Chapter 1
Desde que Robin se unió a los mugiwara, ha tenido bastante curiosidad sobre todos y cada uno de los tripulantes que ahora son su “resguardo” temporal. Pero la que más curiosidad le causaba era la pequeña capitana, aunque bueno, de pequeña no tenía absolutamente nada. Esa niña era mucho más alta que todos en aquella tripulación, incluyéndola a ella misma.
Aunque lo que más curiosidad le causaba la de sombrero de paja a la arqueóloga además de su altura, era el simple hecho de que cada que se detienen en una isla nota que lleva un bolso.
Era uno muy bonito la verdad, en eso no iba a mentir y no se podia negar de que le gustaría tenerlo. Era un bolso de al parecer cuero negro, llevaba una correa rojiza en la que resaltaban diversos broches y el bolso era asegurado por una evilla de oro con la letra “L” tallada en el con sumo cuidado.
Claro. Muchos se preguntaran lo obvio, el porque de su interes de que la chica tenga un bolso como cualquier jovencita de su edad. Sería simple decir que estaba sobrepensando si no estuviera el simple hecho de que la capitana de la temible Mugiwara no Ichimi no es como la navegante, a ella no le interesa la moda o lo que es tendencia y ese bolso se veía sumamente costoso y a la moda.
Robin podía recordar que cuando la mugiwara estuvo encerrada con algunos de sus nakama y un capitán de la marina mientras estuvieron en Arabasta, peleando por sus vidas contra el Shichibukai Crocodile, u antiguo resguardo debe mencionar. Pudo notar que ella se sentó y sacó un libro y una pluma de aquel bolso que siempre llevaba con ella desde que la vio por primera vez (o al menos eso piensa ya que todas las veces que la vio ese bolso siempre estuvo presente), empezando a escribir mientras con total serenidad mientras que de vez en cuando dirigía una mirada de reojo al capitán marino, Smoker el cazador blanco si no se equivoca.
Todo esto lo vio por su curiosidad hacia ellos mediante una extremidad florecida en una de las paredes de donde estaba aquella jaula. No pudo evitar soltar una leve risa por el comportamiento de todos mientras que en una esquinita el capitán marino y ella andaban de lo más tranquilo cuando ellos son los que deberían de estar así al ser ambos consumidores.
Aunque ese fue solo el principio y la primera vez que vio aquel libro.
Si tuviera que entrar en detalle con la apariencia de aquel diario, pues era un libro de tapa blanca con hermosas letras en cursiva de color dorado y bordeado del mismo color.
En las letras pudo leer un poco en su momento y decía el nombre de la dueña. “Monkey D. Lucy” es lo que decía, aunque eso sí. También decía de parte de quien, y se sorprendió bastante al leer “De parte de Portgas D. Ace y Sabo” en letra pequeña bajo el título. Aunque ese tal Sabo le sonaba de algo.
Pero no fue hasta luego de que se separaron que supo quién era. Aunque nunca le dirá que vio el contenido de aquel libro, no quería dañarle los pensamientos que tenía hacia su adorada hermanita y mucho menos al segundo comandante de Shirohige.
Aunque...
Nunca supo que haber leído ese libro le iba a pegar los mismos gustos que la capitana, ya nunca volvería a ver igual a las personas cuyos nombres aparecieron en esas páginas. Y lo peor es que no sólo le gustó, le encantó más de lo que debería. No pudo evitar sentirse indigna de tal belleza la primera vez...
Ya no se sorprende en lo más mínimo de estar platicando con la capitana de aquel contenido. Puede que ella se ofendió un poco al principio porque invadió su privacidad; pero se veía bastante contenta de que le gustara y de que al fin tuviera a alguien con quien hablar de ello.
Vaya sorpresa se llevó la capitana después de que le aclaro un par de cositas.
Aún recuerda lo divertida que fue su cara cuando le dijo que ella no era la única que sabía del contenido del diario.








