01
Min Yoongi.
3:00 am.
Me levanté con la respiración agitada, había tenido otra vez esa misma pesadilla. Ellos alejándolo de mi lindo Mimi otra vez.
Mortificado tantee el costado de la cama encontrándome con el delicioso cuerpo de mi Mimi. Sintiéndome bastante aliviado me abrace con fuerza a el, pero teniendo cuidado para no despertarlo, no quería que se enojara con conmigo otra vez y no me habrara por todo el dia, no claro que no.
Suspire sintiéndome derrepente muy caliente, pase con suavidad mi mano por el abdomen plano de mi Mimi, meti mi dedo en el ombligo de mi Mimi dándole y le di vueltas jugueteando y acariciándolo, mientras pensaba que seguía después. Gracias a dios tuve suerte y encontré un lugar para pasar la noche, un viejo hostal a unos kilómetros de la isla Jeju.
Había logrado escapar con mi Mimi por un pelito, estaba experimentando la mayor felicidad en toda mi vida, pero por otro lado no teníamos a dónde ir, todos nos estaban buscando y no entendía porque se obstinaban en meterse en mi gran amor y separarnos.
–Yoonnie..–musito Mimi con los ojos entrecerrados.
–Shh..Mimi, duerme–chite arrullandolo suavemente.
–Quiero ir al baño –insisto Mimi con un puchero.
–bien, bien, vamos yo te llevo–Bostece con pereza levantándome.
Carge a mi Mimi como una princesa haciendo que esté soltara una dulce risita, causado que también me hiciera reír a mi también.
Agarré la cobija que estaba recargada en una silla, y nos la puse para evitar un resfriado, Jimin sólo traía una blusa de tirantes delgada, unas bragas de Hello Kitty que había insistido en qué se las comparará pagandome con muchos besitos, no tenía puesto su sostén porque sabía cuánto le molestaba para dormir y yo solo llevaba unos shorts cortós, mi torso desnudo, cerré detrás de nosotros, todo estaba en oscuridad, así que tuve que adaptar mi vista para no caer y llevar conmigo a mi Mimi.
Jamás me perdonaría si le hiciera algún tipo de daño, el era la única cosa que me quedaba en este mundo, mi lindo niño lucecita, así que lo protegería con mi vida, viviríamos felices, en una casita los dos solitos, de eso me encargaría yo.
Mientras caminábamos hacia allá Jimin cantaba una rara canción de niños que no se dónde la aprendió.
Llegamos al baño, me adentré con el porque manija de la puerta no servía.
–Yoonnie, afuera, afuera –insistió empujandome hacia la puerta.
–No Mimi, te cuidaré yo aquí..No voltare– aseguré mirando hacia la pared de madera.
Escuche a mi mimi gemir frustrado, para después escuchar la cobija caer, y poco tiempo después el característico sonido de la orina cayendo.
Bufé, mirando de reojo mi mimi aburrido, lami mi labo inferior cuando vi por unos segundos la cosita depilada de mi Mimi y sus suaves y gordos muslos.
De repente entí un dolor en mi cosita, llevé mi mano hacia ella con preocupación.
–Mimi..– Jadee ansioso.
–¿Queeee?..–alargo la última letra mientras subía sus bragas.
–Necesito tu ayuda, otra vez duele. –señale con mi dedo la erección que se empezaba a marcar.
–Yoonnie..–suspiro mordiéndose el labio indeciso.
–Por favor –junte mis dos manos sobre mi pecho e hice ojitos tratando de convencerlo.
–Esta bien, solo te ayudaré un poquito. ¿Bien?–pregunto indeciso.
–Hasta que dejé de doler Mimi.– replique.
–Bien..–asintió con resignación.
Emocionado, hice a mi mimi ponerse de rodillas, baje mis shorts y dejé libre mi erección que brinco quedando justo a la altura de la boquita de fresa de mi Mimi.
–Chupa Mimi– gruñi excitado.
Gemí cuando Mimi la agarro con sus dos manitas y empezando a masturbarme despacio, acercó su boca dándole primero una lamida al tronco, tanteando el terreno. Suspire tembloroso cuando subió hasta la cabeza de mi pene chupandola con fuerza, su otra mano bajo hacia mis bolas apretandolas y jugando con ellas.
Mis piernas temblaron cuando por fin Mimi adentro mi erección en su boca, sentí una humedad y calor, tan rico, la rugosidad de su lengua y su suavidad era enloquecedor, la dureza de los dientes, era algo muy agradable y placentero.
De repente un escalofrío por el placer me recorrió hasta mi columna, jadeando moví mis caderas suavemente, obligando a Mimi a tomar más de mi pene con su caliente boca. Mimi lo saco de su boquita cuando no podía respirar más, deje que hiciera lo que quisiera.
Tenía sus mejillas rojitas y se tocaba suavemente encima de sus bragas.
–Mimi.. así, porfavor –suplique necesitado.
Jimin soltó una risita y yo cuadre mi mandíbula cuando mi Mimi agarró con fuerte la base de mi tronco y lo volvió a meter hasta su garganta, subiendo y bajando con fuerza, intentando no ahogarse siguió unos momentos así, hasta que sentí que que me corría.
–Mimi..Me corro–avise en un largo gemido.
–Te quiero dentro Yoonnie –musito dándole una última lamida a mi pene, en cuanto se paró rodee con mis brazos su cintura alzandolo con fuerza.
–Mimi, bonito, bonito –Cante mientras quitaba sus bragas acostándolo suavemente en la encimera.
–Yoonnie despacio no seas muy rudo –advirtio frunciendo su ceño viéndose tan hermoso.
–Si, Mimi.– Asentí distraído abriéndole sus hermosas piernas dejando descubierta su bonita rosita vagina.
Me mordí el labio deseoso. Prometiendome comerla después.
Agarre mi pene masturbándome un poco, para después golpear suavemente los labios rechonchos de mi Mimi un par de veces, y haciendo que esté gimiera bajito.
Ahora sí alineandome, me metí a la mitad, saliendo y entrando algunas veces, restregandome, moviendo mi pene de un lado a otro.
Agarre sus muslos con fuerza metiendo mi miembro con duresa haciendo que mi Mimi diera brinquitos. Metiéndolo suavemente y acariciándo con sensura sus acarameladas piernas.
Pasee suavemente mis manos por sus pechos, apretandolos con fuerza sobre la blusa.
–Yoonnie..Oh,Oh–gimoteo cuando aceleré las embestidas agarrando su cintura, golpeando con fuerza y precisión .
Se veía tan puramente hermoso, sus mejillas bonitas rojitas, por el esfuerzo y su boquita abierta e hinchada por los besos.
–Si, mi amor, asi–gruñi jalando su blusa de enmedio mostrando las esquinas de sus pechos.
Todavía un poco cubiertos. Solte la blusa, y eche la cabeza hacia atrás disfrutando de lo humedo y estrecho que se sentía el interior de mi Mimi.
Recomponiendome me incline hacia el suavemente, besando sus labios con amor haciendo ahogar nuestros gemidos y gimoteos en el beso.
Juge con su lengua, y machaque con fuerza su coño, abriéndolo lo más que podía con mi polla. El mismo corrió su blusa por fin mostrandome sus bonitas tetas y sus pezones duritos. Echa agua mi boca metí uno de sus pezones en ella saboreandolo y mordiéndole suavemente, para luego llevarme toda su teta a la boca chupandola con fuerza, aplastando la otra con mi mano libre.
Seguí follándolo en la misma posición unos minutos más, tense todos mis músculos cuando sentí mi abdomen cosqullear, sabía que me correría así que empuje mi eje un par de veces más, sacándolo cuando sentí el primer chorro salir, y me masturbé con una mano sobre el abdomen de mi Mimi llenándolo de mi esperma, y con la otra mano follándo con mis dedos a mi Mimi, haciendolo correrse con ellos con fuerza llenando sus deliciosos jugos mi brazo y sus muslos.
–Yoonnie, te amo – murmuro acercando mi rostro al suyo.
–Yo te amo más mi dulce Mimi –asegure besándolo con amor.
–Ahora llévame a la camita– fruncío su ceño.
–Vamos, juguemos más allá –sonrei lacivamente.
–ash está bien pero un poquito– acepto haciendo un pucherito y envolviendo sus piernas alrededor de mi cadera.
–Bien un poquito nada más – prometí envolviendolo con la cobija para cargarlo devuelta a el hostal.