Truenos y Chanyeol

Sinopsis

A BaekHyun no le hace gracia tener que compartir el cuarto de invitados de JongDae con Park ChanYeol, el amigo de la infancia del otro, que ha venido a Seúl para ‘el fin de semana de chicos’’ que ha planeado el idiota de su amigo por su cumpleaños. Sin embargo, si no esperaba esa jugarreta por parte de JongDae, menos aún se esperaba que en la primera tormentosa noche, el tipo se escurriera con él en la cama.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo único

JongDae tiene en la cara una sonrisa de hijo de puta cuando BaekHyun llegó a la casa de su tía para celebrar su estúpido fin de semana de chicos o algo así. Su amigo ha tenido la maravillosa idea, según sus propias palabras, de organizar una especie de reunión en el apartamento vacío de su tía en medio de Seúl para celebrar con sus amigos más cercanos su cumpleaños número veintidós.

A BaekHyun desde el principio no le inspiró ninguna clase de confianza esa mierda. No entendía la necesidad de quedarse en casa ajena para celebrar un maldito cumpleaños, sobre todo conociendo a JongDae y sabiendo lo capullo que podía llegar a ser. Y menos le gustó, cuando su amigo le dijo que quería hacerlo así para que ChanYeollie pueda venir a verme y lo conozcas, Baekkie.

No era que BaekHyun tuviera algo en contra de ChanYeollie, pero le caía mal sin conocerlo solo porque JongDae se pasaba mucho tiempo de su vida hablando del tipo, ya que era su amigo de infancia, y sip, joder, puede que sintiera un poco de celos, porque sentía que le robaba la atención de su amigo.

De todas formas, trató de ser una persona madura y no quejarse demasiado por el asunto. JongDae tan solo iba a invitar a otras tres personas más y él no tendría que lidiar solo con el famoso Park ChanYeol de un pueblo costero de Busan que venía por primera vez a Seúl.

Sin embargo, las cosas con el bastardo de JongDae nunca eran tan sencillas y BaekHyun ya lo sabía de primera mano, por eso no supo muy bien por qué se sorprendió tanto cuando el tipo distribuyó las habitaciones y a él le tocó compartir cuarto con ChanYeol.

—¿Por qué me pones con él? —le gruñó en voz baja en la cocina, mientras su futuro ex amigo y compañero de pupitre ponía papas fritas en un bol como si BaekHyun no quisiera sacarle los ojos con una cuchara.

—¿Por qué no iba hacerlo? ChanYeol es adorable, te llevarás de perlas con él, Baekkie. —le dijo con tono cantarín, uno tan falso y estridente que le tocó la moral en muchos jodidos sentidos.

Estaba haciéndolo a propósito y creía entender el motivo.

BaekHyun le tenía celos a ChanYeol por ser el amigo de la infancia de JongDae y ser tan genial según palabras del bastardo. No obstante, también era su puto ideal en lo que se refería a chicos, y lo supo nada más verlo entrar por el recibidor, con sus pantalones vaqueros rotos, su altura descomunal y su ancha sonrisa de chico sencillo y deslumbrante. No era la primera vez que lo veía, JongDae se empeñaba en poner debajo de la nariz de BaekHyun cada foto que encontraba o tenía de Park ChanYeol, pero maldito fuera si no se le secó la boca al ver al hijo de puta en persona.

Y mierda, ni siquiera cuando se tropezó con la alfombra rosa del salón logró perder su maldito encanto, pensó BaekHyun, y ese era otro de los motivos por los que él debía odiarlo y no podía compartir habitación con él. ChanYeol le provocaba sentimientos contradictorios y él no quería lidiar con eso, joder.

—Es tu amigo de infancia, comparte tú con él. —le rumió con los ojos entrecerrados.

JongDae detuvo sus movimientos y lo encaró.

—Es mi cumpleaños, quiero compartir cama con MinSeok y ya tengo muy visto a ChanYeol. —enumeró alzando cada dedo delante de su cara. —Además, creo que te vendrá bien para estrechar lazos con él.

BaekHyun rodó los ojos.

—Prefiero a SeHun.

—Pero yo prefiero que compartas con ChanYeol y te jodes. —sonrió su amigo, tomando el bol de la encimera. —Sé amable con él.

BaekHyun no rodó los ojos por segunda vez porque no quería quedarse ciego y aceptó tener que compartir habitación con Park ChanYeol.

Sin embargo, si creyó que JongDae se iba a detener con aquello, era que no lo conocía bien. Esa noche de viernes, ya que era el primer día y todos estaban algo cansados por su mañana de clases y viaje, en el caso de ChanYeol, su amigo preparó una serie de juegos ligeros y divertidos o algo así, donde siempre terminaban emparejados con la persona con la que le tocara compartir habitación.

Por eso terminó jugando a adivinar películas con ChanYeol, mirándolo a los ojos durante un minuto entero mientras se daban la mano o subiéndose en la espalda del tipo para hacer una especie de competencia extraña en la cual JunMyeon casi se ahogó comiendo almendras. Lo más estúpido del caso es que para ser unos desconocidos, lograron encajar a la perfección y ganar un par de juegos y BaekHyun no sabía si detestaba o no la forma brillante que tenía ChanYeol de sonreírle cada vez que acertaba alguna cosa y ganaban.

Era demasiado adorable y él tenía que hacer un esfuerzo para no devolverle la sonrisa, joder.

Aun así, los juegos terminaron relativamente temprano esa noche y a las doce y media, JongDae decretó el final de aquella competencia, dando por vencedores a BaekHyun y ChanYeol.

—¿De verdad no me vas a dejar cambiar de habitación?—le susurró a JongDae en un último intento, antes de entrar en su habitación de invitados.

JongDae rodó los ojos y lo empujó en dirección a ChanYeol.

—Buenas noches, chicos.

SeHun entró en la habitación que compartía con JunMyeon quejándose de haber quedado los últimos y el anfitrión se perdió con su novio en su propio cuarto diciéndole alguna cosa coqueta que BaekHyun realmente no quería ni necesitaba escuchar, por lo que, se resignó a su destino.

ChanYeol ya estaba preparando su cama para dormir, abriéndola y sacando su pijama de su mochila. BaekHyun lo imitó de una manera un tanto más desordenada y hosca, intentando ignorar la presencia del chico y molestándole que sus ojos se desviaran sin querer al reflejo del espejo cuando ChanYeol se quitó la camiseta. El bastardo tenía abdominales y él tuvo una imagen muy clara de lo que le gustaría hacerle, joder.

Quizás maldijo en voz alta, porque el tipo se giró entonces en su dirección y en su cara se reflejaba algo de desconcierto.

—¿Te molesta que me cambie aquí?

—No ¿por qué iba a molestarme? —bufó tan seco y cortante que incluso para él fue gilipollas.

ChanYeol no le dijo nada más antes de acostarse en su propia cama y BaekHyun volvió a maldecirse por ser tan cretino. De hecho, apagó la luz de la habitación sintiéndose un completo idiota y con un nudo en el estómago por haber tratado tan bruscamente al chico cuando él no le había hecho nada, joder. No obstante, no podía evitar cabrearse con ChanYeol por ser tan jodidamente guapo y no poder odiarlo por ser el amigo de infancia de JongDae.

BaekHyun se dejó dormir al poco tiempo y habría seguido así si no hubiera sentido su cama crujir, el colchón hundirse por un peso extra a su derecha y a Park ChanYeol acostándose a su lado. ¿Qué diablos estaba haciendo ese bastardo?

—¿Estás de broma? —logró articular, abriendo los ojos y encontrándose con la cara del tipo seria.

—No me gustan los truenos. —le respondió de manera ronca, un tono que lo estremeció de arriba abajo, demonios, porque él tenía una voz grave que le gustó muchísimo cuando se lo presentó JongDae esa tarde y BaekHyun quería golpearse la cabeza contra una pared y morir rápido.

—No escucho ningún tru…

Un trueno cayó cortándole la frase, la voz y el aliento. BaekHyun se sorprendió de escuchar en ese momento la lluvia fuerte que caía en la calle y de que hubiera una tormenta eléctrica. ChanYeol había cerrado los ojos por el ruido ensordecedor y tembló como una hojilla de otoño, apretando el edredón firmemente como si necesitara un soporte o algo así. Él decidió entonces que ChanYeol no estaba jugando y que de verdad no le gustaban los truenos. Por qué tenía que ser tan adorable, joder.

—¿Le tienes miedo?

—No es miedo. Simplemente, no me gustan los sonidos fuertes. —gruñó el chico abriendo los ojos.

—Entonces no te gustan las motos. —le respondió con tono malicioso.

—Sí me gustan las motos.

—Pero hacen mucho ruido.

—No es lo mismo que los truenos. —le rebatió frunciendo el ceño con tono infantil y a BaekHyun de verdad le pareció muy tierno.

—Yo tengo una moto.

—Lo sé.

Otro trueno cayó. ChanYeol se encogió en automático y BaekHyun se despertó un poco más, sonriendo ante la reacción del tipo y su conversación estúpida. Un silencio se formó después de aquello, no supo cuánto tiempo duró, sin embargo, pero el alto lo miró a los ojos un segundo antes de volver a hablar y BaekHyun quería derretirse con esa mierda sincera, demonios.

—Sé que te caigo mal, pero déjame dormir contigo, por favor.

—No me caes mal. —se encontró diciendo.

ChanYeol frunció el ceño.

—Te escuché. Antes de ir a dormir. No querías compartir conmigo. —aclaró y BaekHyun se sintió como la peor escoria del planeta.

—Creí que JongDae querría compartir cuarto contigo ya que son tan amigos y se ven tan poco. —trató de excusarse con la voz fallándole.

—Mientes de pena. —una débil sonrisa curvó los labios del tipo y a él le molestó que no fuera tan deslumbrante como las anteriores. —No tienes que tratar de arreglarlo. No le puedo caer bien a todo el mundo.

—Pero no me caes mal. —insistió.—No quiero que me caigas bien.

—¿Por qué?

Otro trueno sonó, uno más fuerte y que partió el cielo más cerca. ChanYeol se hizo una bola de miembros largos encogidos e instintivamente buscó estar más cerca de BaekHyun. Él por su parte, chilló de manera un tanto patética, aunque no lo suficiente alto como para despertar a toda la casa, y saltó en su lugar, buscando con su diestra la mano de ChanYeol.

—A ti tampoco te gustan los truenos.

—Me pilló desprevenido. —carraspeó, aún con sus dedos clavándose en los dedos grandes del tipo.

—¿Por qué no quieres llevarte bien conmigo?

¿Cómo explicaba aquello sin avergonzarse a sí mismo? ¿Por qué quería aclarárselo? Era más sencillo permitirle pensar que le caía mal, que no deseaba ser su amigo y que le daba igual lo que fuera de JongDae porque eso no los iba a unir. Sin embargo, BaekHyun no se encontró conforme con esa posibilidad y pese a haberse comportado antes como un gilipollas con el tipo, le molestaba que ChanYeol pensara mal de él.

—Te estoy dejando dormir conmigo ¿no es suficiente?

—Nop.—sus ojos oscuros lo miraron con seriedad, impasibles. —No te di otra alternativa tampoco. —muy a su pesar, BaekHyun sonrió con esa respuesta. —¿Por qué me odias?

—No te odio.

Trueno, más cerca y más fuerte. ChanYeol tiró esta vez de él, abrazándolo y BaekHyun cerró los ojos por el sonido, que aunque esperado, siempre lograba sorprenderlo de mala manera, dejándose arrastrar por el tipo. Se quedaron así varios segundos interminables, él dejando su frente caer contra el pecho duro del alto y ChanYeol, primero aferrándose a él para luego simplemente, sostenerlo, como si estuviera bien estar así con el mejor amigo de Seúl de JongDae.

—Podrías llegar a gustarme. —susurró BaekHyun, quizás animado por el momento o sintiendo ese ramalazo de valentía por no estar mirándolo a los ojos. —Por eso no quiero que me caigas bien.

—¿Por qué está mal que te guste?—su voz ronca lo estremeció como los truenos no lo habían logrado. La dulce vibración ronca la sintió contra su pecho y BaekHyun quiso pasar su lengua por la nuez de ChanYeol cuando miró hacía arriba y se encontró con ojos sinceros e intensos mirándolo.

—Porque eres el amigo de infancia de JongDae y me robas a mi amigo —bufó con un tono airado que fue demasiado infantil incluso para él.

ChanYeol sonrió, la mano que estaba en su cadera acariciándolo tan íntimamente que quiso golpearse la cara contra algo, pero lo más cerca era el pecho duro y lleno de abdominales del idiota de ChanYeol, y BaekHyun gruñó.

—¿Eso quiere decir que me vas hacer la vida imposible cuando me mude a Seúl?

—¿Te vas a mudar a Seúl?

—En Diciembre, sí.

Esta vez, ninguno de los dos se alteró con la caída del siguiente trueno. ChanYeol se quedó observando a BaekHyun tan fijo que él se sintió expuesto, vulnerable y muy caliente, joder, y el bajo se aferró a su camiseta, tratando de encontrar más motivos estúpidos para odiar a Park ChanYeol y que no le gustara su sonrisa.

—¿Quieres que te lleve de paseo mañana, ChanYeol?

—Parece que estás invitando a tu perro a salir contigo. —rodó los ojos el tipo.

—A mi perro no lo puedo llevar en moto. —le sonrió como un bastardo. —¿Quieres o te dan miedo como los truenos?

—No tengo miedo. —gruñó. —¿Es una cita?

—¿Quieres que lo sea?

ChanYeol bufó, pero sonrió.

—Deja de responderme a todo con preguntas, BaekHyun. —y su jodido nombre sonó tan bonito y caliente en su voz ronca, que se apegó más a él de manera inconsciente.—Me gustas, quiero ir de cita contigo y los truenos no me dan miedo.

BaekHyun podría haberse reído, pero no lo hizo. Se lamió los labios y tiró de la nuca de ChanYeol, dándole un pico corto y tímido que tan solo fue una pequeña muestra de lo que podría ser. Al separarse, el alto lo miró con ojos brillantes y divertidos por esa caricia insustancial y BaekHyun, bufó, harto con el maldito Park ChanYeol por ser tan adorable y guapo y caliente y lo besó.

FIN