Honey by Valta at Inkitt
Customize readability
Aa

Honey

All Rights Reserved ©

Summary

Los recuerdos que Andy guarda de Erik son muy distintos al Erik que conoce ahora. El Erik que conocía no tomaba medicación ni tenía los nudillos llenos de cicatrices. Pero el Erik de ahora se ríe igual que antes, y tiene las mismas mejillas salpicadas de pecas, y el mismo brillo en los ojos. Cuando le encuentra fumando en la puerta de un pub Andy quiere saber qué más de aquel Erik queda en él, y qué otras cosas nuevas puede descubrir del nuevo. [Secuela de mi novela "Sugar". Se puede leer sin haber leído la anterior].

Genre
Romance/Drama
Author
Valta
Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Hacía casi una década desde que Erik había empezado a fumar. Lo había dejado durante la rehabilitación, y había vuelto a intentar dejarlo cuando recién había vuelto a Dublín. Se había marcado pequeños objetivos a corto plazo, se había comprado parches de nicotina, chicles y un cigarrillo eléctrico. Había seguido los consejos que le daban en alcohólicos anónimos sobre tomarse las cosas día a día, y día a día volvía a intentarlo, todos los días. Lo peor habían sido las náuseas y los dolores de cabeza. Las noches de insomnio, el terrible apetito insaciable. El mal humor. Recordaba haberse levantado de la cama una noche después de haber estado dando vueltas y comiendo techo, entre las tres y las cuatro, porque sentía que le faltaba el aire. Abrió la ventana de su habitación, inspiró con fuerza, le dieron ganas de echarse a llorar. A menudo tenía aquel pensamiento recurrente, que le llegaba en sus momentos más vulnerables y se aferraba como una garrapata en su nuca. Era una vocecilla pequeña y gruñona. “Esto te lo has hecho tú”, decía. “Tienes que apechugar con las consecuencias. Es lo que toca”.

La peor parte de ser adicto era esa; tenía que dejarlo todos los días. Todos los días se levantaba y dejaba de fumar. Todos los días decidía no beber alcohol, no comprar cervezas. Todos los días tenía que hacer el esfuerzo, activo y consciente, de seguir un día más limpio. Erik era fuerte, pero no tanto. Así que tuvo que tomar una decisión. Sacrificó sus pulmones por su sobriedad. Si se ocupaba fumando no tenía tantas ganas de beber.

Era un consejo impopular que le había brindado su psiquiatra. Hay cosas en esta vida que son dañinas y otras que lo son aún más, y a veces uno tiene que conformarse con la menos dañina. Erik sabía que con una sola gota de alcohol su nueva vida, su estabilidad, todo se habría venido abajo. Sabía que caer de nuevo en eso significaba echar por tierra todo lo que había conseguido. Hundirse nuevamente en una depresión, tontear temerario con el borde del precipicio, contemplar alternativas fatales. En comparación, unos pulmones negruzcos y ahogados en humo no parecían tan ofensivos. Al menos fumar no despertaba en sí el deseo temible de acabar con todo.

Así que había dejado de intentarlo después de la novena semana, cuando se vio enredado en una espiral de abstinencia, botella de ginebra en mano, esperando en línea a que le cobraran en el supermercado. Aquella misma tarde se había encerrado en el baño de su piso y se había fumado un paquete entero.

Ahora Erik se alegra de haber vuelto a fumar, porque de no ser así no se habría reencontrado con Andy. Pero antes de eso pasaron muchas otras cosas.

No llegó a Dublín con las manos vacías. Antes de irse había vaciado una de las cuentas de Björn y lo había invertido todo en encontrar un sitio donde poder quedarse y estabilidad económica para por lo menos tres meses. A su salud. Una vez se vio instalado buscó un trabajo temporal con el que poder sustentarse, y cuando tuvo aquello también asentado llamó a su familia. No había querido hacerlo antes, había sido una decisión completamente deliberada. No quiso que nadie le ayudara. Por primera vez en su vida había querido hacer las cosas bien y por su cuenta. También cabe recalcar que no llamó a toda su familia. No, llamó a su madre y a su hermano. La relación con su padre seguía rota, aunque —y le repateaba mucho admitir esto—había tenido razón con lo de Björn. De eso hacía ya dos años, ahora Erik tenía 24, y no había intercambiado ni una sola palabra con su padre. Si Jeff sabía de la vida de Erik en Dublín habría tenido que ser a través de la boca de terceros.

Mientras aún le quedaba algo de dinero de Björn lo había invertido todo en un cursillo de tatuaje. Se había sacado el título como el primero de la clase, se había comprado todo el material necesario y había practicado en su casa día y noche, sin descanso. Era el primer sueño que no abandonaba. El primer objetivo a largo plazo que cumplía, no por obligación, sino por placer. A los 23 había entrado en un estudio de Dublín sur para trabajar. Se lo debía todo a la medicación.

A nivel personal las cosas no habían vuelto a su sitio tan rápido. Estar solo era duro. No, no era duro, era una mierda. Erik no acababa de acostumbrarse a ello, no había tenido el placer de crear nuevos vínculos y no quería caer en viejos malos hábitos, así que se resignaba a intentar aprender a disfrutar de su solitud. Pero aquello poco tenía de solitud, aquello era soledad. A veces echaba de menos a Björn —aunque habría preferido volver a intentar suicidarse antes que regresar con él— y eso le hería el orgullo. Echaba de menos tener a alguien más que le cuidase, y que le dijese que le quería. Echaba de menos muchas cosas y se culpaba a sí mismo tanto de echarlas de menos como de perderlas en primer lugar. Porque había sido él el que se había ido, pero no por eso dolía menos. Dolía haber tenido que marcharse, y dolía el por qué de aquella huída. Dolía saber que había estado con tantas personas y que sin embargo ninguna de ellas le había amado de verdad. Dolía pensar si habría siquiera alguna persona que pudiera amarle. Suplía aquellos males con distracciones. Nuevas distracciones que había encontrado, como el trabajo, y viejas distracciones que había redescubierto. Había recuperado la tabla de skate del ático de su antigua casa. Salía todos los sábados sin falta a patinar. Y había hecho amigos, suponía que eso era un avance. Eran un grupo modesto, tres veinteañeros, cuatro contando con él, que se juntaban para patinar el 30% del tiempo y hablar mientras se tomaban una pinta el otro 70%.

Pero hoy no era sábado, era viernes. Felix tenía que cuidar de su sobrino, Sean trabajaba hasta tarde y Anita debía estar perdida entre las piernas de su novia.

Erik había salido a tomar algo solo, que era una de las pocas cosas que no había tenido que aprender a hacer. Se había acercado a la zona de pubs que rodeaban el río y había entrado en el que tenía menos pinta de estar lleno de borrachos. Eran solo las seis de la tarde, pero como solía decirle Owen en tono de broma a Ted, Europa es diferente. Se había sentado de espaldas a un grupo particularmente ruidoso, aunque a él nunca le había importado mucho el jaleo. Se pidió una cerveza sin alcohol y se la bebió con calma, sacando el ipad para avanzar en los encargos del trabajo. Pasaba casi una hora y media cuando decidió salir a fumar a la puerta, resguardado de la repentina llovizna por los balcones de los pisos superiores, no demasiado molesto por esta como para volver adentro. Se apoyó en la pared de piedra y echó el humo por la nariz. Su situación no era ideal. Nada nunca lo es. Pero hacía mucho tiempo que no se sentía tan en calma consigo mismo. Las cosas se asentaban en su sitio, todo iba bien. Estaba llevándose el cigarrillo otra vez a sus labios cuando un jadeo de sorpresa le llamó la atención.

—¿Erik?

Let Valta know what you thought about this chapter!
Love this

2

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

1

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Read Now
Stadt der Alphas

Uschi: Sehr gut geschrieben aber durch die kleinen Happen baut sich keine Spannung, Erotik, Romantik oder ähnliches auf

Read Now
An Irish Match

jeannie2244: This is without a doubt one of the sweetest stories I've read in a very long time. It's a delightfully different story from the usual stuff out there. I couldn't put it down. I highly recommend giving this a read.

Read Now
Called by the Alpha

jakm714: Enjoyed the story so much, I read the first book again, once the second book was completed & shared. Love the main characters, love their friends, hate the villains. Compelling and suspenseful in a way that makes you want to keep reading, so you can keep enjoying. Cliff hangers well done. Most chapt...

Read Now
Fashion victime du PDG

frodon: Histoire intéressante. Rythmée. Personnages attachants. Intrigue bien menée

Read Now
The Contract Wife

Chloé: En fait jai commencé a lire hier soir et meme etant maman avec 3 enfants en vacance j'ai terminé en 24h tellement que l'histoire et tous m'intriguait !! Jai hate de lire la fin !

Read Now
Ruthless Lord

Rebeca: Excelente novela

Read Now
Buried Alive

Tamalar Burton: I was overwhelmed with feeling when the story started. Everything she went through at early pregnancy was a little scary but it seemed to work out really well. There were even some funny moments. It was a very romantic story.

Read Now
Exile in Flames

Latifa: L'histoire est originale, surprenante mais plaisante. Le suspense était là et l'intrigue aussi. Quelques fautes de style , de construction de phrases et de ponctuation mais l'ensemble était compréhensible et le tout attachant.

Read Now