Chapter 1:El primer encuentro
Un día como cualquier otro Zane se despertó con el sonido de su despertador, el brillo tenue de la luz del sol entrando por la ventana le indicaba que otro día había comenzado. Se levantó rápidamente, el cansancio de los últimos días aún pesando en sus hombros, pero nada que lo detuviera. El desayuno estaba listo cuando bajó a la cocina. Su madre estaba frente a la estufa, sirviendo lo que había preparado con cariño, como todos los días.
- ¿Estas listo para un nuevo gran dia? -le preguntó su mamá, viéndolo con una sonrisa cansada pero cálida.
Zane soltó un suspiro, lanzando una mirada fugaz a su madre mientras tomaba la taza de café que ella le preparó.
-Es solo otro día igual que el resto mamá. No te preocupes. -sonrió ligeramente.
Ella asintió y le arregló la camisa, como siempre lo hacía cuando era pequeño.
-Cuídate mucho, hijo. Y si necesitas algo, me avisas, ¿entendido?
Zane asintió, levantándose para dirigirse a la puerta. - Lo prometo, mamá. Nos vemos luego.
- ¡Ten un buen día! -respondió ella, viéndolo salir por la puerta.
Zane caminaba hacia la escuela, la mochila sobre sus hombros y los pensamientos en su cabeza le recordaban lo cansados y monótonos que habían Sido los últimos días en la escuela y en general en su vida, Penso en ello todo el camino y luego de 30 largos minutos, llegó a la escuela.
Al entrar por las puertas, Zane se dirigió hacia su salón, buscando una forma de integrarse rápidamente. Justo cuando cruzaba el pasillo, vio a un grupo de chicos rodeando a otro lo cual se le hizo raro ya que esto no es para nada común en esta escuela. Al acercarse vio Las risas burlonas y las miradas de amenaza por parte de un grupo de chicos hacia otro quien estába en medio del caos. El chico en el centro de la escena parecía completamente perdido, sin poder defenderse.
Zane se detuvo, observando desde un costado. Al principio no entendió qué estaba pasando, pero algo en él despertó la necesidad de intervenir. Sin pensarlo, se acercó a ellos.
-Oigan, ¿qué están haciendo? -su voz fue firme, algo que nunca imaginó que saldría de su boca, pero el impulso lo había tomado por sorpresa.
El grupo se giró hacia él, y Zane notó que los chicos no eran solo estudiantes cualquiera. Su actitud, sus miradas frías y despectivas, lo decían todo.
- ¿Tú qué? -dijo uno de ellos, un chico de cabello oscuro y una mirada desafiante. Su presencia era imponente. Zane intuía que él era el líder de este grupo.
- Si no paran ahora mismo, Tendré que intervenir, se creen muy hombres por estar entre 5 rodeando a uno solo?. -Zane intentó sonar seguro, pero en su interior la ansiedad comenzaba a crecer.
El chico de cabello oscuro lo observó con una sonrisa burlona, antes de dar un paso hacia él. Zane no retrocedió, mantenía la mirada firme. Pero justo cuando el chico se preparaba para lanzarse sobre él, la puerta del aula se abrió de golpe.
- ¡Basta! -gritó el maestro, entrando al pasillo con paso firme. La pandilla retrocedió de inmediato, como si el maestro fuera una figura temida.
El chico de cabello oscuro, el líder, lanzó una última mirada a Zane, su rostro mostrando una furia contenida.
- Esto no ha terminado. Te lo prometo espero que recuerdes mi nombre, soy Kazuki recuérdalo... -Dijo con voz baja, apenas audible.
Mientras el maestro comenzaba a apartar a los chicos, Zane se quedó ahí, sin saber si el peligro había pasado. El líder de la pandilla lo miró una vez más antes de que lo arrastraran hacia otro lado.
Zane tragó saliva, su corazón latiendo fuerte. En ese instante, no sabía que acababa de meterse en algo mucho más grande de lo que había imaginado.








