6. El Corazón de Seokjin

Sinopsis

Kim Namjoon rescata a su pareja de las garras de su abusivo padre, pero Seokjin es demasiado joven para poder ser reclamado. Cuando Seokjin ataca verbalmente a todo el mundo alrededor de él, Namjoon está determinado a protegerlo, recordándole a su manada las fallas de sus propias parejas. Ahora con dieciocho años, solo y desesperado, Seokjin está tratando de dejar el odio que tanto tiempo lo ha reclamado. Él desea el corazón y el cuerpo de Namjoon, ¿pero pueden sus viejas costumbres, permitirle abrirse realmente al amor? Una noche, dirigiéndose a casa, se encuentran con lobos que quieren matar a Seokjin por oponerse al violento ataque del ex-Alfa de la manada del Este, Jackson. Seokjin, tan acostumbrado a ser desafiante, es ahora un blanco de rudos lobos sin ninguna intención de respetar las reglas. ¿Podrá Namjoon finalmente reclamar a Seokjin—si puede mantenerlo con vida—o la amargura del jovencito habrá causado un hoyo demasiado profundo?

Genero:
Fantasy/Erotica
Autor/a:
JacqueEH
Estado:
Completado
Capítulos:
9
Rating
5.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Seokjin veía cómo Baekhyun perdía la cabeza. La pareja del Alfa tenía un brillo en los ojos. Cada vez que se veía así, todo el mundo pagaba el precio.

—¿Qué quieres decir con que nosotros saldremos sin ser vistos? — Seokjin rodó los ojos ante la traviesa expresión de Baekhyun.

—Justo lo que dije. Vamos. Solo es un poco de diversión. —Baekhyun juntó sus manos y las frotó, una gran sonrisa cruzó su cara.

—No quiero que Namjoon se enoje. Eso me haría ganar otro sermón. —Seokjin se encogió de hombros. Un sermón de su potencial pareja era peor que ir al dentista. Namjoon podía continuar y continuar por horas. Seokjin había aprendido a dejar de prestar atención a eso, pero aun así no quería tener que estar sentado y atravesar por eso.

—Vamos. Vive un poco. —La pareja del Alfa trató la técnica del puchero. Seokjin había visto al grande y malo Alfa sucumbir a esa expresión. Bueno, él no era Chanyeol.

—¿Qué acerca de los enemigos y los secuestros? He oído acerca de los peligros. —Seokjin paseaba por la biblioteca y se jaló la barra en su labio inferior, recordando al lobo psicótico que los había cazado y que quería secuestrar a la pareja del Alfa y del Comandante hace dos meses. Aun temblaba al pensar en cómo él había matado al lobo solo para saber después que el lobo aún vivía y ahora, era custodiado por la manada del Este. Seokjin no quería pasar por nada como eso de nuevo. Él pudo haber defendido a las parejas con valor, pero por dentro se moría de miedo.

—No soy un imprudente. Dos de los centinelas irán con nosotros. —Seokjin sonrió. Baekhyun estaba rogando igual que un niño que trata de convencer a su mamá de quedarse más tiempo sin irse a dormir. Él había pasado más tiempo encerrado en su habitación ahora que cuando crecía. Seokjin se frotó las sienes, podía oír el sermón de Namjoon.

—De cualquier manera, ¿A dónde quieres ir? — Seokjin sintió un estremecimiento recorrer su columna con la traviesa risa de Baekhyun.

—A una tienda de tatuajes. Pensé que sería un gran regalo para nuestras parejas, sus nombres tatuados en nuestros pechos. —Baekhyun movía sus muñecas como si no fueran gran problema—. A ellos les encantará. Te lo prometo.

—¿Tatuajes? ¿Qué con Jun? Sabes que él tiene ese pequeño problema con las agujas. —Seokjin se había sentido terrible por el chico que era la pareja del Centinela Mingyu. Junhui era un ex adicto, usaba agujas. Las marcas de las cicatrices recorrían su brazo, él hacía su mejor esfuerzo para esconderlas usando camisas de manga larga.

Seokjin había atacado verbalmente a Junhui, burlándose por su adicción, cuando recién llegó a la propiedad. Él había atacado a todo el mundo. Pero ahora estaba preocupado de que Jun estuviera cerca de agujas. ¿Qué si es un disparador o algo así? No quería ser responsable de eso. El chico había estado limpio por mucho tiempo hasta ahora y Mingyu los mataría si Jun recaía.

—Nosotros cinco estaremos ahí. Él será vigilado de cerca. Los Centinelas no dejarán que nada suceda —Baekhyun rogaba con la mirada.

Seokjin soltó el aliento. Quería hacer las cosas bien con las parejas. Él había llegado aquí con un gran chip en su hombro, insultando a todo el mundo. Aún tenía problemas que resolver. Ser abusado por su padre podría volver a cualquiera un lunático, y él quería olvidarlo. Las parejas y Namjoon le ayudaron mucho a recorrer el proceso de curación, pero aún tenía un largo camino por delante.

—Bien, pero si me gano un sermón por esto, bueno, pensaré en algo diabólico. —Seokjin no podía creer que hubiera aceptado. ¿Un tatuaje? Quizás eso podría hacer que Namjoon viera que él estaba en serio acerca de ser su pareja. Había cumplido dieciocho hace un mes y Namjoon aún no lo reclamaba. Estaba comenzando a sentirse rechazado.

Namjoon lo trataba amablemente, solo que no de una caliente manera. Mierda, estaba siendo frustrante masturbarse cuando el hombre ‘lobo’ que quería estaba acostado en la habitación adjunta. Él se acostaba ahí en la noche, rezando porque Namjoon llegara a él y le profesara su amor y le pidiera que lo aceptara como su pareja. Nada más lejos.

¿Quizás su apariencia Goth apagaba a Namjoon? Seokjin tenía muchos piercings. Usaba esmalte de uñas negro, algunas veces incluso usaba lápiz labial negro. Toda su ropa era negra, y cadenas colgaban por todos lados. Quizás Namjoon quería a una pareja más conservadora, alguien que Seokjin no podía ser. A él le gustaba expresarse de esta manera, le gustaba la manera como se veía y no quería cambiar. Ni siquiera por una pareja que no parecía quererlo.

¿Quizás él pensaba que Seokjin era mercancía usada? Enojó a Seokjin pensar que Namjoon no lo quisiera a causa de su degenerado padre. ¿Es que acaso eso había sido por su culpa? Su hermano Minseok había mantenido a su padre lejos de Seokjin durante años, ofreciéndose a sí mismo para que el jodido enfermo no se acercara a él, pero una vez que Minseok fue echado, él fue juego libre. Seokjin empujó los recuerdos, enterrándolos una vez más.

—Bien, entonces lo haremos esta noche. No se lo digas a Namjoon. —Baekhyun chocó los nudillos con los de Seokjin y Minseok, entonces salió de la biblioteca como si fueran espías en una reunión secreta o algo así. Seokjin rodó los ojos. Estos chicos realmente necesitaban salir más.

Seokjin subió las escaleras del segundo piso en donde compartía cuarto con su guerrero. Bueno, de algún modo, después de todo era la habitación adjunta. Una situación que él rezaba pudiera cambiar pronto.

Empujó la puerta abriéndola y vio a Namjoon parado junto a la cómoda con solo una toalla alrededor de la cintura. Maldición, si eso no era la perfección, él necesitaría que le revisaran los ojos. Piel bronceada de la cabeza a los pies. Un cuerpo musculoso y cincelado de un metro noventa y cinco. Seokjin sintió su pene endurecer solo con ver a Namjoon revolviendo sus cajones, sus tendones se flexionaban y se extendían con cada movimiento. Se preguntaba si su lobo podría rechazarlo si saltara a su espalda y lo montara hasta que sus caderas se agotaran.

Temiendo que ese fuera el caso, caminó hacia su habitación. Esto era una tortura. Él estaba listo para ir por Namjoon, lanzarlo al suelo y tragarlo todo. Le tomó toda su fuerza de voluntad contenerse. Se dirigió hacia el espejo y levantó su camiseta, tratando de imaginar el nombre de Namjoon sobre su corazón. Aun necesitaba elegir un diseño. ¿Cuál debería elegir? Seokjin quería algo diferente, algo único. Algo que dijera a su muy pronta pareja, lo mucho que significaba para él.

—Eso se llama pezón. Si te fijas, hay otro del otro lado.

Seokjin bajó la camiseta y se giró para ver a Namjoon totalmente vestido. Quería arrancarse su corto cabello castaño debido a la frustración sexual. El hombre que quería estaba justo frente a él y Seokjin tenía una rabiosa erección. Si solo Namjoon se acercara y lo tocara y mostrara alguna señal de que lo deseaba. Seokjin sentía sus labios hormiguear, quería besar a Namjoon, desde la punta del cuello a su pene.

—Como sea —Seokjin replicó. Entre más su pene se presionaba dentro de sus jeans, menos paciencia tenía. Un chico no podía aguantar tanto.

Namjoon lo vio por un momento, suspiró fuerte y salió del cuarto. Seokjin se mordió una maldición. ¿Por qué Namjoon siempre lo veía con decepción en su mirada?

—Como sea —murmuró de nuevo mientras tomaba algo de ropa de la cómoda y se dirigía a la ducha. De nuevo, se encontró aliviando el dolor con su propia mano. Apoyó la frente en la pared de la ducha deseando el toque de su pareja. Lágrimas quemaban sus ojos, pero se rehusó dejarlas caer. Él no había llorado cuando su padre se coló a su habitación, y sería un maldito si dejara que alguien lo afectara de esa manera.

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Seokjin se reunió con las otras parejas en la entrada lateral de la propiedad y subieron en silencio en la parte de atrás de una camioneta.

Sehun y Jungkook tomaron el asiento del frente. Seokjin se sentó al lado de Donghae. Se moría por preguntarle acerca del Centinela Hyukjae, Donghae era su pareja, ¿Por qué sus ojos se arremolinaban en diferentes colores? Pero los labios del lobo se mantenían sellados. El hombre medía dos metros con una actitud de no-jodas-conmigo, así que Seokjin no lo hacía.

Kyungsoo se sentó del otro lado, saltando en su asiento. El lindo pequeñín de cabello rubio rizado, tenía la emoción escrita por todos lados.

—¿Estás seguro de que no dolerá, Baek? — Kyungsoo le preguntó por veinteava vez.

—Ya te dije que puede arder, pero no creo que sea más que eso. Solo recuerda que el nombre de tu pareja, Kai, estará tatuado por siempre arriba de tu corazón.

Maldición, ¿Por qué Baekhyun no le decía al pequeño chico que podría doler como una perra? Seokjin sacudió la cabeza. Eso no era su asunto.

Ellos llegaron por la parte de atrás de la tienda de tatuajes. Jungkook les dijo que se quedaran hasta que él revisara el lugar.

—¿Estás bien, Jun?— Minseok preguntó.

—Bien. Puedo manejar esto. Quiero el nombre de Mingyu como un recuerdo de lo que significa para mí —Junhui sonrió débilmente.

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—Está todo muy silencioso aquí. —Kai entró al estudio y notó por primera vez que estaba vacío.

Hmm.

Después fue a la cocina. Su pareja, Kyungsoo, actuaba como si tuviera una maldita solitaria, y ese era uno de sus lugares favoritos.

Vacío.

El estómago de Kai comenzó a hacerse un nudo cuando tampoco lo encontró en su recámara. ¿Dónde estaba su lindo bebé?

Fue como una tromba a la oficina de Chanyeol, las alarmas sonaron en su cabeza cuando encontró a Chanyeol solo, sentado detrás de su escritorio.

Nada de parejas.

—Sucede algo malo. No puedo encontrar a las parejas por ningún lado. —

Chanyeol se levantó de la silla y rodeó el escritorio. —¿Qué es lo que quieres decir?

—Justo lo que dije. Las parejas se fueron.

Chanyeol se apresuró a salir de la oficina con Kai siguiéndolo. —Reúne a tus hombres, ¡Quiero encontrarlos ahora!

Kai tomó el celular y llamó a Jonghyun, su mejor rastreador. Todos los Centinelas se reunieron en el estudio.

—Nosotros no podemos encontrar a Mingyu ni a Sehun —JR le informó al Comandante—. Intentamos con sus celulares pero nos mandan al correo de voz.

—¿Cuándo fue la última vez que vieron a alguno de ellos? — Chanyeol cuestionó. Si Baekhyun salía lastimado de alguna manera, el infierno se abriría en la tierra. Su pareja ya había sido traumatizada por su maldito asistente. Las cicatrices que Baekhyun llevaba era un constante recordatorio de que debía de mantener a su pareja cerca.

—Los vi en la biblioteca hace unas horas —Joshua contestó.

—Maldición. —Chanyeol tenía la sensación de que su pequeña pareja estaba en uno de sus alocados planes de nuevo. Cuando recién se emparejó con Baekhyun, él era tímido, sumiso. Ahora el pequeño truhan había recuperado la confianza que había perdido a causa de su ex novio quien abusó de él durante dos años. Él era travieso y aventurero. Chanyeol amaba que Baekhyun tuviera fuego dentro de él. Solo deseaba que no tuviera que cazarlo constantemente. Veía otra tunda en el futuro cercano.

—Baekhyun —Jaehwan sonrió.

—Lo pagará. Sigue tratando con los teléfonos celulares. Al menos tuvo el sentido común de llevar a dos Centinelas con él. Quiero hablar con tus hombres cuando ellos regresen, Kai. ―Chanyeol entró a su oficina, planeando ya el castigo de su pareja.

—No antes de que les arranque la piel —Kai gruñó.

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Seokjin se agarraba a los brazos de la silla apretando los dientes. ¿De quién había sido esa tonta idea? Oh si, de Baekhyun. ¿Quién fue lo suficientemente tonto como para escucharlo? Seokjin.

El sudor cubría su frente y hormigueaba sus sienes mientras la pistola zumbaba. ¿Cuánto tiempo les tomaría escribir cinco letras? Se sentía como si un cuchillo cortara su piel. Sus piercings no habían dolido tanto. Él no podía dejar que se notara. No podía, considerando que Kyungsoo lo había tomado como un campeón, eso impactó a Seokjin. Junhui sería el último y ahora seguía él.

El artista del tatuaje limpió su piel, entonces comenzó a aguijonearlo de nuevo. Si así es como se siente, por todo el dolor que estaba sufriendo era mejor que valiera la pena.

—Hecho. —El tipo se inclinó y dejó la pistola. Vertió un líquido claro en una servilleta de papel y colocó el linimento en el pecho de Seokjin extendiéndolo sobre su pecho antes de cubrirlo con una gasa y cinta. Seokjin se puso de pie y se estiró. Todas las parejas que habían atendido antes estaban de pie con el pecho desnudo y un parche sobre su corazón. Ahora se sentía conectado a ellos, como si fuera uno de ellos.

—¿Te dolió? — Minseok se acercó a él vacilante. Su hermano había estado tratando de acercarse a él desde que llegó. Seokjin lo había odiado con pasión por haberlo dejado atrás. Lentamente se fue dando cuenta que Minseok también había sido una víctima, como él, pero una pequeña parte de él no podía dejar ir las últimas hebras de resentimiento.

Se encogió de hombros. Su usual respuesta estos días. Seokjin sentía que era una gran mejoría en lugar de sus comentarios mordaces y amargos.

La decepción de Minseok irradiaba de él, pero Seokjin no podía alcanzarlo. Ellos, todos, lo trataban con amabilidad, incluso cuando él no correspondía el gesto. Se puso la camisa por su cabeza y cuidadosamente la bajó cubriendo el blanco parche.

Seokjin y el resto de las parejas se preguntaban qué nombre se había tatuado Minki en su pecho, pero él se rehusaba a decirle a alguien e incluso le hizo jurar al artista que guardaría el secreto. Gritó en su lengua nativa cuando alguien trató de asomarse, y Sehun advirtió que dejaran a Minki en paz.

Junhui tomo asiento y Seokjin notó que Baekhyun y Kyungsoo se acercaron a él, vigilándolo. Jungkook estaba localizado en la puerta del frente, viendo hacia la repisa de libros, pero Seokjin sabía que su relajada apariencia era justo eso, apariencia. Sus sentidos estaban alertas a todo lo que los rodeaba, escuchando.

Los lobos Timber tenían súper oído, visión nocturna y habilidades para el rastreo. Ellos dominaban a todas las otras manadas por sus habilidades. Cuando estaban en su forma de lobo eran más grandes que el promedio, ferozmente protectores de sus tierras y su pareja.

Seokjin vio hacia Sehun. Él estaba apoyado en el mostrador viendo a Junhui. Sehun tenía un hermoso cabello plateado; no como el de los humanos de edad. Era realmente resplandeciente. Sus ojos eran negros como la media noche, lo que hacía que Seokjin fuera cauteloso. Su penetrante mirada era atemorizante.

Seokjin se puso de pie viendo el lugar, revisando los artículos en venta. Él quería reemplazar algunos de los aros en sus orejas. Que decoraban su oreja desde la punta al lóbulo, acentuando su actitud. A él le gustaba el dragón. Había un aro que era una víbora que iba a lo largo de su oreja. ¿Quizás uno grande en lugar de seis diferentes? Eso podría ser un cambio.

—Detente —Junhui siseó.

Seokjin se giró. Podía ver el sudor cubrir la piel de Junhui. Maldición. Kyungsoo colocó su mano sobre la de Jun y comenzó a hablarle suavemente. Eso pareció calmar algo a Junhui. Esto había sido estúpido. Nunca debieron traer a Junhui. Ellos mismos no deberían de estar aquí.

—Estoy bien, solo necesito respirar —Jun se rió nerviosamente.

¿Deberían llamar a Mingyu? Al diablo con la sorpresa si Junhui recaía.

—Está bien, Estoy listo —Junhui soltó un profundo aliento, entonces asintió.

El artista asintió y regresó a su trabajo, el zumbido de la pistola continuó.

La cabeza de todo el mundo giró cuando Jungkook gruñó mientras un chico entraba a la tienda. Se detuvo cuando todas las miradas se posaron en él. Su mirada fue de Jungkook a Sehun, tragando visiblemente.

—Está bien, Luhan. Ellos son amigos. —El artista siguió con su trabajo sin levantar la vista.

Luhan se deslizó hacia la izquierda, evitando a Jungkook como una plaga. Seokjin notó que ambos brazos estaban tatuados desde las muñecas hasta los hombros en un intrincado dibujo tribal y un diseño de dragones, en su cuello había una pared de flamas que lamían sus orejas y mentón. Muy cool. Su cabello era castaño claro con reflejos rojos, corto y peinado para todos lados, Automáticamente le agradó el chico. Seokjin podía decir que ellos podrían ser amigos en otra vida, pero en esta no se le permitía tener amigos del exterior.

—Terminado. —El tatuador declaró, repitiendo el proceso de limpieza con Junhui, entonces Jun se puso de pie, frotando su brazo. Ellos necesitaban regresarlo con su pareja.

Baekhyun pagó con su tarjeta de crédito lo de todos y se puso su camisa. Sehun los dirigió a la puerta de atrás. Jungkook revisó el estacionamiento antes de que ellos entraran a la camioneta.

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Las parejas charlaban de camino a casa sobre cómo no les había dolido el tatuarse, Kyungsoo declaró que sintió como picaduras de mosquitos. Seokjin se mordió el interior de la lengua para detener la carcajada que amenazaba emerger. Su atención cambió hacia Junhui, quien parecía estar mucho mejor. Él y Sehun hablaban en privado.

Ellos trataron de escabullirse por la puerta lateral, pero fueron recibidos por las seis parejas en la entrada con los brazos cruzados sobre el pecho y el ceño fruncido en su hermosa cara.

Eso no se veía prometedor.

—¿Puedo preguntar en dónde pasaron la tarde ustedes siete? — Chanyeol se veía como si estuviera listo para masticar clavos. Seokjin tragó saliva. Él sabía que ese era el único en toda la casa con quien no se jugaba. El Alfa Chanyeol, la pareja de Baekhyun, medía dos metros diez y el aire crepitaba a su alrededor. Él no necesitaba tratar de verse intimidante. Eso le venía de forma natural. Chanyeol pasó su mano a través de su largo y negro cabello mientras su mirada se suavizaba al ver a Baekhyun.

—Queríamos sorprender a nuestras parejas con un regalo. No podía decirte que íbamos a salir a conseguirlo, ¿ahora puedo entrar? — Baekhyun se acurrucó con Chanyeol, haciendo que se viera menos atemorizante.

—Vamos. —Namjoon tomó el antebrazo de Seokjin y lo jaló a las escaleras. Cerró la puerta del cuarto, entonces rodeó a Seokjin.

—¿Te molestaría decirme por qué tú y las otras parejas salieron de misión sin decirle a nadie? ¿Qué hiciste? — Namjoon se paseaba de un lado a otro frente a Seokjin. Sus ojos se volvieron carmesí. Seokjin no quería atravesar por esto.

—¿Bien? Estoy esperando. ¿Tienes algo que ver con ese descabellado plan?

Las manos de Seokjin en un puño a sus lados. Cada vez que algo sucedía, Namjoon inmediatamente asumía que él estaba en medio de ese lio. ¿Por qué su pareja lo consideraba tan poco? Él había tratado. Estaba cansado de intentarle mostrar a Namjoon que estaba tratando de cambiar, tratando de tener algo de paz.

Se encogió de hombros y se giró hacia su recámara. Iba a evitarlo, aunque fuera la última cosa que hiciera. Quizás si no lo veía, sería mucho menos dolorosa la decepción que había en su mirada todo el tiempo, ver al hombre que quería pero que no podía tener.

—No, no lo harás, Seokjin. Ven aquí y explícame por qué te escapaste —Namjoon demandó.

—No tengo que contestarte ni a ti ni a nadie más, solo…solo déjame en paz. —Seokjin se sentía derrotado. ¿Por qué se molestaba? No es que Namjoon pudiera halagarlo por simbolizar sus sentimientos con su nombre sobre su corazón. Él podría probablemente darle a Seokjin otro sermón de los peligros de infección debido a las agujas o alguna mierda de esa.

—Si, tienes que contestarme. Usa un tono de respeto o te confinaré a tu habitación una vez más.

Seokjin se mordió la respuesta. No tenía caso discutir con un guerrero cuando él siempre era el equivocado. En momentos como este, desearía no haber venido aquí. Namjoon actuaba más como su padre que como su pareja, y Seokjin no necesitaba otro padre. Ese aspecto de su vida no necesitaba ser recordado.

—¿Podemos discutir esto después? Estoy realmente cansado. ―Seokjin esperaba que Namjoon le gritara de nuevo, pero Namjoon solo asintió y movió su mano despidiéndose.

Seokjin se acurrucó en su cama, la soledad lo acompañaba, ¿Cuántas veces había buscado solo un toque, solo para tranquilizarse, solo para que el lobo se alejara? Quería una relación con Namjoon como la que veía en las otras parejas, la manera en la que los otros guerreros veían a sus parejas.

Acomodó la almohada bajo su cabeza y cerró los ojos, deseando que todo esto solo fuera una pesadilla.