Despistado

Sinopsis

BaekHyun era propenso a la torpeza y las caídas estúpidas, pero en todos esos años en los que por culpa de sus descuidos, había ido a un médico, ninguno había sido tan jodidamente sexy como el doctor Park ChanYeol.

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Completado
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18+

Capítulo único

Siempre le habían dicho que tenía mala suerte. BaekHyun era propenso a la torpeza y las caídas estúpidas, sus pies se enredaban solos o buscaban cualquier elemento sobresaliente del terrero, por ínfimo que fuera, para chocar y colapsar. Y si al menos cayera con algo de dignidad, no se quejaría. Pero había descubierto mucho tiempo atrás que la televisión mentía y que las caídas no eran ni a cámara lenta ni existía alguien con la capacidad de rescatarte heroicamente antes de dejarte algo más que pares de tu cuerpo en el suelo.

No obstante, no le gustaba ser llamado torpe, porque la definición en cualquier diccionario oficial era: Que se mueve con dificultad, y BaekHyun no se movía con dificultad, simplemente encontraba obstáculos imaginarios que lo hacían permanecer menos tiempo en vertical de lo que le gustaría. Otra definición podría ser Rudo, tardo en comprender, y él no era ninguna de ambas cosas, mucho menos feo, tosco, falto de ornato. Ser llamado desmañado tampoco era de su gusto, porque no le faltaba maña, sólo algo de coordinación en momentos cruciales.

Tener mala suerte no era algo que él se aplicara a sí mismo, a decir verdad. La suerte era un encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual. Una circunstancia casual que puede ser buena o mala. Quizá sí se podía decir que era mala suerte que de todas las personas del comedor estudiantil, fuera BaekHyun quien pisara esa cáscara de plátano, con trece años, un grano particularmente feo y el pelo revuelto, lo pensó, hasta lloró en la enfermería.

Pero con el paso del tiempo, se negó a achacar todo a mala suerte, porque eso implicaba que era desafortunado y BaekHyun creía que no todo tenía una razón y un motivo. Para que algo ocurra, primero debe haber un motivo y entonces se producirá una consecuencia.

Él prefería decir que era algo despistado. Desorientado, distraído, que no se da cuenta de lo que ocurre a su alrededor. Y acertaba. BaekHyun sabía que esa era la fuente de su desgracia principal, porque él era habilidoso, capaz e inteligente -y lindo-, pero tenía la mala costumbre de abstraerse en sus pensamientos y confiar en que sus pies recordarían el camino que pisaba, sin que ninguna cosa hubiera cambiado en ese lapsus de tiempo donde él no estaba mirando su alrededor.

No era mala suerte, él mismo era la causa y sufría el efecto.

Con este conocimiento y con años de experiencia en su espalda -nada más y nada menos que veinticinco-, BaekHyun fue optimista cuando se torció el pie dentro del auto de WooHyun. Pudo reconocer que fue patético, porque el tipo intentaba meterle la lengua hasta la campanilla y bajarle los pantalones y su jodido coche era muy caro, deportivo y llegaba a velocidades estratosféricas que no estaban permitidas en carretera, no obstante, no tenía asientos traseros y la movilidad se veía reducida cuando había dos personas en un solo asiento.

Su coxis le dolía como la mierda por haberse clavado el freno de mano y aún no entiende cómo se dobló el tobillo en mala postura. BaekHyun creé que fue cuando pensó que WooHyun se veía como Ken con su reciente tinte rubio y lo imaginó cantando Barbie Girl, se rió y el hombre le metió la mano en el culo, cerca de su cavidad, sobresaltándolo.

A decir verdad, no se detuvo por el dolor en el tobillo. BaekHyun le dio esa patada a WooHyun muy cerca de sus testículos y su futura descendencia, porque recordó que él no estaba buscando sexo con esa cita y que liarse con un tipo que tiene fama de jugador empalagoso, no era su mejor movimiento para salir de la soltería.

Tampoco era genial estar una noche de viernes, ups, sábado ya, a las dos de la madrugada, sentado en la salita de espera de urgencias porque le dolía el tobillo y apenas podía apoyar el pie en el suelo. Mucho menos si sabías que fue intentando follar dentro de un auto.

Por supuesto, WooHyun no estaba con él. Después de su amenaza a su aparato reproductor masculino, lo sacó del coche bastante ofendido, le escupió algunas palabras que incluyeron maldito, hijo de puta, bastardo y frases como tú te lo pierdes, mi polla no te necesita, ni me ponías tan caliente, zorra calientapenes, BaekHyun entendió que debía tachar a WooHyun como un posible polvo de emergencia en un día donde el alcohol era tu único amigo y se buscó su coche, para ir al hospital.

Jugó en su móvil un juego estúpido donde tenía que matar zombies con plantas extrañas y pasó media hora de su vida en eso, hablando con la pantalla y farfullando palabras inteligibles, mientras un anciano que acompañaba a su mujer, lo miraba por encima del hombro y se ponía nervioso como él cuando un zombie se acercaba demasiado a la línea roja -si la atravesaban, perdían y lo invadían definitivamente.-

—Byun BaekHyun.

BaekHyun sonrió a la enfermera de moño muy apretado y la siguió cojeando. No se molestó en ofenderse por la falta de preocupación de la mujer, estaba acostumbrado a este tipo de trato en urgencias. Por algo tenía experiencia visitando centros médicos.

—Espera aquí, el doctor vendrá en seguida.

Se sentó en la camilla y balanceó las piernas de adelante hacia atrás, observando el consultorio, sin encontrar nada que pudiera ofrecerle real entretenimiento. Aburrido, dejó correr los minutos, mordisqueándose los labios, sabiendo que este era un mal hábito que hacía que se le cortaran los labios después.

—¿Byun BaekHyun? Soy el doctor Park.

BaekHyun alzó los ojos y tuvo ganas de maldecir, gritar mi doctor es sexy y enterrar la cabeza en algún sitio, dónde sea. A lo largo de su vida, había estado en muchos hospitales, centros médicos y enfermerías escolares, lo habían atendido diferentes doctores, hombres, mujeres, altos, bajos, gordos, flacos, jóvenes, viejos, feos y guapos. Pero en todos esos años en los que por culpa de su descuidos, BaekHyun había ido a un médico, ninguno había sido tan jodidamente sexy como el doctor Park.

—¿Te encuentras bien?

El doctor se acercó a él mirándolo fijamente y BaekHyun no supo si estaba divertido de su boca abierta y expresión de idiota, o preocupado de que tuviera una conmoción cerebral por algún golpe fuerte contra algo duro.

—Sí, sí, estoy bien.

El tipo era grande, enorme, calculaba que alcanzaba el metro ochenta y lo superaba, su cabello negro estaba algo despeinado, seguramente debido al estrés laboral, aunque en un principio estaba colocado hacia atrás y sus rasgos eran varoniles y atractivos. En unas cuantas zancadas, BaekHyun lo tuvo a dos centímetros de distancia con una linterna en sus manos grandes, acorde al tamaño de sus pies, y se perdió un poco en los ojos oscuros que continuaban observándolo y comprobando sus pupilas o lo que sea.

—¿No eres muy sexy para ser doctor? —un qué silencioso gritó entre ambos. El médico se detuvo, la linterna enfocó la camisa azul de BaekHyun y éste entendió qué carajo dijo. —Quiero decir, joven.

—Gracias, supongo. Mis pacientes normalmente no me dicen nada como eso, no me dicen nada en absoluto. —parecía divertido con la situación y él lo miró buscando una respuesta a sus palabras. —Soy pediatra.

—¿Fue una manera sutil de la mujer de la entrada de decirme que parezco adolescente? —preguntó BaekHyun

—No te lo tomes como algo personal, estaba de guardia y te tocó, aunque a decir verdad, sí que pareces sexy, digo joven. —lo dijo naturalmente, dejando la linterna dentro del bolsillo de su bata.

—¿Cómo te llaman los niños?

—Doctor gigante es el más habitual. ¿Qué te duele, BaekHyun?

—El tobillo. —le indicó el pie derecho con la mano y una mueca.

El doctor se sentó en un taburete y comenzó a desatarle los nudos del zapato, BaekHyun se dedicó en ese tiempo a mirar fijamente al hombre, dándose cuenta de sus largas pestañas o que sus orejas sobresalían un poco por detrás del pelo, pero sobre todo, le miró las manos y las venas de éstas.

—¿Qué te pasó?

—Un tío me intentó follar dentro de su coche y no salió bien. Mucho caballaje y poco espacio. No te lo recomiendo.

El hombre alzó la mirada a la vez que que las cejas y notó su expresión divertida.

—Lo tendré en cuenta en un futuro.

La siguiente media hora consistió que ChanYeol toqueteando su tobillo y tras unos cuantos chilliditos mal disimulados de su parte y un te lo has torcido, tendré que vendártelo, su pie estuvo envuelto en un vendaje fuerte. BaekHyun tomó la receta médica con un antiinflamatorio y analgesico y la recomendación de no apoyar el pie, ni forzarlo más de la cuenta.

—No más intentos de tener sexo en el coche para ti. Díselo a tu novio.

—Oh, tranquilo, no volveré a intentarlo, es incómodo. —negó con la cabeza, moviendo la mano. —WooHyun no es mi novio, es el primero que me respondió de mi lista de contactos cuando quise ir al cine. Y no creo que él quiera follar conmigo, no desde que amenacé a su descendencia con una patada. —se encogió de hombros.

El doctor Park sonrió y BaekHyun aún sentía que el hombre se divertía con él, pero no le importó especialmente, no cuando sus manos eran tan grandes y varoniles y el tipo era tan jodidamente caliente.

—BaekHyun.—lo detuvo con su voz y al girarse lo tuvo de frente, extendiéndole una paleta. BaekHyun miró el dulce y al doctor, casi sin entender durante un segundo. —Por ser un buen chico.

Él tomó la paleta, rozando los dedos con los suyos.

—¿Soy el paciente más mayor al que le has dado una paleta de fresa, doc?

—Eres el paciente más sexy al que le he dado una paleta. —el tipo se había inclinado, su confesión fue un susurro ronco y grave, sólo entre ellos. Ante su mirada atónita, volvió a alzarse en su altura, le sonrió y acarició su cabello. —Ten más cuidado, BaekHyun.

BaekHyun salió esa noche de urgencias con una paleta de fresa en la boca, el pie vendado y una sonrisa grabada a fuego gracias al doctor Park.

***

Amaba su profesión. Desde los once años sabía que quería ser médico, lo tenía tan claro como que era un genio jugando a las cartas pokémon y que iba a ser un gran entrenador. Supo que iba a especializarse en pediatría a los dieciséis y ChanYeol nunca había dudado de la carrera que había elegido ni se había sentido decepcionado o falto de fuerzas. Quería ser doctor, pediatra, eso era todo.

Sin embargo, pese a llevar dos años en el hospital de Seúl, ChanYeol se sentía un tanto desilusionado y hasta cansado del sitio. Tendría que estar acostumbrado, estudió una carrera que lidiaba con la muerte cara a cara y joder, ChanYeol sabía que no podía salvar a cada paciente, pero era realmente frustrante encontrarte atado en un sistema que no ofrecía los suficientes recursos para todos, donde los pacientes se aglomeraban en las salas de urgencia y los médicos no daban más de sí para atenderlos a todos.

ChanYeol se sintió algo cobarde por huir, pero lo hizo de todas formas. Buscó trabajo en una academia privada de secundaria que anteriormente, le había ofrecido un puesto de trabajo y que él rechazó por el Hospital de Seúl.

A decir verdad, la razón por la que rechazó la primera vez el puesto fue porque él acudió a esa academia y sabía que era un centro estudiantil elitista para adolescentes de padres influyentes y con dinero. Además, volver a ver al director, el cual tenía desde hacía veinte años la misma cara y sonrisa perturbadora, le causaba escalofríos.

La ventaja de no ser profesor, en cambio, era que no tenía que ir a las jornadas de acogida y que tampoco necesitaba una gran visita turística por la escuela, así que empezó a trabajar el mismo día que se iniciaron las clases. La cara de felicidad de los alumnos era la misma que ponía él cuando venía su tía MinSun a comer en navidad y le tiraba de las mejillas.

—¿Crees que nos toque Byun-loco este año?

—No lo sé, espero que no, es tan cabrón.

—Pues yo espero que sí, al menos tiene un buen culo que mirar.

ChanYeol frunció el ceño por ese fragmento de conversación que escuchó de unos adolescentes delante de la puerta de su clase. ¿Se suponía que hablaban de su profesor? Los adolescentes estaban echados a perder, se dijo encaminándose a la enfermería.

Siendo franco consigo mismo, pasó una mañana aburrida leyendo un libro porque allí no venía ni el espíritu santo hacerle una visita. Y joder, no es que quisiera que esos niños ricos se enfermaran por comer ancas de rana -o lo que sirvieran en la cafetería- pero fue un cambio brusco de lo que era trabajar en el hospital a lo que era estar allí.

Quizá por eso, su mente divagó hasta llegar al recuerdo del joven que conoció en la sala de urgencias con un esguince en el tobillo por intentar follar dentro de un auto. Byun BaekHyun. Jamás tuvo un paciente como aquel y fue extrañamente divertido, raro, pero jodidamente caliente. Muy sincero e inocente, a lo mejor.

ChanYeol era realista, no volvería a ver al pequeño hombre nunca más si no lo había hecho en aquellas tres semanas antes del inicio de las clases y de su cambio de vida radical. No obstante, el destino era una mieda y le gustaba a veces abofetearte en la cara con momentos absurdos e incómodos y situaciones surrealistas de comedias románticas que solían ser éxitos en taquilla por la aparición de ciertas estrellas del cine.

Su bofetada en la cara llegó con Byun BaekHyun entrando por la puerta de su despacho sin tocar -o quizás sí tocó pero no lo escuchó- Sabía que su cara era un poema al verlo, algo que no se podía aplicar al otro, porque se sentó enfrente de él, casi como si fuera un amigo de toda la vida que ha llegado tarde a una reunión.

—Oh, tú eres el doctor sexy de la otra vez.

Definitivamente, ese hombre o no tenía filtro o sabía fingir inocencia de puta madre.

—Byun BaekHyun ¿has vuelto hacerte un esguince haciendo poses diferentes en el sexo?

—Nah, es muy temprano para practicar sexo, además ¿con quién lo haría? Tengo que ser un buen ejemplo para mis estudiantes y no darle ideas como follar en la enfermería. —meneó la mano en el aire, riendo por su chiste.

—¿En qué puedo ayudarte entonces?

—Verás, Doctor Sexy…

—Park. Me llamo Park ChanYeol.—no lo corrigió porque no le agradara el apodo, de hecho sonreía de oreja a oreja, pero quería presentarse.

—Sexy me gustaba más.—murmuró para sí mismo el otro desviando brevemente la mirada, para luego encontrarla con la suya.—ChanYeol. Uhm, Doctor Park, el caso es que me he caído en clase. Intentaba coger la estúpida regla que mis lindos estudiantes decidieron poner sobre la pizarra y bueno, no salió bien.

ChanYeol se levantó de su asiento, rodeando el escritorio y colocándose a su lado. BaekHyun lo miró desde allí y hasta parecía confundido con su flequillo castaño cayéndole en un ojo y casi parecía tonto que ese tipo pequeño fuera profesor.

—¿Por qué tus alumnos te colocaron la regla allí?

—Son niños. Lo encontraron divertido.—bufó el chico, como si eso lo justificara. —Puede que a veces sea un poquito exigente con ellos. —murmuró al final.

No pudo evitar acordarse de la pequeña conversación entre esos adolescentes y tuvo sentido que quisieran hacerle la vida un poco más difícil a su profesor, al que le decían cabrón y que tenía buen trasero.

—¿Qué te duele?

—La espalda, el coxis.—sep, tenía sentido que lo hicieran subirse a una silla para observar bien su retaguardia.

ChanYeol lo hizo levantarse y lo hizo pasar a la enfermería en sí, ya que este era su despacho. Una vez allí, BaekHyun se sentó en una camilla y lo revisó, palpando la zona afectada.

—A simple vista no pareces tener nada grave, aparte del dolor inicial por el golpe. Te daré unos analgesicos y si el dolor persiste puede tratarse de una mala postura al caer que te haya provocado una distensión muscular.

—Vaya primer día de clases ¿eh? —rió BaekHyun que pese al dolor, se lo tomaba de buen humor.

ChanYeol sonrió a su vez, alegrándose de haberse vuelto a encontrar con ese pequeño tipo que parecía a simple vista tan patoso y despistado. Tanto como para no darse cuenta de que sus alumnos le miraban el culo.

***

Para el tercer día de clases, BaekHyun ya se había hecho algo así como amigo de Park ChanYeol, alias doctor sexy, y comían juntos. También, resultó que no sufrió de una distensión muscular y con los analgesicos se le calmó el dolor y no regresó. Fue un gran alivio. No quería empezar su primera semana de esa forma, aunque procuraba tomárselo con humor.

Por eso, trató de contagiar de buenas vibraciones a sus alumnos y en un intento de organizarlos, les marcó los trabajos que tendrían que hacer en este trimestre, así como los libros que tendrían que leer, recordándoles que me daré cuenta si no los leen y solo ven la película o buscan resúmenes en internet.

Procuró ignorar los insultos que escuchó hacía su persona y se sentó en la cafetería con aire feliz, al lado de ChanYeol y el profesor de deportes, JongIn.

—¿Ya estuviste marcándoles trabajos a los chicos? No dejaban de quejarse de tu maldad en mi clase. —le dijo el profesor más joven con una sonrisa divertida en los labios.

—No fui malvado.—se quejó de forma infantil.

—BaekHyun, en serio, leer Tormento es una maldad casi tan grande como que alguien te ponga un plato más en el fregadero cuando ya había terminado.

—Deben leer los clásicos, JongIn. —hizo un rictus con la boca. —¿Verdad, ChanYeol?

El doctor se giró con los palillos en la boca, mirándolos como si hubiera sido pillado en una travesura, o así lo definió BaekHyun, quizá ya acostumbrado a su papel como profesor.

—Sí, sí, claro.

—Lo que él diga no cuenta, hyung. —lo descartó JongIn con picardía.

—¿Por qué no? Es más listo que tú, estudió medicina.

—Es de ciencias, Baekkie. ¿De verdad le ha servido para algo leer Tormento, el Lazarillo de Tormes o Poemas y leyendas?

BaekHyun le golpeó en el hombro con fuerza, haciendo que JongIn huyera de él y le frunciera el ceño.

—Tú haces a los chicos correr en pruebas estúpidas que solo sirven para aumentar la competencia entre ellos, JongIn. ¿Crees que eso le ha servido de algo al doctor sexy? Entonces cierra el pico y no te metas con mis clases. —le soltó de un tirón, metiéndose acto seguido un trozo de carne en la boca, ofendido.

—¿Doctor sexy? —murmuró JongIn, mirando a ChanYeol de reojo.

—Es mí doctor sexy, tú no puedes usar ese apodo. Búscate tu propio doctor. Y come. —le metió un trozo de lechuga en la boca y sonrió feliz mirando a ChanYeol.

Quizás estaba actuando de forma impulsiva y hablaba de más, pero BaekHyun nunca sabía cuándo era apropiado o no decir una cosa y él simplemente, hablaba y decía lo que sentía en el momento. Y él al conocer a ChanYeol antes de que empezara a trabajar allí, se sintió especial y que carajo, era su maldito apodo.

—¿Estás bien con eso?

—Sería raro que JongIn me llamara doctor sexy.—se encogió de hombros el otro, haciéndolo sonreír más grande.

—Perfecto. No me gustaría que le dieras una piruleta a él.

JongIn tuvo un ataque de tos y ChanYeol medio se sonrojó, o así lo cree, aunque BaekHyun no entendió muy bien el motivo. No dijo nada malo ¿cierto? Quería seguir siendo el único paciente adulto al que ChanYeol le había dado una piruleta.

***

ChanYeol descubrió fácilmente que los adolescentes de esa academia eran unos irrespetuosos, y no porque le hubieran hablado mal a él. Lo que se comentaba en los pasillos era peor, según él, aunque no incluía al Doctor Park y sí al profe Byun-Loco o culo bonito o algún otro apodo que se les ocurriera.

Iba de regreso a la enfermería después de tener que revisar la tensión del director, cuando divisó a BaekHyun. El hombre iba dando saltitos, su aura era más colorida y feliz que la de cualquier personaje de anime y por la cara de alguno de los alumnos que permanecían dentro del aula de la que acaba de salir, dedujo que les había puesto un examen.

Lo temible fue la mirada obscena de algunas chicas y chicos sobre el trasero de su profesor, murmurando entre ellos que me lo follaba si no fuera tan cerdo. ChanYeol siempre tuvo buen oído y paciencia, era como sus dos habilidades más importantes, después de su memoria fotográfica de la que nadie se sentía impresionado, porque burlarse de la analogía de tener orejas grandes y buena audición era prioritario.

De cierta forma, le irritaba de sobremanera la forma en la que murmuraban sobre BaekHyun a sus espaldas y que el hombre ni siquiera se diera cuenta. Pero empezando ya su tercera semana de clases, sabía que BaekHyun era despistado, no contaba con un filtro cerebro-lengua y que su culo llamaba mucho la atención -a él también-

Aceleró el paso, zancadas largas comiéndose el espacio entre ellos, mientras los alumnos seguían esperando la llegada del nuevo profesor con la esperanza de que no apareciera en la vida y tuvieran hora libre. No obstante, antes de alcanzarlo, vio el pie en el camino de BaekHyun antes de que este pasara, mirando como siempre a cualquier otro sitio.

—BaekHyun.

ChanYeol enredó sus brazos en la cintura del otro, justo cuando su pie se encontró con el obstáculo en el camino que no estaba puesto al azar y tiró de él, casi levantándolo en el aire. BaekHyun casi parecía divertido, sonriéndole, aunque al principio se sorprendiera, lo dejó a un lado del camino y ChanYeol miró al adolescente.

—Tú eres el crío que vino el viernes a la enfermería fingiendo dolor de estómago. No me hagas cambiar de idea acerca de firmarte la justificación de clases.

El alumno no era feliz con la idea de ser retado, probablemente porque su padre era rico y tenía todo lo que quería, y no lo decía él, lo decía su reloj caro. Luego, tiró de la mano de BaekHyun y continuaron caminando.

—¿Además de doctor sexy eres caballero caliente?

ChanYeol lo miró, encontrándose con las largas pestañas de BaekHyun y su sonrisa pícara.

—Tienes que tener más cuidado, BaekHyun. —lo regañó suavemente. —Ese chico te estaba poniendo la zancadilla.

—Y tú lo amenazaste con chivarte de que fingía dolor de estómago.

—Hablo en serio, tienes que fijarte más.—insistió.

BaekHyun cambió de peso las carpetas que llevaba y ChanYeol le tendió los brazos en automático, para cargar parte del peso. El hombre aceptó, frotándose los hombros, pero seguía sonriéndole como si fuera la persona más feliz del planeta.

—Estoy acostumbrado a que me digan que tengo que tener más cuidado y fijarme más en mi alrededor. —por un instante, se lamentó, pero BaekHyun no había terminado.—Pero eso lo acompañan con un torpe o tienes mala suerte. —puso las manos en sus caderas. —¿Sabes? No me gustan esos vocablos, su definición, lo que implican. Soy una persona distraída y en parte soy la causa andante de mis desastres. —le dio una sonrisa, esa que le recordaba a un niño. —Tú no me has llamado así. Empiezas a caerme bien.

—Creía que ya te caía bien.—le dijo un tanto confuso.

—Puede. Sobre todo me parecías sexy.

—¿Ya no? —alzó las cejas con coquetería.

BaekHyun rió.

—Toma, ChanYeollie, por ser un buen chico. —tiró de su corbata, acercándolo a su cara y metiéndole una piruleta de fresa en la boca.

A ChanYeol no le daban una paleta desde que dejó de tener que ir al pediatra y sonrió como un crío comiéndosela, mientras veía a BaekHyun menear sus caderas por el pasillo. En parte comprendió por qué sus alumnos lo miraban. Tenía un buen culo.

***

Es sus horas libres solía ir al despacho del doctor y corregir tareas, exámenes y trabajos. Aún estando a principios de curso, BaekHyun no le daba un respiro a sus alumnos y le gustaba ponerles deberes, algo que ciertamente todos los chicos no valoraban, dado la caligrafía con la que entregaban sus cuadernos.

Muchas veces, ChanYeol continuaba con su rutina de leer libros y BaekHyun se quedaba absorto en su propio trabajo y ninguno de los dos cortaba el silencio hasta que tocaba el timbre o el doctor le indicaba que era tarde. Pero lo cierto era, que podían estar cómodamente en silencio sin necesidad de intercambiar muchas palabras para entenderse. Eso era agradable.

Aunque había días donde BaekHyun se sentía decepcionado de no inculcarle a sus alumnos que la literatura era algo más que autores antiguos y textos escritos en un lenguaje poético casi indescifrable y tenía que respirar ante tanta falta ortográfica que encontraba. Esos días, miraba a ChanYeol durante un rato, hasta que él se daba cuenta o el propio BaekHyun hablaba.

—¿No te aburres aquí? —ChanYeol apartó la vista de Tormenta de espadas y lo miró, como si aún estuviera en los Siete Reinos de G.R.R. Martin.

—No, por algo leo. —sonrió el hombre.

—Por eso mismo. Es el tercer libro que te veo en las manos en esta semana.

—Leo rápido.

—Lo noto. Memoria fotográfica, buena comprensión lectora, entiendo por qué eres médico especializado tan joven. Eras un inadaptado social. —le dice con tono normal. ChanYeol hace una mueca.

—Tengo amigos.—gruñó de manera infantil.

—Esa no es la cuestión. Como profesor de literatura alabo tu entusiasmo por la lectura, pero no dejo de pensar que eres un doctor y aquí lo máximo que puedes hacer es firmar justificantes de enfermedades fingidas y echar a los chiquillos cuando vengan a morrearse a la enfermería.

ChanYeol dejó cuidadosamente en el libro sobre la mesa, cuidando de marcar la hoja por la que iba, no dejando de notar que ya casi estaba terminándolo y preguntándose a qué mierda de velocidad leía ese tipo. No solo era sexy, era inteligente.

—Estaba harto del hospital cuando me fui. Me desilusioné, BaekHyun. —suspiró el hombre, tirando de su corbata. —Y ahora no hago nada. En parte siento que he huído de algo que me gusta por no soportar la presión, pero...no podía seguir allí.

BaekHyun asintió, poniéndose una mano en la barbilla y jugando con su bolígrafo rojo. La hoja delante de él tiene un deficiente y un gatito triste con un bocadillo. No te has esforzado lo suficiente, el gatito está triste y yo también. ChanYeol lo miraba de reojo entretenido cuando lo veía dibujarle animales a sus alumnos, susurrando chantaje emocional.

—Hay una clínica gratuita, podrías ir por las tardes, siempre se necesitan médicos por allí y creo que no tienen ningún médico gigante.

—Y sexy.

Ambos se miran y sonríen con complicidad.

***

Su ritmo de lectura baja con su nuevo trabajo social en la clínica gratuita y ChanYeol se empieza a sentir considerablemente más útil. Es una forma de practicar medicina, sabiendo que está haciendo algo bueno por los demás, sin tener que morirse de hambre porque tiene un magnífico sueldo.

Ya ha pasado un mes y medio desde el inicio de las clases, BaekHyun no ha sufrido más percances y ChanYeol ha tenido que enviar de regreso al mismo chico de regreso a clases cuatro veces en un mismo día, recordándole escalofriantemente a su amigo JongDae, el cual, por cierto, se burla de su tensión sexual mal reprimida.

—Te gusta el profe de literatura. No te culpo, está bueno. —le dijo echándose hacia atrás en la silla frente a su escritorio. Se había logrado colar dentro de la academia gracias a su arte para fugarse cuando estudiaban juntos allí.

—Quieres cerrar el pico para variar. No sabes una mierda.

—¿Qué no? Si no supiera que estabas hasta los cojones del hospital, diría que viniste a trabajar aquí por el tal Byun. Nunca olvidaré tu etapa de acosador. —se burló de él con la sonrisa gatuna en los labios.

—Pasé por una época oscura. —murmuró sombrío.

—Oscuro mi trasero. KyungSoo te metió una patada en los huevos para que lo dejaras en paz con tu mierda de fan número uno. Creí que te quedarías sin descendencia.

—Yo también.—admitió por lo bajo.

—Pídele salir.

—¿A quién?—interrumpió BaekHyun repentinamente, asomando su cabeza castaña por la puerta del despacho y mirándolos a ambos como si los hubiera pillado haciendo algo malo. —¿Quién eres tú? En horas lectivas no están permitidas visitas, a no ser que sean los padres.

—Soy un amigo de ChanYeol. Kim JongDae, gran arquitecto, maravilloso amante y un magnífico conversador. —se levantó JongDae presentándose con su voz seductora más vieja de su repertorio. ChanYeol tuvo deseos de comenzar ahorcarlo lentamente.

BaekHyun entró completamente en el despacho, tomándole la mano ofrecida con una sonrisa.

—¿Oh, así que, sí tienes amigos? —le dijo burlón. —Byun BaekHyun, profesor de literatura.

—Tú eres el famoso profe Byun. —JongDae en ese momento estaba en la gloria, mirándolo de reojo. Dejó ir la mano de BaekHyun y al girarse le vocalizó un es más guapo en directo. Lo triste era que tenía una foto de BaekHyun que le tomó en su despacho, cuando estaba distraído corrigiendo algo.

—No sabía que era famoso.

—Tu trasero al menos lo es. —le soltó su amigo con descaro, sentándose de nuevo en la silla con desparpajo. ChanYeol se llevó una mano al puente de la nariz, irritado. —Cuando me colé escuché algunos comentarios de los alumnos y de algún profesor.

—Gracias, supongo.—ladeó la cabeza BaekHyun, tomándoselo con humor. —ChanYeol ¿has visto mi bolígrafo rojo? Creo que lo dejé aquí ayer.

—Sí, sí, toma.

—Gracias.

Sus dedos se rozaron al intercambiar el bolígrafo y se quedaron mirándose como si JongDae no siguiera allí, observándolos con una sonrisa estúpida en la cara, analizándolos.

—¿Los dejo solos?

—JongDae. —lo llamó BaekHyun, sin dejar de mirar a ChanYeol.—No vamos a tener sexo en tu presencia. Lo que está ocurriendo es denominado como tensión sexual, pero no quiere decir que vayamos a ignorar tu presencia, le arranque la bata a ChanYeol y deje que me folle. —pero sus palabras fueron oscuras, sensuales y ChanYeol tragó grueso con las imágenes que le vinieron a la cabeza. —El día que decidamos llevar a cabo dicha fantasía y dejemos reprimir nuestros impulsos, no estarás aquí para verlo.

BaekHyun se guardó el bolígrafo en el bolsillo de su camisa, sonriéndole y cortando el momento.

—Un placer conocerte, JongDae. ChanYeol, me debes una paleta. —le guiñó un ojo antes de salir.

—Me cago en la puta.—maldijo JongDae. —¿Es normal que me haya puesto caliente?

ChanYeol negó, sin saber si deseaba golpear a su amigo o salir detrás de Byun BaekHyun y dejarse llevar por sus instintos y fantasías. No lo hizo, sin embargo.

***

ChanYeol le pidió salir de una forma algo estúpida y ridícula, sobre todo porque BaekHyun se estaba cayendo literalmente. Todo empezó con su alumno, YoonGi, el chico no dejaba de fingir dolores de estómago o en cualquier parte de su cuerpo para escapar de clases y al final, el doctor Park lo trajo de regreso al aula, agarrado por el hombro.

BaekHyun escuchó el toque en la puerta, la misma corriendo y vio a su alumno y al doctor ingresar. YoonGi no era feliz, cabe destacar.

—No está enfermo.

—YoonGi, siéntate. ¿Qué hemos hablado sobre contar mentiras? ¿Tengo que recordarte el cuento del niño cabrero que gritaba por el lobo y cuando el lobo vino nadie fue ayudarle?

Un murmullo y varios no, de nuevo, se alzaron en la clase. BaekHyun aplaudió, cortándolos. Su alumno se sentó en su pupitre con cara de pocos amigos y él suspiró, mirando a ChanYeol.

—Gracias, Doctor se...Park. —sonrió más ampliamente por su casi desliz.

ChanYeol le devolvió la sonrisa y dio otro paso dentro, tendiendole un cuaderno que justamente estaba buscando y no sabía donde dejó. Era rosa, con gatitos en la portada y pertenecía a JiSun.

—Oh, la estuve buscando.

Se acercó con emoción y ajetreo, no viendo la silla en su camino y tropezando. BaekHyun no se vio caer en cámara lenta, de hecho, estaba viendo los gatitos adorables y de repente, el suelo, aunque no se golpeó. ChanYeol de alguna maldita forma lo había agarrado, aunque estiró su pierna peligrosamente, casi resvalándose y haciendo un split torpe y doloroso, por la cara contraída del hombre.

La clase fue un revuelo de risas al verlos y BaekHyun se quitó rápidamente, murmurando su nombre varias veces mientras ChanYeol se dejaba caer cómicamente, cerrando las piernas y sujetándose el muslo derecho.

—¿Estás bien?

—Tienes que fijarte más, BaekHyun. —le dijo con una lágrima en los ojos que se negaba a dejar salir.

—Lo sé, pero a lo mejor me estoy acostumbrado a que me rescates. —le susurró. —¡Silencio ahora mismo o tendremos que hacer un trabajo sobre fabulas y moralejas para enseñarles algo de respeto por los demás!

La clase calló y BaekHyun sonrió.

—Tendré que compensarte. JiSun iba a ponerse a llorar porque perdí su libreta. —le murmuró, ayudándolo a ponerse de pie, de espaldas a los alumnos.

—Sal conmigo el viernes. Iremos a ver una película.

—¿La que yo quiera?

Y así terminaron en el cine viendo Drácula, la leyenda jamás contada, aunque BaekHyun ya la hubiera visto, a ChanYeol no le apasionaran los vampiros y a los cinco minutos de película, intercambiando comentarios, palomitas y coca cola, terminaran besándose. Eso también fue algo absurdo, porque no fue como en las películas, cuando sus manos chocan en el bote de palomitas, sus ojos se encuentran y entonces hay una chispa y zas, beso.

—¿Sabes, doc? Sigo pensando que eres el doctor más sexy que he conocido. —le murmuró acercándose a él mientras la banda sonora comenzaba. —Lo que quiero decir, es que eres atractivo.

—Lo había entendido. Tú también lo eres.

BaekHyun sonrió, metiéndole una palomita en la boca.

—Normalmente, cuando mis alumnos llevan a sus amigas al cine en una cita es para meterles mano y besarse. Son encantadores.

—¿Estamos en una cita?—preguntó ChanYeol alzándole las cejas con voz ronca.

—Yo diría que sí. —parpadeó coquetamente.

—¿Quieres que te bese?

—Si lo pides no es divertido. —hizo un puchero adorable.—Pero podrías hacerlo en algún momento de la película. No seré yo quien te rechace, es decir, eres sexy....

ChanYeol lo tomó por la barbilla y lo besó, cortándolo. Al principio fue un choque de bocas, incómodo, luego, cambiaron el ángulo, la lengua de BaekHyun exploró el labio inferior del otro con curiosidad y entonces casi el refresco que había entre ambos se derramó, porque no llegaban para estar completamente unidos y tocarse.

Drácula y su leyenda no fue relevante en ningún sentido y BaekHyun salió del cine con los labios hinchados y la mano entrelazada con la más grande de ChanYeol.

***

Si alguien le preguntaba, no le gustaban los festivales escolares, menos cuando eran de deportes, menos en esa estúpida academia que fomentaba la competitividad entre alumnos. ChanYeol nunca fue bueno en deportes. Era alto y ahí se acababa cualquier capacidad deportiva que pudiera tener. Su altura no incluía flexibilidad, coordinación o algún tipo de maña para encestar una pelota o meter gol.

Simplemente, él sí era torpe.

Su participación en este festival iba a ser solo en carácter de asistencia sanitaria. Iba a ser un espectador. Pero no dejaba de rememorar sus vergonzosos festivales donde fue un alumno más, uno desgarbado, cuatro ojos y con el pelo demasiado largo y rizado, tropezarse en la carrera de obstáculos y caer de narices, por poner un ejemplo de tantos.

BaekHyun en cambio lucía radiante, como siempre. El hombre se tomaba todo con optimismo y ese día llevaba un chándal de un escandaloso color morado y una gorra.

—¿No te gustan los festivales deportivos?

—No mucho. Los deportes no se me dan bien. —pateó una piedra, sin mirarlo e incluso él admitió que se veía infantil para un hombre de su edad.

—Tonterías. —bufó BaekHyun. —Deberías ser mi pareja. —él lo miró, alzando las cejas.—Mi pareja en el festival, digo. —se lamió los labios y ChanYeol murmuró un joder, absorto en la lengua.—Tengo un chándal morado que creo que te quedaría muy bien.

—¿Tengo alguna opinión en esto?

—No realmente. —se encogió de hombros feliz.—Necesito una pareja y los demás profesores dicen que doy mala suerte y en esa academia todos quieren ganar.—se notó su disgusto al pronunciar mala suerte.

ChanYeol no sabe muy bien cómo terminó embutido en un chándal morado que al final no le quedó tan bien y el pantalón le quedaba visiblemente por encima de los tobillos, destacando más su altura, por si el color no era lo suficiente llamativo.

—Yo creo que te ves lindo.

—Prefería ser sexy.

—Cuando estés sudando y te quites ese chándal, serás sexy, doc. —le murmuró cerca de los labios, más cerca de lo que debía si tenían en cuenta que habían salido al patio y ese no era un comportamiento adecuado entre adultos en un centro educativo.

La mañana se fue relativamente deprisa, pese a todo y reconoce que en algún punto, se lo pasó bien. Sí, se rieron de ellos, porque eran lentos, descoordinados y ChanYeol y su trasero estuvieron muchas veces en el suelo, algunas veces incluso con BaekHyun sobre él, pero valió la pena por ver la sonrisa del tipo.

El punto culmine del festival fue la carrera en la que corrían ambos con tobillos y muñecas unidos y lo hacían alrededor del centro educativo, completando cada ciertos metros algunas pruebas que si no pasaban, no podrían avanzar. Esta vez, fue BaekHyun quien cayó primero, raspándose la rodilla.

—Estoy bien. —le dijo con una sonrisa.

Sin embargo, ChanYeol desató los nudos de sus pañuelos, quedando descalificados automáticamente y lo ayudó a levantarse para guiarlo a la enfermería. No fue hasta que todos los ignoraron completamente para seguir animando en la dichosa competencia, que ChanYeol lo cargó a estilo princesa y lo llevó dentro del edificio con una sonrisa suficiente estampada en la cara.

—Puedo caminar. No me voy a morir ni nada por el estilo, doc.

—Yo soy el médico, no tú, y el doctor sexy dice que tienes que ir en brazos. —su voz bajó una octava al responderle y BaekHyun se estremeció en sus brazos, agarrándose más a él y escondiendo la cara en su cuello.

En la enfermería lo dejó suavemente sobre una camilla y se preocupó de desinfectarle la herida y ponerle una bandita que terminó siendo de Pororo. Los niños no deben estar conformes con eso, murmuró BaekHyun divertido.

—Listo. No vas a morir.

—No me digas.

Y se quedaron en silencio, sin más. Las manos de ChanYeol a los costados de BaekHyun, apoyadas en la camilla. Desde aquella primera cita en el cine no se habían vuelto a besar, pese que mientras las luces estuvieron apagadas y Drácula continuaba hablando, sus labios no dejaron de conocerse. Quizás no tuvieron tiempo o no les hizo falta.

BaekHyun se impulsó primero hacía delante, cerrando los ojos. A ChanYeol se le antojó tan lindo en ese instante, con las mejillas coloreadas de rojo, que joder, lo besó. Pero fue diferente, porque esta vez ya se conocían y necesitaban más. Sus manos comenzaron a explorarse, BaekHyun aferrándose a la camisa y ChanYeol apoderándose de su rostro, deseando beberlo.

—Vamos a tener sexo. —le susurró BaekHyun al separarse, jadeantes y sonrientes.

ChanYeol no respondió, no tenía palabras, prefirió comenzar a desnudar al más bajo. Mierda, le gustaba, le gustaba muchísimo, desde que lo vio la primera vez en la sala de urgencias. Era tan especial, porque admitía que ese chico no tenía filtro en su lengua y decía las cosas que quería sin medirse y eso muchas veces, lo ponía caliente.

Marcó, besó y acarició la piel blanca que revelaba el estúpido chándal morado al caer al suelo y él mismo se desnudó, haciendo jadear a BaekHyun. Una mirada cómplice, solo una y supo que estaba perdido teniendo sexo en la enfermería con el profesor de literatura.

No obstante, valía la pena. Todo. Cada beso, cada dígito en el interior de BaekHyun, cada gemido y cuando lo penetró lentamente, con sus piernas rodeadas en la cintura y su boca contra su cuello, evitando así chillar, ChanYeol vio estrellas de colores y se dijo, mierda, cómo duré tanto sin esto.

Cómo duró tanto sin estar dentro de BaekHyun, porque era alucinante, perfecto y sentía que el tipo encajaba jodidamente bien dentro de sus brazos y quizá y solo quizá, estaba dejando que eso lo-que-quiera-que-sea-que-tuvieran fuera demasiado lejos. Al fin y al cabo, eran un doctor y un profesor, dos personas que se conocían hacía cuatro meses que solo habían tenido una cita y una tarde de besos.

Pero había atracción, mucha, y tensión sexual y era un hecho que ese jodido hombre le ponía el pene duro con su vaivén de caderas y ChanYeol se corrió muy fuerte dentro de BaekHyun, mientras él gemía su nombre en su oído.

Y le importó todo lo demás una mierda porque su nombre nunca sonó tan malditamente bien.

***

Después de una primera vez con alguien, BaekHyun decidía si quería volver a quedar o no con una persona. En su mayoría, era la señal para que él fuera un poco más atrevido en sus movimientos y le daba rienda suelta a su lado más juguetón. Y era un hecho que desde que conoció a ChanYeol a él le pareció el doctor más sexy que había visto en su trayectoria en centros médicos.

Tener sexo en la enfermería solo hizo crecer su fuego y eso lo llevó a entrar en el despacho del doctor en su hora libre a las once de la mañana con un renovado deseo en los ojos. ChanYeol lo miró sin comprender nada, hasta que se puso delante de su asiento, girándole la silla y se abalanzó en busca de sus labios.

—No es que me queje pero ¿hay algún motivo en especial para esto?

—Estoy caliente, ChanYeol y siempre quise hacer una cosa. De hecho, me lo imaginé desde que nos conocimos en la sala de urgencias.—susurró sobre su boca.

—¿Qué cosa?

BaekHyun sonrió llevando sus manos a su entrepierna y bajándole la bragueta. Observó con deleite a ChanYeol tragar saliva y a partir de ahí todo fueron maldiciones, sonidos obscenos y gemidos roncos.

No solía sentir deseos de hacer felaciones. A decir verdad, la mayor parte de las veces sus amantes se corrían demasiado rápido sin avisarle y a BaekHyun no le producía placer tragar semen, no en su mayoría.

Pero en este caso, le producía cierta morbosidad estar de rodillas chupándole el pene a ChanYeol mientras llevaba su bata blanca puesta. Y quizá era un fetiche extraño o un sueño húmedo y cliché, pero joder, se esmeró en cada lamida, succión y acompañamiento de su mano.

Y pese a que ChanYeol le anunció que iba a correrse con una voz ronca que le puso tremendamente caliente, BaekHyun tragó su semen, asegurándose de que él lo viera.

—Como comprenderás, no podía hacer esto contigo cuando nos conocimos sin que pareciera una película erótica donde por cualquier motivo se ponen a follar. —habló limpiándose los labios, como si nunca se hubiera cortado la conversación.

ChanYeol parpadeó y BaekHyun rió ante su falta de reacción. Le cerró la cremallera y se sentó en su regazo.

—¿Me das mi piruleta por ser un buen chico, doc?—le preguntó sugerente contra su oído.

—Creo que eso ya lo hice, Baekkie.

Le golpeó el hombro, pero aun así rió.

***

Salieron a comer pizza una noche de viernes y en los planes de ChanYeol no estaba JongDae ni su jodida sonrisa gatuna. Mucho menos, que mágicamente también apareciera allí JongIn. Decir que no era lo que esperaba era decir poco.

Su amigo se pasó la mitad de la velada contando anécdotas que lo avergonzaban en el noventa y nueve por ciento de los casos y JongIn se reía escandalosamente, añadiendo comentarios picantes a las ya de por sí directas de JongDae. Todo un espectáculo.

BaekHyun se lo pasaba bien, al menos.

—ChanYeol es un desastre en las citas. En serio. —continuó JongDae. —Trató una vez de tocar el piano frente a una chica del instituto y no solo se equivocó, sino que la tía le dijo que tenía novio. El tipo era jugador de fútbol ¿verdad, ChanYeol? Casi le da una paliza, no lo hizo porque ChanYeol era bueno en historia y le hacía sus trabajos.

—Uhm, así que tuviste una época heterosexual. —murmuró BaekHyun, mirándolo de reojo.

—¿Este? Sí, juraba que le gustaban las tetas hasta que conoció a KyungSoo y se convirtió en su fan número uno. Eso también acabó mal porque KyungSito sabe dónde golpear cuando alguien le toca los huevos, metafóricamente hablando.

—Entiendo. —comentó BaekHyun con la barbilla apoyada en las manos.

ChanYeol se golpeó la frente contra la mesa y decidió morir en ese momento. Lastimosamente solo logró que el pepperoni se le quedara pegado allí y pareciera más patético de lo que ya era.

—Pero es un tío decente. —terminó JongDae llevándose su sexto vaso de soju a los labios.

—¿Eso quiere decir que la tiene pequeña? —preguntó JongIn divertido.

Hijos de puta, los maldijo ChanYeol aún con la cara enterrada en su plato.

—No la tiene pequeña, de hecho, su pene está dentro del promedio de hombre y teniendo en cuenta que el promedio asiático no es muy alentador, diría que su miembro es grande. —argumentó BaekHyun como si estuviera dando una clase sobre Shakespeare.

La mesa se sumió en silencio y ChanYeol decidió probar suerte y alzar la cabeza, con el pepperoni en la frente. BaekHyun le sonrió, quitándole el resto con la servilleta.

—¿Le has visto el pene?

—¿Has follado y no me lo has dicho, bastardo?

El resto de la cena no fue relevante, porque la pizza se había terminado y a JongDae se le habían acabado las maneras de humillarlo. Además, JongIn no quería saber nada de la enfermería de la academia, después de que BaekHyun le soltara que era excitante follar con un doctor sobre la camilla de la enfermería.

—Gracias. —murmuró ChanYeol en la calle, con BaekHyun apretado contra él.

—¿Por qué? No mentí. Realmente tienes el pene grande.

—No me refería a eso, bueno sí un poco. —sonrió.

Pero en el fondo, estaba agradecido porque BaekHyun no había huido de él.

***

BaekHyun era un desastre con sus relaciones, tuvo las suficientes como para decir que no había encontrado aún a la persona adecuada para que pudiera lidiar con su forma única de expresarse, porque él no media lo que decía y terminaba a veces metido en problemas. Por no hablar de que era despistado, como a él le gustaba llamarse.

Un novio podía tomarse a mal que se distrajera en medio de una charla importante porque había recordado que no cerró el grifo del baño y probablemente le esté creado una gotera descomunal a su vecina de abajo. De hecho, detalles como eso o que no dudara en tararear melodías durante el coito porque su pareja no le estaba dando placer, lo hacían un amante algo desconsiderado.

No obstante, también se daba cuenta de que encajaba tan bien con Park ChanYeol que hasta era absurdamente raro que tuviera la medida justa para caber entre sus brazos y él apoyara la barbilla sobre su coronilla sin que esto fuera incómodo. No le criticaba sus comentarios fuera de lugar o que él fuera despistado. No lo llamaba torpe, desafortunado o cualquier otra mierda y simplemente, le sonreía y le hablaba con la mirada. Eso era algo que nunca tuvo con nadie. Complicidad.

—¿Qué te parece eso?

—Son camisetas de pareja, BaekHyun.

—Sí. —parpadeó repetidas veces.

ChanYeol hizo una mueca.

—Son cursis.

—Son lindas.

—Son rosas.

—El rosa es un color perfectamente varonil. No existen colores ni femeninos ni masculinos, sino personas que juzgan a otras por el color que usan en su ropa. —se cruzó de brazos. —Quiero esas camisas, ChanYeol.

—¿Me darás una piruleta después?

—Te dejaré que me acuestes en la cama y me des un beso de buenas noches en el pene.

—¿Eso te gustaría no?

Él asintió.

ChanYeol compró las camisetas y BaekHyun le obligó a ponérsela. Lo cierto es que sí que eran cursis. Cada una tenía un osito Rilakkuma, el suyo tenía un corazón con una cerradura y el del doctor una gran llave. Cuando se unían, se suponía que la llave encajaba en la cerradura del corazón. Una analogía perfectamente cursi y que valía que las mejillas de Chanyeol estuvieran sonrojadas cuando salieron de la tienda, bajo la atenta mirada del dependiente de la tienda -que según él no dejó de mirar a ChanYeol con ojos lascivos.-

BaekHyun le tomó de la mano, sonriéndole.

—Nunca he usado camiseta de parejas, me siento estúpido. —murmuró ChanYeol.

—Yo tampoco y admito que la camiseta puede que sí sea algo melosa. —¿Algo? replicó el alto con un hilo de voz, aún avergonzado. BaekHyun entrelazó sus dedos con más fuerza en los suyos más grandes. —Pero la analogía me gusta.

ChanYeol se miró a sí mismo durante un instante.

—¿Estamos saliendo?—preguntó como si se acabara de enterar.

—Eres mi osito Rilakkuma. —lo abrazó BaekHyun con tono dulzón, divirtiéndose por la cara de tonto del hombre.

—Prefiero ser Rilakkuma sexy.

Rodó los ojos y lo besó.

—Ahora eres mi novio, doctor sexy, todas tus paletas son mías.

—No tengo objeción alguna a eso, profe Byun.

FIN