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Desde tiempos inmemoriales, dioses y humanos han compartido un destino entrelazado...
Este mundo nació junto a seres diferenciados por solo algunos haber sido bendecidos para tener dones, elevándolos a Dioses; puesto que además estos disponían de su divinidad para la prosperidad y crecimiento de aquellos que no fueron elegidos, con el fin de retribuirlos los mortales ofrecieron dar un cambio similar al valor de su protección, con la finalidad de poder mantener un equilibrio entre ambos, dando inicio a las uniones de corazón, como ahora lo conocemos.
Cada Dios unían a sus descendientes con los descendientes de las primeras familias de los humanos, los cuales se les brindaban sus dones para el beneficio de sus pueblos, los dioses eligieron a 5 familias, que eran las mas destacadas por sus contribuciones al crecimiento de los hombres. Cada familia fue bendecida con un don divino, formando los cimientos de la realeza humana. Según al grado de consanguinidad y de afinidad en los que los parientes directos de la corona eran los elegidos para unirse a los dioses y los familiares de segundo grado eran aquellos que los servirían. Cada familia solo serviría exclusivamente y por la eternidad a un dios, 5 familias para los 5 dioses. Pero estos lazos no se daban de esa forma.
La unión matrimonial comenzó desde el rey Musiel; sucedió un hecho trágico que dio un giro en la relación de la divinidad y los mortales. Puesto que antes de este suceso los dones eran otorgados a cambio de algo que contenga el mismo valor, lo único equivalente que poseían y ponían en balanza los mortales era su propia vida; por lo que cada familia ofrecía a sus primogénitos el mismo día en el que el siguiente Dios de un don ascendía a la corona.
Hasta que llego el momento de la ascensión del rey Musiel, previos días a su coronación, este conoció a una joven humana, ya que antes de que se de la ceremonia la familia primordial ingresaba tres meses antes al palacio para realizar los preparativos necesarios y rituales pertinentes para el día de la coronación; pero lo que no sabia Musiel, que esa delicada mujer que cautivo y atrapo su corazón, era la primogénita de la familia primordial Caspier, familia que servía a su reino; cuyo destino ya estaba marcado.
A medida que el tiempo pasaba entre ambos creció un sentimiento que nunca debió de haber florecido, desafiando las tradiciones ancestrales sin medir las consecuencias; sus identidades las mantuvieron en secreto, para poder continuar con sus encuentros, ocultando al resto, las palabras de amor que se profesaban, puede que sea difícil de creer que un amor se haya solidificado en tan poco tiempo, pero así fue, hasta ese momento nunca se había visto como dos seres se amaban tan profundamente, estos encuentros fugaces ya no eran suficientes para estos amantes, por lo que ambos decidieron, confesar quienes eran realmente, mostrarse sin secretos; al destaparse la verdad ambos cayeron en desesperación y agonía, ya que se conocía el final de ambos, ante tal revelación ambos, decidieron revelar su amor ante sus familias.
A pesar de haber expresado ante sus familias su lazo de amor que los unió, ellos no permitieron que esa unión continuase, separando a los enamorados puesto que ese amor no encontraría un buen final, hasta que llegase el día de la coronación, que estaba a una semana de suceder; para los dioses los mortales eran tan frágiles cuya vida era efímera al igual que los sentimientos que decían sentir y profesaban, tan volubles que ese amor que no era mas que algo pasajero a comparación de ellos cuya existencia era tan larga que seria una condena quedarse sin la persona que amaban, una vez que se enamoraban solo seria a esa persona y esto solo se da una vez, así que seria condenarse a estar muerto en vida, condenarse a un averno de dolor comparado a unas mil agujas clavándose una y otra vez en su corazón.
La semana paso tan rápido pero para ellos fue una eternidad, ante ya tener el anuncio de que llego el día, la poca luz que se asomaba sobre sus ojos cansados desapareció dando paso al halo de la tristeza y desesperación, fueron rodeados y forzados a vestirse con los trajes ceremoniales, cubriendo sus rostros con una manto rojo hasta llegar al salón, desorientados nos habían por que caminos los llevaron, llegando a detenerse, lo único que aun seguía en movimiento era el afligido corazón de Musiel acelerándose su respiración al darse cuenta que había llegado el momento, ambos enamorados fueron puestos frente a frente, sus miradas cristalizadas se encontraron, intentaron acercarse siendo detenidos al instante, Musiel intento transmitir tranquilidad con su mirada a su amada que estaba invadida por el miedo, ambos fueron sostenidos contra su voluntad, estaban a solo 5 pasos; Musiel ponía resistencia, pero ella al ver que nada cambiaria solo levanto la mirada dándole una dulce sonrisa y de sus labios brotaron un te amo terminando con su vida, el verdugo había atravesado su corazón brotando la sangre, llenando las inscripciones dando inicio al intercambio, Musiel solo quedo paralizado al ver como le arrebataron a su amada, la ira se apodero de él y la oscuridad consumió su corazón, soltándose de sus ataduras, tomo el cuerpo sin vida de la que fue la razón de su felicidad, la abrazo con fuerza lamentado no haber podido salvarla, culpándose a si mismo, de su garganta broto un grito desgarrador que retumbo por todo el salón que hasta se dice este llego a los 5 reinos, ante el shock pedía y suplicaba que despertase pero ante sus llamados desesperados no se asomaba una respuesta; solo se aferro aun mas al cuerpo inerte de su amada, llegándole la cruel realidad; soltando el agarre tomo suavemente el frágil rostro para despedirse con un delicado beso sobre los labios fríos de ella. Quedando en silencio observandola una ola de ira lo invadio, pensamientos inundaron su cabeza, nublandose su visión; lo que se repetia una y otra vez en su mente era que queria era hundirlo todo, los gritos empezaron a resonar por el santuario, era tal desbordante su dolor que llego hasta los celestiales, seres supremos del universo y creadores de este mundo; al ver tal tragedia hicieron presencia por primera vez, la amenaza era tan grande que se desastabilizo todo, su poder desbordo sin limites, que a medida que este crecia todo a su alrededor se desvanecia; los celestiales rodearon a Musiel para contenerlo, pero sus esfueros estaban siendo debilitados, al percartarse de la razón para poder intertar remediarlo devolvieron a la vida a su amada, rompiendo con una de sus reglas pero era necesario sino la existencia que se conocia solo quedaria en recuerdos, esperando que el fragmentado corazón de Musiel se calamase.
Desde ese entonces se vio el valor que tiene el amor que se puede profesar una persona por otra y que como puede ser aquello que le da sentido a la existencia puede ser motivo de llevarlo a su destrucción, desde ese suceso ese intercambio es una promesa de corazón. Lo que es hoy en día.
Esto también trajo consigo otros cambios en la tradición para la sucesión al trono, los sucesores de los dioses empezaron a manifestar sus dones a la edad de 15 años, una edad muy temprana para que pudiesen hacerse cargo de la corona; así que su intercambio se daría hasta que cumpliesen la edad de 18 años. Viendo como una ventaja para que estos pudiesen conocer con quien unirían sus vidas.
“Mi primer amor, espero en que en tu próxima vida olvides todo, que tu corazón no este lleno de dolor como el que te he llegado a provocar por mi egoísmo de querer quedarme a tu lado”.








