Éste sigue vivo. Puedes dejar que los paramédicos traten con él.

—Sí señor.

Cuando Mew se dirigió hacia la esquina donde estaban reunidos los rehenes, se quitó los guantes. Podía ver la cabeza de Gulf inclinada hacia adelante, presionada a sus rodillas, los brazos envueltos alrededor de su cuerpo, temblando.

Dejando su rifle en el suelo, Mew se arrodilló junto a él y frotó suavemente la mano por los hombros de Gulf —¿Gulf? ¿Cariño? Se acabó.

Lentamente Gulf levantó su cabeza. Se veía tan aterrorizado que casi rompió el corazón de Mew. El ojo derecho hinchado casi cerrado, sangre seca manchando la mitad inferior de su cara y toda la parte delantera de su camisa, Gulf miró a Mew

—¿M-Mew?

—Estás a salvo, Gulf— Mew se sentó, y llevó a Gulf a su regazo, besándolo con mucho cuidado —Te amo, Gulf. Dios mío, pensé que iba a perderte.

—Están ellos... está... — murmuró Gulf, lágrimas corrían por sus mejillas. Se agarró a Mew.

—Se acabó cariño, realmente se terminó— Mew se quitó las gafas de seguridad y las dejó caer. Mientras mecía a su pareja, él besó hacia abajo por el lado de la cara de Gulf. Los sollozos desesperados estaban haciendo la nariz de Gulf sangrar de nuevo —¿Estás herido en algún lugar además del ojo negro y la nariz sangrando?

—No.

—Bien. ¿Qué tal si salimos de aquí y dejamos que los paramédicos te echen un vistazo para estar seguros?

—Está bien.

Mew bajo a Gulf con cuidado de su regazo y le ayudó a ponerse de pie. Gulf seguía temblando muy fuerte.

—¿Necesita ayuda, capitán? — preguntó Vodder.

Era una pregunta sencilla, pero de alguna manera no una que Mew estaba esperando.

—No, lo tengo— manteniendo un firme agarre sobre Gulf, Mew lo condujo fuera, al conjunto de ambulancias en la calle.

Gulf fue colocado en una camilla en la parte trasera de la ambulancia donde el paramedico podría tratar de detener la hemorragia nasal. Mew sostuvo la mano de Gulf cuando fue examinado.

—¿Está bien?— le preguntó al médico.

—Casi tengo el sangrado bajo control. Probablemente podría utilizar una placa de rayos X, sólo para asegurarme de que no haya ruptura alrededor a la cuenca de la cavidad ocular. No estoy seguro acerca de la nariz tampoco— dijo el paramédico —Gulf, estás todavía temblando muy fuerte. ¿Qué tal una manta?

Gulf asintió. El paramédico extendió una manta por encima de él.

—No dejaré que salgas de mi vista por un tiempo— dijo Mew.

Whitson dio un paso arriba de la ambulancia —El número de muertos es de dos. Los otros dos están de camino al hospital. No se sabe aún su condición.

—Gracias por la actualización.

—¿Tu pareja va a estar bien? — preguntó Whitson.

—Creo que sí— Se sentía perturbadoramente raro no negar la relación.

—¿Vas a ir al hospital con él?

—Sí.

—Está bien, pasaré la voz— Whitson volvió para saltar.

—Hey, Paul, ¿importa que... que mi pareja es un chico?

—Suppasit, ¿por qué diablos me importaría con quién te acuestas? Yo estaría más preocupado por lo que el jefe piense de que no te retiraste porque tenías un interés personal en uno de los rehenes.

—Lo se, entiendo la situación

—Ve a cuidar a tu novio. Preocúpate acerca de conseguir ser increpado una vez por los altos mandos después —Whitson se retiró de la ambulancia.

—Déjame ayudarte— dijo Mew. Estaban de nuevo en el apartamento de Gulf y Mew estaba teniendo un momento difícil comprendiendo que sólo habían pasado unas diez horas desde la última vez que habían estado aquí. Gulf estaba luchando duramente para despojarse de su camisa manchada de sangre. Mew agarró las manos de Gulf y las sostuvo.

Gulf miró sus manos —Todavía tengo la sangre debajo de mis uñas.

Mew abrazó las manos de Gulf hacia su pecho —Podría haber sido mucho peor.

—¿Cómo afrontas ese tipo de cosas todos los días?

—Formación, y soy generalmente uno de los chicos con un arma grande en mi mano y seis compañeros cuidando mi espalda— Mew lentamente soltó las manos de Gulf y terminó de desabrochar su camisa para él, facilitándola fuera el resto del camino. Había sangre seca en el pecho de Gulf donde la sangre había empapado.

—Sí, supongo que es eso— dijo Gulf.

—¿Qué tal si tomamos una ducha y te limpiamos? Gulf asintió.

En el cuarto de baño, Gulf se quedó mirándose en el espejo mientras el agua de la ducha se calentó. Mew apoyó la barbilla en el hombro de Gulf desde atrás y envolvió sus brazos alrededor de su cuerpo. Gulf tocó su pómulo. La hinchazón alrededor de su ojo estaba desarrollándose en sorprendentes tonalidades de negro-púrpura.

—Habría apostado que mi nariz estaba rota— dijo Gulf.

—El médico parecía pensar que la cuenca de tu ojo atrapó más del golpe, por lo tanto la pequeña fractura allí— Mew acarició a un lado del cuello de Gulf.

—Supongo que no se puede poner un yeso en una cara rota.

—No, pero si fuera peor, estarías teniendo a un cirujano plástico conectando tus huesos de nuevo juntos.

—¿Por qué me suena como que sabes demasiado sobre eso?

—Le pasó a uno de los chicos del equipo. Ven, entra en la ducha— Mew guio a Gulf bajo el agua. Con suavidad, ayudó a lavar la sangre seca de las diversas partes del cuerpo de Gulf, observando el flujo de color marrón rojizo manchando el agua fluyendo.

Cada vez que Mew tocó a su pareja, se torció el nudo en su estómago un poco más apretado.

Él había estado en operaciones donde los rehenes fueron heridos de gravedad. Mew inclinó la cabeza y besó a Gulf —Te amo. Te amo y yo debería habértelo dicho hace mucho tiempo. Pensé que estaba asustado, pero yo no entendía lo que significaba asustado hasta que te vi en ese banco hoy medio cubierto en sangre.

—Fue... malo— Gulf susurró.

Mew se quedó sujetándolo por un largo número de minutos antes de que finalmente salieran.

DE VUELTA en el dormitorio, Gulf se sentó en la cama y se puso un par de boxers limpios. Miró a Mew, que venía saliendo del cuarto de baño después de volver a colgar su toalla. Gulf todavía se sentía completamente sacudido por el conjunto de acontecimientos y su rostro herido. Se preguntó qué posibilidades de convencer a Mew para pasar la noche tenía.

Mew se sentó junto a Gulf —Háblame.

—¿No es esa por lo general mi línea?

—Sí, supongo que lo es. Aun así, habla conmigo.

—Me gustaría... — Gulf titubeó. Mew, obviamente, había pasado por mucho hoy también. ¿Qué derecho tenía él para pedir más?

—Si te sientes muy inestable en este momento, lo entiendo. La mayoría de las personas sólo consiguen ese “¿voy a morir?” momento en medio de un accidente de coche, en lugar de una pistola en la cabeza. Estoy aquí. Tú y yo vamos a estar pegados por el próximo par de días hasta que esté seguro de que vas a estar bien.

—¿No vas a regresar a tu casa esta noche?— preguntó Gulf lentamente.

—Diablos No. No hay manera de que te deje solo esta noche— Mew abrazó a Gulf condicional —Me destapé a mí mismo para todo el equipo y para mi sorpresa, a ellos en realidad no les importa mucho. Fui reprendido por mis superiores por no seguir el protocolo, pero incluso ellos resultaron mucho más suaves de lo que podrían haber sido. Me dieron tres días de suspensión sin goce de sueldo. Como que me importa un carajo eso en este punto. Te amo, Golfo. Quiero volver a casa contigo todas las noches, es lo único que importa.


FIN