Intenciones Ocultas
¡Ohayoo!
Sería lo que gritaría al despertar, pero no. Yo nací en un país tercermundista y mis sueños están al otro lado del mundo, lugar al que jamás podré ir. En fin un día más despierto en mi pequeña habitación, en la misma cama en la que eh despertado los últimos años, escuchando los mismo reclamos que mi madre le ah echo a mi padre desde tiempos inmemorables. ¡Simplemente divorciense y ya dejen que nosotros su hijos vivamos una vida tranquila!
Pero no, la mayoría de los padres, los míos incluidos deciden seguir juntos y convertir la vida de sus hijos en un infierno.
Mi nombre es Liliana Rivalenth, tengo 22 años, soy un adulto con una vida... Aburrida y normal, más normal que de costumbre, vivo en casa de mis padres, junto a mis dos hermanos menores Darío y Johan, yo trabajo en un heladería de un centro comercial medio tiempo y durante las tardes estudio en la universidad, mi vida se limita a esto. El trabajo, la escuela, los problemas con mis padres y el consuelo de tener a mis pequeño hermanos conmigo. No tengo amigos, no tengo novio, ni siquiera tengo vida social, soy un bendito cero a la izquierda, pero no me importa. Lo único que sueño es en terminar mi carrera, ser una de las mejores doctoras de la ciudad y así podré darles un mejor futuro a mis hermanos, lejos de mis padres, lejos de sus gritos, lejos de su reclamos y peleas. Eh llegado a la conclusión de que una vida social sería un distractor para mi meta, por eso es que no me agobia mucho ese tema, que más da si me llaman rara, si me ven como bicho raro, igual por lo que eh podido notar nadie comparte mi amor por el Anime, supongo que no habrá alguien con quién pueda compartir mi amor por Shingeki No Kyojin y es mejor así...
Salgo con trabajo de mi cama y entro a la ducha arrastrando los pies para después abrir la llave del agua fría por qué sí, en mi casa no alcanza ni para el agua caliente.
Ah, es una pena que el año pasado haya terminado definitivamente, mi único consuelo es que puedo atesorar el Manga completo, ya solo me faltan 3 capítulos para tenerlo completo, así como va mi situación económica los tendré hasta finales del año.
Finalmente salí de la ducha y comencé a vestirme con un pantalón negro, una camisa de manga larga color blanco, una pañoleta negra atada a mi cuello, peine mi cabello extremadamente corto, corte inspirado en Levi Heichou, tome mi chamarra negra, mi mochila y salí de mi habitación mientras me colocaba mi cadena con la llave de Eren, si en ocasiones mi paga va a mis pequeños gustos, mínimas cosas que me hacen sentir viva.
Al bajar me tope con la desagradable escena de mis padres gritandose el uno al otro, gracias a Dios mis hermanos pasarían el fin de semana con la abuela Josephine y se liberarían de este infierno al menos por un par de días, pasé rápido por ahí, no quería meterme, no quería escucharlos, no quería saber nada de ellos, solo medio me detuve para tomar una manzana del frutero.
- Ya no se si tengo una hija o una marimacha en mi casa. - Fui bastante lenta, la vista de mi padre evadió los gritos de mi madre y se fue sobre mi. - ¿No te da vergüenza salir a la calle vestida así? -
- Tú padre tiene razón... - Jaaaa La mujer se giro a verme con desprecio, su mirada era peor que la de mi padre, ella siempre ah tenido ese... Defecto, su mirada es más pesada que la de mi padre, pero ellos siempre se unían para atacarme a mí, que lindo es verlos atacandome juntos. - Que vergüenza es tener una hija como tú. -
Ese día extrañamente no tenía ganas de pelear, había algo que me decía que no estaba bien, solo vi detalladamente a ambos. Vi a mi madre, cerca de la estufa, con la cafetera en sus manos, no tengo absolutamente nada de ella.. Su hermosa piel aperlada, sus labios rojos, sus ojos grises, su hermoso cabello negro.... Ahí estaba yo de pie viéndola con ternura. Era mi madre...
Mi padre, en la mesa con su desayuno frente a él, su periódico en mano, mi madre dice que soy su vivo retrató, cosa que a ella le molesta en grande, su cabello rizado y castaño, su piel morena que hace resaltar sus hermosos ojos color esmeralda. A ese hombre ausenté cuál fantasma que solo sentimos su presencia al alba y vemos rondar al anochecer siempre le eh tenido respeto y hoy lo veía con emoción, cuál niña pequeña que lo espera para darle la noticia de que al fin aprendió a leer.
- Soy la mejor de mi clase... - Un sonrisa se apoderó de mi rostro. - Y gracias a mi execelente promedio e impecable conducta se me entregara un reconocimiento, quiero que vayamos juntos... Cómo familia y también se me otorgará otra beca completa... - Seguia sonriendo mientras los veía a detalle, la cocina, la casa, aquel lugar que me acogió durante tantos años. Sus rostros eran de enorme sorpresa al oir mis palabras, nunca les había contado mis cosas, ni siquiera sabían que era un genio. - Me voy, después les explicaré bien, los veo en la tarde... Estaré en la heladería si me necesitan..
Los quiero... -
Sin pensarlo dos veces y sin regresar mi vista a ellos salí de la casa, me coloque mi chamarra y abrí el paraguas ya que había comenzado a llover, día perfecto, pero raro. Saque mi celular y para poder darle Play a la lista de reproducción de Shingeki No Kyojin, seré un cero a la izquierda pero con clase. Comencé a caminar rumbo al centro comercial, una cuadra, dos cuadras, tres y el camino parecía no llegar a su fin, las cosas a mi al rededor parecían ir en cámara lenta. ¿Que estaba pasandole al mundo? ¿O solo soy yo?
Seguía caminado por una calle donde había poca gente transitando, ¿Será por la lluvia? Ahora que lo pienso Guren No Yumiya no es tan larga, siento que eh caminado por horas y la canción no termina.
Al avanzar unos cuántos metros más vi frente a mi como un par de pequeños cruzaban la calle tomados de las manos y tras ellos como un camión se aproximaba a arrollarlos, pero estos no eran niños cualquiera... Esos niños... Eran mis hermanos...
- ¿Que hacen ahí? ¡Esperen, alto! - Solté el paraguas y mi mochila, mientras corría hasta donde ellos estaban, para empujarlos y sacarlos del camino de aquel camión, justo en el momento en el que los toque para empujarlos ellos habían desaparecido y solo me encontraba yo en medio de la calle. - ¿A donde fueron? - ¿Donde podían estar? ¡Ellos estaban ahí! En un segundo una flecha me atravesó haciéndome recordar que no era posible, ellos no podían estar ahí, ellos se encontraban a kilómetros de la ciudad. - ¿Solo fueron una ilusión? -
Voltee mi vista al frente pero el supuesto camión tampoco estaba, después me gire hacia atrás y en efecto el camión estaba tras de mi y no al frente, en un par de segundos yo me encontraba volando por los aires gracias al impacto que había recibido de aquel camión que había perdido el control kilómetros atrás, tenía cerrados los ojos pero podía sentir como el viento cortaba mi piel, seguido de eso sentí como mi cuerpo cayó bruscamente al suelo, para después rodar por un par de metros más. ¿Que había pasado? ¿Porque me ah pasado esto a mí? ¿Voy a morir? No, no puedo morir, yo no quiero morir, aún no. Finalmente abrí los ojos solo para verificar que había caído varios metros delante del automóvil, intente moverme pero fue inútil no sentía mi cuerpo. ¿Así se siente la agonía? ¿Así se siente morir?
¡¿De verdad voy a morir así?! No podía escuchar nada a mi alrededor, solo sentía como la lluvia caía sobre mí, resignada ante lo que me había pasado intente guardar mis fuerzas cerrando los ojos.
- El niño de ese día, pronto tomará las espadas... - ¿Había alguien ahí? Alguien que se acercaba a mí. - El único que lamenta su impotencia no podrá cambiar nada... - Abrí los ojos para ver a una adolescente de escasos catorce años que caminaba a media calle en dirección hacia mí. - El niño de ese día, pronto tomará la espada negra.... -
Aquella adolescente no era ordinaria, está tenía una piel blanca de porcelana, ojos azules cuál cielo, un hermoso y largo cabello color plateado y vestía un largo vestido color blanco. ¿Que hacía una joven tan peculiar en ese lugar? ¿Y porque dice ese tipo de cosas? Ella está hablando de....
- El odio y la irá son un espada de doble filo... - La joven no paro hasta llegar y pararse frente a mí, ella me veía con una sonrisa y mirada vacías, como si se mostrará fascinada, pero sin interés a la vez. - Muy pronto el mostrará sus colmillos contra el destino... - No pude más, al fin comencé a sentir la reacción de mi cuerpo, un calor que me bañaba por completo, era una sensación cálida que me abrazaba, eran como los abrazos de la abuela Josephine, tristemente comencé a dormir mientras aquel calor inundaba mi cuerpo. ¿Estoy muriendo?
Abrí los ojos por segunda vez después de que aquel camión me había arrollado, está vez me encontraba de pie en un lugar que se encontraba en completa obscuridad, poco a poco la luz lo iluminó por completo solo para dejarme ver qué me encontraba en un lugar extraño, un lugar donde el cielo y el mar se unían, se unían rodeados de millares de estrellas y adornados por una hermosa luna plateada, estaba embobada observando el cielo y lo que se veía a la distancia, pero al bajar la vista pude notar que bajo mis pies se encontraba el mar mismo, me quedé viendo fijamente lo que había abajo, pude ver cómo realmente había vida, peces, plantas, todo un ecosistema se encontraba bajo mis pies, me quedé estática de miedo al ver aquello.
- No tengas miedo... - Levanté la vista y pude ver frente a mi a la adolescente peliblanca que había visto y escuchado antes. - Ten la libertad de caminar en la dirección que quieras, no caerás, anda... Camina... -
La joven me extendió la mano, yo estaba dudosa en si tomarla o no, pero no tenía otra opción, suspiré resignada y aún asustada tome su mano.
- Sabía que te atreverías... - Su mano era suave, pero helada, comencé a avanzar lentamente junto a ella, seguimos caminando de frente, era increíble como podía caminar sobre la superficie de ese inmenso mar. - ¿Está asustada, verdad? -
- Dime que sentirías tú si despertarás un día y todo fuera diferente. -
- Créeme lo sé... -
Ambas seguíamos caminando yo la veía de vez en cuando, en efecto era una adolescente, pero no era normal. ¿Que había pasado esta mañana? ¿Quién es ella? ¿Que es ella? ¿Estoy muerta? Seguramente había muerto en el accidente.
- Veo que tienes muchas preguntas.. - ¿Había leído mi mente? ¿Escucho mis pensamientos? La peliblanca se detuvo y me miró con su ya típica mirada vacía y sonrisa tétrica. - Perdón por haber escuchado tus pensamientos sin permiso... -
La ojiazul se paró frente a mí, está seguía viéndome fijamente, yo estaba sin entender absolutamente nada. ¿Que era ese lugar? ¿Que hacía aquí? ¿Porque yo?
- Tienes frente a ti a la Diosa de la calamidad... - Está extendió sus manos hacia mi mientras una ligera ventisca nos envolvía a ambas, era un viento frío, tanto que ya comenzaba a calmarme los huesos. - Kapella... -
- ¿Una Diosa? ¿Estoy.... Muerta? - Era lo más seguro, había muerto gracias al impacto de aquel camión y ahora estaba muerta frente a un Dios. - Jaaaaaa ¿Ahora me dirás qué, como no tuve una buena vida, intentarás recompensarme haciendo que reencarne en un mundo hermoso y mágico? - Comencé a reír con ironía, que más podría hacer en un situación así.
- Aún no estás muerta. - La peliblanca me veía sin expresión alguna, algo que ya se me había echo típico, aún así su comentario hizo que dejara de reír. - Tú cuerpo quedó muy lastimado... - La joven extendió su mano rompiendo lo que había frente a nosotros, aquel paisaje que parecía lejano se rompió ante el edeman de su mano, dejando ver una escena.
- ¿Esa.... Soy yo? - Me acerque y pude ver mi cuerpo en una cama de hospital, llena de heridas, atada a mil cables.
- Quedaste en el estado al que ustedes los mortales llaman Estado de Coma... - Sin preguntarme tomo mi mano y en un abrir y cerrar de ojos ya nos encontrábamos en aquella habitación. - Míralo bien.... Es tu cuerpo que ahora ah quedado como un cascarón vacío, tú alma se encuentra atrapada. Yo le llamo La Princesa Durmiente... -
Yo me encontraba mirando la escena. - ¿Soy yo...? ¿Es mi cuerpo? Ya no puedo hacer... Nada... Todo por lo que eh estado luchando hasta el día de hoy, todo se ah esfumado... - Caí de rodillas frente a aquella cama de hospital donde yacía mi cuerpo, que carecía aparentemente de vida - Mis esperanzas, mis anhelos, mis sueños, todo... Se ah esfumado... -
- Lamentablemente, te equivocaste, decidiste arriesgar tu vida, creíste ver a tus hermanos, tus amados y pequeños hermanos, dos inocentes apunto de morir y termino repercutiendo en algo negativo para ti, cometer errores es algo normal, es algo común para los humanos. - Sentí como sus manos frías tomaban mis hombros, como su helado aliento chocaba con mi oído dónde se había acercado para poder susurrarme. - Para eso es que yo estoy aquí... Te ofrezco dos salidas a este castigo. -
- ¿Me regresaras a mi cuerpo? - No la podía ver, me encontraba con los ojos cristalizados por el llanto que amenazaba por salir, mis puños se apretaban en mis rodillas, ¿Cómo era posible que algo así me estaba pasando a mí? ¿Porque si había miles de personas malas en este mundo, un castigo así se me había otorgado a mí?
- No, no puedo hacer algo así... Lo que si puedo hacer es... - Ella se alejo de mi para después acercarse a dónde se encontraba mi cuerpo, está comenzó a observarme detenidamente, viéndome de vez en cuando mientras hablaba. - Dejarte aquí con la libertad de ir al lugar que quieras, escuchar los pensamientos, sentir los sentimientos de la persona que tú desees... -
- Dices que... ¿Me dejaras ser un fantasma que baga de un lado para otro? ¿Quieres que me la pase penando mi desdicha? -
Esta volteo a verme con una sonrisa un poco escalofriante. - La segunda opción es irte de aquí. -
-¿Irme? ¿Dejar mi vida, olvidar mi pasado? - Me puse de pie un poco desconsertada. - ¿Tú quieres que yo me vaya?
En un abrir y cerrar de ojos pude ver cómo Kapella desaparecía dejando solo mi cuerpo y apareciendo detrás de mí mientras me tomaba de los hombros y comenzaba a susurrarme, su voz comenzó a entrar por mi oídos haciéndome quedar quieta mientras me veía frente a mi.
- ¿Que, no era eso lo que querías?
Tu enorme anheló de ir a tu.... Ah... Cómo le llaman los humanos.... ¡Ah, si! Tú realidad deseada... -
¿Ella había estado observándome? No.... De tantas personas en el mundo ¿Porque me observaria a mí? Es solo coincidencia.... Los Dioses lo saben todo, es por eso que ella sabe eso de mi, seguramente ella volvió a leer mis pensamientos o sentimientos...
- Pero.... Mi familia. ¿Que hay de mis sueños? ¿Que hay de mi familia, mis hermanos, mis... Mis padres? ¡¿Que hay de mi vida?! -
La ojiazul soltó una risita burlona al escuchar mi comentario seguido de un pesado suspiro. - Los que aspiran a cumplir su objetivo son los que pueden llegar a abandonar cualquier cosa... - La peliblanca comenzó a jugar con los mechones de mi fleco y a la vez apretaba levemente mi hombro. - Pensar que un sueño se puede cumplir sin tomar ningún riesgo, no es más que una ilusión, suposiciones tontas diría yo... -
La peliblanca acercó su boca más a mi oído, haciendo que su voz se profundizara más dentro de mi cabeza. - Tantas noches visualizando el lugar al que tanto quieres ir, la vida que quieres tener, hablando sola en tu habitación haciéndote a la idea de que eres ese personaje que creaste para ir a "Ese" lugar. Es algo que a mí parecer.... Tú te mereces.... -
- Yo lo merezco, yo lo quiero.... -
La risa de Kapella la Diosa De La Calamidad resonó por todo el lugar. - ¡Perfecto! - Haciendo que la habitación de hospital donde nos encontrabamos se rompiera en mil pedazos, haciéndome caer en un abismo obscuro que parecía no tener fondo. - ¡Valió la pena manipular los hilos de está chica, hacerla sentir aprecio por sus padres, ver las ilusiones, llevarla hasta este punto y mandarla al infierno con el que tanto sueña! Es una lástima, se me olvidó comentarle que conforme pasará el tiempo olvidaría su recuerdos, no pasará ni un año cuando ya no recuerde lo que fue y lo que dejó atrás... ¡No mueras! ¡Quiero ver, hasta donde eres capaz de llegar! ¡Quiero ver cuánto de está historia eres capaz de cambiar! ¡Quiero ver si al menos aquí eres capaz de hacer la diferencia! - La peliblanca comenzó a reír sin poder resistirse. - O tus estúpidas palabras, se quedarán como palabras al viento, olvidadas, sin valor alguno. Demuestrale a esta Diosa que se equivoca.... Lilith Rivalenth.... -
Seguí cayendo por un par de minutos más hasta que me detuve cerrando los ojos por él impacto. Una luz brillante hizo que abriera lo ojos... - Felicidades señora Elizabeth ¡Es una niña, una hermosa niña! - ¿Quién es una niña? ¿Acabo de nacer? Creo que de esto hablaba Kapella... Volví a comenzar, ¿Pero porque? Ella dijo que no lo haría... Ella dijo que no podía hacerlo.
- Una niña... - Una mujer bastante joven se encontraba llorando... Al parecer de felicidad.. - Una niña, mi niña.... Eres mía.... Mi pequeña y linda Lilith. -








