Capítulo 1
Kyungsoo acomodó los tazones de plástico en el lavavajillas y cerró la puerta, tomó una toalla para secar el mostrador y el lavabo. Encendió el lavavajillas mientras limpiaba el suelo, frenéticamente vio el reloj y notó que solo tenía diez minutos para terminar antes de que Seungsoo llegara a la casa.
Después de vaciar el recogedor en el bote de basura, él estaba listo para trapear, recogiendo el agua del suelo hasta que estaba bien limpio. El trapeador mojado lo guardó con todos los artículos de limpieza en su lugar en el cuarto del fondo, Kyungsoo cerró la puerta mientras su hermano entraba por la puerta del frente.
—¿Por qué sonríes? —Su hermano Seungsoo inclinó la cabeza y vio hacia el interior de la cocina, viendo que todo estaba limpio. Lanzó su chaqueta al sofá y tomó una cerveza del refrigerador, dejando las sucias huellas en el limpio piso de Kyungsoo.
Maldición, ahora tendré que hacerlo de nuevo.
Kyungsoo esperó para ver lo que Seungsoo quería para cenar. Él tenía que ser extra amable. Mañana era viernes, y no quería que Seungsoo dijera que no podía ir al centro recreativo. Su amigo Baekhyun estaría ahí, el chico que trataba a Kyungsoo como si fuera normal, como si tuviera cerebro. No como Seungsoo, quien constantemente le decía que era un estúpido y un retardado. Su hermano era como un demonio, pero era la única familia que Kyungsoo tenía.
Solo porque él había sido diagnosticado con un leve retraso, Kyungsoo realmente no estaba de acuerdo con eso ni un poco, eso no quería decir que Seungsoo lo tratara como alguien que no tuviera cerebro. Él no podía dejarlo, porque Seungsoo había aceptado criarlo cuando la corte había declarado a su madre incompetente. Ella usaba drogas, por eso él odiaba las drogas. Vio lo que le hicieron a su mamá. ¿Si Seungsoo no lo quería por qué había aceptado ser su guardián?
Kyungsoo hacía su mejor esfuerzo por lograr que Seungsoo fuera feliz. Limpiaba la casa, preparaba la cena, hacía la lavandería, e incluso limpiaba el sucio cuarto de Seungsoo. Algunas de las horribles cosas que estaban tiradas en el suelo en ocasiones parecía que se movían. Dios, a él no le gustaba cuando Seungsoo dejaba los condones usados regados por todo el cuarto. Una cosa es ser un descuidado, pero otra totalmente diferente es ser sucio en el sexo. Siendo inteligente y sabio, él siempre usaba un lápiz para levantarlos y luego dejaba el lápiz en el escritorio para que Seungsoo lo usara.
Kyungsoo se rió por eso. Él era un rebelde.
—Prepárame spaghetti esta noche. Y no lo arruines, estúpido. —Seungsoo se recargó en el sofá, tomando su cerveza y viendo el futbol. La misma cosa que hacía cada noche. A Kyungsoo le sorprendía que su hermano incluso tuviera trabajo. El hombre era un holgazán con H mayúscula.
Por la mala manera en que Seungsoo le habló, Kyungsoo se apresuró a preparar la cena. Su corazón le dolía por la manera en que su hermano lo trataba, como un esclavo. Él llenó una olla con agua y la dejó en la estufa para que hirviera. Una vez que estuvo lista él introdujo los duros spaghetti, asegurándose de mantener sus mangas lejos. Por alguna razón, él siempre olvidaba que el vapor hacía que sus manos se pusieran calientes.
Cuidadosamente mezcló los ingredientes, Kyungsoo vertió la mezcla asegurándose de que la salsa cubriera toda la pasta. Vio algunos grumos de carne que él no había deshecho totalmente, pero los empujó al fondo de la olla.
Llenando hasta el tope el alto plato de Seungsoo, Kyungsoo se lo llevó, regresó a la cocina para comer su pequeña porción. Seungsoo lo molestaba acerca de no tener un hermano gordo, así que él vigilaba lo que Kyungsoo comía, asegurándose de que no fuera demasiado. Suspirando, Kyungsoo sabía que él seguiría con hambre después de la cena, pero Seungsoo se rehusaba a darle más. Ser ingenioso resultaba muy práctico, cuando su hermano se iba, él podía tomar algo de lo que Seungsoo no se diera cuenta que había desaparecido.
Seungsoo era cinco veces más grande que él lo que significaba que estaba acabado. Desafiarlo no era una opción. Si echaba a Kyungsoo, a dónde iría. Con renuencia, Kyungsoo siempre hacía lo que Seungsoo le decía por miedo a ser un desamparado.
Bebió agua con su comida, esperando que eso le ayudara a sentirse lleno.
Por más que lo intentaba, Kyungsoo no podía entender a Seungsoo. Ellos eran todo lo que tenían. ¿Por qué abusar de la única persona que te ama incondicionalmente? Él haría todo por su hermano, pero él sentía que no era correspondido. Eso le dolía profundamente. Kyungsoo no disfrutaba su vida. Su único punto brillante era ver a su amigo los viernes.
La tristeza estaba con él constantemente. Todo lo que quería era a alguien que lo amara. Que le dijera lo mucho que él significaba. Ni siquiera su madre había hecho eso. Ella estaba demasiado ocupada dejándolos solos en casa. Se sentía tan solo, tan no querido que él tuvo que limpiarse las lágrimas que silenciosamente bajaban por sus mejillas mientras comía.
Terminando su cena, él limpió la cocina…de nuevo. Exhausto, Kyungsoo finalmente apagó la luz y se fue a la cama. Los resortes del colchón se le encajaban en la espalda mientras extendía la delgada manta encima de él, trató de esforzarse en dormir, pero la excitación de ver mañana a Baekhyun mantuvo al mago de los sueños en la bahía. Tocó el collar que Baekhyun le había ayudado a hacer con las lindas letras rosas de su nombre, Kyungsoo sonreía mientras cerraba los ojos. El pensar en su amigo era la única cosa que lo hacía sonreír.
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¿Dónde estaba? Baekhyun debería haber estado aquí ahora. Él siempre llegaba a ver a Kyungsoo los viernes. Paseándose de adelante hacia atrás él revisaba los carros que llegaban al estacionamiento. No, no era él. Mordiéndose las uñas de sus dedos, Kyungsoo se preguntaba si Baekhyun se había enojado con él. Trató de recordar si había hecho algo malo, pero no podía recordar nada.
Thomas, uno de los consejeros, trató de decirle que Baekhyun podría estar haciendo algo importante y que podría no venir. No, tenía que ser por algo que él había hecho. Él lo sabía. Ser estúpido había alejado a Baekhyun. A Baekhyun podría no gustarle desperdiciar su viernes con él. Kyungsoo comenzó a entrar en pánico. Él no quería perder la amistad de Baekhyun. Él tenía que encontrar a Baekhyun y decirle que él sentía ser estúpido.
El hombre era su único amigo, su único punto brillante en su de otra manera solitaria vida llena de penas y dolor.
Kyungsoo comenzó a marearse su corazón latía más rápido. Puntos aparecieron frente a sus ojos. Tenía que encontrar a Baekhyun. Él tenía que…
—Rápido, llamen al 911. Kyungsoo se desmayó.
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Kyungsoo se sentó afuera del hospital. Ellos lo habían dado de alta después de explicarle que había tenido un ataque de ansiedad. Una vez que Seungsoo se enterara de que tenía que pagar otra factura de hospital, Kyungsoo estaba más preocupado sobre lo que su hermano le haría.
Eso exactamente era por lo que él estaba sentado en una banca viendo el tráfico. Tenía miedo de ir a su casa. Suspiró, sabiendo que era inútil demorarse. ¿A dónde más iría? No tenía amigos, ni otra familia, y ciertamente no tenía dinero. No estaba seguro de que Baekhyun pudiera dejarlo quedarse en su casa. Además, él no tenía idea de dónde vivía su amigo. Ni siquiera podía decidir por sí mismo.
Pasó su dedo por uno de los agujeros de sus pantalones, jugando con la situación de estar atrapado. ¿Por qué él no podía tener una vida normal, a alguien a quien amar? ¿Qué estaba mal con él que todos lo dejaban o lo golpeaban?
—Hey, Kyungsoo.
Kyungsoo vio sobre su hombro para ver a Kris y… ¿quién era ese tipo? Él conocía a Kris del centro recreativo cuando Baekhyun llegaba como voluntario, siempre iba con Kris, pero el tipo que estaba al lado de Kris era un completo extraño.
Cuando se acercaron a él, el extraño inclinó la cabeza y olfateó. Extraño. Kyungsoo olfateó también y no olió nada fuera de lo ordinario. ¿Quizás era él? Levantó su brazo y olfateó su axila. No apestaba.
Los dos hombres se detuvieron frente a Kyungsoo.
Él dio un paso hacia adelante, entonces se detuvo y dio un paso para atrás. Kris era el hombre más grande que Kyungsoo hubiera visto, pero el hombre con él…Guau. El remolino de sentimientos que recorría su cuerpo lo confundió. ¿Por qué él tenía la urgencia de correr a los brazos del hombre?
Kyungsoo se ruborizó cuando el hombre abiertamente examinaba su cuerpo con su mirada. El pensamiento de ese hombre dejándolo o lastimándolo debió haber detenido a Kyungsoo. Eso es lo que su mamá y Seungsoo hacían. En lugar de eso, él caminó hacia adelante, sus pies lo llevaron frente al gran hombre. Extendió su mano, pasando sus dedos por el brazo del hombre.
El hombre le sonrió gentilmente, pasando su mano a través del desordenado cabello de Kyungsoo. Kyungsoo lamió su palma, pasándola a través de sus enredados risos, tratando de bajarlos y verse presentable. El hombre se rió y pasó los nudillos de su mano por debajo del mentón de Kyungsoo y levantó su cabeza.
—¿Cuál es tu nombre, lindo bebé?
Kyungsoo se derritió como una paleta helada. Él podía sentir que una gran y tonta sonrisa se pegaba en su cara. El hombre era un sueño. —Do Kyungsoo.
Kyungsoo quería acurrucarse igual que una apretada pelota en los brazos del hombre mientras le lamía la cara. El calor subió a sus mejillas cuando el hombre dio un bajo gruñido. Ese sonido era el más atractivo de todo lo que había oído. —Gruñe de nuevo. —Le murmuró al hombre.
El hombre se rió, jalando a Kyungsoo a sus brazos. A pesar de que a él le aterraban los extraños, su hermano siempre le gritaba que era un imbécil que iba a hacer que lo secuestraran si les hablaba a los extraños, Kyungsoo no creyó que ese hombre lo lastimara.
—Yo soy Kim Jongin —Jongin le murmuró a Kyungsoo mientras soltaba otro bajo gruñido. Kyungsoo resplandeció ante el alto hombre, pero su lengua se trabó en su boca. Estúpida lengua.
—¿Te sientes mejor, lindo bebé? —Jongin preguntó mientras sentaba a Kyungsoo en la banca.
Kyungsoo asintió. —Uh-huh. Ellos me dejaron ir. —Sus dedos señalaban el hospital. Su cara se inclinó más y más a la de Jongin, olfateando como si oliera bien. Se apartó. Su cara se sentía realmente caliente.
Kyungsoo se rascó la cabeza preguntándose si a Jongin realmente él le agradaba, le gustaba o solo estaba siendo amable. A Kyungsoo realmente le agradaba Jongin, y no de la forma como lo hacía un simple amigo. Su pene estaba creciendo duro solo al sentarse al lado del tipo. ¿Podría Jongin pensar que él era un pervertido si viera la hinchazón en sus pantalones?
Kyungsoo levantó sus piernas a la banca y las envolvió con sus brazos. Vio a Jongin por el rabillo de los ojos. —¿Que tan alto eres?
—Un metro noventa y cinco. ¿Por qué? ¿Es demasiado grande para ti?
Kyungsoo sintió el calor subir a sus oídos. Él podría decir que Jongin estaba bromeando. —Es lindo ser grande. Yo mido uno sesenta y cinco, realmente mucha diferencia. —Encontró de nuevo el agujero en sus jeans.
No tenía muy buenas habilidades sociales. Aunque hablar con Jongin era muy fácil. No tartamudeaba las palabras como le ocurría normalmente, las cosas estúpidas salían de su mente. Seungsoo lo acusaba de no tener un cerebro para amortiguar su boca. Lo que sea que eso signifique.
—A mí me parece una linda altura. —Jongin se rió.
—No realmente. —Kyungsoo se encogió de hombros. —A los niños les gustaba burlarse de mi cuando estaba en la escuela.
—Si sigues en la escuela, puedo golpearlos por ti. —Ahí estaba el gruñido de nuevo, solo que esta vez se oía aterrador. El sonido se detuvo, pero él se apartó.
Le tomó un momento registrar lo que Jongin había dicho, y los ojos de Kyungsoo se abrieron más. —No puedes hacer eso. Eso significa que serías un abusador. —Él jadeó.
—Por ti lo haría. Aunque por nadie más. —Jongin le dio un guiño.
Kyungsoo lo vio directamente. ¿Por qué Jongin podría golpear a la gente por él? Arrancó uno de los hilos de sus desgarrados jeans, jalándolo lentamente. —Es bueno que yo ya no vaya a la escuela. Acabo de cumplir dieciocho hace unos meses. Me gradué. —Kyungsoo había estado orgulloso de sí mismo, incluso si no hubo nadie para felicitarlo como lo hicieron con los otros chicos.
—Estoy orgulloso de ti.
Kyungsoo giró su cabeza apartándola, las lágrimas amenazaban con salir. Nadie le había dicho eso antes, y él iba a llorar como una chica. Se limpió los ojos mientras él veía a la gente caminar, esperaba que Jongin no lo hubiera notado. Aclarándose el nudo en la garganta, rodó entre sus dedos el hilo que había arrancado y lo hizo una bola. —¿Sabes por qué Baekhyun no vino a verme?
—Él está enfermo, lindo bebé.
—¿Él está bien? —Kyungsoo se giró hacia Jongin, preocupado.
—Él mejorará. —Jongin se movió acercándose un poco a Kyungsoo, y su corazón golpeó un poco más rápido con el toque del hombre. Kyungsoo lanzó la bola de hilo, jalando otro hilo.
—¿Puedes llevarme a verlo?
—Te llevaré a donde quieras ir, lindo bebé. —Kyungsoo se estremeció cuando Jongin pasó un dedo por su nuca. Se inclinó ante eso, queriendo desesperadamente ser amado. Jongin parecía querer amarlo.
Kyungsoo se puso de pie. La gente puede llamarlo estúpido, pero él no era tan estúpido como para creer que pudiera gustarle a un tipo como Jongin. El tipo era solo amable, ¿verdad? Se rascó la cabeza mientras veía a Kris parado a cierta distancia, viéndolos. Kris era seguro porque Kyungsoo ni siquiera quería lamerle la cara.
Evadió a Jongin mientras se dirigía hacia Kris. Algún extraño sentimiento hacía que Kyungsoo quisiera regresar y subir al regazo de Jongin. Si, y el hombre le patearía el trasero por tocarlo de esa forma.
—¿Estas bien, compañero? —Las cejas de Kris se juntaron mientras veía a Kyungsoo.
—Todo bien. —Las mejillas de Kyungsoo dolían por la falsa sonrisa que él estaba usando. Mostrando los dientes y todo. Solo que él no se sentía como si estuviera sonriendo.
—¿Tú sabes que Jongin no te lastimaría? Nunca traería a alguien que pudiera lastimarte. —Kris se mantuvo lejos de Kyungsoo, haciendo que se sintiera como en la escuela de nuevo, los chicos lo trataban como si tuviera una enfermedad.
Kyungsoo lanzó sus manos al aire, dándose por vencido. No solía desear que un hombre como el de la banca lo quisiera o esperar que Kris no lo tratara como a un paria. Hacer amigos solo era malditamente duro. No tener amigos y ser un solitario era más fácil.
Podría ir a casa y enfrentar a Seungsoo. Kyungsoo se estremeció ante la idea de tener que decirle a Seungsoo que había otra fractura de hospital que pagar. Su hermano no lo iba a entender. Otra sería enviada por correo una vez que Seungsoo descargara toda su ira contra Kyungsoo por ir al hospital. En este momento, a Kyungsoo realmente no le importaba. Estaba tan cansado. No importa lo que hiciera, Seungsoo lo golpearía, así que por qué esperar tanto.
—¿Y a dónde te llevamos? —preguntó Jongin detrás de él.
Kyungsoo gritó como una chica cuando fue levantado en el aire sus brazos buscaron algo sólido alrededor a qué aferrarse.
—Te tengo, lindo bebé. Vamos a ver a Baekhyun. —El hombre alto lo sostuvo entre sus brazos.
Kyungsoo se aferró al gran hombre mientras lo llevaba hacia el estacionamiento del hospital. Ya sea que fueran a patearle el trasero o no, Kyungsoo se acurrucó en el cuello de Jongin, inhalando profundamente. Su pene se puso duro de nuevo. Él gimió suavemente. Él iba a ser golpeado por esto.
KYUNGSOO
JONGIN
KRIS