Érase Una Vez

Sinopsis

Érase una vez, una linda hada curiosa con aroma a tulipanes que se enamoró de un humano que amaba estudiar las anomalías más extrañas. Chanyeol hizo oídos sordos cuando le decían que los humanos eran peligrosos y crueles, él era un hada a la cuál le encantaba descubrir cosas nuevas, y no dudó ni un segundo en cruzar la barrera que dividía ambos mundos y protegía a las criaturas mágicas del bosque para poder ver a aquel humano un poco más de cerca. Lástima que la pequeña hada había quedado tan encantada con Baekhyun que no vió las advertencias, creía que con todos sus esfuerzos el humano se enamoraría de él, pues, desde que salió del capullo siempre le explicaron que el amor era como un dulce pan con miel. Al parecer Chanyeol estaba tan enamorado que no tuvo noción del peligro en el que se estaba metiendo, ya que de a poco su flor se iba marchitando y con ella, su vida. • Iniciada: 18/11/2022 • Terminada: 00/00/00 • Extensión: 4 Capítulos Historia participante del fest "Justice for Chanyeol" de Victoria-CB. !¡ 𝐀𝐃𝐕𝐄𝐑𝐓𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀 !¡ ♯ Baekhyun/humano, Chanyeol/hada ♯ Si van a comentar háganlo con respeto. ⚠️ NO se permiten COPIAS ni ADAPTACIONES ⚠️ ⚠️ Los personajes que van a aparecer en esta obra no me pertenecen como imagen, todo lo que vaya a ocurrir en esta historia es un escenario ficticio y cualquier parecido a la realidad es pura coincidencia ⚠️

Genero:
Fantasy/Other
Autor/a:
⭑cheri
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1


Érase una vez en lo más profundo de un bosque, habitaban criaturas mágicas en su "pequeña" civilización.

En la tierra se encontraban las ninfas, los animales y alguna que otra criatura que se camuflaba con el bello paisaje verde, que era acompañado con distintos colores llamativos por las hojas de los árboles, las flores y los frutos; en el cielo estaban las aves, algún que otro pegaso y hasta unos dragones pero era difícil encontrarse con los dos últimos, puesto que por lo general se encontraban en un sitio del bosque mucho más lejano y sólo pasaban de vez en cuando; por último en el agua se encontraban las criaturas marinas como las sirenas y tritones, quienes tenían su propia comunidad bajo del agua.


Sin embargo las criaturas que más destacaban en ese bosque eran las hadas, ya que se encargaban prácticamente de todas las estaciones del año y se encargaban de llevarlas al mundo humano.

Ahora que estaban a días de que el invierno acabara, todas estaban preparando las provisiones para llevar la primavera.


Chanyeol, una pequeña hada volaba cerca del río para llevarles algunos pedidos de polvillo a las hadas del agua y retirar las perlas que las sirenas les habían dejado en la orilla.


—Hola Yeol. —saludó Mina, una linda hada rubia que tenía en sus pequeñas manos una enorme esfera de agua.


—Hola Mina, —le sonrió el hada contraria mientras descargaba los sacos con polvillo mágico en su interior. —aquí está el pedido que hicieron.


El hada artesana colocó cada bolsa en un carrito de madera para que, después, Sana las repartiera por toda su aldea.


—Muchas gracias, Chan. —dijo con su típico tono dulce y pacífico, digno de un hada de agua. —¿Te estás preparando para el día de la primavera?—preguntó curiosa arrojando delicadamente su esfera del agua nuevamente al río para ayudar a su compañero a cargar las provisiones que le habían traído las sirenas del mar del norte.


—Por supuesto que sí, —respondió entusiasmado —espero que nuestra hada madre me elija para ir al mundo humano este año.


El hada que vestía un elegante vestido de pétalo con degradé azúl lo miró con una sonrisa melancólica, Chanyeol siempre decía eso todos los años y luego se lo veía decaído mientras se arropaba en su tulipán al no ser elegido como cadete para volar del otro lado de la barrera que protegía su mundo mágico del humano.


Todas ellas podían tener habilidades y personalidades diferentes pero todas las hadas (o por lo menos las del sector primavera) nacían de un pequeño capullito destinado a ser una hermosa flor y Chanyeol había nacido de un hermoso tulipán rosa.


—De seguro lo hará, Yeollie.


—Espero, en serio me encantaría ir. —dijo risueño.


Cada año el hada padre se encargaba de mandar a las hadas que ella veía capacitadas para ir al mundo humano junto a un grupo profesional para guiarlas.

Así ellas le llevaban todas las estaciones, como el invierno estaba a punto de terminar, toda la aldea primavera se estaba preparando para el gran día.


—Bueno Mina, debo irme, ya estoy llegando tarde al trabajo, nos vemos en la reunión de esta tarde. —saludó mientras salía volando y dejando atrás a su compañera.


Pasó por cada sector para saludar a sus amigos animales con sus compañeras quienes los preparaban para la primavera, también pasó por su sector de artesanía en dónde dejó las perlas que Mina le entregó y fue hasta el corazón de toda la aldea que era un gran árbol en dónde fabricaban todo su polvillo.


Con ayuda de una pequeña piedra marcó en una hoja verde su entrada guardándola en una pequeña caja echa de palitos y pasó por una puerta que daba a una gruesa rama del árbol y vió a todas sus compañeras pintando las alas de las mariposas, rápidamente fue a su sintió y se colocó su delantal colorido para empezar a copiar el diseño que debían tener las alas de la mariposa con pinturas hechas de materiales naturales.


Estaba tranquilamente trazando cada línea con su pincel y difuminando los colores hasta que una voz grave lo distrajo de su trabajo, la reconoció al instante, levantó su mirada para buscar a la persona dueña de aquella voz y efectivamente, era su mejor amigo Kyungsoo, así que fue acercándose para ver cuál era el motivo de su mal humor.


—Ahg, Minhyuk, se supone que tines que copiar el dibujo que te dejaron ahí. —escuchó a Kyungsoo regañar a uno de sus compañeros.


—¡Pero es aburrido!—recriminó el hada rubia—Son siempre los mismos colores ¿Tienes algo contra del color arcoíris?


—¿Por qué pelean ustedes dos?—preguntó llamando la atención de las dos hadas.


—Porque tu amigo se mete en dónde no lo llaman.—hablo molesto el rubio. —Yeollie, mira, —le mostró las hablas a medio pintar de aquella mariposa—este estilo es mejor que el otro monótono y aburrido que siempre nos piden pintar.


Chanyeol se quedó procesando y admirando el cuadro de su compañero y era el típico diseño de la mariposa monarca pero con los colores cambiados. —Se ve bastante bonito. —admitió y obtuvo un grito de victoria por parte de Minhyuk y una mueca molesta de Kyungsoo.


—Te lo dije, jardinero. —dijo en un tono burlón. —Tú no sabes nada de artesanía.


El rubio golpeó fuertemente la mesa en dónde estaban sus pinturas y terminó asustando a la mariposa, tanto que ésta salió volando espantada y con el hada rubia tirada en el suelo por la impresión.


—Oh, genial, ahora nos quedamos sin una mariposa, muchas gracias Minhyuk. —habló usando un tono sarcástico obteniéndose una nueva molesta del hada. —Como sea, Chanyeol, vine a buscarte porque el rey Junmyeon nos mandó a qué despertemos a Minseok.


A penas escuchó eso y una sonrisa traviesa se formó en los labios del pelirosa. —Entonces tenemos que ir...


—No, —le cortó el rostro. —Solamente vamos a despertarlo para que mueva las nubes de su sector, sólo eso.


Al ser una civilización, todas estaban divididas por estaciones, como el invierno, el otoño, la primavera y el verano. Cada parte era gobernada por una hada reina, y se las podía distinguir por sus enormes alas brillosas y sus accesorios distintivos de cada parte de su jardín.


Cada rey y reina ya tenían por sabido una sola cosa, y era que, para proteger a sus colonias, debían ponerse estrictos con el tema de cruzar la famosa barrera.

A no ser que sea con autorización de las hadas supremas para llevar sus estaciones, nadie podía cruzar la barrera que dividía el mundo mágico del mundo humano ya que era demasiado peligroso como para que un hada se quede más de una noche. Todas sabían que eso estaba extremadamente prohibido y las hadas siempre lo tenía presente.


Y sin embargo ahí estaba Chanyeol, la pequeña hada artesana se paseaba cerca de la barrera mientras arrastraba a su mejor amigo Kyungsoo, el hada de jardín.


—Chanyeol esta es una muy mala idea...—habló su pesimista amigo, pero Chanyeol lo ignoró como siempre.


—Ay, no seas miedoso, Kyungsoo. —rodó sus ojos mientras seguía aleteando sus alitas con destellos rosas.


—No soy miedoso, soy precavido—se defendió. —Junmyeon va a matarnos si se entera que vinimos aquí en vez de ir a despertar a Minseok.


Junmyeon o más bien "el Rey Primavera" los había mandado a él y a un grupo a despertar a las hadas de viento para que despejen las nubes, algo que Chanyeol tomó ventaja para ir hacia la barrera.


—Y él te matará a tí si llega a escuchar que la llamas por su nombre en vez de Padre Primavera. —se burló y se dió cuenta de que ya habían llegado al límite del bosque y del otro lado empezaba el mundo humano—¿Acaso me vas a decir que no te pica el bichito de la curiosidad cuando se trata del mundo humano?


—No, a la única hada a la que le pica ese "bichito"—hizo unas comillas con sus dedos—es a tí, literalmente ninguna de las demás se atreve a venir hasta aquí.


Kyungsoo no lo sabía, pero su amigo tenía un gran secreto, y era que está no iba a ser la primera vez que merodeba cerca de la barrera. Lo había hecho mucho antes, las primeras veces fueron para ir a echar un vistazo y las últimas fue porque el tercer día que estaba explorando por el lado humano, se encontró con la criatura más bonita que sus redondos ojos tuvieron el placer de ver, era un hombre, un humano y se sorprendió, nunca había visto uno.


Desde que salió de su capullo, siempre le dijeron que los humanos eran criaturas horribles, pero aquél chico había capturado toda su atención con su hermosura. Desde aquél día, Chanyeol sabe que apenas el sol está en lo más alto del cielo, aquél humano iba a estar merodeando por el bosque con artefactos extraños que la pequeña hada no conocía.


—Por eso le he dicho al Padre Primavera que estoy listo para llevar nuestra estación al mundo de los humanos pero nunca me elije para ir.


—Ahg, pero Minseok el otro día te explicó que solamente pasan a descongelar la nieve y hacen crecer el pasto y las flores, más que eso no hacen y tú seguro te quieres ir a pasear por ahí.


Chanyeol se quedó callado al ser descubierto, y es que sí, a él le encantaba explorar y tenía la pequeña esperanza de que algún día dejen que las criaturas mágicas y los humanos convivan. La tenía porque antes las hadas tenían prohibido visitar a los jardines vecinos y por causa de que Chanyeol pasó a dar algunos de sus paseos, ejecutaron esa regla pero siempre y cuando haya precaución.


—Sólo tengo que mostrarle a las hadas madres que los humanos no son peligrosos.


—¡Pero, Yeol!—exclamó—Estamos hablando de todo un mundo con criaturas horribles y malvadas. Además que son mucho más grandes que nosotros.


—¿Por qué dices eso sí nunca has ido al mundo humano y mucho menos viste a uno? —se burló. —Además, recuerda que podemos modificar nuestro tamaño.


—Pero nuestras madres nos dicen desde que salimos de los capullos, los seres humanos son criaturas despiadadas que destruyen todo a su paso. Y según tú, ¿qué te dice que no son mucho más grandes? En los libros los muestran enormes, deben ser muy peligrosos y-


—Yo no creo eso, como digo, hay que ver para creer.


—Eres muy ingenuo. —la pequeña hada talló su frente por la frustración.


—Sólo es salir por unos minutos y luego entramos para que el hada Primavera no se dé cuenta.


El pelirosa fue cruzando poco a coco todo su pequeño cuerpo a través de aquella barrera que les daba fuerza y vitalidad a las hadas, tal vez fue por eso que se sintió las pocas partes de su cuerpo algo débiles a medida que iba cruzando.


—No te atrevas...¡Chanyeol!—le gritó pero ya era demasiado tarde, su amiga ya estaba fuera esperando por él. —¡Entra ya mismo!


—Ven Kyung, —lo ánimo. —será divertido.


—No. Entra ahora. —le volvió a demandar y como respuesta obtuvo al pequeño cuerpo de su amigo alejándose dejando rastro de su polvillo rosa. —¡Chanyeol, te puedes morir si sigues ahí afuera!


Y como era de esperarse fue cruelmente ignorado, tenía la esperanza de que en seguida volviera a entrar pero al ver que su amigo tomaba un tamaño mucho más pequeño y se alejaba aún más hasta volverse un puntito de luz rosa, asumió que no iba a pegar la vuelta así que con el poco valor que tenía, traspasó la barrera sintiéndose algo debilitado pero se compuso en seguida para ir a buscar a Chanyeol.


Todos los árboles de su alrededor pasaban rápidamente debido a la rapidez con la que volaba. Estaba desesperado por encontrar a su amigo para que por fin vuelvan a su aldea. Ya se habían alejado demasiado.


Sintió un gran alivio cuando lo vió en la rama de un árbol acariciando a una pequeña ardilla.


—¡Chanyeol!


—Hola Kyung, —lo saludó con una sonrisa mientras seguía acariciando al animal. —mira, él es Han, —lo presentó. —Han, él es Kyungsoo...


La pequeña ardilla iba a saludar pero fue interrumpida por el hada vestida con pétalos de rosas.


—Chanyeol tenemos que volver—lo interrumpió.


—No seas maleducado, Kyungsoo. —frunció el ceño. —Han dijo que vió humanos por aquí cerca.


—¡¿Humanos?!—gritó. —¡Con más razón tenemos que volver Chanyeol!—dijo desesperado.


El animal pareció decir algo con suaves chillidos, como si se estuviera comunicando con Chanyeol.


—¿Viste? Te lo dije, —le respondió.—siempre es así, tranquilo.


—¿Acaso le contaste a este roedor toda tu vida?


—Las ardillas son curiosas. —sonrió y después de acariciar la cabeza del pequeño animal, éste se fue rápidamente perdiéndose entre las ramas de aquél árbol.


—Chanyeol, debemos irnos. —esta vez el tono de Kyungsoo sonó más serio y preocupado, ya que, había escuchado unas muy fuertes pisadas y no era la de un animal, era algo mucho más grande.



—Baekhyun esto es ridículo. —reprochó Sehun mientras veía como el mayor colocaba un sistema de cámaras en los árboles. —Esto ya es demasiado, ¿en serio tienes tanto tiempo libre?


—Sehun, si no vas a ayudar, cállate. —le habló serio, tratando de conectar delicadamente las cámaras en las ramas de los árboles.


Baekhyun es un investigador de criaturas paranormales, a él siempre le han gustado las anomalías, las cosas extrañas y en las criaturas mágicas. Todos lo tomaban por un loco o le decían que era raro, pero él hacía oídos sordos, no había otra cosa que amara más que ir al bosque en busca de criaturas misteriosas, aunque siempre se fuera con un montón de fotos de animales, hojas y una enorme decepción sobre él.


Aunque amaba ser investigador paranormal, no era algo que le aportara mucho, ya que a todos los museos que había ido para mostrar supuestas pruebas de que había otros seres habitando con ellos, nadie lo ha tomado en serio mientras aguantaba que se le rieran en la cara. Era fotógrafo, eso de alguna manera le ayuda para poder subsistir y a que pueda seguir con sus investigaciones.


—¿Sabés que mi padre ya no te toma en serio, cierto?


Sehun es el hijo del dueño de un famoso museo de Bucheon, ahí se exhibían muchas historias sobre la mitología, teorías de que no sólo había humanos en un universo tan grande y millones de cosas más que Baekhyun amaba, ahí había muchos investigadores que él admiraba, por eso su gran sueño era descubrir algo realmente asombroso para que ese descubrimiento sea mostrado ahí y que la gente vea en él algo más allá de un ñoño raro.


—Lo hará está vez, Sehun, estoy seguro. —habló entretenido colocando objetos extraños en el medio del bosque.


—Eso dijiste cuando trataste de probar que en el bosque de Seoul había gnomos, cuando quisiste llevar a mi padre a un campo desolado para probarle que los aliens existen, o la vez que le llevaste un supuesto cristal que te hacía cambiar de tamaño...


—En mi defensa, se parecía mucho al que aparecía en mi libro de anomalías...


—Era un vidrio, Baekhyun.


—Bueno, tal vez no tengo la mejor de las suertes pero...


—Nunca la tienes.


—Okey, ya entendí. —rodó los ojos molesto. —Sehun, se supone que eres mi amigo, no me estás animando mucho que digamos...


—Solo soy realista contigo, me pone mal verte triste después de que mi papá y sus socios rechazen un "descubrimiento" tuyo.


—Ya sabes que yo soy fuerte y no me voy a rendir tan fácil. —sonrió y acomodó sus lentes. —Ven, escondámonos detrás de los arbustos, mientras te voy a contar que estamos buscando esta vez.


El menor asintió con toda la ternura que su hyung le daba y lo acompañó a esconderse, vió como de su bolso lleno de parches de tela sacaba el famoso libro de anomalías, sabía que era muy preciado para Baekhyun porque fue un regalo de su padre, quién era igual a él, soñador, raro y muy difícilmente se rendía.


—Bien, ¿a qué criatura mística estamos buscando hoy?— preguntó ya estando en su escondite.


—Hoy estamos buscando a las criaturas más hermosas de toda la historia medieval, —el pelinegro buscó entre las páginas de su libro para mostrarle a su amigo una hoja con escritos y dibujos muy detallados. —las hadas. —sonrió en grande.


Poco a poco vió como el rostro del menor se iba desfigurando tratando de aguantar su carcajada burlona, cosa que, claramente no pudo lograr y terminó riéndose a más no poder en el rostro de Baekhyun. El mayor lo miraba molesto, me molestaba mucho que nadie lo tomara en serio cuando estaba tan ilusionado con algo.


—Eres un idiota. —le dijo molesto teniendo la intención de guardar el libro pero su amigo lo detuvo.


—Ya, ya, perdón, perdón. —lo tomó de los brazos para que no guardara su libro. —Vamos, explícame, no me volveré a reír.


—Pero tomatelo en serio. —le advirtió. —Bueno, las hadas son seres mágicos que viven en comunidad, hay muchas historias sobre ellas pero creo que la de mi libro es la más acertada; —sonrió. —se dice que nacen de flores, primero es un capullo y allí dentro se forma el hada, también tienen distintos dones y se dividen por estaciones, ellas son las que nos traen el invierno, el verano, la primera y el otoño. Hoy es nuestro último día de invierno y eso significa que las hadas de la estación primavera deben estar preparándose para viajar a la ciudad...


—¿Y qué hacemos aquí entonces?


—El libro indica que por aquí es donde las hadas se mueven, aquí se concentra toda la magia. —explicó. —El libro también dice que las hadas aman las cosas dulces, las flores y las cosas coloridas; así que les puse en un plato golosinas, cintas de colores y muchas flores para que vengan.


—Y las cámaras...


—Tienen un sensor que se activa con el movimiento, cualquiera que sea mínimo, se activarán y ¡Pum! tendré pruebas de que las hadas existen, las mandaré al museo y seré el investigador más reconocido de Corea y luego del mundo. —habló con pequeños destellos en sus ojos.


—Baek, mira que con cada criatura te he apoyado pero...perdón, perdón pero ésto es totalmente ridículo.


De a poco la sonrisa de Baekhyun se borró. —Pero...el libro dice que están aquí...


—Eso dijiste de tus demás investigaciones y no resultó nada, mira, no dudo que puedan existir los aliens, gnomos, un perro con dos cabezas, pero, las hadas...no existen.


—Sí existen, hace semanas que estoy viendo a esta parte del bosque para dejar ofrendas para ellas y al día siguiente no hay nada, —frunció el ceño. — te lo voy a probar cuando las cámaras se...


Baekhyun no había podido terminar su frase porque un montón de flashes se empezaron a escuchar al igual que se pudieron visualizar muchos destellos provenientes de las cámaras.

Sonrió en grande y miró a su amigo emocionado, salió rápidamente de su escondite y fue hasta el pequeño plato que había dejado con objetos y comestibles para las hadas, faltaban algunas cosas y eso lo ilusionó mucho más haciendo que sus expectativas suban hasta el cielo.


—Sehun, mira, se llevaron cosas. —habló emocionado. —Ayudame a sacar las cámaras, quiero revelar el rollo lo más rápido posible y...¡Ah, Sehun, mira! —se agachó al ver un pequeño objeto extraño entre el césped de aquél bosque.


El más alto apenas podía procesar toda la información que su cerebro estaba recibiendo, entre que no podía creer lo que había pasado y su compañero que no dejaba de hablar a la velocidad de la luz.


—¿Qué es eso? —preguntó el menor confundido.


—Parece un pequeño sombrerito, —respondió Baekhyun enternecido. —se le debió caer al hada.


Baekhyun guardó el pequeño sombrero en una bolsa de plástico para guardar evidencia que traía en su bolso.


Para cuándo Baekhyun y Sehun terminaron de juntar las seis cámaras y todos los cables que el mayor había colocado, se dirigieron hacia la camioneta del menor para irse y Baekhyun pueda seguir con su investigación en su oficina.



Kyungsoo al ver dos humanos se alarmó, sintió tanto terror que trató de llevarse a jalones a su amigo de allí, pero, como siempre, Chanyeol nunca le prestaba la más mínima atención y está vez era porque el hada artesana por fin los había visto,durante toda la semana estuvo ocupado con los prepararivos para la primavera y su corazón se puso demasiado feliz al ver a su príncipe. Su belleza resaltaba más que las criaturas hermosas que se paseaban por el jardín, no podía parar de mirar sus ojos, sus labios, todo en aquél humano era totalmente hermoso, pero le llamó la atención ese extraño artefacto que llevaba en sus ojos, tenía cristales y los sujetaba unas extrañas ramas finas y negras.


—Kyung, míralo, es...,—sus ojos comenzaron a destellar y sus mejillas totalmente coloreadas de rojo como las hojas en otoño. —hermoso.


—Es un humano, Chanyeol. —le habló asustado porque su amigo se estaba acercando demasiado a aquellas criaturas. —Nos tenemos que ir, seguramente lo que están poniendo son trampas para cazar. —le jaló desesperado de sus ropas.


Chanyeol sólo podía prestar toda su atención a aquél humano tan lindo y precioso, traía en su rostro una hermosa sonrisa, lo seguía con la mirada y de la nada vió como le hablaba a un individuo de su misma especie que era más alto que él y se iban detrás de un arbusto, no quería dejar de verlo así que sin pensarlo se fue acercando lentamente provocando más preocupación en su amigo Kyungsoo.


—Chanyeol ven para acá, ¡¿estás loco?! —lo llamó pero el hada no le prestaba atención alguna.


Chanyeol le hizo una seña para que dejara de molestar y un extraño objeto llamó su atención, o más bien, varios, porque era una extraña piensa circular y plana con un montón de pequeños regalos que no logró identificar a excepción de las flores.


—Ay, por la madre Invierno. —bufó y se acercó con mucho miedo para sacar a su amigo de ahí. —Chanyeol, si el padre Primavera se entera de esto va a fusilarnos. Vámonos ahora.


—Kyung, mira, —el hada le mostró a la otra un una esfera de cristal algo rara ya que estaba algo pegajosa. —este es un cristal muy extraño, se ve comestible...—Chanyeol tenía todas las intenciones de probar aquel extraño objeto pero le fue imposible porque Kyungsoo había volado unos centímetros más arriba y logró patear aquella cosa extraña lejos de su amigo.


—¡Es veneno! —le gritó.


—¿Qué te pasa? —lo miró molesto.


—¡No sabemos de dónde vino y te lo mandás a la boca! puede ser veneno para matarnos.


Su amigo tampoco sabía que él había estando recibiendo aquellos hermosos regalos que su príncipe le deja. Eso lo hace sentirse especial.


—Pero voy a agarrar las flores, no son peligrosas.


—Está bien, toma las flores y vámonos, ellos podrán salí en cualquier momento...—habló temeroso.


Mientras Kyungsoo temblaba en su lugar rogando a cada hada madre que existía para que los humanos no salieran, Chanyeol tomaba pacíficamente las flores.

No sabe lo que pasó específicamente, todos ocurrió tan rápido que no tuvo ningún tipo de noción, Chanyeol sólo recuerda haberse tropezado con algo metálicos después de ir a recoger una flor que se le había caído y de la nada un montón de flashes como el de las tormentas eléctricas empezaron a encandilarlo; de no ser porque Kyungsoo lo agarró fuertemente del brazo para salir volando lo más rápido que podían de ahí, no sabe que pudo pasar.


—¡Kyung, mi gorro!


—¡Mierda, no hay tiempo Chanyeol! —lo regañó mientras escapaban de aquél lugar, totalmente aterrizados.


Volaron lo más rápido que pidieron, Chanyeol terminó por perder las flores en el camino. Sus pobres alas estaban adoloridas y cansadas pero siguieron huyendo hasta por fin llegar a la parte segura del bosque y cruzar la barrera.

Ambos jadeaban, estaban tan exhaustos y débiles que tuvieron que bajar al suelo porque sus las no podían ni siquiera mantenerse, la momento de levantar sus miradas se terminaron encontrando con Junmyeon, el padre primavera con todas sus compañeras volando junto a ella, se miraba bastante molesta.


—P-padre primavera. —dijo Kyungsoo nervioso y junto a Chanyeol hicieron una reverencia. —Yo puedo explicarle lo que-


—Te dí una sola tarea, Kyungsoo. —le dijo evidentemente molesta. —¿En qué pensabas?


El hada ase veía bastante molesta y decepcionada, su mirada lo transmitía todo y Chanyeol se sintió sumamente culpable.


—No fue culpa de Kyungsoo, padre. —Chanyeol voló hasta su reina para poder explicarle lo que había pasado. —Todo fue mi culpa, yo quería ir a ver más allá del bosque y arrastré a Kyungsoo para que me acompañara, él mismo me dijo que no, pero yo no le hice caso.


El rey suspiró profundamente, no estaba sorprendido para nada, el hada que más travesuras hacía y metía la pata siempre era Chanyeol, no era malo pero era demasiado revoltoso y curioso, y eso a veces podía llegar a ser peligroso para la comunidad.


Los murmullos claramente no sé hicieron esperar, todos a su alrededor estaban mirándolo molestos y juzgando a la problemática hada.


—Bien hecho, Chanyeol, tuvimos que atrasar la reunión por tí. —le reclamó un hada escolta del rey.


—Está bien. —el hada detuvo a su escolta y miró a toda la colonia. —Vayan al árbol del polvillo y prepárense para la reunión. Chanyeol, tú, vienes conmigo, vamos a hablar muy seriamente.


—Sí, señor. —le dijo cabizbajo e hizo una reverencia.


Junmyeon luego de eso, verificó que Kyungsoo estuviera bien y lo mandó junto a las demás hadas, con Chanyeol los escoltaron hacia su árbol, la parte superior en dónde él polvillo para las hadas se fabricaba.

Chanyeol estaba muy nervioso, no era la primera vez que el hada superior lo citaba para hablar de su comportamientos, pero cree que esta vez es algo mucho más serio ya que puso en riesgo a su amigo, además el rey seguía sin decirle nada y eso lo ponía más ansioso aún.


—Señor...si va a gritarme, hágalo, lo merezco.


—¿Y de qué serviría, Chanyeol? —le preguntó con una voz pacífica pero firme. —una cosa es que metas la pata de vez en cuando pero lo de hoy sobrepasó todos los límites, sabés perfectamente que está extremadamente prohibido cruzar la barrera.


—Lo sé, y lo siento, es que la curiosidad me ganó.


—Pusiste a Kyungsoo en peligro, Chanyeol. —le hizo ver. —Si ustedes cruzan la barrera se debilitan completamente y ustedes salieron sin ningún tipo de protección, pudieron haber muerto.


El pelirosa bajó la mirada avergonzado por sus acciones, se sentía demasiado culpable, jamás pensó que su comportamiento podría llegar tan lejos como Junmyeon se las estaba planteando.


El hada superior al notar esto, decidió calmarse. —¿Por qué querías cruzar la barrera, Yeol?


Chanyeol se removió un poco en su lugar, realmente no quería decir la razón por la que quería cruzar. —Por lo mismo de todos los años, quiero conocer el mundo humano.


—No sé para qué quieres ir, no hay nada de especial allá.


—¡Sí lo hay! —lo contradijo.


—A ver ¿qué? —le preguntó. — ¿Qué es tan asombroso allá que quieres ir?


—Hay...muchas cosas. —Junmyeon le hizo un gesto para que siguiera con su explicación. — Es un mundo nuevo, hay cosas nuevas y...—suspiró derrotado y miró al padre Primavera a sus ojos azulados. —hay...un humano que-


Junmyeon se congeló al escuchar es palabra, todos sus sentidos se activaron y negó rápidamente con la cabeza sin dejar que el hada pelirosa terminara de hablar.


—¿Humano? ¿Viste a un humano? —le preguntó asustado y Chanyeol asintió. —No, no puede ser...


El hada se acercó a un gran pedazo de tronco con agua y polvillo dorado, en dónde realizó un pequeño movimiento con las manos arrojando algunos pétalos y salió una gran esfera en dónde le mostraba distintas partes del bosque y a tan sólo cincuenta sectores estaban cerca de una enorme ciudad y los humanos transitaban demasiado cerca de ellos.


—¿Señor, qué...?


—Tendremos que inmigrar después de la primavera, estamos muy cerca del reino humano.


—Pero...


—Dijiste que había un humano...—le recordó. —¿A caso tú...?


—No, aún no tuve oportunidad de acercarme más a él. —dijo formando inconscientemente un puchero.


—Y no lo vas a hacer, Chanyeol. —le ordenó. —Escucha, quiero que apenas mañana las hadas escoltadas vuelvan, estés listo junto a las demás para irnos.


—Pero Rey, usted no lo entiende, él no se ve malo, —lo defendió. — él luce como...un sueño, es como un príncipe y...


—No, Chanyeol, es un humano y es demasiado peligroso, por favor házme caso.


Chanyeol iba a seguir insistiendo pero en verdad pudo ver el miedo reflejado en los ojos del rey y eso lo preocupaba bastante porque el padre Primavera no era exactamente alguien cobarde, a lo contrario, él siempre luchaba por su reino sin importar qué.


—Escucha, Yeol. —le habló por fin. —Te voy a contar una historia, y no es para asustarte ni nada de eso, es para que tomes conciencia de lo peligrosos que pueden a llegar a ser los humanos...—Chanyeol lo escuchó atentamente. —Yo...hace algún tiempo, cuando era un príncipe apenas...me enamoré...


—Sí, del rey Otoño ¿no? —arqueó la ceja haciendo sonrojar al rey.


—Basta, esto es serio. —lo regañó. —Cómo te decía, antes del rey otoño, —aclaró. —hubo alguien más que me hacía sentir que volaba entre mariposas. Antes no estaba esa barrera así que me era fácil salir para poder ir a verlo, él era un humano, un científico que me hacía ir hasta un cuarto blanco para verlo, hacía muchas cosas conmigo y yo pensaba que eran muestras de amor o de cariño...pero no fue así...


Chanyeol frunció el ceño triste al escuchar esas palabras del rey. —Yo era su nuevo descubrimiento, sólo estuvo usándome para luego tratar de encerrarme y encontrar nuestro reino. Luego de todo eso, yo entré en una profunda tristeza, mi corazón se rompió y casi pude llegar a morir.


El rey hizo a un lado los pétalos que tenía como ropaje y le enseñó una cicatriz que tenía en su pecho.


—Esto lo provocó el gran amor que le tenía, mi corazón se llenó con tanto y él lo destrozó con todo su despecho, se suma que al pasar mucho tiempo fuera, mi flor se estaba marchitando y mi luz se estaba apagando.


Y era por eso que Junmyeon protegía mucho a su gente, él sabe que tan malos pueden llegar a ser los humanos, lo que la mano del hombre puede hacerles. No soportaría ver morir a uno de los suyos, se supone que todas las hadas son familia.


—Las cosas no las digo por decirlas, Yeol, —le aclaró. —las digo porque yo reconozco el peligro. —agarró las manos del hada contraria y la miró a los ojos. —Si te conté todo esto fue porque no quiero que sufras, sólo quiero protegerte. —le aclaró. —Ve abajo junto a las demás, avisaré sobre los humanos y asignaré a las hadas escoltas para iniciar la primavera mañana.


El pelirosa hizo una reverencia a su rey. —Nos vemos, señor.


Estaba dispuesto a irse cuando Junmyeon nuevamente lo llamó. —Chanyeol.


—¿Sí? rey Primavera...—volteó y lo miró dispuesto.


—Por favor, prometeme que te vas a dejar de poner en peligro, a tí y a los demás.


Chanyeol sonrió levemente por la preocupación del rey, no era nueva, siempre lo hacía renegar de una u otra manera, pero está travesura realmente lo dejó pensativo así que lo único que hizo fue asentir. —Lo prometo, no tiene que preocuparse. —le dijo realizando una mueca.


El hada terminó de retirarse mientras que Junmyeon se quedaba con un mal sabor de boca, todos sus sentidos estaban alerta y estaba asustado, no quería que la historia se repitiera, pero Chanyeol acababa de prometerle algo que no sabe si lo cumplirá, así que tratará de preparar lo más rápido que pueda a las hadas para poder partir lo más rápido posible.