Sable láser

Sinopsis

ChanYeol no sabía una mierda de Star Wars, pero BaekHyun adoraba esas películas. Y en una ironía del destino o de su absurdo romanticismo de novio enamorado, ahí estaba él, vestido de Yoda.

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Capítulo único

ChanYeol no sabía una mierda de Star Wars. Bueno, sabía lo que popularmente rondaba en la red como lo más famosillo de una saga o como un ignorante que nunca leyó o vio el Señor de Los Anillos y sabía que había un bicho feo que deseaba un anillo y susurraba de forma espeluznante es mío, mi tesoro.

Exactamente así. Los pobres conocimientos que ChanYeol tenía sobre la dichosa cosa eran por conversaciones largas y extensas con BaekHyun, donde el chico hablaba y él trataba de enterarse de algo.

Su novio era un completo fanático de Star Wars y ChanYeol tenía una cultura cinematográfica muy pobre que no pasaba de películas de animaciones, animales, niños y en general, las calificadas para mayores de doce años. La única saga que conocía al dedillo era la de Harry Potter porque sus padres le compraron el primer libro cuando tenía once años y para él fue mágico o algo así. De resto, sólo trataba de hacer feliz a su pareja invitándolo al cine y viéndose casi todas las sagas habidas y por haber, incluso aunque se tratara de Crepúsculo y de vampiros que brillaban al sol.

Sin embargo, BaekHyun nunca trató de ver con él Star Wars. ChanYeol se sentía algo decepcionado porque el chico tenía su propio grupo de fanáticos para ver esa película y hacer maratones los viernes por la noche cada cierto tiempo y les llegaba el mono por ver peleas intergalácticas. Lo que le parecía absurdo, porque BaekHyun le puso un apodo relacionado con la maldita película, o bueno, más bien fue el idiota de JongDae el que lo nombró Yoda para burlarse de sus orejas y su novio lo adoptó para pedirle cosas interesantes.

Siendo sincero, ChanYeol había llegado al punto donde estaba tan hasta los huevos de oír a BaekHyun hablar de la película, más con el dichoso lanzamiento en el cine de la nueva, que no quería saber nada más sobre Star Wars ni mierdas. Por esa razón, en su momento de madurez suprema, se vetó a sí mismo el nombre de las películas y se negó a verlas.

Y en una ironía del destino o de su absurdo romanticismo de novio enamorado, ahí estaba él, vestido de Yoda.

A decir verdad, solo se había vestido así porque había discutido con BaekHyun esa mañana por algo totalmente ridículo. Ambos estaban finalizando las clases para las vacaciones de Navidad, estaban estresados con los trabajos y exámenes de la universidad y eso los volvía más irritables que de costumbre.

ChanYeol solía tener bastante paciencia con el desorden que creaba BaekHyun en el apartamento que compartían, pero esa mañana lo dominó un basilisco cuando vio a su novio con su suéter favorito de cuello alto, gordito y calentito, el que estuvo buscando entre su ropa y que cuándo le preguntó a BaekHyun por él no recibió algún tipo de respuesta.

Se sentía culpable por la forma en la que trató a BaekHyun, gritándole de esa forma tan severa y estúpida y se sentía como la peor escoria del planeta porque creyó ver los ojos aguados de su novio antes de marcharse golpeando la puerta. Por supuesto, se llevó su suéter.

Cuando se miró una vez más en el espejo, se vio ridículo. Ni siquiera entendía por qué BaekHyun continuaba llamándolo Yodita, si el bicho ese era la cosa más fea que él había visto, aunque al menos se alegró de no tener que vestirse de ese tal Chewbacca. Había visto el traje en la tienda cuando compró el de Yoda y casi le alivió ser un tipo verde de orejas grandes. Aunque la dependienta lo miró algo extrañada, seguramente por su altura y la forma ridícula con la que sacó el sable láser, meneándolo en medio de la tienda.

—¿Hola?

ChanYeol se tensó. Estaba en el dormitorio, BaekHyun había llegado y probablemente estaría confuso porque todas las luces del piso estaban apagadas y él solía estar en casa a esta hora.

Internamente, rezó para que no hubiera decidido traer con él al gilipollas de JongDae, porque si no, ChanYeol prefería meter la cabeza en el váter y morir ahogado. No fue necesario, gracias a todo lo bueno.

—Que la fuerza me acompañe. —murmuró para sí mismo con ironía, saliendo del dormitorio.—Hola, BaekHyun.

La cara de su novio fue un poema cuando lo vio apoyado en el marco de la puerta. Dejó caer la mochila en medio del salón, otra de sus tantas malas costumbres que a ChanYeol no le gustaba y alzó sus cejas, mirándolo.

ChanYeol se quedó por algunos segundos sobrecogido porque siempre seguía sorprendiéndolo que ese jodido chico fuera tan caliente y bonito, sobre todo porque en su fuero interno, le volvía loco que BaekHyun se dejara el pelo negro después de una larga temporada con tintes, y mierda, porque en definitiva, adoraba a ese pequeño tipo. Además, para qué ocultarlo, estaba avergonzado vestido de Yoda con esas orejas de plástico sobre las suyas y ese mal intento de peluca que trataba de volverlo calvo.

—¿Qué coño haces así vestido, ChanYeol?

—Soy Yoda, hoy sí que lo soy. —lo corrigió con voz ronca y tono infantil. BaekHyun rodó los ojos. —Trato de disculparme. No debí gritarte esta mañana.

—No, no debiste. —le recriminó a lo largo de la estancia, cruzado de brazos de forma orgullosa.

Era absurdo que ese chico lograra hacerlo sentir tan pequeño y estúpido con esa simple mirada castaña, pero suponía que estaba demasiado enamorado de él y joder, odiaba cuando estaban peleados.

—BaekHyunnie. —lloriqueó dando un paso al frente. —Hagamos las paces.

—¿Y te crees que porque vayas vestido de Yoda te voy a perdonar ChanYeol?

—¿Sí? —sonrió nerviosamente.

BaekHyun bufó, pero vio un amago de sonrisa.

—Eres un idiota.

—Lo siento.

Su novio dio un paso al frente, encendiendo la lamparita del salón. ChanYeol distinguió que su expresión era más suave y que sus ojos brillaban con cierta travesura y joder, a lo mejor, ya no estaba tan enojado con él.

—Yo también me pasé esta mañana. —admitió en un susurro BaekHyun.

ChanYeol se acercó al chico, sus manos quemándole por extenderlas y tocarlo, pero controlándose. BaekHyun lo miraba alzando el mentón, lindo y cálido, tal y como le gustaba.

—Somos unos tontos.

—Tú eres un tonto. —refutó él con tono burlón, tocándole unas de las orejas del disfraz. —No pensé que fueras a vestirte de Yoda.

—Yo tampoco. —admitió algo avergonzado.

BaekHyun lo miró de arriba abajo descaradamente esta vez y ChanYeol tragó saliva por varios motivos, en parte expuesto, en parte caliente.

—Y dime ¿qué más secretos tienes escondidos? —pestañeó coquetamente, su dedo deslizándose desde su cuello por su pecho. —Saca tu sable láser, Yodita.

Y ChanYeol hizo lo que le pidió su pequeño novio, sacando su espada de luz verde del bolsillo de su pantalón. Pese a su cara orgullosa y concentrada, poniendo una pose incluso parecida a la del tipo de la foto cuando compró la cosa. BaekHyun lo miró con las cejas alzadas y una expresión que rozaba lo incrédulo.

—¿Qué coño haces, Park ChanYeol?

—Me dijiste que sacara mi sable láser. —frunció el ceño, bajando la espada y poniéndose derecho.

—No ese sable.

BaekHyun lo miró significativamente y ChanYeol dijo Oh demasiado claramente.

—Sep, exactamente. —añadió su novio.

ChanYeol rodó los ojos por su fallo y mandó al demonio cualquier intento de ser un Yoda decente o de tratar de recrear a los personajes favoritos de la saga favorita de BaekHyun. Se quitó la calva verde de la cabeza, sacándose también las orejas, tirándola al suelo en un gesto fiero y extendió las manos en busca de la cintura estrecha de BaekHyun.

Lo atrapó contra su cuerpo, haciéndolo reír coquetamente, y le tocó el trasero sonriéndole como un hijo de puta enamorado. BaekHyun echó las manos detrás de su cuello, acariciándole justo detrás de las orejas, tal y como le gustaba y joder, ChanYeol gimió por el toque y la puta forma de su novio de morderse el labio inferior.

Lo besó con desesperación, habiendo deseando ese momento durante todo el día, sintiéndose como un bastardo por no despedirse esa mañana como todas las demás y en su fuero interno, ChanYeol agradeció su estúpido plan, porque aunque no supiera ni una mierda de Star Wars y fuera el peor Yoda del mundo, BaekHyun sí estaba interesado en su sable láser. Y no hablaba de la espalda.

FIN