PRÓLOGO
La primera vez que los vi me fui de culo y me dejó la polla dura.
¿Cómo describirlos...?
Lucían tan esponjosos, tan suaves, tan rosados, tan jodidamente mordibles, con un brillo tentador, de apariencia deliciosa cómo si fueran algodón de azúcar.
Siempre me he preguntado ¿Qué sabor tendrán... ? ¿Sabrán a fresa, frambuesa o cereza? He tenido sueños húmedos imaginando todo lo que hará con esa boca. He fantaseado en descubrir que tipo de sonidos emitirá mientras lo folle duro, y me he corrido pensando cómo se escuchara mi nombre saliendo de esos labios.
Mierda...