Prólogo
En un rincón apartado, más allá de las estrellas y del olvido, había un hombre.
Su vida era una espiral de confusión y dolor, una travesía por un mundo donde el reflejo no era más que una simple ilusión.
Solo poseía la conciencia de su propia ausencia, un vacío que lo devoraba desde dentro.
Un hombre sin rostro, sin voz, sin alma, sin nada.
Un cuerpo vacío, un ser anonadado, un hombre que nunca fue, un hombre que nunca existió.








