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Entre luces y latidos

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Summary

Suwon por fin cumple su sueño de convertirse en idol, pero pronto descubre que el mundo del espectáculo no es tan perfecto como parece. Entre luces, cámaras y expectativas, conoce a Louis Dumont, un famoso futbolista cuyo destino parece entrelazarse con el suyo desde el primer encuentro.

Genre
Lgbtq
Author
SofBlaze
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝐂𝐚𝐩 𝟏

𝐂𝐚𝐩 𝟏-𝐃𝐨𝐬 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨𝐬, 𝐮𝐧 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐥𝐚𝐭𝐢𝐝𝐨


𝐒𝐞𝐫 𝐢𝐝𝐨𝐥 𝐞𝐫𝐚 𝐦𝐢 𝐬𝐮𝐞ñ𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐧𝐢ñ𝐨, 𝐲 𝐚𝐡𝐨𝐫𝐚, 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐮é𝐬 𝐝𝐞 𝐜𝐢𝐧𝐜𝐨 𝐚ñ𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐭𝐫𝐚𝐢𝐧𝐞𝐞, 𝐩𝐨𝐫 𝐟𝐢𝐧 𝐦𝐞 𝐚𝐬𝐢𝐠𝐧𝐚𝐫𝐨𝐧 𝐚 𝐮𝐧 𝐠𝐫𝐮𝐩𝐨. 𝐄𝐬𝐭𝐨𝐲 𝐞𝐦𝐨𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐝𝐨: 𝐚 𝐦𝐢𝐬 𝟐𝟏 𝐚ñ𝐨𝐬, 𝐚𝐥 𝐟𝐢𝐧 𝐜𝐮𝐦𝐩𝐥í 𝐦𝐢 𝐬𝐮𝐞ñ𝐨.

𝐄𝐬𝐨 𝐟𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝í 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐢𝐝𝐨𝐥 𝐧𝐨 𝐞𝐫𝐚 𝐭𝐚𝐧 𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐥𝐥𝐨.

𝐇𝐚𝐧 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐨𝐬 𝐚ñ𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞𝐛𝐮𝐭é 𝐞𝐧 𝐅𝐨𝐮𝐫 𝐓𝐮𝐧𝐞𝐬, 𝐲 𝐞𝐥 𝐠𝐫𝐮𝐩𝐨 𝐜𝐚𝐝𝐚 𝐯𝐞𝐳 𝐬𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐦á𝐬 𝐟𝐚𝐦𝐨𝐬𝐨. 𝐄𝐬𝐨 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐲𝐨 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢é𝐧 𝐦𝐞 𝐜𝐮𝐞𝐬𝐭𝐢𝐨𝐧𝐞 𝐜𝐚𝐝𝐚 𝐯𝐞𝐳 𝐦á𝐬 𝐬𝐢 𝐝𝐞 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞𝐛𝐞𝐫í𝐚 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐢𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐬𝐮𝐞ñ𝐨.

𝐏𝐚𝐬𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐮é𝐬 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐛𝐮𝐭𝐚𝐫: 𝐚𝐜𝐨𝐬𝐨, 𝐝𝐢𝐞𝐭𝐚𝐬 𝐞𝐱𝐭𝐫𝐞𝐦𝐚𝐬, 𝐠𝐨𝐥𝐩𝐞𝐬, 𝐦𝐢𝐞𝐝𝐨... 𝐒𝐮𝐩𝐨𝐧𝐠𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐞 𝐞𝐬 𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐟𝐚𝐦𝐚.

𝐍𝐨 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐬 𝐭𝐚𝐧 𝐦𝐚𝐥𝐨, 𝐲𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐠𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐚𝐥 𝐝𝐢𝐧𝐞𝐫𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐠𝐚𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐨 𝐚𝐲𝐮𝐝𝐚𝐫 𝐚 𝐦𝐢𝐬 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞𝐬 𝐲 𝐝𝐨𝐧𝐚𝐫 𝐚 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐲 𝐚 𝐧𝐢ñ𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚𝐧. 𝐄𝐬𝐨 𝐞𝐬 𝐥𝐨 ú𝐧𝐢𝐜𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐦𝐚𝐧𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐞𝐧 𝐩𝐢𝐞...

𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜í 𝐚 é𝐥

𝐂𝐚𝐩 𝟏-𝐃𝐨𝐬 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨𝐬, 𝐮𝐧 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐥𝐚𝐭𝐢𝐝𝐨

El estudio estaba lleno de voces, pasos apresurados y luces que me cansaban la vista. Habíamos terminado una grabación y yo solo quería salir un momento a respirar...

Hasta que, inesperadamente, llegó el CEO.

Seong-Min (CEO de la empresa) entró con una sonrisa que ya anunciaba problemas... o sorpresas.

-Tengo buenas noticias -dijo, juntando las manos-. Como sabrán, el FC Seoul va a jugar un partido benéfico con el Barça... y adivinen quiénes se presentarán para inaugurar el partido.

Hizo una pausa dramática.

-Ja, ja, ja... sí, ustedes. Así que prepárense.

Por un segundo nadie habló.

Luego el estudio explotó en murmullos, risas nerviosas y gritos de emoción.

Yo me quedé quieto.

Un partido con el Barça.

Un estadio lleno.

Un evento mundial.

Y sin saberlo todavía... el lugar donde todo cambiaría.

Hyunwoo: -¡Siiii, vamos! ¡El Barça! Es increíble... me tomaré fotos con todos los jugadores.

Baek-hyun: -Incluso estará Louis, el jugador tan talentoso. Será increíble.

Chan-yeol: -Como si me importara quién mierda viene. Se suponía que ese día era nuestro descanso. ¿Por qué no nos avisaste?

CEO (Seong-Min): -Chan-yeol, cálmate, por favor. Este encuentro nos ayudará.

Alégrate, tendrás aún más fama de la que ya tienes, y además a muchos fans les encantará que estés ahí.

Chan-yeol:-Siempre es lo mismo -murmuró, pero lo suficientemente alto para que todos lo escucharan-.

Presentaciones, eventos, sonrisas falsas... ¿alguna vez vamos a poder descansar de verdad?

Hyunwoo dejó de reír.

Baek-hyun bajó la mirada.

-Chan... -intentó decir el CEO.

Chan-yeol apretó la mandíbula.

Sus ojos recorrieron el estudio por última vez, como si ya no se sintiera parte de ese lugar.

-Da igual -dijo en voz baja-. Total, nunca importa lo que yo quiera.

Tomó su gorra de la silla y se la puso sin mirar a nadie.

-Haz lo que quieras, Seong-Min -añadió con frialdad-.

Yo haré lo que tenga que hacer.

Y sin esperar respuesta, caminó hacia la puerta.

El sonido de la manija al girar pareció más fuerte de lo que era.

Clack.

La puerta se cerró detrás de él.

Nadie habló durante varios segundos.

Hasta que Hyunwoo suspiró.

-...Creo que se pasó.

Yo no estaba tan seguro.

Porque en el fondo, entendía demasiado bien ese cansancio.

No pude quedarme ahí.

El aire del estudio se sentía pesado, como si todos estuviéramos conteniendo algo que no sabíamos cómo decir.

Me levanté despacio.

-Voy a buscarlo -murmuré.

Nadie me detuvo.

Salí al pasillo.

Estaba casi vacío, largo y frío, con luces blancas que zumbaban suavemente.

Caminé rápido, hasta que lo vi al final, apoyado contra la pared, con la gorra baja y los hombros tensos.

-Chan-yeol -lo llamé.

No respondió.

Me acerqué un poco más.

-No tenías que irte así.

Soltó una risa corta, sin humor.

-¿Y cómo querías que me fuera?

Me quedé en silencio unos segundos.

-Solo... no quería que te quedaras solo con eso.

Giró un poco el rostro hacia mí, lo justo para mirarme de reojo.

-Tú no entiendes -dijo-. Tú todavía crees que todo esto vale la pena.

Eso dolió más de lo que debería.

-Tal vez -respondí-.

Pero eso no significa que no esté cansado también.

Chan-yeol bajó la mirada.

Chan-yeol apretó los labios.

Durante unos segundos pareció luchar consigo mismo, como si no quisiera dejar salir nada de lo que llevaba dentro. Sus manos temblaron levemente antes de cerrarse en puños otra vez.

-Estoy cansado, Suwon... -dijo por fin, en voz baja.

No era enojo.

Era agotamiento.

-Cansado de fingir que todo está bien. De sonreír cuando no quiero. De decir que estoy agradecido cuando lo único que siento es que ya no me queda nada.

Tragó saliva.

-No recuerdo la última vez que dormí tranquilo.

Ni la última vez que hice algo porque yo quería hacerlo.

Su voz se quebró en la última palabra.

Me acerqué un poco más.

-No tienes que desaparecer para descansar -le dije suave-.

No tienes que romperte para seguir siendo tú.

Chan-yeol se pasó una mano por el rostro, intentando secarse los ojos sin que yo lo notara.

-Ojalá fuera tan fácil como lo dices...

-Tal vez no lo sea -respondí-.

Pero no tienes que cargarlo solo.

Me miró.

Chan-yeol respiró hondo.

Sus ojos seguían fijos en los míos, como si hubiera algo que no sabía cómo decir con palabras.

-Suwon...

-susurró.

Dio un pequeño paso hacia mí.

Yo me quedé quieto, confundido por el cambio repentino en el aire entre nosotros.

-Gracias por escucharme -dijo-.

De verdad.

Y entonces ocurrió.

Se inclinó apenas hacia mí, lo suficiente para que yo entendiera lo que estaba a punto de pasar.

No fue un movimiento brusco.

Fue torpe.

Dudoso.

Como alguien que no sabe si tiene derecho a querer algo así.

Y justo antes de que la distancia desapareciera...

Me moví.

No lo rechacé con fuerza.

Solo giré el rostro un poco, lo suficiente para detenerlo sin herirlo.

Chan-yeol bajó la mirada.

Pero no estaba viendo el suelo.

Estaba viendo el pasado.

La forma en que Suwon reía cuando aún no tenían cámaras encima.

Las noches largas hablando de sueños que todavía no dolían.

Las manos que se buscaban sin miedo.

-¿Te acuerdas...? -murmuró-.

Cuando éramos nosotros, antes de todo esto.

Yo no respondí.

Porque claro que me acordaba.

-Éramos novios -continuó-.

Y no estaba cansado.

No estaba roto.

No tenía que fingir.

Su voz tembló.

-Tú eras mi lugar seguro.

Eso me atravesó el pecho.

-Y ahora te miro... y ya no sé en qué momento te perdí.

Levantó los ojos hacia mí.

No había reproche.

Solo nostalgia.

-Por eso me acerqué así -confesó-.

Porque por un segundo quise volver ahí.

A ese tiempo donde todavía era fácil quererte.

Tragué saliva.

-Ese tiempo existió -dije-.

Y fue real.

Pero no podemos vivir dentro de él.

Sus palabras abrieron una puerta que yo había mantenido cerrada demasiado tiempo.

Lo recordé todo.

El primer día como trainees.

Él estaba sentado solo en la esquina del salón, con una botella de agua y una sonrisa nerviosa.

Yo me senté a su lado sin saber por qué.

-¿También sueñas con ser idol?

-me preguntó.

Asentí.

-Entonces... hagámoslo juntos.

Desde ese día entrenábamos hasta que las piernas no respondían. Nos quedábamos después de clase practicando coreografías, compartiendo audífonos, riéndonos del cansancio.

Teníamos el mismo sueño.

Y por eso nos enamoramos.

No fue rápido.

Fue natural.

Una mano que se quedaba más tiempo de lo normal.

Una mirada que se buscaba en medio del salón.

Una promesa silenciosa: si lo logramos, lo haremos juntos.

Pero después debutamos.

Y algo en Chan-yeol cambió.

La fama llegó rápido.

Los fans, las cámaras, las entrevistas, los halagos constantes.

Y él empezó a sonreír de otra manera.

Ya no era la sonrisa tímida que solo me mostraba a mí.

Era una sonrisa aprendida.

Se volvió distante.

Más orgulloso.

Más cuidadoso con lo que mostraba... y con quién era visto.

Ya no me buscaba después de los ensayos.

Ya no se quedaba conmigo cuando todos se iban.

Y yo entendí, sin que me lo dijera, que en su nueva vida... yo ya no encajaba igual.

Por eso dolió tanto.

Porque no fue que dejáramos de amarnos de golpe.

Fue que él empezó a amar más lo que se había convertido... que lo que habíamos sido.

Y ahora, verlo frente a mí, roto y cansado, me hacía recordar que debajo de toda esa fama...

Aún estaba el chico que soñaba conmigo.

Todo eso pasó por mi mente en segundos.

Pero no lo dije.

Así que solo respiré hondo y sonreí un poco.

-Está bien -dije-.

De verdad.

Chan-yeol me miró como si supiera que yo estaba escondiendo algo... pero no preguntó.

Y yo tampoco quise abrir esa herida.

Porque algunas verdades no se callan por falta de valor,

sino porque ya no tienen dónde quedarse.

Caminamos de vuelta sin decir mucho.

El pasillo parecía más largo que antes, como si el silencio pesara más que las palabras.

Cuando entramos al estudio, todos levantaron la mirada al mismo tiempo.

Hyunwoo fue el primero en hablar:

-¿Todo bien?

Chan-yeol asintió apenas.

-Sí.

No sonó convencido... pero tampoco enojado.

El CEO observó a Chan-yeol unos segundos más de lo necesario.

-¿Podemos continuar? -preguntó con cuidado.

Nadie se opuso.

Volvimos a nuestros lugares.

Las luces volvieron a encenderse, los técnicos retomaron su trabajo, y la vida siguió como si nada hubiera pasado.

Como si no acabáramos de rompernos un poco.

Yo miré a Chan-yeol de reojo.

Su rostro estaba tranquilo... demasiado.

Y entendí que había cosas que no se arreglan en una conversación.

Solo se aprenden a cargar.

El CEO aclaró la garganta, rompiendo el ambiente tenso que aún flotaba en el estudio.

-Bien -dijo-.

Ya que todos están aquí otra vez, seguimos.

Caminó hasta el centro de la sala y miró uno por uno, como asegurándose de tener nuestra atención.

-El partido benéfico será este sábado en el estadio principal de Seúl.

Salimos temprano por la mañana.

Todo está organizado: transporte, vestuario, seguridad... no tienen que preocuparse por nada más que por dar un buen show.

Hyunwoo levantó la mano como un niño emocionado.

-¿Vamos a ver el partido también?

El CEO sonrió.

-Desde un palco privado.

Baek-hyun ahogó un grito.

-¡No me lo creo!

-Y una cosa más -añadió Seong-Min-.

Habrá una pequeña convivencia con algunos jugadores después del evento. Fotos oficiales, saludos... nada informal.

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Great Character

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Strong Dialog

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