Encantos gatunos

Sinopsis

BaekHyun estaba pensando en cuáles eran sus opciones para desayunar cuando la puerta de su dormitorio se abrió y él se quedó paralizado, joder. ¿Qué coño…? ¿Por qué había un híbrido mitad gato saliendo de su habitación? —¿Se puede saber por qué haces tanto ruido, humano? Me has despertado, joder.

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18+

Capítulo 1

BaekHyun no había ido a dormir a casa esa noche y estaba regresando a su apartamento a las siete de la mañana de un sábado que amaneció nublado y gris, amenazando con lluvia. Al menos esperaba que después de esa mierda de noche, no decidiera también el tiempo darle por culo, no estaba de humor.

Él había salido de clubs, lo que habría estado de puta madre, si no es porque el tipo que le había hecho ojitos en la barra no le invitó al ron con cocacola como BaekHyun esperaba y acabó con su orgullo, dejándolo plantado por una tía que claramente era más pechugona de lo que sería él nunca por obvias razones.

Encima del golpe a sus pelotas y que sus expectativas de acabar con su celibato de seis meses se fueran a la mierda, no le ayudó estar sobrio, y de hecho tuvo que mantenerse así desde las tres y media de la mañana, cuando JongDae decidió hacer el estúpido y comenzar a pasarse de tragos porque MinSeok se enojó con él.

BaekHyun no pasó una jodida noche feliz, no al menos como la que él hubiera deseado llena de besos húmedos y sexo caliente contra la pared de un baño, para qué engañarse. Más bien, estuvo una hora metido en el baño para tíos del club por los motivos equivocados y cagándose hasta en su querida madre por darlo a luz.

No era fácil lidiar con un JongDae ebrio, mucho menos uno que lloraba, decía mierda incoherente y vomitaba sin cesar. Tampoco fue fácil llevarlo de regreso a casa o lograr que MinSeok le abriera la puerta.

Regresó a su apartamento cerca de la zona universitaria caminando, ya que MinSeok no vivía tan lejos y BaekHyun no tenía paciencia para esperar el primer bus mañanero. Además, le vendría bien caminar un poco y despejarse, joder, aunque mirando ahora el cielo, ya no le parecía tan buena idea.

Y de hecho no lo fue. Cuando le quedaban tan solo unos veinte o veinticinco metros para llegar a su edificio una lluvia del infierno se desató. Por mucho que corrió, BaekHyun terminó empapado subiendo las escaleras de su jodido edificio que eran pocas ya que vivía en el segundo y eran solo dieciséis escalones.

Estaba bastante irritado cuando abrió por fin la puerta de su apartamento, maldijo muchas veces mientras se quitaba las botas militares, tirándolas en el recibidor con un ruido sordo, casi con rabia y se sacudió el pelo rosa varias veces antes de entrar completamente en su salón.

BaekHyun estaba comenzando a desabrocharse los botones de su camiseta negra y pensando en cuáles eran sus opciones para desayunar cuando la puerta de su dormitorio se abrió y él se quedó paralizado, joder.

¿Qué coño…?

—¿Se puede saber por qué haces tanto ruido, humano? Me has despertado, joder.

BaekHyun abrió la boca un segundo y luego la cerró dándose cuenta de que se veía ridículo. Miró al tipo jodidamente alto que acababa de salir de su habitación y casi le tembló en un tic nervioso su ceja izquierda cuando las orejas felinas de color plata del mismo se crisparon y su cola se movió a su alrededor, impaciente.

Era un puto híbrido mitad gato de esos, joder. Y mierda, normalmente cualquiera se alegraría de tener a uno en casa, porque los híbridos se habían vuelto más que simples mascotas para los humanos, volviéndose compañeros, amigos, incluso amantes.

Sin embargo, BaekHyun no estaba feliz y se podía ver perfectamente en su cara, primero porque él no había adoptado a ningún chico gato y dos, porque ese tipo alto de rasgos felinos había allanado su morada, y eso era algo que no le permitía ni al bastardo de JongDae.

—¿Qué coño haces en mí casa y cómo has entrado? —preguntó con las manos cayéndole a los lados de su cuerpo, formando unos puños apretados y el tono más hostil de su repertorio.

El felino bufó antes de responder.

—¿Todos los humanos son tan estúpidos? —replicó sarcástico. —Estaba durmiendo y entré por la ventana. —añadió como si fuera obvio.

A decir verdad, sí que era obvio. El tipo iba vestido incluso con ropa cómoda, unos pantalones elásticos y una camiseta de tirantes que dejaban ver sus brazos musculados y sus clavículas, ropa que no era suya, se fijó.

—Esta es mi casa. —remarcó las palabras, frunciéndole el ceño. —Vivo en un segundo ¿cómo diablos entraste por la ventana?

El chico gato volvió a resoplar, como si le hastiara hablar con él y eso cabreaba jodidamente a BaekHyun.

—Por la escalera de emergencia, dejaste la ventana abierta, por si vas a volver a preguntar. —se frotó el puente de la nariz y le dio un mala mirada. —Ahora cállate y deja de hacer ruido, humano, quiero volver a dormir.

—¿Qué? Esta es mi casa, no puedes dormir aquí. Y deja de llamarme humano con ese tono de mierda. Me llamo BaekHyun, imbécil.

El tipo se detuvo, él se había dado la vuelta para entrar de nuevo a su cuarto, y BaekHyun se fijó en su ajetreo, en que tenía un nombre tatuado en la nuca con tinta negra. ChanYeol, cree que ponía. No obstante, las palabras de BaekHyun lo hicieron detenerse, o quizás fue su tono agudo y alto el que le crispó las orejas, como si le molestara. De hecho, cuando él volvió a mirarlo se veía cabreado.

El chico gato dio dos zancadas largas y no supo si fue porque sus piernas eran jodidamente largas o su piso asquerosamente pequeño, pero lo tuvo plantado ante él en toda su altura, mirándolo con esos ojos negros en una mirada casi salvaje que lo estremeció por dentro, demonios.

—No lo has entendido, BaekHyun.—pareció bajar el tono de su voz a propósito cuando pronunció su nombre y BaekHyun frunció aún más el ceño, irritándose porque incluso le parecía sexy y ese hijo de puta había allanado su casa y dormido en su jodida cama.—Voy a vivir aquí.

Y al parecer también pretendía vivir con él.

***

BaekHyun dejó de discutir con el gato, después de darse cuenta de que era un caso perdido porque el bastardo era terco y arisco. Al menos, consiguió sacarle su nombre, el cual confirmó que era ChanYeol, aunque le pareció extraño que su nombre lo llevara tatuado en la nuca y no en una placa alrededor del cuello o que al menos tuviera un choker, como el minino de su amigo LuHan.

De todas formas, BaekHyun rodó por la casa, ignorando la presencia del tipo en su salón, así como sus ojos negros observando cada uno de sus movimientos, como si el intruso fuera él. Se encerró en el baño con un portazo, habiéndole gustado tirarle la puerta en la nariz y se duchó, quitándose por fin la ropa mojada.

Una vez duchado y con una muda limpia y cómoda puesta, salió del baño encontrándose con que ChanYeol dormitaba sobre su sillón. Su cuerpo estaba tenso y erguido, pero su cuello se llevaba la peor parte, mientras cabeceaba. No tardó mucho en sentir su presencia y abrió los ojos, dirigiéndolos con rapidez a donde estaba, parado enfrente a él con las manos en las caderas y los labios arrugados.

—Si vas a dormir, al menos acuéstate, idiota.

—Lo dice el que sale de casa sin paraguas y deja la ventana abierta.

—Anoche no estaba lloviendo y juraría que no dejé la ventana abierta.

—Encima tienes mala memoria. —bufó ChanYeol.

BaekHyun estaba irritándose con facilidad con el jodido gato.

—Aunque dejara la ventana abierta tú no tenías derecho de entrar en mi casa.

—De hecho, sí tenía derecho. —le dijo con tono prepotente. —Si la dejas abierta es porque no te importa que alguien entre.

—Sigue siendo mi casa. —intentó rebatir.

—Y yo sigo diciéndote que me voy a quedar aquí, BaekHyun. —le disparó sus ojos y su tono serio y BaekHyun no solo estaba cabreado sino que además, tenía que hacer un esfuerzo porque odiaba el tono grave del tipo.

—¿Por qué? Podrías haber elegido cualquier otra casa, joder ¿por qué tenías que elegir la mía?

Y sep, estaba quejándose como un niño, lo asumía, se daba cuenta y le daba lo mismo porque BaekHyun llevaba ya dos años viviendo solo, tenía veintidós y le gustaba su jodida libertad, intimidad e independencia, odiaba compartir piso y no tenía planeado adoptar a un chico gato por muy caliente que este pudiera verse.

—Me gusta. —se encogió de hombros con tanta naturalidad que a BaekHyun lo irritó.

—Pero yo no quiero compartir piso, demonios. —masculló entre dientes. —Yo no quiero adoptar a un jodido gato.

ChanYeol se levantó tan rápido que incluso asustó a BaekHyun. Lo tuvo a centímetros de su cuerpo en un parpadeó, su pecho pegado al suyo, sus ojos enojados clavándose en él como si quisiera atravesarlo y aunque no lo estaba tocando, BaekHyun se sentía intimidado, joder.

—Yo no necesito un puto dueño. No voy a ser tu jodido gato. ¿Te queda claro, BaekHyun? —sus labios estaban a nada de los suyos, su aliento cayó sobre sus mejillas y en conjunto todo el tipo le pareció demasiado caliente, pese a que mierda, el hijo de puta lo estaba increpando.

—Me queda muy claro, imbécil. —se las arregló para responderle, tragándose su nudo.

ChanYeol sonrió cínico y retrocedió dándole una mirada de superioridad.

—¿A dónde coño vas ahora? —preguntó irritado BaekHyun.

—¿Cuántas habitaciones hay en esta casa, BaekHyun?—era una pregunta retórica, lo sabía y no era necesario sumar uno más uno para darse cuenta de que se estaba adueñando de su habitación. —No hagas ruido.

El gato gigante ese le cerró la puerta en la cara, no de forma literal, pero le dolió en el orgullo de todas formas. No solo entraba en su casa, se adueñaba de ella y encima se quedaba con su cama.

***

El primer día con ChanYeol no fue fácil, principalmente porque BaekHyun no había dormido en toda la noche, tenía un mal humor de cojones y el puto gato le había quitado su cama además de su intimidad. Joder, si hasta tenía su propia maleta con sus cosas, ocupando su puto armario.

De todas formas, el híbrido se pasó toda la mañana durmiendo, mientras él se bebía una taza de café tras otra y trataba por todos los medios de avanzar con su trabajo para la universidad. BaekHyun estudiaba informática y los trabajos que consistían en proyectos por escritos en vez de en demostraciones práctica no se le daban muy bien, aunque de alguna jodida manera lograba aprobar, no sin romperse las pelotas antes.

Hasta más o menos las dos del mediodía, ChanYeol no salió de su encierro en el dormitorio. El hijo de puta se frotaba los ojos de una manera que hasta le pareció tierna, algo ridículo porque el híbrido ese era cualquier cosa menos tierno, y se notaba demasiado que acaba de despertarse. Traía su pelo plateado revuelto y la cola meciéndose de un lado a otro, como si su humor hubiera mejorado con el sueño.

—Tengo hambre.

—¿Y a mí qué me cuentas? —le lanzó con tono huraño.

—Es hora de comer. —frunció el ceño el otro, sentándose a su lado en la barra de la cocina.

BaekHyun lo miró aburrido.

—Yo desayuné hace un rato y no tengo hambre. —bufó. —¿Tú no querías vivir aquí? ¿No dijiste que no querías un dueño? Pues adelante, ahí tienes la cocina.

ChanYeol siguió la mano alzada de BaekHyun, indicándole los fogones y después regresó su mirada a él.

—¿Y con qué quieres que cocine, si parece que te han robado en la nevera?

Eso lo hizo sonrojarse y apartar la mirada del gato.

—Seguro que no sabes cocinar. —argumentó con rapidez para ocultar su bochorno. —Quieres vivir aquí, pero yo no voy a ser tu jodido criado.

—¿Llamas cocinar a preparar fideos instantáneos?—BaekHyun murmuró un ¿Has hurgado en mi basura, ChanYeol? Pero el tipo lo ignoró y siguió hablando. —Eres tú el que no para de decir que esta casa es tuya, por lo que eso me convertiría, según las costumbres humanas, en un invitado. —sus ojos centellearon con diversión. —Y creo que un traje de sirvienta te quedaría lindo, BaekHyun.

BaekHyun se sonrojó hasta la raíz del pelo, no sabe si por la idea absurda del tipo o por su voz ronca al susurrarle esa mierda o porque en general, ChanYeol lo estaba mirando con la clase de mirada caliente que no le habían lanzado en mucho tiempo.

—Que te jodan. —tartamudeó patéticamente al responder, echándose para atrás en el taburete y clavando las uñas en la madera de la encimera.

Lo peor de todo, es que al final, no pudo ignorar a ChanYeol y se tuvo que levantar para ir a comprar algo a la venta de su barrio. El híbrido hacía mucho ruido como para que él se concentrara en escribir su proyecto y lo estaba poniendo histérico el continuo golpear de los cacharros, así como su cola sinuosa moviéndose delante de su nariz.

***

—¿No eres muy grande para ser un gato?—preguntó con voz aburrida frente a la televisión.

Para ser franco, estaba agotado. BaekHyun tuvo que cocinar, soportar la risa de ChanYeol cuando su platillo se fue al demonio y limpiar la cocina. Le tocaba las narices que el maldito híbrido seguía sin hacer nada, mientras él le tocaba ordenar y recoger, aunque siendo franco, él era el único responsable de dicho desorden.

En cualquier caso, después de su fracaso culinario tuvo que continuar con su trabajo y las palabras le fluían menos que antes. ChanYeol vagó por su corto salón, revolviendo aquí y allá, hasta que encontró su colección de mangas oculta en el baúl debajo del sofá y se puso en el suelo a leer.

BaekHyun a las ocho de la noche ya estaba rendido y simplemente se tiró en el sofá a fundirse con la cosa o algo así, y como en la televisión no había nada bueno, miraba a ChanYeol leer un manga para chicas que le había regalado JongDae. La cola del híbrido se movía de lado a lado de vez en cuando y a veces se enrollaba en su propio brazo cuando fruncía el ceño, probablemente porque leía algo que no le gustaba.

—¿Qué quieres decir con eso?—reformuló él, deteniendo su lectura.

BaekHyun se encogió de hombros desde su posición semi echada en el sillón.

—Normalmente, los híbridos gatos son más pequeños y adorables, al menos los que yo he visto. El único que conozco que es tan alto como tú es SeHun. —se sentía algo idiota después de realizar su pregunta, a decir verdad.

ChanYeol frunció el ceño de una forma que no supo cómo interpretar y se quedó allí callado, esperando.

—Eso es estúpido. Es como si yo te preguntara si eres un chico porque no es habitual que uno se tiña de rosa.

Él hizo un rictus con la boca.

—Eso está desfasado, el rosa ya no es solo un color femenino. —murmuró avergonzado.

ChanYeol rodó los ojos.

—Eso es solo un estereotipo estúpido de los humanos.—terminó respondiéndole con tono más calmo.—Ellos prefieren adoptar a los híbridos gatos que parecen más adorables porque les recuerdan más a un felino. —resopló las palabras como si eso le molestara y BaekHyun podía entender el motivo.

—Oh. —dijo simplemente, sin saber qué más decir. Quizá estaba muy cansado para hilar una conversación con alguien y su nivel de respuesta disminuía por la falta de sueño.

Se estaba dejando dormir en el sillón cuando sintió un toque en el brazo. BaekHyun abrió los ojos encontrándose con la mirada felina de ChanYeol a pocos centímetros de su cara. Era la primera vez que lo tocaba.

—Te estás dejando dormir ahí, idiota. Vete a dormir, BaekHyun.

BaekHyun se levantó somnoliento, demasiado cansado como para replicarle al gato, y cuando pasó por el lado de ChanYeol, su cola rozó sus tobillos casi en una caricia o así le pareció a él.

***

—¿Qué demonios...haces?—se atragantó BaekHyun despertándose repentinamente de su jodido sueño.

ChanYeol se acaba de acostar en la cama, o eso cree, y estaba abrazándolo por la espalda. Su pierna sobre las suyas, su mano rodeando su estómago, atrapándolo, y su aliento contra su oído, erizándole el vello de la nuca, mierda. Era una posición muy intima para dormir, ellos apenas llevaban veinticuatro horas de conocerse y ¿acaso no llevaba todo el puñetero día durmiendo?

—Eres muy ruidoso, BaekHyun. —le respondió simplemente, ajustando mejor el agarre sobre su estómago, abrazándolo más, si es que eso era posible.

—Jodido gato gigante. —masculló enojado.—Suéltame y lárgate a dormir al sillón.

—No soy un gato gigante, me gusta dormir abrazando algo y el sillón es una mierda para dormir. —le respondió con voz grave, casi adormilado.

De acuerdo ¿qué decía LuHan sobre cómo criar a su mascota? Tenía que ser firme, sep.

—No soy una jodida almohada para que te abraces a mí.

—Sé que no eres una almohada, BaekHyun, aunque seas tan cómodo como una, eres muchísimo más caliente.

De acuerdo. Quizá no tenía que fiarse mucho de LuHan, porque al fin y al cabo, SeHun hacía lo que quería con su amigo. Además, ese hijo de puta de ChanYeol tenía la capacidad para soltarle mierda en el oído y hacerle latir el corazón muy deprisa. Seguramente era su abstinencia de seis meses.

—Ni siquiera sé por qué te dejo vivir aquí.—susurró enojado.

—Tú no me dejas, yo me instalé, que es diferente. ¿Puedes cerrar ya la boca, BaekHyun? Tengo sueño.

—¡Si llevas toda la mañana durmiendo, capullo!

ChanYeol le dio una pequeña nalgada cerca de su trasero y se alzó tan solo un poco para que BaekHyun pudiera verlo por el rabillo del ojo.

—Cállate o tendrás que dormir en el sillón.

BaekHyun murmuró un maldito gato gigante de mierda antes de enfurruñarse un poco más y permitir que el idiota de ChanYeol se abrazara a él para dormir.

***

ChanYeol llevaba tres días viviendo en su casa, tres días tirados en su sillón, durmiendo en su cama y leyendo sus mangas. BaekHyun tenía que reconocer que tenía cierta envidia de que el tipo se pasara todo el día sin hacer nada, cuando él estaba asquerosamente estresado con los trabajos de la universidad, las clases y su trabajo de media jornada en el supermercado.

Lo peor era que LuHan había echado por tierra cualquier esperanza de poder librarse del gato cuando le contó sobre la inesperada compañía de ChanYeol.

—No puedes echarlo. —se aseguró.

—¿Por qué? Es mi jodida casa, LuHan, yo pago el alquiler, y no es mío, no lo he adoptado ni nada así. Además, él no quiere que lo adopte.

—No es cuestión de que lo adoptes o no. —interrumpió SeHun. El gato estaba sentado al lado de LuHan jugando con su móvil hasta que sus orejas castañas se crisparon y el chico lo miró. —Para nosotros no significa nada el sentido humano sobre la pertenencia. Si algo nos gusta, nos lo quedamos.

—Eso no es conveniente para mí. —rumió.

SeHun se encogió de hombros.

—Si nos gusta una casa, nos quedamos.

—¿Y no es raro que no quiera un dueño?—preguntó frunciendo las cejas.

—Por naturaleza, ninguno de nosotros quiere tener un dueño. Vemos estúpido que tengamos que aceptar a un humano solo porque él nos ha elegido. —rodó los ojos SeHun.—Eso solo lo hacen los chuchos.

—Pero LuHan es tu dueño. —se rascó la cabeza BaekHyun, confuso, mirando el choker negro del gato, el cual llevaba colgando una chapa con el nombre de ambos.

—Sip.

—No lo entiendo.—dijo sinceramente.

SeHun bufó.

—Yo elegí aceptar a LuHan como mi dueño. —aclaró.

—Fue odioso las primeras semanas. —susurró LuHan en tono confidente para BaekHyun, aunque el híbrido de todas formas lo escuchó y le dio un golpe en el muslo con su cola.

—Está bien, ¿lo que tratas de decirme es que tengo que aceptar que ChanYeol viva en mi casa me guste o no?

—No te queda más remedio, dejaste la ventana abierta. —sonrió el felino de forma maliciosa.

BaekHyun rodó los ojos por ese argumento de nuevo.

—¿Qué mierda de problema tienen los gatos con las ventanas abiertas?—se notó su cabreo con el tema.

—Si dejas la ventana abierta cualquiera puede entrar en tu casa, BaekHyun, incluso un gato callejero que busca un hogar. —le dijo SeHun con un tono cantarín que le pareció odioso. —LuHan, tengo hambre y estoy aburrido de responder las preguntas tontas de BaekHyun.

Joder, ahora resultaba que los gatos encontraban siempre estúpidas sus preguntas y no supo si hablar con ellos le ayudó o no a resolver sus dudas.

***

—¿ChanYeol, qué haces?

Acaba de llegar a casa y el gato está tirado en el suelo boca abajo, su cola se mueve de un lado al otro removiendo el aire y parece entretenido leyendo una novela de su estantería.

—¿Por qué te gusta hacer preguntas obvias, BaekHyun? —responde a su vez, mirándolo de reojo.

—¿Tienes que ser siempre tan arisco conmigo, idiota? —le dice de mal humor.

ChanYeol no le responde, quizás porque ha entendido que se ha puesto de mal humor o porque no le interesa responderle, no está seguro y no le importa. BaekHyun se dedica a estudiar durante una hora, sentado en la barra que separaba el salón de la cocina y siente que se le va a partir la espalda cuando está un poco hasta la polla de no entender sus apuntes y de preguntarse por qué su letra le traiciona.

—Tienes una letra horrible. —lo asusta ChanYeol hablándole justo desde detrás, su voz sonando muy cerca de su oído.

BaekHyun gritó agudamente y casi se cae del taburete si no es por el híbrido, que lo sujeta con una clara mirada de superioridad y una sonrisa torcida.

—No hagas eso, hijo de puta. —le recrimina.

—¿Que no haga qué?

ChanYeol no lo ha soltado y se inclina sobre él demasiado cerca, como si le divirtiera que BaekHyun estuviera jodidamente nervioso y no sabe por qué el híbrido lo pone así, maldita sea.

—Asustarme, gato gigante.

El tipo rueda los ojos y se sienta en el otro taburete, apoyando la barbilla en una mano.

—¿Qué haces?

—Es una pregunta obvia.

—No lo es. —niega sonriendo. —La respuesta lógica y dada las circunstancias sería que estás estudiando, pero con esa letra de mierda que tienes dudo que puedas aprender algo.

BaekHyun abrió la boca y la cerró, indignándose con el dichoso gato.

—Entiendo perfectamente mi letra y sí estaba estudiando.

—¿Qué pone aquí? —señaló el papel ante él, retándolo. Él pensó que de verdad era un bastardo cabrón o que como mínimo era bastante observador, porque eligió una de las múltiples palabras que estaban escritas al trancazo y que él no entendía bien.

—¿No estabas leyendo?—trató de desviar la atención del felino, pero éste alzó las cejas y él bufó. —No lo sé ¿de acuerdo? Tengo que mirar el libro porque no sé qué quise escribir ahí, tengo una letra de mierda y llevo una hora perdiendo mi tiempo. Adelante, búrlate de mí.

ChanYeol perdió la sonrisa burlona y BaekHyun no comprendió muy bien su cambio de actitud, porque repentinamente, él estaba serio.

—No tiene sentido burlarme si tú ya lo dijiste todo.

Y como llegó, se levantó del taburete y se volvió a sentar en el suelo, sobre la improvisada manta que le había tirado BaekHyun el segundo día de verlo echado sobre el suelo frío. Él se quedó mirándolo durante dos minutos, hasta que meneó la cabeza y decidió que no entendía a los jodidos gatos.

***

—¿Por qué estás disfrazado? —preguntó ChanYeol la mañana del sexto día juntos.

—No voy disfrazado, es mi ropa de trabajo.

—¿Eres consciente de que eres un brócoli?—el tipo alzó las cejas y BaekHyun bufó poniéndose la cabeza del disfraz y comprobando que efectivamente, se veía ridículo pero nadie podía reconocerlo.

—Sí, me he dado cuenta, ChanYeol.

Era jueves y los días como hoy BaekHyun no tenía clases por la mañana, así que desde que entró a trabajar en el supermercado, pidió que los jueves se le dejara trabajar por la mañana. Su jefe, como sabía que estaba a veces apurado con el dinero, le sugirió que ya que los jueves estaba libre, hiciera algo de publicidad del negocio, solo que cuando aceptó el puesto, no pensó por qué nadie quería hacer ese tipo de trabajo. Viendo el disfraz entendía el motivo.

Lo pasaba como el infierno, la cosa era un traje completo, que si bien evitaba que nadie pudiera reconocerlo y que le permitía ver por la que era la boca sonriente de brócoli, era ridículo y la gente solía quedarse viéndolo cuando tomaba el bus vestido con aquellas pintas. Sin embargo, era más fácil llevarlo puesto que cargarlo en la mano y de todas formas, así hacía publicidad del establecimiento de camino al supermercado, entregando panfletos con las últimas novedades y descuentos. Lo único que tenía de malo, aparte del condenado calor, era que los niños lo odiaban y le sacaban la lengua, lo miraban mal y a veces incluso le pegaban patadas.

A ChanYeol tampoco parecía hacerle mucha gracia.

—¿Tan mal cajero eres que ahora te obligan a ir así vestido?

BaekHyun bufó, ofendido dentro del traje y se sacó la cabeza del brócoli.

—Los jueves no tengo clases y aprovecho para hacer este trabajo extra porque está bien pagado y nadie quiere hacerlo.

—Entiendo por qué. —le dio una mirada de arriba a abajo y sonrió. —Ahora eres un brócoli descabezado.

—Compraré brócoli para cenar y te lo haré tragar por burlarte de mí. —lo amenazó.

—¿Y cómo lo vas a cocinar? ¿En el microondas como toda la comida precocinada?

—No listo, quizá lo compro también precocinado y te lo hago tragar. —le dijo enojado, cruzándose de brazos.

ChanYeol rodó los ojos.

—Eso sí primero consigues llegar a mi boca, BaekHyun. Eres enano.

BaekHyun prefirió ponerse la cabeza del traje de nuevo para ocultar su bochorno porque se había imaginado alcanzando la boca de ChanYeol con sus labios, tomó la mochila y se fue.

***

BaekHyun tiró la mochila al suelo después de un largo día, primero en clases y luego en el supermercado. Una señora le había pagado todo con monedas y él se tiró como media hora contándolas, creando una cola enorme y siendo regañado después por su jefe.

—Maldita sea.

—Eres muy ruidoso, BaekHyun.

ChanYeol estaba tirado en el sofá con la cabeza boca abajo y las piernas contra el respaldo y Baekhyun no tenía ni idea de qué coño estaba haciendo, pero estaba cabreado con el mundo en general.

—Puedo ser ruidoso en mi casa si me sale de la polla. —le refutó con mal talante. —¿Y tú qué demonios haces?

—Me aburro.

—Te aburres. —replicó acercándose a él con las manos en las caderas. —¿Y no piensas hacer nada con tu vida nunca, aparte de estar ahí echado mirando la nada?

—No miro la nada, miro la mancha de humedad que hay en el techo.

BaekHyun se frotó la nariz, estresado por las respuestas de ChanYeol.

—¿No vas a trabajar o algo? ¿Piensas vivir aquí por la cara?

—¿Por qué debería trabajar?

Él apretó los puños a sus lados pidiendo una paciencia que francamente no tenía en este punto.

—Te instalaste en mi casa porque te salió a ti de las narices, llevas siete putos días comiendo y durmiendo por la cara en mi casa ¿y aún me preguntas por qué tienes que trabajar? No te voy a mantener toda la jodida vida, ChanYeol.

El alto parpadeó estoico, como si sus palabras no le llegaran y de nuevo clavó los ojos en el techo.

—Creo que deberías de tocarle a la vecina de arriba, a lo mejor se le está saliendo el grifo de la cocina o una tubería del baño.

BaekHyun resopló hastiado e irritado.

—Maldito gato gigante. ¡Eso, ignórame! pero para no querer un puto dueño, te estás portando como si lo tuvieras.

Puede que se arrepintiera un poco de su discusión con ChanYeol poco después, mientras estaba en la ducha. Había tenido un mal día y había pagado su frustración con el híbrido, sin embargo, BaekHyun seguía sin entender la manera de pensar del tipo y a él siempre le había sentado mal compartir vivienda con otra persona que no fuera su madre. Al fin de cuentas, su madre se parecía mucho a él, solo que ella sí sabía cocinar.

Igualmente, casi murió resbalando en la ducha, cuando ChanYeol corrió la cortina repentinamente. Joder, ni siquiera lo había escuchado entrar en el puto baño. BaekHyun gritó, el gato rodó los ojos, cerrando el grifo y se quedó allí de pie, mirándolo descaradamente.

—¿Qué coño te pasa, imbécil? ¡Y no me mires!

BaekHyun se cubrió patéticamente con las manos su entrepierna, ya que la toalla estaba justo detrás de ChanYeol y el gato sonrió un poco más por su reacción.

—No sé para qué te cubres, si no tienes nada que no haya visto antes o que yo no tenga. —rodó los ojos. BaekHyun estaba totalmente rojo. —Tenemos una gotera en el salón.

—¿Qué?—jadeó.

—Te dije que fueras hablar con la vecina del tercero. —le recordó.

—Sal fuera. —le ordenó con tono tajante. —ChanYeol, lárgate, joder.

El gato resopló y se giró, pero antes de cerrar la puerta, dejó caer sus pesados e intensos ojos gatunos sobre él, dándole una sonrisa de hijo de puta que le calentó la sangre a muchos niveles.

—El mío es más grande.

BaekHyun estaba aún más humillado cuando la puerta se cerró.

***

A ChanYeol le ponía de mal humor que hubiera una gotera en medio del salón, no dejó de mirar durante el resto de la noche el agua caer en el cubo con una mirada furibunda, como si pretendiera hacer desaparecer la humedad con sus ojos o algo así, y BaekHyun tuvo que espiar por la mirilla como las viejas cotillas hasta que su vecina pasó por el rellano de su planta y él la abordó en el pasillo.

Ninguno de los dos pasó buena noche. Su vecina llamó a los del seguro, porque lo más probable es que se hubiera roto una tubería del baño y ella se aseguró que cerraría la llave en cuanto terminara de ducharse. Aún así, el agua no dejó de caer, solo lo hacía con menos frecuencia que antes y ChanYeol no dejaba de decírselo.

—¿Mañana vienen a arreglarlo?

—Sí, ChanYeol.

—¿Y van a entrar aquí?

—Probablemente, tienen que arreglar el techo, aunque mientras esté mojado no podrán pintarlo. —le respondió sin apartar los ojos de la pantalla.

Esa noche, ChanYeol lo apretó más fuerte de lo habitual cuando se fueron a la cama, porque el hijo de puta seguía teniendo la costumbre de usarlo de almohada, y BaekHyun tuvo que golpear un poco su brazo, protestando. Me estás haciendo daño, joder. Si tanto quieres abrazar algo, usa la puta almohada. Lo más sorprendente es que ChanYeol gruñó, lo soltó y se giró en la cama, haciéndole caso. Y lo peor de todo es que no supo cómo tomárselo, porque en esos días, se había acostumbrado a dormir con el gato dándole calor y ahora, la falta del mismo fue demasiado visible. De todas formas, BaekHyun se dejó dormir rápido, dejándose arrastrar por el cansancio.

A la mañana siguiente, ChanYeol estaba quizá un poco más callado de lo habitual, aunque el gato tampoco es que fuera escandaloso o hablador, por lo menos en eso tenía que darle el punto. BaekHyun admitía que por mucho que lo exasperaran sus preguntas, prepotencia y sus aires importantes porque no entendía su forma de pensar, el híbrido era silencioso, a veces demasiado.

—Tengo que trabajar toda la mañana y los del seguro vendrán a eso de las nueve ¿les abres tú o quieres que le deje la llave a la vecina?

—Dale la llave a la vecina. —bufó desinteresado, de hecho hasta parecía algo enojado.

BaekHyun no le dio más importancia porque estaba apurado para llegar al supermercado. A veces le tocaba las narices tener que trabajar algún sábado en el mes, pero recordaba que hacía turnos extra para poder llegar más holgadamente a final de mes y permitirse algún capricho como ropa o discos o alguna otra mierda y se le olvidaba un poco el cabreo.

Siendo franco, estuvo toda la mañana distraído y preocupado pensando en ChanYeol. Nadie más aparte de él había pisado el piso mientras el gato estuvo allí y no sabía cómo reaccionaría ante los extraños. Y si lo pensaba, era ridículo que estuviera así por una razón tan tonta, ChanYeol venía de la calle, probablemente y no le iba a pasar nada porque tuviera que lidiar con dos obreros del seguro.

Aún así, estaba impaciente por llegar a su casa a las tres de la tarde y casi mata al conductor cuando el muy bastardo ignoró su dedo alzado, llamándolo. Menos mal que más personas le gritaron al chofer desde su parada.

Cuando BaekHyun llegó a su apartamento los del seguro estaban ya terminando de revisar la humedad y su vecina estaba apoyada contra la pared, observándolos fijamente. Él frunció el ceño.

—Hola, Baek. Espero que no te importe que esté aquí, pero no me pareció prudente dejarlos solos en tu casa. —le susurró mirando a los obreros de reojo.

—¿Solos? ¿No está ChanYeol?—frunció el ceño.

—¿El gato que me dijiste? —él asintió. —No había nadie cuando yo llegué, Baekkie.

La mujer le dio una mirada de lástima que interpretó en su mente como si lo hubieran dejado plantado para una cita y supuso que Sunny creyó que ChanYeol era algo así como un chico con el que salía que se había ido cuando él le pidió un favor. La mujer a veces era algo imaginativa y veía demasiados dramas televisivos.

BaekHyun la ignoró y fue al dormitorio cerrado, entrando dentro y buscando a ChanYeol tirado en la cama durmiendo. No estaba allí.

Los obreros se fueron anunciando que tenían que volver en unas semanas, cuando el yeso estuviera seco para pintar el techo. Su vecina se fue a la vez, pidiéndole disculpas nuevamente por las molestias y dándole conversación para enterarse un poco de su vida. BaekHyun la echo lo más educadamente que pudo y cayó sentado en el sofá, justo donde ChanYeol solía sentarse a ver la televisión.

—¿A dónde diablos se habrá ido?—murmuró para sí mismo.

BaekHyun no se preocupó de verdad de la ausencia del gato hasta que fueron las ocho de la noche y el tipo no había vuelto. Si tenía que ser sincero, llevaba toda la tarde intranquilo, dando vueltas por el apartamento buscando cosas que lo distrajeran lo suficiente para no pensar en cosas tan básicas como si ChanYeol habría comido.

Después de que el sol se ocultara definitivamente, BaekHyun se permitió empezar a imaginar cosas estúpidas y sin sentido. Incluso, revisó que la ropa de ChanYeol estaba en el armario, ocupando un espacio que no tenía y casi suspirando aliviado al darse cuenta de que sí estaba.

Sin embargo, no pudo cenar bien y a las nueve llamó a LuHan algo histérico por la ausencia del puto gato.

Tranquilízate. Es un gato, Baek, habrá salido a pasear. Lleva muchos días dentro de casa, estaría agobiado.

—¿No debería salir a buscarlo?

Seguro que vuelve por la noche, a más tardar, mañana por la mañana. No me sorprendería que te despierte pidiéndote el desayuno ¿verdad, SeHun? —el gato bufó por el auricular, poco interesado en las preocupaciones de BaekHyun. —Eso es un sí. Sólo descansa, BaekHyun.

Descansar, claro. Además ¿no era él el que quería que ChanYeol se fuera de su piso? Y joder, le daba rabia darse cuenta, pero se había acostumbrado a la presencia del bastardo y ahora algo dentro de su pecho le molestaba y lo angustiaba porque el híbrido estaba por ahí fuera y no le dijo ni siquiera que iba a salir, demonios.

BaekHyun se fue a la cama a las once, desistiendo de ver televisión cuando estaba tan cabreado y no pudo conciliar el sueño de forma decente el resto de la noche. De hecho, despertaba por cualquier ruido, pensando que era ChanYeol, hasta que a las tres de la mañana tiró el despertador al suelo, enojado con el híbrido y se dejó dormir, abrazado a la almohada.

Despertó a las seis con la voz de ChanYeol pidiéndole el desayuno, la predicción de LuHan cumpliéndose. Podría haberlo matado.

—Tengo hambre, BaekHyun.

—Jódete. —le gruñó. El gato insistió y él se cubrió más con la manta. —Jódete.

—Quiero desayunar.

—Pues prepáratelo tú, bastardo de mierda. —se alzó en la cama, quedando sentado.

ChanYeol retrocedió, quedándose de rodillas, parecía sorprendido con su repentino tono hostil. BaekHyun vio que estaba vestido de calle aún y mierda, era la primera vez en esa semana que llevaban juntos que lo veía vestido con otra cosa que no fuera un pantalón elástico una camiseta o camisilla básica. Iba vestido al completo de negro, pantalones pegados, camiseta simple y una chupa de cuero y joder, se veía absolutamente caliente a pesar de las orejas plateadas y la puta cola que se suponían que lo convertían en un ser adorable.

Eso no le quitó el enojo, sin embargo.

—Estás enfadado.

—Por supuesto que estoy enfadado. Ayer saliste de casa todo el día y no me dijiste nada.

—¿Tenía qué decírtelo?—ladeó la cabeza como si no comprendiera su enojo y eso lo hizo rechinar los dientes.

—Sí, joder, sí. Vives aquí conmigo, idiota y cuando dos personas viven juntas tienes que avisar si vas a salir y si vas a volver al día siguiente.

—Los humanos tienen costumbres muy raras. —murmuró él para sí mismo.—¿Mi desayuno?—preguntó.

Y a BaekHyun le jodió que ignorara su preocupación y prefiriera comer.

—Que te haga el desayuno tu puta madre, ChanYeol. Y no te atrevas a sacar fuera de contexto mis palabras porque sabes perfectamente lo que he querido decir ¡Lárgate al carajo!

Puede que estuviera exagerando, pero estaba cabreado, dolido y en el fondo, aliviado porque ese bastardo había vuelto, pero igual que BaekHyun no podía entender la mente de ChanYeol, el híbrido no podía entender sus necesidades y miedos como humano. No obstante, ChanYeol no dijo nada y lo dejó solo.

***

BaekHyun se levantó a las doce del mediodía ese domingo, había dormido un poco después de que ChanYeol regresara a casa y cuando salió de su habitación se encontró al tipo sentado sobre su sitio en el sofá. Notó al instante que se había cambiado de ropa, pero que ésta no era tampoco la habitual, de hecho, iba vestido de calle, con pantalones vaqueros rotos en las rodillas y un suéter de cuello redondo oscuro.

Sus miradas se encontraron un segundo, pero BaekHyun apartó la mirada, recordando que estaba enojado y se fue directo a la cocina, a prepararse un desayuno ligero con sus escasos alimentos.

Con un vaso de leche y dos tostadas en el estómago, se metió en la ducha y casi le da otro infarto cuando salió del baño y ChanYeol estaba de pie en la puerta. Frunció el ceño y empujó el pecho del híbrido pasando por su lado secándose el pelo con una toalla.

—Sigues enfadado.

BaekHyun tiró la toalla en el cesto de la ropa sucia de la cocina y tomó la mochila olvidada a un lado del salón desde el viernes por la tarde.

—BaekHyun.

—¿Qué? —inquirió con tono cansado.

—Vamos a salir.

Él bufó por las exigencias del gato.

—Si quieres salir hazlo, pero no me des órdenes, ChanYeol.

ChanYeol también parecía frustrado con él y lo vio rodar los ojos. El gato tomó una respiración profunda y se acercó a BaekHyun. No se estaban tocando, pero su cola se movía impaciente, su oreja derecha temblaba y él sentía solo con esos centímetros de distancia el calor que irradiaba el híbrido.

—No entiendo bien por qué estás tan enfadado porque salí ayer. —le dijo sinceramente por una vez y BaekHyun hizo un rictus con su boca. —Pero estuve investigando en internet y creo que logro captar el motivo. HyeMi se enfadó con su novio porque salió una noche sin avisarla y al día siguiente ella le tiró un jarrón porque estaba preocupada. —rodó los ojos en ese punto como si lo encontrara tonto. —Y su novio la llevó de paseo para recompensarla.

—Espera un segundo ¿quién es HyeMi?—cuestionó entrecerrado los ojos, sin comprender.

—La chica del drama.

—¿Has estado viendo dramas?

—¿Es importante eso ahora?

—¿Ese es tu modo de disculparte?

—No me estoy disculpando. Yo en realidad no siento que esté mal que haya salido. —BaekHyun fue a protestar pero él le puso dos dedos en la boca, mirándolo mal.—Pero creo que comprendo que a los humanos no les gusta que cuando alguien vive con ellos salga y no le diga a dónde va ni a qué hora llega.

BaekHyun quitó los dedos de su boca y mantuvo el agarre sin proponérselo, su expresión se habían suavizado y en realidad, le agotaba estar enojado con ChanYeol.

—Estaba preocupado. —confesó y el híbrido ladeó la cabeza un poco mientras él sentía que se sonrojaba porque ahora se sentía estúpido por montar escándalo por algo que tampoco tenía mucho sentido.

—En internet decían que cuando le preocupas a otra persona es porque le gustas. —explicó y le dio una sonrisa de bastardo que quiso borrar al instante. —Te gusto.

BaekHyun resopló, cerrando los ojos y contando hacia atrás en su cabeza.

—Eres un gato molesto y tocapelotas. —murmuró en un gruñido.

—¿No es lo mismo? Aunque literalmente, no te he tocado las pelotas.

Él abrió los ojos, de nuevo quedándose algo anonadado por lo sexy que era el híbrido cuando sonreía de esa forma y se maldijo otras veinte veces en silencio.

—Vamos a salir, BaekHyun.

Y él aceptó porque era débil y estúpido y quizá le conmovía que ChanYeol hubiera investigado en internet para entender porque estaba enojado. También puede que sí le gustara un poquito.