Daily Life.

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Sinopsis

William, un chico sin aspiraciones, vive sin algún sueño o motivó, también después de ciertas causas en su vida lo han hecho encerrarse en una esquina. Repentinamente a su vida llegó Atenea, una niña la cual le dejaron a cargo para ser su tutor legal. Sin saber que está niña tiene un don para si misma. Que gracias a este don, ella tiene sus propios problemas. Ambos tendrán una difícil vida diaria por delante.

Genero:
Scifi/Mystery
Autor/a:
PeterAGA
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Daily Life 1 - Encargo Repentino.

Era una tarde tranquila, el sol brillaba en todo su esplendor, algunas aves en sus nidos cantando, unas grandes sombras debajo de esos árboles, en un patio se puede apreciar una manguera gotear. Todo dando una simple señal.

La señal de que era verano.

En una habitación, una persona en una cama se encontraba con sudor por todo el cuerpo y usando solamente un boxer y camiseta de tirantes blanca, mientras tanto, el se daba aire con un ventilador de mano.

—Que calor…— comento para si mismo.

Luego vio a la ventana que estaba cubierta por una persiana de madera. Tenía una expresión conflictiva

Si abro esa ventana, puede haber la posibilidad de que entre aire fresco, pero también de que entre más calor… No, mejor no, así estoy bien— pensó dejando si dilema aun lado.

De un momento a otro el ventilador de mano se apagó.

—¿Ha?— fue lo único que salió de si boca para presionar el botón de encender, varias veces —No me digas que se le acabaron las baterías—

Picando el botón varías veces por unos tres segundo, se rindió para tirar el ventilador aún lado en la cama.

—Como sea— comento para acercarse a la ventana y empezar a abrirla.

Al abrir la ventana con una expresión plana solo cerró los ojos al sentir la luz del sol en su cara a lo que solo hizo una nueva de molestia.

—Mejor si voy por otras baterías—

Ahora convencido, cerró la ventana para empezar ir a la puerta de la habitación y salir.

Abriendo la puertas, vio a ambos lados y no vio a nadie, saliendo estaba la sala, cruzando la sala frente a el estaba la cocina, aún con una expresión plana, tomo otra decisión.

Caminando tranquilamente, fue hacia el refrigerador para abrir la parte del congelador y ver una paleta helada, que al ver eso solo soltó una pequeña sonrisa complacida.

—Las baterías pueden esperar—

Listo para agarrar la paleta, su plan quedó a medias para escuchar una nueva voz.

—Eso no es tuyo, William—

El llamado William sintió los vellos de la nuca erizarse mientras temblaba un poco dando a entender que se acababa de asustar.

William miró hacia atrás para ver a un hombre mayor.

—S-Señor Yulio, ¿Que hace aquí tan temprano?—

Yulio era un hombre de unos 55 años, mostrando ya algo de su vejez, su cabello blanco y cabeza algo calva y algunas arrugas, ahora usaba un traje de trabajador industrial.

—¿No se supone que sale hasta las siete de la tarde?— pregunto curioso tomando una paleta y ponerla en su boca.

William parecía tener unas 23 años, su apariencia consistía en un cabello castaño y lacio que llegaba hasta el cuello y cubría algunas partes de su rostro. Su piel era ligeramente bronceada.

Yulio alzo una ceja ignorando la pregunta —¿Que no te había dicho que eso no era tuyo?—

William cerró la puerta del congelador con un movimiento de su trasero.

—A mi mamá no le importará si me cómo esto— respondió sin importancia alguna.

—Eso no es para ti, si no para alguien mas— informo Yulio.

William dió un pequeño sobresalto. Puede sonar contradictorio. Pero William puede tomar lo que sea para comérselo sin preguntar, claro si esas cosas pertenecían a sus hermanos o su madre. De Yulio no, o de otra persona tampoco.

—Bueno… Me dijo muy tarde— fue su excusa.

Yulio negó con su cabeza.

—Respodiendo a tu pregunta, a tu madre y a mi nos acaban de dar nuestras vacaciones—

—¿Enserio? Eso es bueno— dijo sin ninguna importancia cosa que no demostró.

El hombre mayor bajo el cierre del traje para dejar libre la parte de arriba y usaba una camiseta blanca ligeramente sudada.

—Con el calor que hace ahora, me sorprende que no esté completamente sudado— comento nuevamente William para después morder la paleta —Es eso o será que las arrugas son señal de que usted ya no tiene nada de agua en el cuerpo por el calor— comento ligeramente burlándose.

—Se le llama, aguante al calor, es algo que uno consigue después de ser una persona "trabajadora"— dijo Yulio alzando un poco las dejas dando a entender su punto.

William señalo con la paleta.

—Sabe, no perdía nada en decirmelo directamente que hacer una "señal"—

—Pues por lo menos lo entendiste— dijo Yulio para sentarse en una silla —¿Cuando piensas conseguir un empleo?—

William se recargo en el refrigerador.

—Bueno, he puesto algunas citas para entrevista los últimos días— dijo William con tranquilidad.

—Si, pero no vas a ni una— señalo Yulio como si fuera lo más obvio.

Luego el castaño vio a otro lado.

—Si tuviera dinero, podría ir por el transporte—

—Tendrias dinero si tuvieras un trabajo—

—Si, pero no tengo en que ir a ese trabajo— respondió viendolo de reojo.

—Ya te dijimos que no te daríamos nada de dinero, además, para eso tienes pies, caminando encontrarás algo— dijo Yulio.

—Bueno…— William rascó su cabeza —Me gustaría caminar, pero estoy seguro que el calor me mataría en el camino—

—Dijiste eso mismo, pero en el invierno diciendo que el frío te mataría— respondió el hombre mayor con expresión plana.

William alzó ambos hombros.

—Bueno, soy débil ante las estaciones— dijo el castaño como si fuera lo más obvio —El único clima que soportó es el otoño—

—Aun así ni el año pasado fuiste a buscar un empleo, incluso siendo otoño— dijo Yulio.

—Hubo cosas que no me lo permitieron— respondió William.

Hubo un silencio por parte de los dos.

Puede que siempre responda con excusas, pero eso último fue verdad, al rededor de otoño pasaron varias cosas en tan poco tiempo, y no fueron cosas buenas, si no malas, cosas malas que me gustaría olvidar.

Soy consiente que soy un "nini". Mientras yo sea consiente de eso, no hay razones por la cual sentirme mal cuando alguien en lo señale. Aunque anteriormente si llegué a trabajar un largo tiempo en una empresa. Obtuve ese trabajo en cuanto cumplí los 18 años, y fue muy duradero ya que estuve ahí trabajando 3 años. En ese tiempo entendí el concepto de "rutina diaria" que era solamente levantarme, arreglarme, ir a trabajar, salir, llegar y a dormir.

También algunas veces salía, pero igual se volvió algo rutinario porque cada vez que me pagaban, me iba a beber para "liberar" el estrés acumulado. Cosa que era excusa con tal de divertirme, pero llego a ser molesto cuando lo hice todo el tiempo. Por lo que me enfade de ambos, tanto de trabajar como de salir.

Me enfade de la rutina.

Y aquí estoy, 2 años sin trabajar. Aveces me preguntó.

¿Porque trabajo?

Hay quién mantenga la casa, quien compra la comida, quien cocine, quien limpié, mientras haya gente que haga eso, yo no tengo ningún papel importante. Por lo que en una sola palabra.

Soy un inútil.

Lo digo con orgullo, no hay porque avergonzarse, eres consiente de lo que eres y siéntete orgulloso por saber quién y que eres. No ocupas una opinión de alguien.

Yulio suspiro algo frustrado.

—Mira, se que no soy tu padre, ni de sangre ni presencial. Pero algo que te puedo decir como un adulto, necesitas aprender lo que es el sentido de la responsabilidad—

William dió una última mordida a la paleta.

—Si se lo que es ser responsable, tuve un trabajo por tres años— respondió el castaño.

Yulio negó con su cabeza.

—Tu trabajaste antes por gusto. Darte el gusto de salir y gastar para ti mismo. No haz llegado a pagar nada, a mantener algo, cuidar algo o a alguien—

—Cuide mi trabajo ¿Eso cuenta?— pregunta con ligera burla William.

Yulio suspiro al ver que el noble daba importancia el asunto.

—A eso me refiero, no te tomas nada en serio—

William tiro el palo de la paleta a la basura para empezar a salir de la cocina.

—Puedo tomarme las cosas en serio cuando yo quiera—

Yulio simplemente no le dió vueltas al asunto y dejo el tema hasta ahí.

—Además…— William vio hacia atrás para ver al señor —Puede que no seas mi padre, pero eres el esposo de mi mamá, y si te entregamos la mano de mi madre, fue porque eres un buen hombre, así que lo que dices es por mi bien y lo agradezco—

William al entrar a su habitación, Yulio suspiro nuevamente para sonreír levemente.

—Para ser alguien sin dedicaciónes, a veces puedes decir cosas de un verdadero adulto— comentó para si mismo —Pero no sirve de nada… Si no a superado ese aquello— pensó sabiendo a qué se refería con lo del problema.

William asomó su cabeza por la puerta

—Por cierto, solo serán usted y mi mamá de vacaciones ¿Verdad?— pregunto el castaño.

—Tu hermano vendrá con nosotros—

—Bueno, diviértanse, no tengo tantas ganas de ir, que se diviertan toda una semana—

—De hecho estaremos todo un mes fuera— aviso Yulio.

—¡Todo un mes!— exclamó sorprendido —¿Y eso? ¿Porque tanto tiempo?—

—Bueno, recuerda que el año pasado no nos dieron vacaciones por cubrir lugares por falta de empleados, así que como ahora la empresa está casi completa, no dieron un largo de vacaciones por ayudar ese años sin vacaciones— explico el hombre mayor.

—Vaya que empresa tan… ¿Recompensable?— dijo William.

William puso una expresión plana.

—Se nota que nada fue planeado— dijo con sarcasmo evidente.

—¿Tu crees?— dijo ligeramente divertido el hombre mayor.

—Bueno, como sea, igual puedo cuidar la casa, se me da muy bien hacerlo, así que no iré— dijo William para encerrarse.

—Si claro se te da bien cuidar la casa— ahora comento Yulio con sarcasmo para recargar su cabeza en su mano.

Mientras tanto, en la habitación, William se recostó en su cama con sus brazos detrás de su cabeza viendo al techo.

Un mes enteró, solo— pensó ya sintiendo la comodidad del silencio —Sin quejas ni nada

Cerrando los ojos empezó a sudar un poco. Para sentarse de golpe.

—No fui por las baterías— se dijo al fin recordando su plan inicial.

*En otro lugar*

En una oficina ya hacían dos personas que se trataban de dos mujeres mayores, una con ropa casual y otra detrás de un escritorio con un traje de oficina.

—¿Está segura de esto? Claramente en el testamento pide que usted se haga cargo— pregunto la señora con traje.

La otra mujer asintió para ver decidía a la señora de traje.

—Si, se que fue un pedido de mi hijo y mi cuñada, pero hay alguien más que puede cumplir ese puesto mejor que yo—

La señora de traje suspiro.

—A veces no se que pasa por tu cabeza, María—

María era una mujer mayor con algunas canas que demostraba estar entre los 49 años.

—Vamos, eres mi trabajadora social. Sabes que mis decisiones siempre son buenas—

La trabajadora social miró a la mujer con expresión plana.

—Dejame decirte que no siempre—

—Bueno, la mayorías de las veces—

Mientras tanto, afuera de la oficina, en una silla ya estaba alguien sentado con una mirada perdida.

*Más tarde*

—Haber… Repite eso de nuevo— pidió William creyendo haber escuchado mal.

—Ya me oíste— dijo María.

La mujer empujo ligeramente a la niña hacia enfrente para toparse de frente con William.

La niña tenía unos 7 años, su cabello era negro y lacio hasta los hombros y en sus brazos cargaba un peluche de vaca. La niña le fruncía el ceño a lo que William le regreso la mirada.

—Te encargó que cuides a Atenea—

De todas las cosas que pudieran pasar, no espere que está fuera a ser la más inesperada. Lo único que puedo pensar es que esto es ahora una completa mierda.

—¿Tiene que ser una broma? Es una broma ¿Verdad mamá?— pregunto William sin créer.

La mujer negó con su cabeza.

—No, desde ahora eres el tutor legal de Atenea—

—Dices buenos chistes pero ¡No! ¡No! ¡No! ¡No lo haré! ¡Y no me vas a convencer! ¡Además de que es un encargó repentino!— exclamó cruzándose de brazos.

Se negó para al final cruzar miradas con la niña, ambos viéndose seriamente.