sleep ♡ yoonmin

Sinopsis

Yoongi no puede dormir por las noches.

Genero:
Erotica
Autor/a:
ʚɞ
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

...


Eran cerca de las dos de la madrugada cuando Yoongi, después de innumerables vueltas en la cama, se rindió al hecho de que el sueño no lo alcanzaría por enésima noche ese verano.


Tenía mucha calor y el miembro tremendamente duro, pero la idea de tener que masturbarse para aliviar las ganas le fastidiaba. Siempre era insuficiente, le quitaba el ardor del momento pero lo dejaba insatisfecho y poco le ayudaba a conciliar el sueño.


Se levantó de la cama y se dirigió al cuarto de baño a refrescarse la cara. Después de secarse ligeramente con la toalla se quedó mirando su reflejo en el espejo. Era un hombre de veinticinco años, pálido y algo músculoso. No estaba tan en forma, pero se mantenía en una figura bastante decente para el poco ejercicio que hacía.


Su desdichada soledad y abandono sexual se debía a que Rose, su esposa y única mujer de toda su vida, había fallecido tres años atrás dejándolos solos a él y a su pequeño y único hijo Jimin, que por entonces contaba solamente con once añitos.


Desde aquél momento, Yoongi se volcó en su preciado bebé, quizá más de lo aconsejable, pues algunos miembros de la familia comentaban que lo mimabo demasiado.


Para él resultaba natural por la tristeza que ambos compartían. Jimin adoraba a su padre y él a su pequeño. Los demás y sus opiniones podían irse a tomar por viento.


Entre el trabajo y cuidar del pequeño y de la casa, no le quedaba ningún tiempo para conocer a nuevas mujeres. Tampoco se sentía con ganas, más allá de los momentos de lujuria ciega que lo asaltaban en las noches de insomnio.


No pensaba tampoco traer a ninguna extraña a casa ni dejar solo a Jimin para salir por ahí a ligar. Aunque en días como ese ya quisiera haber dedicado tiempo a tener alguna amiga con la que desahogarse.


Soltó un leve suspiro de resignación y se acercó al cuarto de Jimin como hacía a menudo para observar con anhelo su sueño profundo.


La puerta estaba entreabierta, como siempre.


Se asomó a la habitación oscura y vió al pequeño durmiendo de costado plácidamente bajo la sábana, que se alzaba y descendía suavemente al ritmo de su pausada respiración.


Era un chiquillo risueño y acaramelado, que había heredado el carácter desenfadado y revoltoso de su madre. Tenía los ojos y el cabello oscuros y la piel pálida de él.


Cuanto más crecía más se iba convirtiendo en el vivo retrato de Rose.


Yoongi se fijó en que la sábana le resbalaba por el hombro y lo dejaba al descubierto y sin pensarlo de forma automática se acercó a su cama para arroparlo. Alargó la mano y antes de llegar a tocarlo se detuvo en seco al darse cuenta de que, debajo de la sábana, Jimin parecía estar desnudo. O por lo menos, sin camiseta ni parte de arriba alguna.


Se sorprendió pues nunca antes había dormido así. Siempre llevaba pijama, tanto en invierno como en verano. Se quedó paralizado y sin respiración, sin saber qué hacer a continuación.


Jimin murmuró en sueños y se volteó, acostándose boca arriba. Aquél movimiento hizo que la sábana bajase un poco más y dejó al descubierto el inicio de dos pechitos pequeños y firmes. Yoongi los contempló sin atreverse a mover ni un músculo y la lujuria contenida le jugó una mala pasada.


Su miembro dió un respingo y a pesar de que ya había empezado a calmarse recuperó enseguida su vigor y dureza. Yoongi apartó la mano pero no dió ningún paso atrás y, como embrujado, siguió mirando a su hijo dormido.


Se fijó que respiraba por la boca, con los labios entreabiertos. Observó con dedicación esa boquita abultada y tierna de labios jugosos y gruesos y muy a su pesar miles de pensamientos sucios empezaron a apelotonarse en su imaginación.


Quería marcharse de allí y se sintió culpable pero no se movió. En su lugar volvió la mirada de nuevo a aquellos pechos incipientes que subían y bajaban despacio. Como llevado por una mano invisible, alargó la suya y pellizcó la sábana de una esquina y la deslizó cuidadosamente hacia abajo, dejando al descubierto el torso del pequeño.


El corazón le dió un vuelco. Efectivamente Jimin estaba desnudo. Los pechitos estaban coronados por pezones pequeños y tiesos. A Yoongi se le hizo la boca agua y la verga le dolía ya de lo dura que la tenía.


Pensó que aquello estaba mal y que debía volver a la cama y olvidar lo que había visto cuando Jimin se movió de nuevo.


- Papá...


Se había despertado. Yoongi se puso muy nervioso pero se calmó un poco al ver que él no había abierto los ojos. Estaba medio dormido todavía.


- No pasa nada pequeño, he venido a ver si dormías bien.


- He tenido una pesadilla, no quiero volver a dormir...


Jimin abrió los ojos y parpadeando se dió cuenta de que tenía la sábana a la altura de la cadera. Yoongi no supo qué decir pero él se le adelantó:


- Hacía demasiada calor papi, no podía dormir.


- No pasa nada hijo, yo tampoco puedo dormir del calor.


No pareció molestarle que su padre la viera desnudo. Yoongi decidió actuar de la manera más natural posible.


- Intenta dormirte de nuevo Minnie, que descanses.


Se iba a dar la vuelta para volver a su cuarto aliviado de haberse librado de un momento bochornoso pero Jimin se lo impidió agarrándole la muñeca.


- No puedo, tengo miedo... ¿Por qué no me das un masaje como cuando era pequeño?


Cuando Jimin tenía cinco o seis años y sufría de pesadillas continuas, su padre le masajeaba los pies o la espalda para que se tranquilizara y pudiera volver a dormir. En aquél momento le pareció una idea terriblemente mala y peligrosa: su miembro seguía como una barra de acero palpitante.


Lo miró sin querer negarse, pero dudando.


- Porfa...


Nunca había podido resistirse a cualquier cosa que el niño le pidiese, y menos cuando se lo pedía así. Se sentó en la cama a su lado esperando que él se diera la vuelta, pero no se movió. Nervioso y sin saber muy bien qué hacer, le cogió una mano con delicadeza y empezó a masajearlo.


El niño suspiró y cerró los ojos y a Yoongi le dolió todavía más la verga. Casi sudando de los nervios y dolorosamente excitado fue subiendo por la muñeca masajeando el brazo hasta poco más allá del codo. No se atrevió a subir más.


Le tendió el brazo en la cama y fue a alcanzar la otra mano. En el acto, fregó sin quererlo la tripita de Jimin y el contacto con su piel suave casi le arranca un gemido.


Cogió su otra mano y repitió la operación anterior, cada vez más acalorado. No había llegado al codo cuando, todavía con los ojos cerrados, Jimin dijo flojito:


- Los hombros...


Yoongi estaba muerto de miedo y de excitación a la vez. Llegados a aquél punto, lo segundo pudo por mucho a lo primero. Dejó su mano y acercó las suyas a los pequeños hombros de su bebé. Estaban tibios y suaves y las grandes manos de Yoongi los abarcaban por completo.


Empezó a masajearlos con prudencia, con los dedos puesto que si usaba toda la mano casi alcanzaría a rozar los pechos del menor.


- Mmh...


Jimin suspiró con los ojos aún cerrados. Yoongi sentía sus latidos desbocados y su verga a punto de estallar. Miró los pechitos turgentes de Jimin y se le fue la cabeza.


Presa de la lujuria y sin dejar de masajearle los hombros, se levantó y subió a la cama de rodillas con cuidado. Puso una a cada lado del cuerpo de su hijito y se sentó en sus muslos sin apoyar del todo el peso. Jimin abrió los ojos, mirándolo extrañado pero no mucho.


Se veía que ya le estaba entrando el sueño.


- Así estoy más cómodo, bebé.


Por toda respuesta, él cerró los ojos de nuevo y suspiró por el masaje de su padre. En aquella posición, Yoongi sintió rozar muy levemente su verga entre los muslos cerrados de su pequeño. Se movió muy despacio, hacia adelante y atrás, rozándolo por completo.


Jimin no pareció inmutarse y él continuó frotándose levemente mientras pasaba de usar sus dedos a usar las manos enteras. Sus palmas rozaron la parte superior de los pechitos, muy suaves y calientes.


Jimin gimió de forma casi imperceptible pero lo suficiente para animar a Yoongi a continuar. Fue bajando sus manos mientras masajeaba de los hombros hasta los pechos del pequeño para amasarlos por completo. Pudo notar los pezones endurecerse bajo sus palmas y la respiración de su hijo se aceleró un poco.


Apretó un poco más las dulces tetitas mientras apretaba también un poco más su verga contra las piernas de Jimin. Él jadeó sin abrir los ojos.


Yoongi no pudo más y acercó su boca a uno de los pezoncitos. Lo besó suavemente primero y luego lo lamió y succionó con cuidado.


- Papá, qué haces...


Jimin cortó su queja con un gemido, estaba medio despierto, medio dormido y no hizo ademán de apartarlo.


- No te preocupes mi amor, relájate y verás cómo te duermes enseguida con el masaje de papá.


Yoongi siguió chupando el pezoncito y Jimin jadeaba y gemía debilmente. Frotándose con cada vez más energía contra sus muslos pudo notar como la punta de su verga chocó con lo que debía de ser la entrada de su hijo. Aquello lo enloqueció todavía más.


Realentizó el roce pero apretaba contra aquel bollito su verga dura y babeante por encima de las sábanas.


Desesperado, abandonó el pecho de Jimin y olvidado ya el masaje fue bajando por su tripa y su vientre repartiendo besos y chupones por el camino.


Deslizó el borde de la sábana por debajo de su cadera y de sus rodillas y contempló el fruto prohibido y tierno del niño.


Apenas tenía un poco de fino vello y la rajita se veía perfectamente delineada y con un brillo de humedad que Yoongi recorrió de arriba a bajo suavemente con el índice.


- Ah, papi no, ahí no... Me da vergüenza...


Jimin se revolvió ligeramente, apretó la sábana bajera con las manitas e hizo un gesto instintivo pero vago de cerrar las piernas. Su padre las acarició y apartó con gentileza mientras le susurraba palabras tranquilizadoras.


- No tengas vergüenza, cariño, lo tienes muy bonito y se va a sentir muy bien, ya lo verás.


Sin darle tiempo a decir nada más, Yoongi acarició el ano de Jimin con suavidad y seguidamente empezó a pasarle su caliente lengua. Él se retorcía un poco pero sus gemidos le indicaron que era del gusto. Lamiendo con cuidado, pronto encontró su pequeño botoncito y lo chupó y succionó con ternura.


Los jadeos del niño se hicieron más fuertes y Yoongi se agarró la verga con desesperación y la colocó entre los piecitos de su hijo, que en esa posición quedaban perfectamente a la altura para frotarse con ellos dejándolos apretados con su mano izquierda, mientras con la derecha acariciaba y pellizcaba los pequeños pezones duritos de Jiminnie.


Siguió chupando el culo de su bebé con dedicación siguiendo los gemidos de él, y con la lengua acarició la apretada entrada de su ano y poco a poco fue penetrándolo mientras Jimin se retorcía excitado entre jadeos y le suplicaba.


- Papá por favor, para, por favor... No puedo más...


En ese momento, el chiquillo estalló en un orgasmo y Yoongi lamió con dedicación, mientras se corría a su vez en los pies del pequeño Jimin, con un gusto inmenso que hacía años que no sentía.


Como salido de un trance, Yoongi miró los pies de su hijo, que había dejado bañados en su semilla y se sintió avergonzado.


A Jimin, sin embargo, jadeante todavía, no pareció importarle lo más mínimo y dijo casi con un hilo de voz:


- Gracias papá, ahora podré volver a dormir.


Sus palabras tranquilizaron a Yoongi, que fue a buscar una toalla, limpió los piecitos de su hijo ya dormido de nuevo y lo cubrió con la sábana.


Se marchó aliviado y soñoliento a su cama no sin antes darle un paternal beso en la frente.


- Buenas noches, mi bebé.