Parte única.
Un pequeño reino, famoso por sus exportaciones vegetales a zonas vecinas, era gobernado por un rey llamado Yaser y su hermosa mujer, Trisha. Estos tenían un hijo de 10 años al cual nombraron Zayn, el futuro heredero al trono. Desde muy temprana edad lo han preparado para ser un gran soldado, y un gran rey alfa como su padre. Él era muy sobreprotector con sus dos pequeñas hermanas; Safaa de dos años y Waliyha de cinco, dos preciosas y pequeñas morenas de grandes ojos marrones. Él sin duda alguna a su corta edad no tendría problema de dar la vida por aquellas lindas omegas que tanto amaba, y lo mismo por su nueva hermanita. Su madre se encontraba dando a luz y él junto a sus pequeñas hermanas estaba esperando respuesta de su padre. Todo el mundo lo único que sabía, por los sacerdotes del palacio, es que su madre en su vientre traía una nueva omega, algo que emocionaba al heredero.
—¡ESTO NO PUEDE SER POSIBLE!— Gritaba el rey dentro de la habitación, justo después de que el llanto de un bebé cesaba. —¡ESTO NO PUEDE ESTARME PASANDO A MÍ!— El hombre mayor salió de la habitación completamente furioso, dando un gran portazo. Zayn pudo notar la rabia de su padre en aquella acción, ya que las puertas del palacio eran gigantes y pesadas.
—¿Qué sucedió? ¿Le habrá pasado algo a nuestra madre? ¿A la bebé?— Murmuró más para él mismo, completamente desconcertado por la reacción de su adorado padre. Tenía miedo, curiosidad, por lo que estaba pasando ahí dentro, así que se decidió a entrar a la habitación. Cuando vio a todas las sirvientas sonrientes alrededor del lecho de sus padres, y a su madre con un un bulto en brazos llorando y abrazándolo con ese amor tan puro que ella brindaba a él y sus hermanas. —¿Madre?— Murmuró con temor de interrumpir, pero sólo se ganó la mirada amorosa de la preciosa reina.
—Hijo... ve con tus hermanas, ¿sí? No estoy lista para recibir la decepción de mis hijos también—. La mujer dejó que de su garganta escapara un gran sollozo y bajó su avergonzada mirada. Zayn no comprendía qué estaba pasando. Jamás había visto una discusión entre sus padres, y su madre siempre estaba feliz y amorosa con todo el mundo. Le rompía el corazón verle así. Se subió a la cama sin esperar consentimiento alguno y se acercó hasta su madre y el bebé que cargaba entre sus brazos. La sonrisa emocionada del niño y sus ojos cristalizados emocionó a la mujer, por lo mismo regaló a este un casto beso sobre su mejilla.
—Es tan bonita, madre. Tiene una piel suave y pálida, además de unos grandes ojos mieles. La omega más linda que mis ojos han visto. Y su aroma...— El pequeño niño enterró su nariz en el cuello de la criatura y aspiró su aroma; coco y miel. —¿Por qué padre la rechazó así? No puedo comprender su reacción.
Trisha bajó la mirada y soltó un pesado suspiro, intentando contener sus ganas de llorar nuevamente. —Hijo querido, no es una niña. Es un pequeño varón.
Zayn abrió sus ojos grandes, completamente sorprendido, pues su olfato había localizado a una omega. Quizás su falta de experiencia le había jugado en contra. —Es un varón omega, y tu padre está como loco. Me culpa a mí. Dice que será el hazme reír de todos los reinos.
Zayn a su corta edad no podía procesar todo tan rápido. Había muchas cosas que no comprendía aún, pero la pregunta que más le daba vueltas en la cabeza era por qué su padre no quería a su hermano. Es familia. Es una criatura indefensa. Desde el primer segundo en que le vio sintió amor por él, por su aroma, por sus adorables ojitos de largas pestañas. Sintió ganas de protegerlo del mundo entero, hasta de su propio padre.
—¿Cómo lo nombró mi padre, mamá?— Murmuró el buen niño acariciando la nariz regordeta de su hermano, perdiéndose en los pestañeos que este daba con curiosidad al entorno.
—No... no es digno de llevar un nombre dado por nuestro rey. Tendré que pensar en uno antes del bautizo—. La voz de Trisha se escuchaba algo débil, después de aquel esfuerzo por traer al mundo a un niño era de entenderse.
—¿Me darías el honor de nombrar a mi hermanito? Por favor, madre—. El moreno de grandes ojos marrones miró impaciente a su madre, esperando su consentimiento antes de que se quedara plácidamente dormida, a lo que esta respondió con un asentimiento de cabeza y una amplia sonrisa amorosa. —Bien... entonces...— El pelinegro acarició los labios de la criatura con dos de sus dedos y miró al techo de la gran habitación, sonriendo tan emocionado por el privilegio que le había regalado su madre. —Te nombro Liam.— Dijo cambiando su tono a uno autoritario, intentando hacer uso de su voz de alfa, como todo un rey. La madre con sus ojos cerrados estaba orgullosa de aquel muchacho de diez años. Sin duda alguna estaba formando a un gran rey, a un gran alfa de buen corazón. —Te nombro Liam, príncipe de Atlon y protegido omega del heredero al trono, del futuro rey, el gran alfa Zayn Malik.
Quince años después.
Liam ya con quince años de edad se encontraba en los terrenos del palacio recogiendo flores y tomando un poco de aire puro acompañado de su guardia personal y su dama de compañía. El hombre caminaba atento tras de él y la chica cargaba las flores que el pequeño de grandes ojos mieles recogía. El menor vestía una túnica blanca que resaltaba sus curvas gracias a un cinturón dorado que envolvía su cintura. Una de sus piernas pálidas quedaba totalmente a la vista, al igual que uno de sus hombros y ambos brazos.
—Mi príncipe, recuerde que debemos estar a tiempo para la llegada de los soldados y su hermano—, dijo el guardia quitando su casco, el cual hacía parte de su armadura. —Hace mucho calor aquí, el sol dañará su piel.
—Jason, le he dicho que no importa la presencia de Gigi aquí. No son necesarias las formalidades.— El joven hizo una delicada seña con sus manos a la dama de compañía, quién poseía un largo y rubio cabello ondulado, y ella inmediatamente comprendió el mensaje. Se inclinó ante Liam, para así, posteriormente, alejarse a paso rápido camino al palacio, dejando al soldado y a su príncipe en privacidad.
—Lo lamento, Liam. Si su hermano alguna vez me oye llamándole por su nombre cortará mi cabeza y la dejará expuesta a la entrada del palacio.— El fuerte, moreno y gran hombre se sentó sobre el pasto y revolvió su largo cabello entre sus dedos cubiertos por su armadura. Su vista recorrió el cuerpo del pequeño omega frente a él y le dedicó una diminuta sonrisa ladina.
—Eso es tan asqueroso—, murmuró Liam luego de la imagen mental ange los comentarios de su guardia real, para posteriormente morder con ligera rudeza su labio inferior, dejándolo aún más rojo e hinchado. —Y... Mi hermano se la pasa de guerra en guerra, tendrá que entender que tenemos una bella amistad. ¡Usted y mi madre son las únicas personas gentiles conmigo!
Jason bufó por lo bajo y negó con la cabeza. —Le debo honra y respeto a mi rey, pero me lo impide la forma en que trata a mi príncipe. Las princesas, sus hermanas, no tienen ningún derecho en tratarle de esa manera. La servidumbre aún menos...— El hombre dio una mirada al triste rostro del menor y se puso de pie en un ágil movimiento. —Le juro que nadie le va a poner una mano encima nuevamente, no mientras esté bajo mi protección. Soy capaz de quitarle la vida al mismísimo rey si se atreviera a tocarlo otra...
—Hey, Jason.— Liam le regaló una sincera sonrisa de agradecimiento, encogiéndose de hombros con nerviosismo. Su pequeña y respingada nariz se arrugó ligeramente. —Desde que usted me cuida cuando mi hermano se va, jamás me han vuelto a hacer daño. No tiene que repetir eso cada día. Su lealtad a mi hermano será recompensada el día en que al fin sea el rey.
Jason sonrió entre dientes, intentando parecer sincero, pero al darse cuenta que no fue cumplido su objetivo le dio la espalda al menor y se dedicó a respirar profundamente el aroma que desprendía el omega, el cual calmaba y volvía loco al mismo tiempo a su alfa interior. —Sabe perfectamente que no lo hago simplemente por lealtad.
Liam mordió su labio inferior nuevamente y tomó parte de su vestimenta para poder acercarse al hombre mayor y esta no arrastrara demasiado contra el suelo. Posó sus pequeñas manos adornadas por dibujos y joyas finas de oro puro en la espalda del gran alfa, la cual acarició con suma delicadeza (aquella que caracterizaba al pequeño), con las yemas de sus dedos, sabiendo que no había causado sensación alguna gracias a aquella armadura de hierro. —Es realmente impresionante que alguien como yo pueda ser amado por usted, Jason.
—Sé que solo soy un guardia y usted un prín...
—¡No! No, no, no, querido Jason. No malentiendas. Soy... Soy un omega varón, despreciado por su familia, por su reino entero. Gracias a mi hermano y madre no fui vendido a una casa de placer de un reino muy lejos de aquí—. Liam se giró, dando la espalda al fuerte hombre, quedando iguales, y caminó hasta el árbol más cercano que encontró, en el cual se recostó a esperar una respuesta.
—Sé que tendríamos la bendición de su hermano, el príncipe Zayn, dulce Liam—. Jason caminó hacia el omega de espaldas a él y revolvió nuevamente su largo cabello, sonriendo con algo de emoción. —Es el omega más bello, angelical y puro que alguna vez mis ojos vieron. Déjeme pedir su mano al rey cuando su hermano vuelva.
Liam rió por lo bajo apoyando su mejilla contra el tronco del árbol y llevó su dedo pulgar hacia sus labios, el cual mordió infantilmente. Jason posó sus grandes manos morenas sobre las caderas del pequeño adolescente e hizo presión sobre estas, para posteriormente enterrar su nariz en su cuello y aspirar su exquisito aroma a miel y coco.
El ojimiel se giró bajo el gran cuerpo y coquetamente acarició con las yemas de sus dedos la mandíbula del soldado, regalándole una mirada algo confusa.
—¿Por qué cree que mi hermano estará de acuerdo con que me case con usted?
—Porque voy a demostrarle que usted es mi vida entera.
Liam se paró sobre las puntas de sus pies y con mucho esfuerzo tomó los labios del hombre entre los suyos, mientras era sostenido por este desde su estrecha cintura. Duró un corto par de segundos, pero fue húmedo, caliente y adorable a la vez. El alfa respiraba tan agitado, con una mirada bestial hacia el rostro del pequeño príncipe, afirmando su agarre en la cintura del niño.
—Debemos ir a la fiesta para mi hermano, querido Jason.
El moreno se separó del cuerpo del omega y recogió del pasto su pesado casco, el cual complementaba su armadura. Liam acomodó sus prendas, joyas y su dorada diadema enredada entre sus ondulados cabellos, la cual poseía hermosos detalles hechos con diamantes y otras piedras preciosaa. Un regalo de su apreciado hermano, al igual que cada una de sus pertenencias.
Rumbo al palacio se podía escuchar la música y el ruido de la muchedumbre. Liam no quería entrar en ese salón y sentir el desprecio de todos los presentes, hasta de su propia familia, pero a él lo que más le importaba en el mundo era abrazar a su hermano y darle aquel regalo que había preparado para él durante esos seis meses que estuvo lejos.
Jason abrió la gran puerta de la cocina para que el bonito omega pudiese entrar al palacio y se preocupó de cerrar muy bien, regalándole aquella característica y fiera mirada a cada persona que estuviese cerca de Liam en modo de advertencia. Por órdenes del futuro rey de Atlon, él tenía el deber de cortar la cabeza a cualquiera que se atreviera a insultar al príncipe menor de la familia Malik, y por supuesto que las iba a seguir.
El ojimiel buscaba entre la multitud del salón a su hermano, fastidiándose más y más al darse cuenta de que avanzaba cada vez menos. Miraba hacia atrás de vez en cuando para percatarse de que el alfa soldado estuviera tras de él, cubriendo su espalda de cualquiera que se propasara.
—Hey, principito—, murmuró un hombre con una gran barba y ojos claros, tomando con fuerza al pequeño desde su cintura, pegándolo a su cuerpo. Liam intentó zafarse de su asqueroso agarre, gritando el nombre de Jason, pero este se le había perdido de vista. Todos sabían, por rumores en el reino, que la familia real despreciaba al chiquillo, así que quería divertirse un poco con él.
—Déjame en paz, soldado. Soy tu príncipe, me debes respeto.— El pequeño trató de mantenerse firme, duro, pero su voz se quebraba tras cada palabra que decía, y su omega interior lloriqueaba. El aroma de ese alfa estaba impregnando su cuerpo y sentía náuseas. Necesitaba alejarse y vomitar mucho.
—Con gusto te dejo en paz, zorra. Después darte lo que tanto quieres.— El hombre azotó al omega contra una pared escondida y comenzó a manosear las curvas del pequeño, buscando subir completamente su túnica. El menor cerró sus ojos y lloriqueaba desesperado, intentando zafarse de aquel asqueroso alfa.
El hombre se encontraba liberando su miembro cuando sintió un gran objeto puntiagudo contra su nuca. Liam al levantar la mirada se percató de quién se trataba y se dejó caer al piso arrastrándose débilmente contra la pared.
—¡¿Qué mierda crees que estás haciendo, Edmund?!—. Jason gruñía entre dientes, respirando con fuerza, parecía una bestia a punto de perder el control. Cuando el hombre contrario tomó su espada y se giró sobre sus talones para enfrentarse al otro alfa, dejó escapar una cínica y rasposa risa, pues ya eran el centro de atención de todo el mundo.
Zayn desde el trono al lado derecho de su padre al fin notó lo que estaba pasando, pero solo vio a dos hombres a punto de comenzar una pelea a espadas, así que se levantó para calmar las tensiones o mandarles a prisión por una noche.
—Sólo divertirme con una zorra... una zorra de sangre azul.— El tipo rió a carcajadas dejando ver la dentadura podrida que poseía. Todo el mundo gritó alrededor en apoyo al maldito hombre, algo que enfureció aún más a Jason, logrando que desde lo más profundo de su ser soltara un grito de guerrero y comenzaran su "danza" con la espada.
El príncipe Zayn mientras se iba acercando notó que se trataba de Jason y uno de sus mejores hombres en la guerra, con experiencia y valentía. Sonrió ladinamente al intentar imaginarse alguna estupidez por la que se encontraban peleando a vida o muerte. Además había aprovechado esta instancia para al fin separarse de su padre y visitar el lecho de su hermano querido.
Cuando Jason junto a un grito hizo un corte profundo en el abdomen del hombre, el ceño de Zayn cambió completamente. Aún más cuando notó a su pequeño hermano asustado y llorando en el piso, con su omega lloriqueando y expulsando aquel aroma que él tanto amaba desde que este llegó al mundo. Todo en su cabeza tuvo respuesta, sus ojos se abrieron de par en par, su alfa interior gruñía, gritaba, quería salir. Sacó su espada y acompañado de un gran grito y un salto, este dio un corte profundo en la espalda del maldito hombre, escuchando aún lamentos por parte de este.
—¡EDMUND!— Zayn gritaba descontrolado, y de una vez cortó la cabeza del tipo, bajo los gritos de apoyo de todos los presentes, hasta de su padre, orgulloso por el gran guerrero en que se había convertido su hijo. La cabeza rodó a los pies de la multitud y todos comenzaron a escupir esta al notar que tenía el repudio de su gran príncipe, al cual idolatraban más que al propio rey. —¿Qué le hizo a Liam?
Jason miró con furia a Zayn, pues él quería matar al tipo con sus propias manos y le privó de aquel honor. Ambos hombres respiraban agitados por la furia, impregnando el lugar con aquel aroma, logrando que los omegas presentes trataran de esconderse.
—Intentó forzarlo, pero llegué a tiempo, gran príncipe Malik.— Escupió aquellas palabras como veneno, evitando mirar al hombre y se limitó a enterrar su espada en cuerpo del tipo que yacía sin cabeza sobre el piso, manchando su armadura completa con esa sucia sangre. —Voy a llevar a mi príncipe a su aposento.— Murmuró luego de intentar calmar su alfa interior el gran moreno de cabello largo, y se acercó al cuerpo del pequeño omega asustado para cargarlo entre sus brazos.
—Llévalo al mío. Yo los sigo enseguida.— Jason dio una mirada a Malik que sólo entre ellos entendían, y se encaminó por los pasillos del gran castillo hasta su destino.
Después de un par de horas calmando al omega entre ambos hombres, al fin lograron que este se durmiera. Zayn y Jason tomaban un baño en el caldarium que poseían las habitaciones de la realeza. Ambos alfas completamente desnudos conversando como los buenos amigos que eran.
—Príncipe, necesito conversar con usted sobre un tema realmente serio—, habló Jason luego de beber completamente su copa de vino. Dio un vistazo a las omegas que se adentraban a la habitación en que ambos se encontraban, cargando aceites, prendas, aromatizantes. Estas comenzaron a quitar sus prendas para adentrarse al agua junto a ellos y ayudarles con su baño, como comúnmente hacían.
—Por supuesto. Adelante.— Zayn estaba perdido en el cuerpo de las mujeres, por lo que el contrario dejó escapar una risa rasposa, negando con la cabeza.
—Fuera de aquí.— La dulce voz del pequeño omega fue escuchada por ambos alfas desnudos, algo que inconscientemente les hizo sonreír con amplitud hacia él. Las mujeres se fueron del lugar inclinándose hacia Liam, algo que no harían si su hermano no estuviera presente. El niño vestía una prenda transparente de un color rosa pálido, la cual comenzó a quitar bajo la mirada de las dos personas que más quería en el mundo, justo antes de entrar al agua.
—¿Vas a ayudarnos a tomar un baño?— Malik miró hacia el pequeño con una de sus cejas arqueadas y le vio asentir con nerviosismo. Extendió sus brazos para apoyarlos en el borde de la pequeña pileta y con uno de sus dedos llamó al menor. El chico obedeció y gateó hasta su hermano mayor de ya veinticinco años de edad, para quedar arrodillado frente a él.
—Quiero ayudar a limpiar la sangre del cuerpo de mis protectores en agradecimiento—. Liam se acomodó entre las piernas de Zayn y comenzó recorriendo el pecho de este con las yemas de sus dedos, pues habían muchas cicatrices en su piel y él quería tocarlas nuevamente. La figura del pequeño tenía vuelto loco a Jason, su erecto miembro era completamente notorio bajo el agua transparente, como cada vez que su príncipe desnudo iba en ayuda para el baño. Esta vez se sentía celoso de tener que compartirlo con Malik, pero no se preocupaba por el lazo sanguíneo que estos compartían. Los ojos marrones de Zayn seguían los movimientos de las delicadas manos de su pequeño y coqueto hermano, quien en estos momentos se encontraba limpiando sus muslos. El mayor sentía su duro pene contra su abdomen, ansiando el tacto de Liam sobre él, pero jamás sucedió. Por supuesto que no.
El príncipe más pequeño salió del agua y se posó tras del cuerpo de Momoa, justo sobre una sábana que él mismo había instalado antes de meterse en el agua junto a los caballeros. Este desde ahí lavó los hombros del gran guardia, manteniéndose sobre sus rodillas. Apoyó su mentón sobre el hombro del gran moreno y desde ahí observaba a Malik mientras mordía su regordete labio inferior. Recorrió el pecho y abdomen del hombre limpiando todo rastro de suciedad, encontrándose con el gran pene que este poseía, casi idéntico al de su hermano. Un gruñido por parte de Jason captó la atención de Zayn, el cual arqueó una ceja en dirección a este.
Liam rió con dulzura contra el oído del hombre y al fin se puso de pie, para finalmente caminar hasta donde sus prendas se encontraban al mismo tiempo que acomodaba sus joyas.
—Liam, no vayas a tu lecho aún. Tengo algo que hablar contigo.
Liam le regaló una mirada de aprobación a su hermano y sin más abandonó la sala.
Horas más tarde.
Los hermanos se encontraban enredados entre las sábanas del gran lecho del príncipe Zayn, completamente desnudos. Desde siempre les gustaba dormir así, y ahora que el mayor tenía 25 años y el menor 15, no tenían porqué cambiar sus hábitos. Zayn durante los últimos dos años no podía evitar conseguir una erección cada vez que tenía cerca a su hermanito, y siempre se excusaba mentalmente que se debía a que él era un alfa, y el pequeño, un dulce omega que ha estado desarrollándose muy bien en el último tiempo. Pero sabía perfectamente que no era solo eso. Él quería poseerlo a cada maldito segundo.
—Quiero quitarme las joyas, hermano. Me molestan.
Zayn dio una mirada en desaprobación y regaló sutiles caricias con su áspera mano contra la cadera del menor.
—Cada vez que vienes no dejas liberarme de estas joyas. Ni siquiera cuando estamos en el lecho—, Liam murmuró regalando caricias con sus dedos en el abdomen de su hermano, logrando que este sintiera su cuerpo arder.
—Es que te ves precioso. Eres el príncipe más bello de todos los reinos. El omega más dulce, precioso y adorable entre todos los omegas que existen. Posees el aroma más exquisito que cualquier omega del mundo entero—. Zayn pegó el cuerpo desnudo de su hermano aún más a él, y aspiró la gran cantidad de feromonas que este liberaba en aquellos momentos, volviendo loco a su alfa interior. El menor enterró sus uñas en la piel de aquel gran alfa que le tenía sonrojado y arañó el abdomen hasta encontrarse con el erecto miembro de su hermano, el cual acarició con la yema de uno de sus dedos.
—¿Algún día podré tener tu marca en mi cuello?— murmuró el omega tirando hacia abajo el prepucio de su hermano, dejando a la vista el gran y rojo glande. —Siempre que me tomas espero que lo hagas, pero jamás pasa.— El moreno sonrió ladinamente observando como su atrevido hermano jugueteaba con su polla, y cerró los ojos debido al placer. —Jason quiere pedir mi mano. Está enamorado de mí.
Aquellas palabras fueron un balde de agua fría para el gran alfa, y se acomodó en la cama, retomando su postura, e imitó sus acciones el menor.
El hombre estaba pálido, asustado por primera vez en su vida. Se sentía deshonrado por su gran amigo.
—Primero lo mato. Tú eres mío. Eres mi omega desde el primer momento en que te vi. Desde aquel día en que te nombré. Tú eres de mi propiedad.
Liam se sentó sobre la cama y dejó que de sus labios se escapara un pesado suspiro. —Pero él sí muestra deseos de hacerme su omega, alfa grosero. Él quiere casarse conmigo. Daría su vida por mí—. El menor se levantó del lecho de su hermano y buscó sus prendas. Gigi, su dama de compañía, corrió hacia él en ayuda, completamente callada.
—Hoy le besé. Sentir sus manos en mis caderas hizo que mi omega se sintiera tan bien y protegido—. Liam le dio la espalda al hombre mayor dejándose vestir por la esclava.
Zayn escuchaba las palabras sorprendido, desconcertado, asustado, con una mezcla de sentimientos que lograron dejarlo completamente mudo. Este se levantó de su lecho y caminó hacia el menor de los príncipes. Le abrazó desde la cintura por detrás y apoyó su mejilla en el hombro de este.
—Amor. Mi omega. Mi príncipe. No digas eso... sabes que es complicado estar juntos. Cuando nuestro padre muera al fin podremos ser felices... Cuando al fin sea el rey de Atlon.
—¿Cuando nuestro padre muera?— Liam soltó un fuerte sollozo y Gigi abandonó el lugar inmediatamente, dejando a su príncipe a medio vestir entre los brazos del alfa. —Antes de que eso pase tú vas a tener esposa y cinco hijos, y yo no voy a esperarte... Lo lamento, pero no voy a hacerlo.
Las palabras del menor rompieron aún más al alfa, pero encontró razón en todas ellas. Él tenía miedo de la reacción de su familia, de las personas del reino, al enterarse del amorío que su hermano y él estaban teniendo. El omega intentó escapar de los brazos del alfa, de no llorar, pero estaba harto de su familia, de la vida que le había tocado. Él hubiese preferido ser de una humilde y poco conocida familia, y que aquel hermoso alfa moreno no fuera su hermano.
—Liam, tú eres mío. Siempre lo serás. ¿Es que no lo entiendes? Soy capaz de cortarle la cabeza a cualquier alfa que se atreva a pedir tu mano. Así que despídete de ese maldito guardia traicionero que se atrevió a mirar a MI omega—. Zayn murmuraba esas palabras al oído del pequeño joven de blanquecina piel, mientras que rompía las prendas de este, dejándole completamente desnudo otra vez. —Tu piel sólo la pueden recorrer mis manos; mis labios—. El príncipe de claros y ondulado cabello, en comparación a sus hermanas, hermano y padres, se dejó caer sobre la alfombra bajo él, deleitándose por las caricias que el gran moreno le brindaba. Los labios de este besaban cada centímetro de la lechosa piel; los muslos del menor, sus labios, su rostro angelical. Amaba cada parte de aquel omega. Cada sonido que dejaba escapar de sus labios lograba volver loco a su alfa interior. — Seré el único que alguna vez deje una marca en ti, Liam.
—Demuéstrame que soy tuyo, mi alfa.
Liam abrió sus piernas a su hermano y llevó uno de sus dedos hasta sus labios, el cual mordió con timidez, pestañeando coquetamente hacia el contrario. Sus muslos estaban húmedos por su propia dilatación. Las caderas del muchacho fueron tomadas por el alfa y sin pensarlo dos veces le penetró de una estocada. Se miraron a los ojos y se unieron en uno solo, amándose como solo ellos sabían hacerlo. Entregándose por completo.
—Muérdeme.— Murmuró el menor cuando el nudo del alfa se estaba formando en su interior. Ambos respiraban agitados, estaban sudados, el moreno sobre el pequeño cuerpo de su amado con su nariz en el cuello de este, aspirando ese aroma que le volvía loco, aquel aroma exquisito que le complicaba aún más la vida en ese momento del sexo en que el bello príncipe de quince años le rogaba por su mordida. —Mi alfa, muérdeme por favor. Te lo suplico.— El omega interior del chico lloriqueaba, y este se retorcía de frustración y dolor por el nudo.
—Amor... no.— Liam no tenía idea de lo mucho que le estaba costando a su amado contenerse para no dejar su marca en su piel, y aquellas súplicas lo hacían todo peor. El pequeño se limitó a llorar ahí en silencio bajo el cuerpo del alfa, sollozando con sus ojos completamente cerrados, esperando que el nudo del alfa al cual amaba, pero odiaba en esos momentos, se deshinchara pronto para irse a su propio aposento y no salir nunca más de él.
Semanas después.
♡ Baby, baby, I feel crazy, Up all night, all night and every day I gave you something But you gave me nothing What is happening to me? ♡
—¿Tu hermano sigue sin querer salir?—
Zayn miró hacia su izquierda con una ceja arqueada, pues su padre tenía un despreciable tono burlón al escupir la pregunta. —Tu hijo sigue sin querer salir de sus aposentos.
El rey rió por lo bajo y luego dejó escapar un gruñido de desagrado. —Me alegra no tenerlo merodeando por ahí, pero no me gusta que le des esas atenciones. No se las merece—. Bebió de su gran copa de vino y volvió su vista al frente. —Y no es mi hijo. Él no es como ninguno de nosotros.
—En ocasiones pienso lo mismo, querido padre—, aportó Zayn fingiendo apoyar las ideas de su padre. —Entre los soldados hay muchos rumores sobre Liam, pero para mí hay uno que tiene mucho sentido.
El rey le miró atentamente y confundido, esperando a que su hijo prosiguiera.
—Se dice que fue un regalo enviado por los dioses.
El mayor de los Malik rió a carcajadas. Había sido el más grande chiste que había escuchado en años. —¡Tonterías! ¿Un regalo? ¡Más bien un castigo, hijo mío! ¡Un gran castigo!
—¿En serio no te parece diferente a nosotros físicamente, padre? ¡Oh, espera! Claro, si es tan rubio como tú, y pálido como mi adorada madre—, dijo sarcásticamente.
La sonrisa de Yaser se fue desvaneciendo poco a poco ante las palabras de su hijo mayor, pero intentó no darle vuelta a simples rumores inventados por plebeyos desocupados.
Zayn acarició su labio inferior con la yema de su dedo índice, sonriendo triunfante y con esa elegancia que le caracterizaba, pero se reincorporó sobre su trono cuando Gigi, la dama de compañía de Liam, entró corriendo al lugar, y en su mirada transmitía completo miedo. Se inclinó ante el rey y su hijo con temor, y esperó en completo silencio bajo la mirada de ambos.
—¿Qué pasa? ¿Por qué corres hasta acá y te quedas ahí parada sin decir absolutamente nada?— Zayn se encontraba divertido ante las acciones de aquella esclava y rió leve, logrando que Gigi se sonrojara completamente.
—Mi príncipe Liam... Está desmayado en sus aposentos.
La sonrisa del rostro del alfa se evaporó inmediatamente y corrió del trono hasta donde se encontraba su pequeño hermano, pero no le dejaron entrar porque el sacerdote se encontraba con él, junto a su madre. Se encontró con Jason fuera de la puerta, pero no lo reconoció inmediatamente porque no estaba usando su usual armadura.
—¿Qué le sucedió a Liam? ¿Estabas con él?
Jason estaba perdido en sus pensamientos, ni cuenta se había dado de que el príncipe estaba allí a su lado, por lo que de inmediato hizo una reverencia a este y le miró con temor.
—Lleva un par de días con vómitos, náuseas, y hoy se desmaya. No sé qué sucede con él.
—¿Cómo que lleva días así? ¿Es que sigues acercándote a él?
—Estoy cumpliendo mis deberes, gran príncipe. Él por alguna razón no quiere que usted se le acerque, y yo debo protegerlo mientras usted no está para...— El hombre no terminó la frase, pues Zayn le dio un fuerte puñetazo en la mandíbula, logrando que la boca de Jason sangrara inmediatamente.
—¡NO TE QUIERO. CERCA. DE LIAM!— El pelinegro estaba tan alterado por todo lo que estaba pasando. Liam escondiéndose de él, pasando sus días con el maldito guardia, y ahora estaba ahí desmayado y él no podía hacer nada. —¡¿CREES QUE NO SÉ QUE TE QUIERES METER ENTRE LAS PIERNAS DE MI HERMANO?!— El hombre dio un nuevo puñetazo al soldado y este cayó arrodillado frente a él, mirándole como una bestia enfadada, pero estaba muerto si le ponía un dedo encima a Zayn Malik. Su largo cabello cubría parte de su rostro y escupió al piso la sangre que inundaba su boca.
—Yo quiero casarme con mi príncipe. Marcarlo y hacerlo mi omega. Me enamoré de él, majestad—. Jason se puso de pie lentamente cuando vio que el rey venía junto a una esclava, algo que le sorprendió mucho porque el rey muy raramente se acercaba al pequeño príncipe.
Cuando Zayn se dio cuenta que el mayor de los Malik se dirigía hasta ellos bastante alterado y enfadado, le regaló una mirada curiosa y sorprendida, pero no alcanzó a hacer cuestión alguna porque el hombre entró a la habitación sin permiso alguno.
—Esto lo continuaremos luego, Momoa. Ahora iré a ver que está pasando allá aden...— Una de las esclavas interrumpió a Malik al salir del lugar en que se encontraba el omega con gran alteración y corriendo. Esto ya estaba asustando a ambos morenos, encontraban bastante sospechoso todo lo que estaba pasando y pronto vieron un grupo de soldados que se acercaba al lugar. Eran bastantes, eran muchos, y los alfas se dieron una mirada de complicidad. Ambos estaban preocupados por la misma persona, y debían unirse para saber qué diablos estaba sucediendo ahí dentro.
Cuando abrieron la puerta los guardias reales se adentraron a la habitación y sacaron sin cuidado a las mujeres de ahí dentro, dejando tan sólo al omega, al rey y al sacerdote en la habitación. La reina estaba llorando, estaba angustiada, su omega lloriqueaba. Aquello recordó al moreno el día en que Liam vino al mundo, pues su madre se veía y se sentía igual que aquel día. Los soldados se quedaron cuidando la entrada, firmes, sin emitir palabra alguna.
—Muévanse de ahí. Es una orden.— Los soldados no hicieron caso alguno al príncipe, menos a la reina. El rey era su máxima autoridad aún, y no iban a incumplir una orden proveniente de él. —Madre, ¿qué está sucediendo? ¿por qué lloras así?— El gran alfa abrazó a su madre con fuerza, pensando que quizás algo malo le estaba ocurriendo a su omega, a la hermosa criatura de la cual estaba enamorado. Jason sintiendo lo mismo. —Qué le sucede a mi hermano, madre...
—Tu hermano... nuevamente decepcionó a la familia—. El moreno se alejó de su madre sin entender nada y Jason se acercó un poco más para poder escuchar la conversación. —Tu hermano ha estado entregándose a algún alfa, hijo....
Zayn miró a Jason. Este tenía una mirada confundida, pues no creía posible las palabras de la reina. Según lo que tenía entendido el único que había cortejado alguna vez al pequeño príncipe era él, y él nunca le había puesto un dedo encima. Sexualmente hablando, claro está.
—Madre, habla claro por fav...—
—¿Qué son esos gritos?— Murmuró Jason acercándose lentamente hacia los guardias de la entrada de la habitación para escuchar mejor los sonidos que venían de adentro, completamente concentrado.
—¿Qué gritos?— Preguntó confundido Malik, dándole una mirada interrogativa a su madre que dejó escapar un nuevo sollozo.
—Liam tiene una criatura en su vientre, hijo—. Ambos alfas miraron a la reina sorprendidos, asustados, enojados, con una mezcla de sentimientos, alterándose aún más. Sobre todo Zayn, que sabía perfectamente que si Liam estaba en cinta, era por él. —Y tu padre... tu padre dijo que bastaba de deshonras de su parte. Que había hecho tratos de casar a Liam con un rey de un reino muy lejano para hacer alianza, pero ya no podrá llevarlo a cabo por su impureza. Va a matarlo a golpes, Zayn... Lo golpeará hasta cansarse.
Los sonidos de la habitación se hicieron cada vez más claros, los gritos del pequeño omega, sus lamentos y súplicas hacia su padre. Ambos alfas se miraron y se fueron contra de los guardias, golpeando a los que más pudieron, pero no podían hacer mucho sin sus espadas. De los pasillos salieron más guardias y entre tres debieron sujetar a cada alfa, poniendo todo el esfuerzo que pudieron. Los lamentos y gritos del omega ahí dentro se hacían cada vez más brutales. Zayn cerró sus ojos y se dedicó a buscar el aire que le faltaba de tanto intentar zafarse de los hombres, respirando de forma agitada. Su alfa interior lloriqueaba, se sentía débil al pensar que su hijo podría salir lastimado. Momoa al llevar tanto tiempo peleando contra sus compañeros también se encontraba cansado, dejándose sin más, caer al piso, imitando al príncipe a un lado de él. Los soldados no estaban felices con sus acciones, también les provocaba tristeza todo lo que estaba pasando, es por eso que les dedicaban a ambos alfas una mirada de disculpa.
—Liam... Liam carga mi hijo en su vientre—. Malik volvió a cerrar sus párpados completamente débil, de una manera que ni después de la guerra se había sentido. —Yo soy el único alfa que ha tocado a Liam...
Era primera vez que el hombre admitía en público lo que entre él y su hermano estaba pasando. Todo el mundo estaba sorprendido, no podían creer lo que estaban escuchando. Ahora comprendían las exageradas atenciones que tenía con el pequeño omega. Sus muecas de asco hacia el futuro rey eran dignas de retratar. Las únicas que no se encontraban sorprendidas eran las esclavas que servían personalmente a los hermanos, quienes presenciaban las noches de pasión entre ambos.
La reina no podía creer lo que estaba escuchando, su rostro se volvió aún más pálido, sabiendo el destino de Liam cuando su esposo descubriera el amorío que traían ambos jóvenes. Claro, si es que el omega era capaz de sobrevivir a aquella golpiza. —Si Liam logra sobrevivir a esto... cuando tu padre sepa que se abrió de piernas a su hijo preferido...
Zayn le regaló una mirada de odio a su madre. La primera en toda la vida. La mujer calló su boca y se retiró del lugar, con esa mirada orgullosa que tanto le caracterizaba. —Voy a matar a Yaser Malik—, murmuró el chico por último, cuando todo sonido del interior había cesado. Jason tenía el corazón roto, odiaba a Malik en esos momentos, pero esperaba de todo corazón que este cumpliera su palabra y le quitara la vida al maldito que le había hecho daño a aquel pequeño omega que él tanto amaba. Se sentía herido, engañado por ese niño, pero su amor por él era más grande.
Tres días después.
Zayn caminaba a paso rápido y seguro hacia la biblioteca en donde a su padre le encantaba pasar la tarde leyendo sobre historia, y ahí lo encontró, sentado entre finas almohadas completamente feliz y pleno. En sus manos llevaba dos copas de vino, una para cada uno, y en cuanto entró al lugar se la ofreció al hombre que más odiaba en la vida. Necesitaban hablar de algo muy importante, y cada vez que había vino de por medio en una conversación entre ellos, es porque era un tema de bastante seriedad. El hombre mayor dio un gran trago a aquel vaso, bajo la intensa mirada de su apreciado hijo, su gran orgullo, dándole a entender que cualquier tema era bienvenido. El menor de entre los dos levantó la copa sonriente, aún de pie frente a su padre, y de un solo trago se bebió todo el contenido, imitando la acción inmediatamente el rey de Atlon. Ambos dejaron las copas en el lugar más cercano y Zayn comenzó una caminata alrededor de su padre.
—Tu hijo está bien. Mejorándose poco a poco de la brutal golpiza que le diste.
El rey se puso de pie y caminó a paso lento hasta su hijo, al cual le regaló unas palmadas en el hombro. —Cuando seas padre comprenderás, hijo mío. Cuando tengas el peso de mi corona en tu cabeza, me encontrarás razón—. El hombre ya de gran edad dejó que de sus labios escapara un suspiro y caminó hacia una de las ventanas más cercanas.
—No creo que pueda entenderlo nunca. No voy a poder entender jamás al hombre que intentó matar a MI omega. A mi omega... A mi maldito omega que está cargando a mi hijo en su vientre.— Las palabras del moreno fueron escupidas con un inmenso odio entre dientes, con aquella mirada bestial que tomaba poder en cada una de las guerras a las que había participado. Yaser se giró sobre sus talones sin entender de qué se trataba todo, regalándole una mirada confusa e interrogativa a su primogénito.
—¿Puedes hablar más claro, hijo?— Yaser caminó nuevamente hacia el moreno, sintiéndose un poco mareado y sudado de repente.
Zayn rió con cinismo, con rabia, con desprecio hacia aquel asqueroso hombre que le había criado, que le había dado la vida. —No soy tu jodido hijo, Yaser. No me vuelvas a llamar de aquella manera tan... tan...— El hombre al quedar frente a frente a su hijo, sintió un nuevo aroma en él. Un aroma dulzón impregnado en su cuerpo.
—¿Cómo te atreves a hablarle así a tu rey? ¡¿Cómo osas faltar el respeto a tu padre?!— El tono de voz del moreno más anciano se elevaba más y más, ganándose una carcajada fingida por aquel muchacho al que amaba con todo su ser.
—¿Cómo te atreviste a ponerle una mano encima a mi dulce omega? ¿Cómo te atreviste a poner en riesgo a mi hijo dentro del vientre de mi omega?
Yaser comprendió todo y se sintió aún más mareado, de repente comenzó a sudar en demasía y sintió sus piernas fallarle. —Eso no es posible... Tú no serías capaz de deshonrar así a tu padre, a tu familia... a tu reino—. El hombre cayó con fuerza al piso, notando su vista borrosa, su respiración completamente agitada. —Esa maldita zorra fue enviada por los dioses a destruir nuestra familia... Nuestra perfecta familia. No puedo creer que haya sido capaz de abrirse de piernas a su hermano—. El hombre de mayor edad hablaba entrecortadamente, se le estaba dificultando demasiado emitir palabra alguna, pero dejó salir un fuerte jadeo cuando su hijo pateó con todas sus fuerzas sobre sus costillas.
—A mi omega lo vas a respetar, o yo, el próximo rey de Atlon, te enseñaré a hacerlo.— Zayn dió una nueva patada en la misma zona, repitiendo la acción unas cinco veces más, dejando a su padre completamente adolorido ahí en el piso. —Como quisiera cortar tu maldita cabeza y exponerla a la entrada del castillo, con tu maldita corona sobre ella, para dar una lección al mundo sobre no. meterse. CON LO QUE ME PERTENECE.— El menor gritó descontroladamente cuando se arrodilló a un lado de su despreciado padre, y tomó el rostro del mismo cuando este comenzó a expulsar sangre de su boca. —Con mi omega y mi hijo nadie se mete, Yaser Malik. Ni siquiera mi propio padre.
—Te desterraré de mi reino, maldito mal agradecido. Has deshonrado la corona que te pertenecía. Son unos pervertidos. Esa zorra es... es lo peor que pudo existir. Voy a matarlo frente a ti. Sí, sí, frente a ti y luego te...— El estómago del rey quemaba. Todos sus órganos estaban ardiendo, esto logró hacer que el hombre gritara y se lamentara, que suplicara a su hijo por piedad, sin darle tiempo de seguir con sus inútiles amenazas.
—Yaser, tú estás muerto. Lo estuviste desde que te atreviste a ponerle un dedo encima a mi futuro esposo, al amor de mi vida. En unos minutos tu cuerpo estará frío y tu alma en el inframundo, y yo seré el dueño de tu maldito trono. Me follaré a tu hijo en el que era tu lecho cada maldita noche, a ese hijo que siempre te dedicaste a despreciar le daré el mundo entero. Estará ahí, a mi lado, gobernando junto a mí. Y su criatura, esa por la que casi pierde la vida, aquella por la cual pusiste tus asquerosas manos sobre su cuerpo, será el próximo rey de Atlon. Te odio, Yaser Malik. Te odio con todo mi maldito ser, y quiero que te vayas de este mundo sabiendo que quienes sufrirán las consecuencias de tus actos serán tus preciadas hijas y esposa.
El hombre mayor se retorcía bajo la mirada de desprecio de su hijo, sufriendo por el efecto que estaba haciendo el veneno en su cuerpo y por pensar en el sufrimiento de su preciadas hijas, de su amada esposa, pero lo único que salían de sus labios eran lamentos y quejidos de dolor.
—No, no, no te preocupes por ellas, que estarán muy pronto junto a ti. Pero primero les haré pagar todo lo que sufrió mi... mi precioso hermano... mi niño...— Un sollozo escapó de los labios de Zayn, pues las imágenes de Liam tendido en el piso de sus aposentos, sangrando por cada maldito centímetro de su cuerpo, inundaron su mente. Si no fuese gracias a su mordida, él les habría perdido por siempre... el sólo recordar ese sentimiento le volvía loco. —¡¿POR QUÉ TUVISTE QUE HACERLO, YASER?!— Zayn tomó al hombre de sus cabellos y azotó la cabeza de este contra el duro piso, una, dos, tres, siete, diez veces. El moreno no dejaba de azotar la cabeza de su padre, perdido en esas imágenes que a cada minuto volvían a su mente. Era un trauma, uno del cual no creía se fuera a recuperar jamás. El suelo estaba inundado de la sangre del hombre muerto, pero el moreno no dejaba de azotar la cabeza de este. Jason, quien custodiaba la puerta de aquel salón entró al notar el charco de sangre que se había formado fuera de la puerta, e intentó quitarle el cuerpo inerte del hombre a su nuevo rey.
—Majestad... Hey... ya está.— Jason tomó aquel cuerpo del cual tanto asco sentía, entre sus brazos, y se dispuso a llevarlo fuera de aquel lugar para cumplir las órdenes de su rey. Le debía respeto, le debía honra, le debía su vida entera por vengar el daño que le habían hecho a ese pequeño omega al cual tanto amaba. Sí, no pudo ser feliz al lado de él, pero mientras estuviera bien y feliz, él también lo estaría. —Recuerde que mi príncipe le espera para su paseo. Él está feliz porque al fin no le duele levantarse del lecho...
El moreno que estaba con su cabeza escondida entre sus brazos, aún sentado en el suelo, levantó la mirada hasta el soldado y sonrió con amplitud. —Sí, sí... mi omega espera por mí...— Zayn tenía la mirada perdida, realmente el hombre estaba afectado.
El soldado salió del lugar y miró con asco el rostro del hombre muerto sobre sus brazos, seguido del gran rey Malik XIII de Atlon, a quien se le comenzaba a escribir una nueva vida desde aquel día... una vida feliz junto a su hermano, aquel hermano con rostro angelical del cual se enamoró perdidamente, al cual convirtió en su omega y cargaba una criatura del que era padre dentro de su vientre. Por supuesto que serían felices... sobre todo ahora que era dueño del trono del maldito que intentó acabar con su vida. Porque eso era su hermano para él, su maldita vida.
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Espero les pueda gustar esta pequeña historia inventada por mí en esos días de aburrimiento.
Pido disculpas si les ofende el tema del incesto, no lo hago con esa intención.
♡ Cami.