Capítulo único
La razón por la que todo aquello empezó fue un poco menos que absurda. BaekHyun ni siquiera debería de haber ido aquella zona del colegio, el antiguo almacén, solo estaba lleno de material deportivo obsoleto y roto que no se había tirado porque era más fácil acumularlo. Pero estaba enojado, sus clases extraescolares de aikido habían finalizado y las cosas no le estaban yendo como él quería. A decir verdad, estaba en la mierda y le apetecía gritar, destrozar cosas y en general, comportarse como un crío en un ataque de rabia sin que nadie lo viera -y JongDae lo grabara.-
Por supuesto, BaekHyun no esperaba que ya hubiera alguien allí. Mucho menos que fuera una pareja follando.
Mentiría si dijera que no le dio curiosidad saber quién era la guarra que estaba gimiendo tan descaradamente como si hubiera visto muchas películas porno y solo tratara de imitarlas y quién era el tipo que soportaba esa sucesión de gemidos obscenos y chillones sin meterle un calcetín en la boca. Quizás tuvo ese pensamiento porque él prefería los penes a las vaginas y porque sabía que esa chica era su compañera de clases JiYeon.
Decir que no le impactó encontrarse con la espalda de ChanYeol, sus músculos contraídos y el sudor resbalándole por la nuca sería otra mentira y una bien grande, además. Fingir que no se había quedado hipnotizado por el vaivén de las caderas, los gruñidos sofocados y esperando que los pantalones cayeran y revelaran su trasero, tampoco sería verdad. Y definitivamente, argumentar que aquel bulto en sus pantalones no era una erección por ver a ChanYeol follando -aunque fuera a una tía- tampoco sería sincero.
La estúpida escena lo persiguió durante el resto del día y tuvo que masturbarse vergonzosamente en el baño de su casa, deseando que a su madre no le diera por entrar a buscar su ropa o algo así. Y mientras lo hacía no dejaba de maldecir al estúpido de Park ChanYeol.
En su defensa, BaekHyun solo podía decir que ChanYeol era guapo y nadie podía culparlo de que le hubiera excitado verlo manteniendo sexo. Al fin de cuentas, el tipo era miembro del equipo de baloncesto, alto, un tanto desgarbado y con una sonrisa de anuncio de dentífrico. Y las orejas, no podíamos olvidarlas. Oh, y la voz. Se podía decir que ChanYeol era todo lo contrario a lo que no era BaekHyun, quizá por eso en todos los años que llevaban en la misma escuela y mismo año escolar, nunca habían compartido más que alguna conversación normal estudiantil y no eran exactamente amigos. Quizá también de algún modo ChanYeol le gustaba o le atraía sexualmente o algo así.
El caso era que BaekHyun después de correrse juró no volver hacer algo tan vergonzoso como eso y mucho menos pensando en Park ChanYeol. Y por eso ni se le pasó por la cabeza que al día siguiente acabaría en el mismo estúpido almacén escuchando la misma melodía de gemidos obscenos y gruñidos eróticos. Aunque sin embargo, no fue hasta la tercera vez que los vio follando que BaekHyun se atrevió a masturbarse.
Para ser sincero, no creyó de verdad volver a encontrarlos a la misma hora, después de las actividades extraescolares, en la misma situación. Pero la mente humana es curiosa y BaekHyun sucumbió al deseo morboso de comprobar si lo que había sucedido el día anterior era un hecho casual de dos adolescentes en una urgencia o si se encontraba ante una relación sexual donde solo iban allí a follarse.
Porque de hecho, JiYeon no salía con ChanYeol. El alto estaba en la otra clase, tenía un grupo formado por algunos compañeros jugadores de baloncesto y otros del club de matemáticas -porque al cabrón se le daban de película, no como a BaekHyun- y JiYeon aunque pareciera practicar para actriz porno, no se la veía coqueteando con ChanYeol, mucho menos contándole a todas sus amigas que tenían sexo en lugares públicos.
El motivo por el que empezó a mirarlos tampoco lo comprende. En el fondo sabe que está mal y que prefería que el infierno se abriera y lo tragara antes de que lo pillaran allí observándolos, pero BaekHyun seguía metiendo el ojo por la rendija del almacén, y más tarde tocándose como un vulgar pervertido. Podía decir que se sentía sucio después, y nunca mejor dicho, pero en el fondo, todo aquello era más satisfactorio que esperar al cretino de WooHyun decidiera chuparsela por una vez.
WooHyun había sido su novio y también era un gilipollas integral. Lo había engañado, nada más y nada menos que con un tío y una tía, a la vez y tenía los cojones de pedirle que arreglaran lo suyo porque valía la pena. BaekHyun hizo lo que cualquiera hubiera hecho en su caso y le pegó un puñetazo. La nariz de WooHyun durante un tiempo no fue tan perfecta en su cara y los nudillos de BaekHyun dolieron como la mierda, pero al menos salvó parte de su orgullo, más o menos.
A lo mejor, como llevaba cinco meses sin follar por eso sus hormonas estaban tan revueltas o quizá se había acostumbrado a hacer cosas indecentes con WooHyun y por eso se comportaba de aquella manera, o eso se decía BaekHyun todas las noches cuando su mente decidía recordarle las cosas que había hecho. Era mentira, y lo sabía.
Lo que más le resultaba duro era mirarlos a la cara, aunque tampoco es que hablara mucho a ChanYeol. Al no estar en su misma clase, se lo encontraba nada más en clases de literatura y por los pasillos. Con JiYeon tenía el impulso de reírse y preguntarle cuántas películas porno había visto y si creía que con eso excitaba más a los chicos, pero se mordía la lengua y respondía las preguntas académicas de la chica.
El día que dejó de mirar a ChanYeol y JiYeon follar fue un miércoles veintidós, lo recuerda porque los días veintidós solían salirle o muy bien o muy mal y él llevaba un día de mierda desde que puso un pie en la cocina de su casa y discutió con su padre acerca de su elección por una especialización en letras, su bajo rendimiento en aikido y en general por no ser lo que él esperaba de BaekHyun. Irónicamente, discutieron por la misma razón que lo llevó a ir la primera vez al almacén viejo del instituto.
Cuando estuvo de nuevo en su escondite y miró por el agujero no vio la espalda de ChanYeol y los gemidos de JiYeon no llenaban el ambiente, de hecho, allí no parecía haber nadie y BaekHyun tuvo deseos de gritar. No lo hizo, salió de su escondrijo, golpeó una piedra y de repente se encontró con un par de ojos mirándolo.
—¿Decepcionado? Sólo tengo una pregunta ¿Mientras te pajeabas te imaginabas que eras yo o querías ser JiYeon?
ChanYeol estaba parado en toda su altura con una sonrisa autosuficiente que BaekHyun quiso borrar a base de patadas en las pelotas, porque el aire se le había escapado de los pulmones como si el tipo le hubiera dado un golpe en el estómago.
—En realidad te imaginaba de rodillas follándote la boca.
El orgullo lo llevó a querer defenderse y ChanYeol alzó las cejas como si todo aquello le resultara divertido.
—Creía que eras tú el que se la comía a WooHyun—se burló y BaekHyun apretó la mandíbula. —Lamento informarte que el show se ha acabado.
—¿Los gemidos de JiYeon no te ponían?
ChanYeol se encogió de hombros.
—Nos aburrimos.
—¿Cuándo te enteraste?—parecía una pregunta común, pero BaekHyun no se atrevía a ponerle un nombre aquello.
—Hace un tiempo.
Se hizo un silencio estúpido donde BaekHyun buscó conectar sus ojos con cualquier otra cosa que no fuera ChanYeol y el alto solo parecía escrutarlo como si él fuera alguna especie de alienígena.
—Debería irme. Sí, debería.
BaekHyun lo murmuró perturbado y avergonzado, perdiendo esa valentía que le ganó cuando se sintió descubierto y al pasar por el lado de ChanYeol fue retenido.
—Aún tengo ganas de follar.
En realidad, BaekHyun no sabe muy bien cómo terminó él en el sitio que solía ser el de JiYeon, -o bueno, sí lo sabe, es una mera cuestión de meter y sacar- subido sobre un pupitre y con su cabeza golpeando contra un taquillero, pero de hecho fue exactamente así como ocurrió. Y era mucho, muchísimo mejor que pajearse solo. Así supo cómo se sentía tener los músculos de la espalda de ChanYeol moviéndose bajo sus manos mientras lo penetraba, y era jodidamente genial, tiene que decir. También descubrió, que a ChanYeol le gustaba morder y que a BaekHyun le gustaba ser mordido - JiYeon no quería marcas, le confió ChanYeol.-
Y las sesiones se repitieron. BaekHyun dejó de acudir al pequeño almacén como mirón para convertirse al que follaban y así fue como empezó esa relación absurda con ChanYeol. Porque para BaekHyun era absurda, caliente, pero muy absurda.
ChanYeol dejó de ser un compañero más y BaekHyun dejó de ser un extraño. Se miraban de reojo, se sonreían sin ser vistos y a veces se mandaban mensajes de texto estúpidamente guarros o tan simples como un qué tal. BaekHyun no sabe cuándo empezaron a verse también los fines de semana o salían juntos del colegio. Tampoco está seguro de en qué momento dejaron de follar solo en el almacén para hacerlo en la casa de ChanYeol -eso sin contar la mamada que le hizo en un probador. BaekHyun pasó mucha vergüenza, pero al fin se la habían chupado.-
Ciertamente, BaekHyun no sabe muchas cosas de esa relación. Cómo denominarla, por ejemplo. Y a decir verdad no tiene ni pajolera idea de qué siente por ChanYeol. Porque el sigue pensando que sólo lo pone caliente y que es todo sexo, lívido, besos fuertes y mordidas aún más fuertes, y tuvo que llegar JongDae un día a finales de mayo para joderlo.
—¿Quién es él?
—¿Quién es quién?
—El tipo con el que te mensajeas y por el que andas idiota.
—No estoy idiota.
—Lo que sea. ¿Quién es?
Están en clase de matemáticas, a ambos les va horriblemente mal en esa asignatura, con la diferencia de que JongDae basa sus aprobados en la suerte que caracteriza su existencia y BaekHyun estudia como un perro para las recuperaciones. No obstante, por primera vez, está llegando el final del curso y BaekHyun no está apurado con las ecuaciones, derivadas y su puta madre, porque ChanYeol lo está ayudando.
—¿Quién te está dando clases de matemáticas?
—Nadie.
—Estás aprobando.
—¿Y qué? ¿Acaso no puedo aprobar solo?
—BaekHyun, tú y yo sabemos que estudiando solo no llegas a una nota tan aceptable como la de tu último examen.
Intercambian una mirada. JongDae no le cree y BaekHyun sabe que no ha sido realista.
—¿A qué viene tanta puta pregunta, JongDae?
—Desde que apruebas matemáticas estás enamorado y me preocupas porque no me has hablado de que estés saliendo con nadie.
—No estoy enamorado.
—Oh, sí lo estás, solo basta verte la sonrisa de idiota cuando te llega un mensaje, eso sin contar tu cara cuando lo lees.
—Eres un gilipollas.
En este punto, BaekHyun está enojado, comienza a jugar con el bolígrafo y mira por la ventana. La clase de ChanYeol tiene educación física y están jugando fútbol en el patio. JongDae lo está observando fijamente y seguramente se plantea si seguir con su interrogatorio o no. Al parecer, le da algún tipo de respiro.
—Si no me lo quieres contar, no te voy a obligar, pero ese tipo te gusta, BaekHyun. Hacía mucho tiempo que no te veía sonreír así.
Y es ahí cuando JongDae termina de joderle la cabeza a BaekHyun y comienza a pensar. Porque hasta ahora, todo había sido sexo y no se había planteado cualquier otra posibilidad. Ni siquiera cuando de hecho, había dejado de ser solo el mirón al que ChanYeol se follaba y habían comenzado a estudiar juntos, bromearse como dos amigos o contar con el otro en cualquier momento -incluso a las tres de la madrugada. ChanYeol lo llamó debido a una pesadilla.-
BaekHyun esa tarde, en la sala de estudios donde queda con ChanYeol para que le ayude con las matemáticas, no está ni muy feliz ni muy hablador. Se deja caer sobre la silla, un tanto derrotado y con un dolor de cabeza del infierno. ChanYeol llegó cinco minutos después y luego de quince minutos de silencio, busca respuestas.
—¿Qué te pasa? ¿Problemas en casa?
Alza la cabeza, una hoja se le pega a la cara y la aparta de un manotazo. Mira a ChanYeol y tiene ganas de golpearse la cara contra la mesa de nuevo, porque de hecho está enamorado de ChanYeol y ha tenido que venir el idiota de JongDae a decirle para que se de cuenta.
—JongDae sabe que estoy viendo a alguien.
ChanYeol se rasca la mejilla, sonriéndole un poco.
—¿Eso es malo?
—No lo sé. No sé nada, ChanYeol. —y golpea su frente contra la mesa frustrado. —¿Se supone que debo decir que follo contigo? —levanta la cabeza, aclarando su garganta. —Nunca dijimos que esto sería un secreto, pero es la forma en la que lo hemos llevado y yo no supe qué responderle a JongDae.—ChanYeol sigue mirándolo como si él fuera un niño perdido y eso le provoca más ansiedad. —¿Qué somos tú y yo?
—No creo que ahora puedas decir que sólo soy el tío que te folla, BaekHyun. —hace una pausa, y lo codea. —Soy tu profe de matemáticas también.
Y BaekHyun no sabe si reírse por la broma estúpida o lanzarle el libro de matemáticas a la cara.
—Es una pregunta seria.
—Mi respuesta fue seria.
—¿Yo te gusto?
—BaekHyun, claro que me gustas, sino no estaría aquí. —bufa el otro, rodando los ojos.
—No me refería a ese gustar.
ChanYeol lo mira y entonces nota el cambio. Ahora sus ojos no son cómicos y la chispa intensa está allí y es la clásica mirada que le da ChanYeol antes de acorralarlo contra cualquier lugar sólido y besarlo. De hecho lo besa, aunque no lo atrape contra algo y BaekHyun gime contra su boca porque necesitaba eso.
—Sí me gustas, de ese gustar. —murmura contra sus labios.
—¿Y qué somos? —se atraganta al pronunciarlo. ChanYeol aún le sujeta por la nuca y acaricia el hueco de su cadera, desconcentrándolo.
—Tú eres un mirón y yo soy un espléndido chico.
ChanYeol recibe un golpe por eso en el brazo y se ríe. BaekHyun bufa, pero lo besa de nuevo y olvida que ChanYeol es gilipollas a veces.
—¿Tenías que recordarme esa etapa turbia de mi vida?
—Te masturbabas pensando en...—BaekHyun golpeó a ChanYeol con el libro de matemáticas.
—Cállate.
Y obedece. Durante treinta segundos.
—¿Pero te gustaba de antes?
Parece mortificado, pero resopla y contesta de todas formas. ChanYeol lo mira con esa cara de perro abandonado y no puede resistirse.
—Digamos que eres atractivo.
—Digamos que eres un pervertido.
—Digamos que cinco meses sin sexo me dejaron mal y que si sigues por este camino, tu polla no verá mi culo en varios meses.
ChanYeol cerró la boca y BaekHyun se dijo que parecían una puta pareja discutiendo por cosas absurdas como en alguna mala serie televisiva.
—JongDae me dijo que estaba enamorado. —ChanYeol lo miró y no había más burla.—Piensa que es el que me da clases de matemáticas.
Y lo ha dicho. BaekHyun no sabe si está bien, porque al fin de cuentas, esto empezó como sexo, y ni siquiera así, porque ChanYeol lo folló un día en ese almacén detrás del colegio porque él se dedicaba a espiarlo mientras se tiraba a otra persona. Y mierda, era una locura, una tontería, pero se había enamorado y después de saberlo, ya no podía ignorarlo.
—¿Y es él?
—Claro que es él, idiota. —bufa BaekHyun, exasperado.
ChanYeol sonríe tanto que parece que va a explotar de felicidad o algo así y la única vez que BaekHyun lo ha visto así es cuando compró el nuevo álbum de su banda favorita -y ChanYeol amaba mucho a ese grupo de rock del que BaekHyun siempre olvidaba el nombre.- y ni siquiera tanto, porque ese día parecía un loco y ahora mismo sólo parece brillante.
—Yo también estoy enamorado.
—¿Del chico al que le das clases de matemáticas?
—No. —y durante un segundo, el corazón se le para. —Del chico que se masturbaba pensando que tenía su polla en mi boca.
—Idiota.
Pero se ríen, en realidad se ríen. Porque ChanYeol ha citado sus palabras el día que fue descubierto mirándolo y es así como empezaron. BaekHyun siendo un maldito mirón y ChanYeol teniendo sexo con otra persona. Al final, supuso, lo importante no era cómo habían empezado, sino cómo terminaron ¿no? Y definitivamente mientras ChanYeol tuviera su boca sobre la suya -o sobre cualquier parte de su anatomía- ese sería un buen final.
FIN