Piropos

Sinopsis

BaekHyun era un estudiante de teatro, pero allí estaba él, vestido con un mono de trabajo, pretendiendo ser un albañil. Y cuando vio a ChanYeol, joder, podría estar babeando perfectamente e hizo lo más sensato que se le ocurrió: gritarle un piropo. —Con esos brazos te haría un traje de saliva.

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18+

Capítulo único

BaekHyun ni siquiera sabía por qué estaba allí, es decir, tenía veintiún años, estaba de vacaciones y era un estudiante de teatro, sabía más sobre Shakespeare que de materiales de construcción y eso era decir mucho, porque odiaba al tipo. Sin embargo, allí estaba él, con un mono azul, la parte de arriba atada a la cintura, la camiseta de asillas blanca y el casco de obrero amarillo fingiendo que era albañil.

A decir verdad, siempre le gustó prepararse bien sus papeles y la obra de este año para subir la nota de improvisación era algo más actual que un clásico y el protagonista era un obrero que se enamoraba de la hija del tipo al que le reformaba la casa. Era algo extraño, pero como se trataba de la clase de improvisación y el estúpido profesor JunMyeon era tan excéntrico, a nadie le sorprendía, en realidad.

BaekHyun quería el papel protagonista, porque si no era el protagonista significaba que no tendría apenas líneas y ser un secundario nunca fue algo que pudiera permitirse y aprovechó que su amigo MinSeok estudiaba arquitectura y su padre tenía una empresa de construcción y reformas.

Era bien sabido, que los grandes actores se sumergían en el mundo de su personaje antes de interpretar su papel. Byun BaekHyun no sería la excepción, aunque MinSeok lo estuviera mirando francamente mal porque llevaban apenas diez minutos en el jardín de la casa de los Park y BaekHyun lo único que había hecho era mirar un libro cuyo título era ‘Los cien y un piropos del albañil romántico.’ No tenía ni la pajorera idea de qué mierda tenían que hacer y francamente, estaba hasta la polla del puto casco, porque aunque todo le quedara jodidamente bien, el calor que estaba haciendo esa mañana no era normal.

Lo peor de todo, era que su amigo JongDae sólo había venido de polizonte para mirar el culo de MinSeok y reírse de él por sus pintas y sus intentos por conseguir un estúpido papel en la obra de la universidad. Además, estaba el hecho de que Park ChanYeol vivía allí.

—Sigo sin entender por qué estás aquí. —comentó MinSeok con voz furibunda, cargando el cemento.

—Ya te lo he dicho, hyung. Adquiero experiencia para interpretar de la forma adecuada a Raimundo, un español enamorado de una dama hija de un mafioso. —explicó con un falso tono de sabelotodo.

—Yap. —chasqueó la lengua el tipo.

JongDae rió, apoyado en la valla del jardín.

—Aparte de sus deseos de joder a YiFan y de meterle un palo por el culo al profesor de interpretación, BaekHyun está aquí porque le pone caliente ChanYeol.

BaekHyun le dio una patada a su amigo en el trasero y MinSeok hizo un gesto pensativo.

—¿Eso es cierto, Baekkie? Si te gusta ChanYeol, JongDae podía haberte presentado, son compañeros de clase.

—Él ya lo conoce. —añadió JongDae.

—Entonces te hubiéramos organizado una cita o algo así, no era necesario que hicieras esto.

—Si, BaekHyunnnie ¿o estás tan desesperado por una mamada? —se burló su amigo con un tono dulce fingido.

MinSeok negó con la cabeza ante esa mierda de su novio.

—Una cita a ciegas es muy típico y clásico. —chasqueó la lengua, irritado por JongDae. —¡Y no es por eso que he venido aquí, joder! ¡Es porque quiero ganarle al idiota de YiFan! Y no estoy desesperado por una mamada, imbécil.

—Por supuesto. —sonrió su amigo sin convicción, palmeándole el hombro.—Cómo olvidé que a ti te gusta chupar penes.

—Hijo de puta.

BaekHyun apretó los puños. Vale, puede que también le emocionara más la idea de venir sabiendo que iba a estar en la casa de los padres de un tío alto, guapo y caliente. Park ChanYeol ni siquiera tenía pinta de ser estudiante de informática, joder, tenía unos brazos musculosos bastante apetecibles para pasar su lengua y su voz grave podía violar oídos o algo así. Y sep, le ponía cachondo el tipo desde la fiesta de septiembre con la vuelta al curso escolar, donde casi, casi, se lo tiró. Una lástima que ChanYeol dejara de besarlo para comportarse como un buen amigo y sacar a JongDae de encima de la tarima donde estaba comenzando a desnudarse.

Después de eso, BaekHyun había estado provocando encuentros casuales donde se encontraban por azares del destino y no porque hubiera robado el horario de JongDae. No obstante, no habían vuelto a besarse y él estaba jodidamente frustrado.

—Oh, mira, ahí viene tu bella damisela. —lo empujó JongDae, susurrándole al oído. —¡Ey, ChanYeol!

Joder. El tipo estaba recién levantado, su pelo negro revuelto, la camiseta negra pegándose a cada contorno de su pecho y mierda, BaekHyun podría estar babeando perfectamente e hizo lo más sensato que se le ocurrió: gritarle un piropo.

—Con esos brazos te haría un traje de saliva.

La reacción fue inmediata y fue como si los grillos cantaran en el patio. MinSeok se llevó una mano a la cara, avergonzado, JongDae le disparó una mirada entre divertido y curioso y ChanYeol enrojeció peor que la primera vez que lo besó en aquella fiesta.

Porque el tipo estaba buenísimo pero era la persona más vergonzosa y tímida que BaekHyun hubiera querido tirarse y por eso no podía insinuarse de forma sutil como haría con cualquier otro idiota, porque el chico era incluso adorable con sus mejillas rojas y cortaba sus intentos de acercamiento tropezando con sus largas piernas.

BaekHyun sonrió orgulloso y ChanYeol tosió varias veces, su cara aún colorada, parado en la puerta de cristal que daba al jardín.

—Buenos días. —tartamudeó el alto, descolocado. —Veo que han empezado ya con la caseta. Está bien eso, sep. Iré a desayunar.

Soltó cada palabra de manera abrupta como si se le fueran escapando a medida que las pensaba y cerró la hoja corredera con fuerza, sonrojándose aún más cuando se encontraron sus ojos y él le guiñó el ojo.

—¿Pero tú de qué coño vas? —preguntó JongDae, golpeándole el hombro. —¿Ese es tu puto plan para tirarte a ChanYeol? ¿En serio? ¿No podías ser más sutil?

—Ya he sido sutil antes y él no lo ha pillado, JongDae. —se quitó un mechón negro de la cara. —Además, repito, estoy aquí para inundarme de la experiencia de ser un albañil y que JunMyeon caiga rendido ante mi maravillosa interpretación.

—¿Y vas hacer eso durante toda la mañana? —cuestionó MinSeok, carraspeando. —Ha sido vergonzoso.

BaekHyun chasqueó la lengua, meneando el libro en sus manos.

—Este libro es la clave de mi éxito y sep, voy a seguir piropeando a ChanYeol.

***

—Quién fuera mecánico para meterle mano a esa máquina.

ChanYeol volvió a mirarlo rojo de vergüenza. El tipo había vuelto aparecer por la puerta corredera unos cuarenta y cinco minutos después, su perfume varonil llegando hasta su nariz y habiéndose vestido con una camiseta larga negra y un pantalón vaquero roto en las rodillas. Su pelo aún estaba mojado y a BaekHyun le pareció apetitoso.

—¿Quieren agua? —preguntó él, abochornado.

—Si me la das de beber tú con tu boca o lamerla de tu piel, sep.

—Iré a...mejor me voy.

***

—Si tus piernas son las vías, cómo será la estación.

Esta vez, ChanYeol reaccionó mejor que las dos veces anteriores. El tipo apareció con una bandeja con limonada y se acercó hasta ellos tres, ofreciéndoles el vaso. BaekHyun le dio una sonrisa coqueta, al tomarlo.

—¿Y qué se supone que es el tren?—preguntó ladeando la cabeza a un lado y mierda, fue jodidamente lindo con su fleco cayéndole sobre la frente y la boquita abierta.

BaekHyun bebió de la limonada, se acercó un poco más al alto y se inclinó cerca de él, aspirando su puta colonia.

—Mi polla, cariño.

ChanYeol volvió a sonrojarse mucho, soltó un oh y sonrió nerviosamente fingiendo que lo estaban llamando cuando estaba solo en casa. Era adorable.

***

—Me gustaría ser papa frita para acompañar ese lomo. —se relamió los labios un segundo después.

ChanYeol estaba en su habitación que daba de cara al jardín y se estaba cambiando la camiseta por un suéter, porque al parecer el tiempo decidió cambiar. Esta vez él alzó las cejas desde detrás de su ventana y cerró las cortinas.

—Estás siendo un hijo de puta pesado ¿lo sabes, no?—comentó JongDae tirado en la tumbona con las gafas de sol y una pose chulesca. Había estado tomando el sol hasta que el mismo se ocultó detrás de las nubes.

—Cierra la boca. Estoy cortejándolo al estilo albañil.

—Y por muy tímido que sea ChanYeol, él terminará golpeándote al estilo déjame-en-paz-bastardo.

BaekHyun le sacó el dedo.

***

—¿Cariño, quieres hacer un sesenta y ocho? Tú me la chupas y yo me corro.

MinSeok dejó caer algo que no sabía cómo coño se llamaba, al suelo. ChanYeol alzó la mirada de su ordenador y esta vez, aunque estaba rojo, fruncía el ceño de una manera muy atractiva. JongDae al lado del tipo, ocultó la risa detrás de su mano.

—¿Vas a continuar durante mucho tiempo con esa mierda?

—Todo el tiempo que haga falta.

—¿Para qué?—se cruzó de brazos, su voz seria.

BaekHyun sonrió como un hijo de puta.

—La versión oficial es que estoy adquiriendo experiencia como albañil para la obra de teatro de este año.

—Eso ya me lo ha contado JongDae. —dijo él.

—Bien. La extra oficial es hasta que te des cuenta de que me gustas.

ChanYeol se volvió a sonrojar, aunque su expresión seguía siendo indescifrable. Se mantuvieron en silencio unos cuantos segundos, ni siquiera los otros dos chicos se atrevieron a interrumpir. El alto se revolvió el pelo, cambiando de postura en la silla y joder, de verdad parecía que iba a llover.

—¿Y cada vez que te gusta un tipo le dices esas mierdas de piropos?

—Nop, pero todos los años no tengo que interpretar a un albañil enamorado y no siempre se encuentra un tipo caliente al que le quieras decir todas esas mierdas.

ChanYeol frunció los labios y ocultó la cara detrás de la pantalla del ordenador y BaekHyun volvió a fingir que trabajaba.

***

—Deberías de ser helado para poder chuparte el pirulo.

Estaban recogiendo las cosas para marcharse, MinSeok había hecho casi todo el trabajo con la caseta que quería la señora Park usar como trastero y estaba comenzando a llover. ChanYeol estaba quitando en ese momento la tumbona para que no se mojara y se detuvo, mirándolo.

—¿Ese también está en el libro ese que tanto miras o se te ha ocurrido a ti solo?

Pese a su contestación, el chico estaba algo sonrojado.

—Ese me ha salido del corazón. Ya ves, inspiras mi lado poeta. —se llevó una mano al corazón de forma dramática. Por fin BaekHyun se había quitado el casco amarillo y se había tenido que poner la parte de arriba del mono porque comenzó a correr una ligera brisa.

—Sí, me he dado cuenta de eso. Llevas todo el jodido día haciéndolo. —murmuró el tipo, lidiando con la tumbona para que esta se cerrara, sin éxito.

BaekHyun se acercó, cerró la tumbona y la cargó el mismo, indicándole así que lo ayudaría a llevar la cosa dentro de la casa. ChanYeol aceptó y tomó la mesa de plástico, guiándolo por el interior de la vivienda hasta el cuarto de la lavadora, donde dejó la mesa y él soltó la tumbona.

—¿Estás enfadado conmigo?

—¿Tú qué crees? —alzó las cejas ChanYeol, bufando. —Las primeras veces está bien, pero las otras ya no he sabido cómo tomármelo y no sé qué coño pretendes, la verdad.

BaekHyun miró un segundo sus zapatos y detuvo al alto antes de que pasara por su lado, agarrándolo por la muñeca.

—Hablaba en serio cuando dije que me gustas, joder. Me gustas desde la fiesta de inicio del curso.

—¿Y por qué no has hecho algo más...normal?—él tragó saliva al hablar, trabándose.

BaekHyun sonrió, su mano deslizándose por su brazo hacia arriba, deleitándose en la forma de sus brazos debajo del fino suéter.

—Lo he intentado. ¿Crees de verdad que era casual que me encontrara contigo por la universidad? —ChanYeol asintió, abriendo ligeramente la boca. —¿En serio? Estudio teatro, ChanYeol ¿qué diablos se me habría perdido a mí en la facultad de informática y tecnología?

—¿JongDae?

—No. Tú. Iba por ti. —se acercó un paso más, ChanYeol retrocedió chocando con la lavadora y BaekHyun lo acorralo, ambas manos en sus laterales, sus cejas alzándose y su mirada cayendo caliente sobre los labios del tipo. —Me gustas mucho, ChanYeol.

El alto mojó sus labios y BaekHyun mandó todo al carajo, besándolo. Se apoderó de su boca en un beso desesperado y aunque ChanYeol tardó en reaccionar, al final lo hizo, devolviéndole el intercambio con la misma intensidad con la que BaekHyun lo besaba de forma húmeda y caliente. Al separarse, jadearon al unísono y BaekHyun sonrió al ver las mejillas rojas de ChanYeol.

—Me tomaré eso como que te gusto y que vas a salir conmigo.

—Eso significa que si vuelves a piropearme de la forma en la que lo hiciste hoy te voy a partir la boca, BaekHyun. —lo corrigió, empujándolo un poco y obligándolo a que se separara.

BaekHyun rió.

—Si me partes la boca con tu polla, por mi está bien.

—¡BaekHyun!

FIN