Prologo
Dicen que el amor verdadero aparece cuando menos lo esperas.
Yo siempre lo imaginé como en las películas: miradas que se cruzan, sonrisas que lo dicen todo, promesas que se graban en el alma. Pero en mi vida... el amor siempre llegaba disfrazado de mentira, y partía dejándome solo cicatrices.
Hasta que conocí a él.
Fue en París, bajo la suavidad de una primavera que parecía hecha a propósito para enamorarse. Su nombre era Jan, y desde el primer instante en que me habló, supe que algo en mí cambiaría para siempre. Tenía una forma de mirarme como si ya me conociera, como si me hubiese estado esperando toda su vida.
Pero el destino es cruel, y me obligó a irme.
Volveré -le prometí-, en primavera.
Y él solo respondió: "Estaré aquí, cada año, esperándote bajo la Torre Eiffel."
Luego... la oscuridad.
Un accidente.
Un año perdido entre sombras y sueños confusos.Y al despertar... su rostro estaba borroso. Solo recordaba su bufanda azul, su voz cálida, y el aroma a libros viejos que parecía seguirme a todas partes.
¿Fue real? ¿O solo un recuerdo inventado por mi corazón para no sentirse tan solo?
Ahora, mientras el mundo a mi alrededor se siente distinto y el tiempo me parece ajeno, solo una cosa me queda clara:
Debo volver.
Debo encontrarlo.
Porque si el amor puede esperarte un año entero, quizá también pueda esperarte toda la vida.








