Sr. Kim || Taekook ||

Sinopsis

Jungkook se vuelve a encontrar con alguien que no esperaba para nada. o Jungkook va a una fiesta y cuando siente unas manos familiares por todo su cuerpo, sabe que ya lo perdió todo. ✿ taekook ✿ ✿ taetop - kookbottom ✿ ✿ boypussy - boytits ✿ ✿ diferencia de edad muy elevada ✿ ✿ kook menor de edad ✿ ✿ algunas filias ✿

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
Hannie
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

One

Jungkook se encontraba revolviendo toda su ropa del armario tratando de encontrar un conjunto que le guste.


“Ahg, no encuentro nada aquí” dijo mientras seguía rebuscando entre la montaña de ropa.


Volvió al armario para ver si encontraba algo mágicamente hasta que encontró una caja que creía perfectamente haberla botado.


Con manos levemente tensas fue abriendo la caja y dio un respingo cuando vio su contenido.


Ahí se encontraban variedad de objetos costosos, pura ropa de alta calidad y muy linda; desde tops transparentes hasta minifaldas y ropa interior de encaje. También habían joyas de oro pero, lo que más le alteró fueron los juguetes sexuales que allí albergaban.


Recuerdos vinieron repentinamente a su mente.


Trataba de alejarlos de su mente pero, simplemente no podía. El recuerdo de sus manos recorriendo su cuerpo, los besos en la frente y las palabras dulces, hasta el recuerdo de sentirlo dentro suyo lo azotó duramente.


Presionó sus piernas cuando empezó a sentir caliente su cuerpo. Una ola de calor recorrió su cuerpo junto con un escalofrío.


Podía sentir su aliento en la nuca y sus manos sujetando su cintura fuertemente, como si no quisiera dejarlo ir.


Sacude la cabeza para alejar sus pensamientos, no podía pensar en eso ahora, así que se dispuso a sacar la ropa y darle un buen uso esta noche.


[…]


Jungkook se encontraba aplicando lápiz labial y finalizando su maquillaje.


Una vez terminado, fue a verse en el espejo de cuerpo completo.


Le gustó lo que veía; el color de las sombras en sus párpados resaltaba con el vestido que llevaba puesto.


Dio una vuelta para poder apreciarse a sí mismo y quedó satisfecho con el resultado.


Tarareando fue al baño y encontró a Jimin intentando subirse el cierre del vestido.


Decidido fue a ayudarlo y este le dedicó una sonrisa a la cuál él correspondió sacándole la lengua.


“Te ves fantástico, babe” dijo Jimin recorriendo con la mirada todo su cuerpo.


Jungkook se sonrojó y soltó una risa suave “No más que tú pero, se lo agradezco Señor Park” dijo con aires de elegancia.


“Aish, solo soy mayor que tú por dos meses, no me quieras ver de viejo, que de viejo no tengo más que las canas” respondió.


El sonido de la bocina de un automóvil interrumpió su pequeña pelea.


“Hablando de viejos, ya llegó el nuestro” dijo Jimin desenchufando los artefactos electrónicos que utilizó.


Jungkook asiente y rápidamente va a ponerse los tacones, un poco de perfume y agarra su bolso.


Espera a que Jimin haga lo mismo y salen de su habitación. Bajan las escaleras y se topan con el hermano mayor del menor.


“¡Hoseok!, ¿No se supone que estabas con tus amigos?” Reclama Jungkook a su hermano.


“¿A dónde tan arregladas, hermanas?” Cambió de tema este último con un tono burlón.


“A un lugar a pasar el rato?” contesta Jungkook con cierto nerviosismo.


“Bueno, ya váyanse antes de que les arruine los vestidos como las hermanastras de Cenicienta” dijo el mayor seguido de una risa.


Jungkook hace una mueca de terror y sale por la puerta rápidamente.


Jimin ríe y también se dispone a salir pero, la voz de Hoseok lo interrumpe.


“Cuídalo” es lo único que dice.


Jimin solo asiente con la cabeza y le da una sonrisa.


[…]


“Otra vez, gracias por todo, Jisoo, eres la mejor” dijo Seokjin a la mayor.


“Ya te dije que no hay problema, te haces mucho drama por eso, solo quería ayudar a mi pequeño y dulce primo favorito a divertirse” exclamó esta pinchándole la mejilla al menor.


Seokjin hizo un ruido de indignación y se fue con sus amigos.


“Hasta aquí se siente que vibra la música” dijo Jungkook con un tono temeroso.


“Ay, no seas así, obviamente que la música va a estar fuerte, estos lugares son así” dijo Seokjin mientras avanzaba hacia la entrada.


“No me imagino cómo ha de estar por dentro” murmuró el menor.


“Tranquilo, kookie” le dijo Jimin mientras le rodeaba la cintura con su brazo.


Decidido, Jungkook comenzó a caminar a la par de Jimin hacia donde estaba Seokjin.


El guardia les hechó una mirada mientras entraban y eso inquietó a Jungkook.


“Wow, se ve muy lindo” exclamó Jimin con asombro.


“Sí, las luces son lindas pero apenas y puedo ver algo” respondió el menor encogiéndose de hombros.


Seokjin rodó los ojos y rodeó las cinturas de ambos y se dispuso a pasar entre la gente hasta encontrar su mesa.


[…]


Todos se encontraban riendo, tambaleándose en sus sillas.


“También recuerdo la vez que Merlina se chapó a uno de último año y justo estaban pasando los profesores y se quedaron tiesos” dijo Jimin entre risas.


“Ah, también recuerdo cuando fuimos a la casa de Seokjin y llenamos su refrigerador de muñecas desnudas” dijo Jungkook tomando un sorbo de su bebida para intentar calmar su risa.


“Eso sí fue algo random y también fue chistoso ver la cara de mi papá cuando la abrió pero, lo que no fue chistoso fue la regañiza que me dio” dijo Seokjin con un puchero mientras apoyaba su cara en su mano.


“Voy al baño” dijo Jungkook antes de levantarse.


Con eso, fue directo allí y se vio en el espejo para ver si su maquillaje se había desarreglado.


Después se aplicó labial y se lavó las manos antes de salir y dirigirse donde estaban sus amigos.


“Bailemos” dijo Jimin cuando lo vio llegar.


“Primero terminen sus bebidas y ya luego pedimos otras cuando se cansen” dijo Seokjin.


Dicho y hecho, terminaron sus bebidas y se dispusieron a bailar.


Jungkook no sabía cómo bailar y se sentía extraño estar rodeado de tanta gente, sumándole la música que penetraba sus oídos y ya se sentía mareado.


“¿Recuerdas la vez que te caíste en la estación de metro?” De repente dijo Jimin mientras movía sus brazos y hacía que Jungkook también se moviera.


“Basta, no me recuerdes la vergüenza que tuve que pasar cuando la señora se me acercó preguntando si necesitaba ayuda” dijo el menor con una risa avergonzada y bajando la cabeza.


“Relájate, kookie, sólo deja a tu cuerpo moverse al ritmo de la música” dijo el mayor levantándole la cabeza.


“Ok, lo intentaré” respondió el contrario.


Jimin lo suelta y deja que Jungkook tome su tiempo y él se dispone a disfrutar.


‘Vine aquí a divertirme, no a hacer el ridículo, solo debo relajarme y dejar fluir la música en mi cuerpo’ se dijo mentalmente Jungkook.


En ese momento, suena una canción que era una de las favoritas de Jungkook.


Sintiendo que era su momento, empezó a mover su cuerpo al ritmo de la música. Sad girlz luv money sonaba a todo volumen y Jungkook sentía que toda la sangre en su cuerpo bombeaba dentro suyo. Sintió que su corazón bombeaba a un ritmo cada vez más veloz.


“All this money on me, it feels amazing” cantó el azabache pasando sus manos por todo su cuerpo.


“I’m gonna get paid, yeah” siguió disfrutando de la canción y moviéndose.


Jungkook seguía moviendo su cuerpo al compás de la música sin importarle los cuerpos sudados alrededor.


De repente siente unas manos en su cintura y, puede que sea culpa del alcohol en su sistema o el querer intentar algo nuevo, que no le toma mucha importancia y se apega al cuerpo que está detrás suyo.


Pero se tensa cuando siente el firme pecho que conoce perfectamente y sabe a quién pertenece.


Y sabe de quién se trata cuando le llega el olor de esa fragancia que tan loco lo volvía. Ese olor que mil veces amaba disfrutar. Ese que solía impregnarse con el suyo.


“No esperaba encontrarte aquí, sweetie” dijo una profunda voz que hizo que le dieran escalofríos a Jungkook.


Nonononono.


Esto no podía estar pasando.


De todas las personas, ¿por qué él?


Jungkook no se había dado cuenta que la persona detrás suyo había rodeado su cintura con su gran mano y que no podía fácilmente soltarse de su agarre.


No le quedaba de otra más que voltear su cara y enfrentarse a lo que venga.


Cuando sus ojos se conectaron con los de la otra persona se le secó la boca y se sintió hipnotizado.


Había pasado tanto, tanto tiempo sin haber visto esos ojos en los que siempre solía perderse. Eran tan profundos y sentía que le penetraban el alma. Se sentía hasta casi familiar recorrer su mirada y conectarla con la suya.


Sintió una ola de aire caliente que le atravesaba cuando vio una sonrisa en esa boca que muchas veces amaba que poseyera la suya.


Misma que no dudó en conectar con la suya y así marcar un nuevo comienzo.


Jungkook se sobresaltó pero, rápidamente abrió su boca y dejó que esa lengua jugara con la suya.


Se besaban como si se extrañaran y, cosa que era cierta, quisieran guardar el sabor de la boca contraria.


Sintió mucho calor al momento de frotar su lengua con la ajena y que ésta recorriera su boca explorándola. Podía sentir la mezcla de saliva producto de su beso.


Jungkook sentía el agarre en su cintura apretarlo contra el cuerpo ajeno, como si tuviera miedo de separarse, como si no quisiera dejarlo ir.


El menor soltó un jadeo cuando sintió que le mordía el labio inferior. Luego, colocó su mano en la nuca contraria cuando empezó a sentir besos por su mentón hasta bajar a su cuello.


Escuchó un gruñido cuando esos labios hicieron contacto con su blanquecina piel.


Jungkook se mordió el labio inferior para amortiguar los gemidos que amenazaban con soltarse por los besos en esa zona.


“Siempre tan sensible, my love” exclamó en voz baja en su oreja.


Jungkook solo atinó a tararear antes de soltar un gemido entrecortado cuando sintió una succión particularmente fuerte en su cuello.


El menor tiró su cabeza hacia atrás, la apoyó en el hombro contrario y le dio más acceso para que siga haciendo lo que quiera con su cuello.


Luego pegó su nariz al cuello contrario e inhaló la fragancia del hombre y sintió que le temblaban las piernas.


En un momento sintió la mano desocupada del hombre detrás suyo, recorrer su pierna izquierda con mucha delicadeza para terminar en darle un fuerte apretón en su muslo interno superior.


Se mordió el labio al sentir todo su cuerpo en llamas y, que este hombre lo toque, no ayudaba.


En ese momento se le ocurrió la idea de empezar a moverse al ritmo de la música.


Ni siquiera sabía qué es lo que hacía, solo se dejaba llevar por lo que su cuerpo le pedía que hiciese.


El hombre detrás suyo también movió su cuerpo junto con la música.


Jungkook podía sentir la sonrisa en su cuello cuando presionó su entrepierna con su trasero.


El roce de ambos le hizo atrapar la boca ajena con la suya y comenzar una pelea de lenguas.


El piercing en el labio de Jungkook fue jalado y fue en ese momento que sintió que ya no podía más. Necesitaba…


“Por favor” pidió en un susurro que fue escuchado por el mayor.


“¿Qué quieres ángel?” Cuestionó el hombre.


“Quiero-, necesito, porf-por favor” suplicó el menor


“No sé qué es lo que quieres, si no me lo dices, no podré enterderte, bonito” exclamó el mayor mientras le acariciaba la mejilla.


Jungkook soltó un sonido de lamento y dijo “necesito que me toques, por favor, lo necesito” con un tono suplicante mirando al mayor.


“¿Dónde quieres que te toque, bebé?, ¿aquí? O ¿aquí?” Dijo tocando su pecho y luego su vientre.


“Noo, más abajo” reclamó el menor con un lloriqueo.


“¿Es aquí?” Tocó el mayor su bajo vientre.


“Más, más abajo, muuucho ma-más abajo” dijo el menor empezando a lloriquear más fuerte.


El mayor sonreía hacia la actitud que el menor estaba adquiriendo. Su pequeño no había cambiado en este tiempo. Seguía poseyendo esa inocencia que tanto lo caracterizaba y amaba.


Pero su sonrisa se borró cuando sintió que la mano más pequeña guiaba a la suya hacia donde se encontraba el final de su vestido.


No se esperaba eso, mucho menos que la introdujera dentro de su vestido e hiciera que tocara su ropa interior.


El mayor juró que sintió un tirón en sus pantalones y la emoción recorría su cuerpo.


Mojada.


Estaba malditamente mojada.


“Eres una maldita zorra” exclamó el hombre mayor haciendo a un lado su ropa interior para tocar directamente su coño.


Jungkook asintió mientras soltaba jadeos y se removía al sentir su coño ser tocado por esos dedos largos y fríos.


“Aah, a-ah, mm huh, sí, ss-sí, así” soltaba entre gemidos y jadeos el menor.


“Mírate, gimiendo como una puta barata solo porque le están tocando el coño” continuó tocándolo y apretando uno de sus senos. Luego, sintió al menor apoyar su peso en el suyo mientras cerraba los ojos.


El menor giró su cabeza para besarlo y así callar sus gemidos. El mayor le devolvió el beso pero, abrió los ojos y divisó que algunas personas lejanas los observaban, lo que le provocó una sonrisa al momento de separarse del beso.


“Mira, bebé, parece que eres la atracción principal” dijo haciendo que el menor gire la cabeza “ellos te observan ser una puta que se deja tocar en público” le dijo en el oído cuando el menor pudo enfocar su mirada “¿Ves al de la barra? Se está palmeando sus pantalones viendo como toco tu coño mojado y goteante”


“Quiero-quiero, por favor” suplicó el menor.


“¿Qué es lo que quieres?” Preguntó mordiéndole la oreja y sacando sus dedos de su parte inferior.


“Y-yo-, nonno noo, por favor, más, más, tócame más, lo quiero, lo quiero tod-“ fue interrumpido por los dedos contrarios introduciéndose en su boca. Rápidamente los succionó y degustó su propio sabor en estos.


Después de haberlos limpiado y dejarlos mojados, sintió que le daban la vuelta y le rodeaban la muñeca para después jalarlo fuera de la pista.


Jungkook se dejaba hacer, no sabía si era porque ya se sentía borracho o porque en verdad quería. Pero, lo que sí sabía es que esta noche será inolvidable.


Seguían caminando y esquivando a las personas terriblemente borrachas. Luego, se metieron por un pasillo hasta llegar a una puerta de madera.


“¿En dónd-“ no pudo completar su pregunta porque lo jalaron dentro de esa habitación.


El menor soltó un gemido de sorpresa cuando lo presionaron contra la puerta y luego, sintió una lengua presionando su boca.


El menor dio acceso a su boca y también presionó su lengua con la contraria.


Sus bocas se encontraban al igual que sus lenguas, todo se sentía como un reencuentro.


La habitación pronto se sintió sofocante cuando sintió su cintura ser rodeada y su lengua succionada.


El menor apoyó sus manos en los hombros contrarios y elevó un poco la cabeza para besar al otro hombre con más intensidad.


De pronto, Jungkook sintió que se atragantaba con su propia saliva cuando sintió una pierna colarse entre las suyas.


Ese fue el detonante que disparó descargas de excitación en su cuerpo, cuando restregó su coño vestido contra la pierna contraria y arqueó la espalda.


Separaron sus bocas y el menor se dio el lujo de gemir mientras se movía y obtenía fricción en su zona íntima.


Mientras, el mayor se dispuso a besar y dejar marcas en el cuello contrario.


Un mordisco en particular hizo que jadee y abra los ojos. Ahí fue cuando el menor se dio el lujo de observar la habitación.


Era un baño pequeño con, lo que parecían ser, luces de emergencia color morado o, simplemente esa era la iluminación del lugar. Daba igual, seguramente las pusieron para que la gente se saque fotos y las presuman en las redes sociales o para que la gente pueda tener un momento de pasión como el suyo.


“Mmm, aah, huh, mhm, se siente-se siente taaan bien ¡ah!” Dijo el menor mientras sentía su cuello ser tratado de manera tan jodidamente bien y al hombre tomarlo de las caderas y moverlo en su pierna.


“¿A la princesita le gusta que le dejen marcas y le demuestren que tiene dueño? Claro que sí, puedo confirmarlo con solo ver como goteas en mi pierna como una zorra” dijo con una risa baja.


“Tu zorra, huh sí, t-tuya” balbuceó Jungkook.


“Escucha cuidadosamente porque no lo voy a repetir” dijo de repente el mayor agarrando la mandíbula contraria “vas a montar mi pierna como la buena puta que eres y no te detendrás hasta que te corras y tus jugos goteen hasta el piso, ¿entendido?” Dijo el hombre mayor viéndolo profundamente a los ojos para que capte lo que dice.


El menor se limitó a asentir. No podía pensar en otra cosa más que ser la buena puta de este hombre que lo volvía tan loco. La sola idea de montar su muslo y dejar su corrida por todas partes le mandaba descargas por todo su cuerpo.


“Dije, ¿entendido?” Recalcó el mayor al tomarlo del cuello y presionar su mano ahí.


“Sí” respondió el menor.


El mayor no contestó y se centró en volver a su labor de marcar al menor. Quería demostrarles a todos que Jungkook era suyo y de nadie más.


Dios, si no habrá extrañado al menor en todo este tiempo; su cuerpo, sus sonrisas, sus lindos ojos de bambi. Decir que los últimos meses habían sido una tortura no era una mentira y, no duda que su menor tampoco la haya pasado bien.


Salió de sus pensamientos cuando un fuerte gemido inundó el cuarto y enfocó su mirada en el menor. Este se encontraba con la mirada acuosa y parecía que le reclamaba la falta de atención a su cuerpo


El mayor sonrió y mordió ligeramente el lóbulo del menor sacándole otro gemido.


“Huh, huh, aa-ah, mmm, sí” el menor soltaba pequeños balbuceos de placer al sentir su cuerpo vibrar mientras se sostenía de los hombros contrarios y se impulsaba para montar al otro.


El mayor conectó su boca con la del menor para saborear el manjar en la boca ajena.


Jungkook casi se atraganta en el beso cuando siente que la pierna que está montando, se presiona contra su coño empapado.


Tira su cabeza hacia atrás junto con un gemido y voltea los ojos cuando siente que se acerca y no puede detener sus movimientos al sentirse taan cerca.


El mayor se dio cuenta que Jungkook se estaba por venir cuando empezó a repetir pequeños “por favor” y a moverse desesperadamente.


El mayor se sintió lo suficiente cruel como para no dejar que se corra colocando sus manos en su cadera y deteniendo sus movimientos.


El menor soltó un gemido agudo y un lloriqueo al ser privado del placer de restregarse en el mayor y el impedimento de su orgasmo.


“Ssh, está bien, bebé, shh” dijo el mayor en tono calmado mientras acariciaba su mejilla y posicionaba su mano en la pequeña cintura contraria.


El menor trataba de controlar su respiración cuando sintió que alzaban su cuerpo y por inercia, o costumbre, rodeó la cintura contraria con sus piernas y rodeo su cuello con sus brazos.


Se besaron otra vez. Lo hacían por puro disfrute de la boca contraria. Las sensaciones que les hacían sentir el uno al otro eran increíbles y las amaban.


Jungkook pronto sintió que lo depositaban en lo que parecía ser el lavabo.


“Necesito probarte, necesito sentir tu sabor” dijo el mayor al separarse y al menor le temblaron las piernas de solo pensarlo.


Con eso en mente, el hombre mayor acarició las piernas ajenas y bajó hasta estar arrodillado entre ellas.


“Siguen siendo tan lindas como las recordaba, mi bebé sigue cuidándose, como debe ser, ¿no es cierto?” Preguntó al menor levantándole el vestido para apreciar esos muslos por los que muere por besar y morder.


“S-sí, me he cuidado como lo pediste, no-no quería desobedecerte” dijo Jungkook nervioso al sentir esa mirada en él.


El mayor se limitó a tararear y se dedicó a besar y morder esos muslos que tanto extrañaba. También se dedicaba a dejar chupones que adornaran las lindas piernas contrarias.


El menor jadeaba y se removía al sentirlo cada vez más cerca de su zona íntima.


“Santa mierda” dijo el mayor al mismo tiempo en el que el menor gemía gustoso por la presión de esa lengua cálida encima de su ropa interior.


Luego escuchó un sonido de desgarro y se dio cuenta que el mayor había roto sus bragas.


No pudo ni recriminarle por haberlo hecho, ya que, sintió como la lengua ajena recorría su vagina.


Jungkook tiró su cabeza hacia atrás al sentir esa lengua recorrer sus labios vaginales. Pero, soltó un fuerte gemido cuando encontró su clítoris y lo succionó.


Jungkook se sostuvo de las hebras rubias y movió sus caderas por impulso mientras cerraba los ojos y jadeaba.


Por otro lado, el mayor se sentía en el paraíso.


La pequeña entrada no dejaba de gotear y sus jugos sabían a gloria pura.


Pasaba su lengua por cada superficie que tuviera al alcance, succionaba su clítoris y se encargaba de rastrear un poco sus dientes.


Pronto adentró su lengua junto con un dedo.


Jungkook se removió por la invasión en su entrada pero, pronto se relajó y dejó que entren.


El mayor dio una última succión a su clítoris y se paró para posicionar su cara cerca de la del menor para verlo a los ojos.


“Lo estás haciendo bien, bebé, eso es, relájate” dijo en sus labios para empezar a mover su dedo.


Pronto uno se convirtió en dos y dos en tres hasta que el menor se vio invadido por tres dedos penetrando su entrada y no podía estar más que feliz.


Jungkook gemía mientras que el mayor se deleitaba a besar sus tetas y succionar su pezón izquierdo mientras lo penetraba con sus dedos rápidamente.


“Aah, ah, me-me voy a correr, mmm” dijo aumentando el volumen de sus gemidos y agarrando los hombros contrarios como soporte.


“Estás mal si piensas que vas a correrte en mis dedos” dijo el mayor antes de sacarlos abruptamente y lamerlos.


Jungkook trataba de controlar su respiración e irritación al ser negado su orgasmo dos veces. A veces sí que era cruel este hombre.


“Solo mételo, te necesito, por favor” hizo su mejor cara de súplica y bajó sus manos al cinturón ajeno.


El hombre mayor rápidamente se sacó la camiseta y se bajó los pantalones.


Jeon se hubiera tomado el lujo de apreciar el cuerpo ajeno sino fuera porque sintió el miembro ajeno en su entrada y unas manos tomar sus piernas.


“Si tanto lo quieres, aquí lo tienes” dijo antes de empezar a ingresar por esa entrada pequeña.


Jungkook gimió cuando lo sintió abrir sus paredes y, el otro hombre gruñó al sentir las paredes húmedas y caliente envolver su miembro.


“¡S-señor Kim!” Exclamó el menor al sentirlo entrar todo.


“Mi amor” respondió el mayor tomándole el rostro en sus manos.


”Taetae” dijo en voz baja y mirada perdida.


“Kookie” dijo el mayor viéndolo a los ojos y acariciando sus piernas. Sabía que le dolía y por eso debía esperar a que se acostumbre y esperar que pase el dolor.


Por eso, se dedicó a darle un beso donde demostraba cuánto lo había estado anhelado.


Jungkook correspondió felizmente el beso. Se sentía querido y amado por este hombre. No importa por lo que hayan pasado, él siempre lo querrá.


“Muévete, por favor” pidió el menor en un susurro después del beso.


Al mayor le hubiera gustado tomarse su tiempo e ir lento con el menor pero, no podía. Su cuerpo le pedía moverse y lo hizo cuando sacó su miembro y rápidamente lo volvió a meter.


Se podría decir que el gemido que dio Jungkook se escuchó por todo el establecimiento.


Y así empezaron una ronda de gemidos, jadeos y gruñidos por parte de ambos.


Jungkook tenía la cabeza hacia atrás, los ojos volteados y la lengua asomándose fuera de su boca mientras se sentía desfallecer al recibir las estocadas del mayor.


Ni siquiera podía formar un pensamiento coherente y eso enorgullecía al mayor.


Al mismo tiempo, Kim se sentía en las nubes al ver y sentir a Jeon en sus manos.


Sentirlo apretar su miembro tenía que ser una de las mejores experiencias que tuvo que haber vivido en toda su vida.


Sentir sus cuerpos chocar cuando lo penetraba profundamente y luego verlo hecho un desastre solo por y para él. Eso era algo que le hacía inflar el pecho de orgullo.


Por otra parte, se sentía el ambiente caliente y sofocante para ambos al unir sus cuerpos pero, no les importaba aquello; no si se tenían en los brazos contrarios.


“Bebé, mira” dijo el mayor a lo que Jungkook hizo.


El menor sintió que se atragantaba con su propia lengua al ver el bulto que se formaba en su vientre y le dieron ganas de llorar.


Jungkook miró al hombre algo atontado y luego rodeó su cuello con sus brazos.


“Aww, ¿la pequeña puta tiene un fetiche con que se forme un bulto de mi polla de lo profundo que estoy dentro de ti?” Dijo el mayor mientras seguía arremetiendo contra el menor.


“Mm, uh-hu, s-sí, uh-hu, lo siento taaaan profundo, lo amo, lo amo, lo amo, t-tan profundo aah” dijo el menor entre balbuceos mientras recibía las fuertes embestidas.


El mayor sonrió y se dedicó a observar las expresiones ajenas y como se formaba una sonrisa en la boca del menor al tocar, con su mano, el bulto por fuera.


“Lleno, muy lleno, koo se siente lleno, aah, aah, se-señor Kim, por favor, por-favor”


Kim gruñó al sentir las paredes apretar su miembro.


“¡Voy-voy a correrme, p-por favor, Señor Kim, aah!” Dijo Jungkook


El mayor se volvió a sentir cruel viendo a la pequeña cosa suplicando correrse.


“Bueno, córrete si quieres pero, eso no va a impedir que yo me siga moviendo” dijo mientras agarraba las caderas contrarias.


Jungkook no podía seguir reteniendo su orgasmo. Todas las sensaciones que el Señor Kim le hacía sentir eran las mismas y diferentes al mismo tiempo. Así que, con un silencioso gemido se vino mientras el mayor seguía arremetiendo contra él.


Repentinamente, el mayor agarró sus muslos y lo levantó para apoyarlo en la pared del frente y seguir penetrándolo.


“Baa-basta, non-no puedo, no puedo, no puedo” dijo como pudo entre jadeos y gemidos entrecortados. La sobreestimulación lo hacía balbucear cosas sin sentido, al igual que lo hacía babear y rodar los ojos mientras se aferraba al cuello contrario. Hasta que lograba hacerlo derramar pequeñas lágrimas que luego se convertían en grandes gotas.


El mayor amaba lo que veía, y ni hablar de lo que sentía. Ver al menor hecho un manojo de nervios, verlo llorar, verlo gemir y tratar de decirle lo bien que sentía a pesar de todo, era lo que le impulsaba a ir más rápido en sus penetraciones.


El sentir todo el miembro del mayor por sus paredes hasta que tocaba un punto dentro suyo era la mejor sensación que pudo haber sentido en toda su corta vida.


Jungkook seguía gimiendo y aferrándose al cuello del mayor. Al sentir succiones en su cuello, abrió los ojos y de sus labios salió un jadeo entrecortado. Podía ver como el Señor Kim arremetía contra él y eso le hizo voltear la cabeza al no creer poder seguir soportando verse sin correrse en ese momento. Pero lo subestimó, porque había un espejo rectangular al lado del inodoro, por el cuál se podía ver perfectamente cómo se hundía el miembro del mayor en su coño.


El sonido que tuvo que haber hecho hizo que el mayor volteara a dónde se dirigía la mirada del menor y sonría al ver lo que causó esa reacción.


“A la pequeña zorra le gusta ver como le temen polla hasta que no pueda respirar bien” dijo el mayor agarrando mejor las piernas contrarias.


Jungkook solo podía gemir y balbucear cuánto amaba eso mientras cerraba los ojos.


“Te encanta ver como te hago mío, te encanta que te demuestre a quién perteneces, te encanta saber que eres solo mío y de nadie más” dijo mientras aumentaba el ritmo de sus embestidas.


Jungkook se sentía tan abrumado para ese momento; todas las sensaciones le nublaban el cerebro. Las embestidas en su punto que le hacían voltear los ojos, las succiones en su cuello y tetas, el espejo frente y al lado suyo no ayudaba en nada.


Con un último gemido se corre en la polla del mayor.


El mayor gruñó cuando sintió las paredes apretarse malditamente alrededor de su polla y con unas embestidas más, se corre dentro del menor, llenándolo con su semen.


El mayor suelta un suspiro de satisfacción mientras el menor suelta un gemido.


Cuando siente que ya introdujo todo su semen dentro del menor, es cuando se decide a salir de dentro del menor pero, un lloriqueo le impide hacerlo.


“Ssh, está bien, lo hiciste muy bien, cariño” dijo mientras le acariciaba la mejilla y el menor se apoya en esta.


El mayor se dedicó a dejar besos por todo el rostro del menor. Le besó los labios y las pestañas húmedas.


Luego de unos minutos de palabras dulces, y el menor tranquilo, es cuando el mayor los mueve y sienta al menor en el mesón del lavabo.


Sin decir una palabra, Kim abre el grifo y moja el rostro de Jungkook para luego secarlo con una toalla.


El menor hipa un poco cuando siente que el miembro del mayor se desliza un poco hacia fuera pero, luego se aferra mejor al mayor y recuesta su cabeza en el hombro contrario.


Kim Taehyung, un hombre de 33 años que es dueño de varios hoteles de 5 estrellas esparcidos por toda la ciudad, que tiene miles de pretendientes al portar una belleza envidiable, que tiene una casa que bien parece una mansión; se acaba de coger a un niño de 16 años llamado Jeon Jungkook en el baño de un club cualquiera, con el cuál formó una relación algo peculiar; el mismo que le terminó diciendo que ambos merecían algo mejor.


Kim se ríe secamente y ve al menor que ya se había dormido, se dispone a mandar un mensaje y luego salir del lugar con dirección a su hogar.


“Iremos a casa, kookie” dijo el mayor caminando a la salida trasera.


Jungkook se limita a acomodar mejor sus brazos en el cuello contrario y deja un beso en el cuello del mayor.


[…]


Ya en la comodidad de su cama, Kim se dispone a apreciar el rostro ajeno. Jungkook se veía tan precioso con sólo una camisa suya; su rostro reflejaba serenidad y se le veía relajado, hasta se podría decir satisfecho.


Kim se planteó qué vendría a continuación pero, no le tomó importancia en ese momento; ya en la mañana hablarían. Por ahora, se dispuso a rodear la cintura del menor y atraerlo a su cuerpo. Viendo como el menor se acurrucaba en su pecho y le dio un beso en la frente.


No iba a permitir que nada los vuelva a separar.


Jungkook era suyo y de nadie más.


Jeon Jungkook pertenecía a Kim Taehyung.


Al igual que Kim Taehyung pertenecía a Jeon Jungkook.


Eran el uno para el otro.


Así lo habían decidido.