I WANNA SLEEP NEXT TO YOU, I WANNA STAY HOME TO YOU.

Sinopsis

Harry y Luis afrontan el parto en casa de su primer bebé.

Estado:
Completado
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Parte I

harry no pudo dormir

Su mirada estaba fija en aquella luz amarilla que mostraba el visor del horno donde se cocinaba el pavo, pero no se encontraba realmente observándolo. Su conciencia la tenia entre sus memorias, recordando la razon de su falta de concentracion.

La tarde del día anterior había tenido una crisis, Harry hasta llegó a pensar que tenía una horrible navidad. Todo porque no modificó acomodarse cuando intentó tomar una siesta. Llevaba varios días en esa situación, informándole a Louis sobre lo afligido que se sintió por no poder dormir cansado en las tardes. Pero Louis no solo no escuchó con atención, sino que tampoco había sido muy comprensivo con su omega.

—Tienes que dormir como te acomodes, Harry —le dijo simplemente.

El omega se había estado sintiendo irritado e inestable, con muchas cosas sucediendo que no podía comprender; el porqué de que su barriga le privara de disfrutar una cómoda posición al dormir, era una de ellas. Sentía muy en el fondo que su condición de embarazado le había privado de muchas cosas, lo que le hacía resentir su estado en ocasiones.

Louis, por su parte, notó el estado inestable de Harry, todos esos días. Pero se había limitado a calmarlo con su olor, concentrándose en estabilizar esas emociones sin mucho esfuerzo. A veces, cuando las noches se volvían un poco insoportables, simplemente soltaba sus feromonas en Harry, emborrachándolo. Intentaba como mejor podia que el omega lograra descansar sin importar la posicion que tuviera que tomar al dormir. En aquellos momentos, observando a Harry durmiendo a su lado, débil por las feromonas que soltó sobre él, se mejoró un mal alfa. Usar la opción más sencilla para evitar los reclamos de un Harry irritado, otra vez, le fue imposible porque realizar alguna actividad debido a su avanzado embarazo y los monólogos donde expresó lo inútil que se sintió.

La noche que su crisis detonó, Louis no pudo anticiparlo ni evitarlo. Se percató de que Harry no pudo dormir, que se encontró muy inestable esa mañana al irse, pero creyó que estaría bien. Al volver a casa, lo primero que le hizo saber lo equivocado que estaba, fue ese olor agrio que aspiro en el aire. Estaba esparcido por todos lados, podía sentirlo dentro de él, Harry no se encontraba bien y había estado así por horas. Siguió su camino directo a la habitación al final del pasillo; la que habian preparado para el bebe. Todo se sintió más pesado y amargo en el interior, Harry se encontró sollozando dentro de un bonito nido que había hecho en una esquina de la habitación. La imagen que tenía del omega le habría parecido tierna y conmovedora de no ser porque podía sentir más plausiblemente la angustia en él.

—Amor —llamó para obtener su atención—. ¿Estás bien? ¿Puedo entrar al nido contigo?

—¡Lou! —gritó el omega, quien rompió a llorar incontrolablemente al verlo. Louis, no muy seguro de cómo afrontar la situación, se acercó al omega que le tendía sus brazos con insistencia y lo abrazó.

Harry se aferró a Louis y, mientras buscaban como acercarse lo suficiente el uno a otro en un abrazo, el omega termino sentado en el regazo de alfa con el rostro hundido en su cuello. Harry lloraba como un bebé desconsolado, Louis soltó un suspiro sin saber qué le estaba pasando, qué le ocasionaba tanta angustia, qué lo tenía tan mal. Soltó sus feromonas en cuanto se percató de que Harry olía con insistencia la fuente de olor cerca del cuello, el agarre fuerte que tenía se fue soltando y el olor amargo se disipó. Pasó sutilmente su mano por la espalda de Harry, quien luego de caricias y un par de palmaditas suaves, poco a poco fue calmando su respiración errática y descontrolada.

El omega dejo de sollozar en pocos minutos, logrando un estado de tranquilidad. Cuando se dejó ver por Louis, este le sonrió apartando algunos rizos de su rostro, dejando al descubierto sus ojos color verde. Se miraron por unos segundos en los que Louis le limpiaba las lágrimas que aún continuaban saliendo.

—¿Por qué lloras? —Preguntó. Harry, sin decir nada, se inclinó a una de las manos que permanecieron en sus mejillas.

—Yo quería... —Se detuvo. Louis le animó a seguir apretando el agarre de su rostro.

-¿Si?

—Quería tomar una siesta.

Louis se quedó en silencio y, ante la pregunta silenciosa que le mandó su expresión, Harry reaccionó de muy mal humor.

—No pude, fue imposible dormir —continuó muy molesto. Louis siguió sin reaccionar—. ¡Esto! —Señaló su panza—, ¡Por culpa de esto!

—¿Tu barriga?

Harry volvió a sollozar frustrado, apartó las manos del alfa de su rostro, salió de su regazo y se sentó en el nido mientras gimoteaba palabras ininteligibles. Louis volvió a acariciar la espalda del omega dando círculos con la palma de su mano, mientras Harry intentaba pronunciar alguna oración sin que los gemidos lo interrumpan.

—¡Tu hijo! —Hizo ademan de agarrar sus cabellos. Louis lo detuvo agarrando sus muñecas con una expresión confusa.

—No comprendo, ¿qué hizo nuestro bebé? — preguntó cauteloso, esperando no empeorar el humor del omega. Harry no respondió, en su lugar le dio una mirada de resentimiento.

El contacto de sus miradas lo rompió Louis al segundo, la desvió al abultado vientre del omega y soltó sus muñecas. Se sintió un poco inútil; le preocupaba el estado mental de Harry, que el embarazo estaba siendo demasiado para él, pero no comprendía cómo un bebé que aún no nacía le diera tantos problemas. Harry puso una expresión afligida mientras empezaba a rodear su panza con los brazos. Louis lo logrará en silencio.

—No me deja dormir —habló Harry, Louis lo miró enseguida. Su voz estaba quebrada y percibía la angustia en el aire.

La respiración de Harry se agitó en un instante lo que hizo que no pudiera volver a pronunciar palabras que se pudieran comprender. Sus oraciones estaban cargadas de gemidos y balbuceos ininteligibles. Louis intentó tranquilizarlo limpiando sus lágrimas, pero la atención hizo que llorara más. Lo acomodó de espaldas a él, apoyándolo en su propio cuerpo e hizo que tirara su cabeza hacía atrás para que la apoyará en su hombro, luego dejó salir feromonas hasta que el omega se calmó por completo.

—Amor —llamó el alfa.

Harry tomó las manos de Louis que reposaban cerca de sus caderas y las puso sobre su panza, luego puso sus propias manos encima. No dijo nada, solo mantuvo la posición.

—No pude dormir boca abajo —hablo Harry poco después—. Es mi posición favorita y no puedo…

Harry afianzó su agarre en las manos de Louis que permanecieron en su barriga. El alfa se quedó en silencio esperando que siguiera hablando, pero de nuevo hubo solo silencio. Harry quedó dentro de sus pensamientos, mientras que Louis le acariciaba uno de sus hombros con el dorso de su mano, resultó el nido que Harry había hecho después de mucho tiempo y sonrió. La razón de su inestabilidad era tan absurda como algo puede ser, pero la mayoría de los problemas son absurdos a su manera.

—Te comprare una almohada —le hablo cerca del odio lo que hizo que se sorprendiera—. Una enorme almohada de cuerpo completo para que te sientes cómoda, ¿sí?

Harry se levantó para verlo, su expresión era una mezcla de confusión e ilusión. Acercó su rostro al rostro de Louis y le dio un pequeño beso en los labios.

—Cómprala ahora —pidió.

—¿Ahora? mañana es noche buena, no creo que la consiga.

—Ahora, Lou... —le suplicó con una voz quebrada.

Louis le besó la mejilla y suspiró, el omega se notaba más relajado y calmado, el aire a su alrededor era refrescante. Pero el reloj marcaba las once de la noche, no podría conseguir esa almohada ahora por mucho que el omega insistiera. Supuso que estaba siendo terco debido al sueño y el cansancio.

—Está bien, te la conseguiré. Pero, ¿podrías soportar esta noche, bebé?

El silencio atacó de nuevo a ese lado desesperado del alfa. Harry no dijo nada, solo se recargo contra él de nuevo y respiró lentamente hasta que cayó dormido. Louis se levantó llevándolo en brazos hasta su habitación, lo recostó sobre la cama y le dormir terminó un momento. Se mantuvo despierto la mayor parte de la noche, repasando en su cabeza los almacenes que recorrería toda la tarde del día siguiente.