Once again.
Después de años cerrado para el publico, el auditorio finalmente abría sus puertas para todos aquellos que eran aficionados de la música clásica, del sonido atrayente de los violines o el constante de un piano.
Una hermosa sonrisa aparece en los labios de Alessandra al recordar el día que conoció este mundo, el día que lo conoció a el. Al observar el vació escenario, Alessandra se perdió en los recuerdos de su tiempo como estudiante, cuando tenia 16 años y el suave sonido de un violín atravesaba volando por los vacíos pasillos de su instituto hasta llegar a su desolado corazón; un hermoso chico con los ojos cerrados era quien provocaba aquella dulce melodía que derretía su corazón, se presento ante ella como Haru y toda su vida cambio en ese momento.
Alessandra sacude la cabeza para alejar aquellos tristes recuerdos que destrozaban su alma y su sentido común. Sin embargo, este pequeño momento perdida en si misma la hizo cuestionarse, quizás no estaba enamorada de los sonidos y la maravilla de los instrumentos, quizás era que aún seguía enamorada de la melodía de su risa. Negó intentando ignorar aquellos pensamientos, ya habían pasado 10 años desde que el se había ido, era más que claro de que ya no iba a volver.
La fila frente a ella pasa de forma lenta y tortuosa, sus amigas le cuestionan el tiempo de espera y ella no hace más que sonreír y calmar su desesperación con un gesto despreocupado de manos. Tras el tiempo de espera logran llegar a sus respectivos asientos, las personas a su alrededor murmullan cosas sobre los artistas que se iban a presentar y Alessandra no hace mas que arrepentirse internamente por no haber leído el folleto donde explicaban a detalle quienes y que iban a tocar.
Las luces blancas golpean el pálido rostro de Alessandro, sin embargo; estas mismas se comienzan a apagar de forma lenta y de esta forma la gente deja el suave murmullo atrás para dar paso a un calmado silencio. Un suave escalofrío recorre la espalda de Alessandra mientras la incertidumbre, la emoción y el nerviosismo comienza a inundar su cuerpo poco a poco, sin piedad contra ella. ¿Quién esta detrás del telón? Se pregunta mentalmente mientras retuerce sus manos sobre su regazo.
Una luz se enciende iluminando el escenario, y justo ahí aparece el, con su largo cabello blanco en una cola de caballo, sus habilidosas manos tocando el mismo violín de siempre con una facilidad digna de la experiencia que sabia presumir. Luce tan hermoso como Alessandra lo recordaba y su corazón se vuelve a hacer pedazos.
— Haru —susurro mientras llevaba sus manos a su boca y sus ojos comenzaban a lagrimear.
Aquellos lentes obstruían la vista de aquellos hermosos ojos, podía sentir el latido de su corazón en sus oídos y también como su respiración se estaba comenzando a acelerar cada vez mas. Estaba ahí y no en París, la melodía rodea por completo todo el lugar y Alessandra cierra los ojos dejándose llevar por los recuerdos que solo quieren inmiscuirse en su mente.
“— Así que aquí estabas, pequeño conejito —dice Haru posicionándose detrás de Alessandra, quien estaba leyendo su guion—, no te escondas de mi, no seas grosera.
Ella se limita a girar lentamente su cabeza con una sonrisa de autentica felicidad en sus labios mientras dejaba a un lado el guion, termina de darse la vuelta y deja un suave e inocente beso en las comisuras de Haru.
—Finalmente me encontraste, ratón.”
La melodía llega a su final y con ella la ensoñación en la que Alessandra estaba metida, gruesas lagrimas bajan por las mejillas de Alessandra mientras abre los ojos y mira al joven frente a ella. Tan etéreo como siempre había sido, tan alejado de lo que alguna vez fueron.
Sus manos se aferran con fuerza a los reposabrazos de su silla y centra su mirada en los delicados movimientos que Haru estaba haciendo, era una nueva melodía, una que no reconocía y desprendía pura melancolía. Estaba totalmente segura de que la había escrito hacia poco tiempo, ¿Inspirado en lo que tuvieron? Quizás, pero a Alessandra le gustaba sacar el teatro del escenario y hacer de su vida un drama completo.
El tiempo demasiado rápido para el gusto de Alessandra, lo que dio paso al final de la presentación de Haru, el publico le aplaudió de pie y entre ellos estaba Alessandra, gritando y silbando como si estuviera en un concierto y no en un recital de violín. Era obvio que el se iba a dar cuenta de que ella estaba ahí, sus ojos se conectaron entre la algarabía, ella sonrió y el se dio media vuelta sin ningún tipo de expresión en su rostro, ¿Por qué siempre era tan esquivo? Mentía, nos siempre había sido así, en ese momento la carta que Alessandra siempre llevaba en su bolso ardía mas que nunca.
Mi querido, violin boy:
Como puedes notar sigo mezclando el ingles con el español, y aun tengo una gran manía por escribirle a personas que nunca me van a leer.
¿Cómo estas? ¿Qué tal París? ¿Sigues tocando el violín? Quizás ya no te acuerdas de mi, han pasado unos años ya. Te sigo amando, aun te recuerdo, ¿si alguna vez vienes podremos tomar algo en el mismo sitio de siempre? Quizás no.
Att: Theater girl
Sentía un fuerte nudo en la garganta, le picaban las piernas y solo quería salir corriendo hasta alcanzarlo y gritarle en la cara todas las cosas que le quería decir, sin embargo; una mano la saco de su ensimismamiento.
—Ya termino, ¿Verdad, Alessandra? —eran sus amigas, quienes la miraban con cierto fastidio—, nos prometiste que iríamos al cine después de esto.
—Lo se, lo se —comenzó a decir dándoles una mirada desesperada—, ¡Es el! Lo juro, esta vez es el.
—También era el, cuando según tu, lo viste en el supermercado —le recordó una de sus amigas—, o cuando lo viste en el centro de atracciones.
—No te olvides de aquella vez que nos hizo perseguir a un pobre chico por todo el centro comercial —le recordó otra—, te queremos Alessandra, creemos que lo sabes muy bien, pero tienes que dejar de estar obsesionada con el, ya no es sano para ti y tampoco es justo para nosotras.
Era más que obvio que después de todas las veces que sus amigas la habían acompañado a buscar al supuesto chico de cabello blanco que se parecía a Haru habían dejado de creerle, era justo, después de su partida había tenido unas cuantas crisis de esas varias veces en los 10 años que le siguieron, pero ahora estaba mas que segura de que era el. Su rostro y su sonrisa al tocar eran inconfundibles, ¡Su vista no estaba tan mal! Ella estaba completamente segura de que era el, su amado primer amor.
Sin embargo, sabia que solo era una perdida de tiempo seguir insistiendo, Alessandra asintió lentamente mientras se dejaba llevar por las mismas, quienes parloteaban sin parar sobre la película que iban a ver, pero ella solo quería ver a Haru, decirle que lo amaba y quizás un par de cosas más que no sonarían tan bonitas. Intento buscar su distintivo cabello blanco entre la corriente de gente, pero lo único que consiguió fue un codazo en las costillas y un par de miradas amenazadoras, tenia la esperanza de que podría verlo caminar despreocupado por ahí, pero aquel no era el día que iba a poder hablar con el, así que finalmente se rindió y se dejo llevar.
—¡Espera! —escucho una inconfundible voz a sus espaldas y su partido corazón comenzó a latir acelerado.









acepto que casi lloro pero me gusto un amor hermoso y mas con violin de fondo espero el otro ya que quiero saber que pasa gracias por hacer esta historia personita!