Capitulo 01
Jimin bostezo, y con pereza se sentó estirándose con pesadez, los recuerdos le llevagaron rápidamente al ver qué no estaba en su habitación.
Ayer había sido su boda, un día que tendría que recordarlo con cariño y anhelo fue más bien el día más infeliz de toda su vida, algo le decía que apartir de ayer lo sería por todos los que le quedaban de vida. Ese era su trágico destino.
Volteó al lado derecho de la cama, viéndolo totalmente vacío al igual que su corazón.
¿Dónde está?
Se preguntó, lleno de rabia, el no era el único obligado a esa estupidez, ¿Por qué no podía simplemente rendirse como el y tratar de amarlo?
O si no podría respetarlo.
Solo eso pedía.
Despabilandose salió de la cama, caminando directamente hacia el enorme baño que habitaba en la amplia habitación.
Ya adentro se quitó lentamente la pijama con la que dormía desde que era un adolescente inmaduro y soñador. Cuando estuvo bajo de ella, la abrió y dio un brinco cuando un chorro de agua fría cayó con rapidez a su cabeza, pero en vez de cerrarla como cualquier persona normal haría, solo se quedó allí parado, tratando en bano de que la agua se llevará un poco su gran tristeza, se quedó así unos minutos, minutos que, parecieron horas, salió de su transe por el repentino ruido de cosas siendo aventadas y destrozadas abajo.
Con el cuerpo húmedo y desnudo, abruptamente salió corriendo hacia la puerta del cuarto, cuando llegó con desesperación puso pestillo evitando así que alguien indeseado entrara.
Suspiro sintiéndose tremendamente aliviado, pero el alivió solo le duró unos segundos, hasta que alguien pateo bruscamente la puerta, casi haciendo que terminara cayendo el.
-¡Jimin! ¡Jimin! -Escucho la gruesa voz de su horrible ahora esposo.
Agarro con fuerza el manija, rezando para que no se rompiera la puerta.
Tapándose la boca con sus dos manos, sintió lágrimas mojar sus gorditas mejillas, y manos. Aterrado quedaba corto con lo que sentía en ese momento, quería que alguien le ayudará, le sacará de ese infierno que se convirtió su vida.
Pero sabía que nadie lo haría, nadie lo ayudaría ni un poco, todos solo veían hacia el dinero y el poder de su esposo, nadie querría llevarse la furia de el CEO Jeon. Nadie ayudaría a otro sin nada a cambió. Lamentablemente así era el mundo.
Como decían, sacrifican a uno para salvar a mil.
-Se que estás allí adentro maldito.-siseo con desagradó.
Sabía lo que le esperaba si se le ocurriera habrirle la puerta a su borracho marido.
Quería salir desesperadamente de esa horrible pesadilla.
Se hizo ovillo en el suelo. Cantando una canción para niños en su mente que había escuchado a su hermana cantarle a su bebe, y estaba también tratando de ignorar el gigantesco escandalo. Tenía miedo, mucho miedo.
-¡Por tu culpa!-Golpeo con más fuerza la puerta. Su voz mostrando lo fuera de si que estaba-¡Lo perdí por tu maldita culpa!
-¿Q-Qu-e?.-Susurro confundido.
-¡Sal! Te voy a matar aquí mismo.
Jimin sollozó con miedo.
¿Terminaría siendo igual que su madre?
Si, Al parecer. Si.
No, todavía le quedaba tiempo, mucho tiempo que quería vivir, sueños que cumplir, así que se decidió, era el o Jungkook, y lo lamentaba tanto por el pero ya era hora de que se poniera primero el, lo supo tarde pero al menos lo entendió.
Pero también, si algo salía le mal, moriria por los golpes de su estúpido esposo, esperaba al menos llevarselo consigo.
Viéndolo de otra manera era hasta un poco gracioso, que, a solo un día después de su boda moriría a manos de ese desgraciado.
Normalmente los hombres que había visto esperaban más para hacerlo y eran inteligentes. Cómo sea, al menos agradecía un poco que valla a ser frente a frente y no por la espalda.
Se apoyo en la pared de lado, y con sus piernas, y brazos temblorosos se alzó con fuerza, camino lentamente hacia la cómoda que estaba de lado de la cama. Rebusco con impaciencia en los primeros cajones algo que le contribuyera a alcanzar su difícil objetivo.
Por qué si, sabía que iba a ser extremadamente difícil pero no imposible.
El seguía siendo hombre de todos modos, aún que Jungkook tuviera más masa muscular que el, Jimin esperaba tener también algo con que defenderse y no estar indefenso. Solo rogaba que ese bastardo no tuviera una arma, si fuera así estaría totalmente acabado.
Se resigno de seguir buscando en la cajonera cuando no hayo nada mas que un par de tijeras que no se vian tan filosas, volteó a ver alrededor de la habitación tratando de hayar algo más, pero, solo vio un trapeador apoyado en la puerta del baño.
Inhaló con fuerza, eso le ayudaría, si tan solo alcanzaba a golpear a Jungkook con eso en la cabeza, y al menos lo dejara inconciente, podría escapar y ya después vería como hacerle.
Ya veía su libertad, tan cercas de el.
-¡Maldito hijo de puta!-En cada palabras soltaba gruñidos, parecía un animal.
Le sorprendía que no haya tumbando la puerta todavía con lo brusco de sus impactos.
Es de muy buena calidad, se recordó al remomerar lo que costó está lujosa mansión.
Obligando a sus piernas a moverse alcanzo el trapeador, y sacando la valentía que no había en su interior pero si las ansias de la libertad, caminó vacilando hacia el monstruo que estaba tras la puerta, la alzó con una mano, mientras que con la otra, temeroso. tenso todos sus músculos y tocó la manija de la puerta, sintiendo toda la incertidumbre se aplastaba a su espalda y hombros.
Su pecho subía y bajaba agitado, y con su pulso al mil, estaba seguro que en cualquier momento le daría un infarto.
Pero tenía que hacerlo por qué; el que no arriesga no gana.
Y, justo cuando la iba a girar.
-¡Jungkook! ¿Que rayos estás haciendo pedazo de imbecil?-De repente percibio una voz entre la bulla, una voz que jamás había escuchado en su vida.
Exaloho con potencia el aire que había retenido en sus pulmones, pero todavía alerta. Poso su oreja suavemente en la puerta tratando de escuchar los murmullos atreves de esta.
-¿Que no lo vez?.-Exclamo con impotencia.-¡Voy a darle su merecido a ese hijo de perra!
-Calmate...¿Encerio vas a hacer eso? El no tiene la culpa de que hayas sido un puto cobarde.-Se escuchaba el fastidio en su tono de voz.
-¡No lo fui!.-Su voz tembló-Solo estaba sujetado de las bolas por el bastardo de su padre por la culpa del mocoso ese. Tu bien lo sabes, estaba amenazado, ¡Así que si, fue enteramente la culpa del maricon de mierda que, se, está detrás de esta puerta!
-Pues tu no hiciste mucho para tratar de arreglarlo que digamos. No pagues con alguien inocente. Ven Jungkook.
-¡Sal de una vez Jimin! Te va a ir peor si no sales por tu voluntad.-grito ignorando a el chico.
-¡Deja eso! Por el amor de Dios, no eres un asesino, no eres como ellos.-Lo agarró de los hombros y lo sacudió con fuerza- Jungkook ven, hay algo más importante que eso, es de Tae...-Su voz se entrecorto.
-Callate, no te atrevas a mencionarlo.-Susurro con rabia.-¡No lo hagas!
-Era mi hermano...-Murmuro desconsolado.
Escuchó vagos paso, como los de una alma en pena, seguidamente un estruendoso ruido, como cristal cayendo roto.
Mis flores y jarrón...
-No me importa...
Suspiro percatandose que se encontraba totalmente desnudo pero ya seco, con tanta adrenalina lo había olvidado por completo.
La habitación quedó en un mortal silencio, siendo su respiración agitada haciendo eco por toda la habitación.